Capítulo final, lamento haber tardado tanto :c la vida da muchas vueltas y rara vez se detiene para dejarte respirar…
En fin, introspectivas de escritor, no me hagan caso, espero que les haya gustado la historia; si escriben, me encantaría leerles alguna vez, pueden dejarme sus links en los reviews; besos y abrazos 3
Peter permaneció ahí, en el suelo de aquel lugar, de rodillas y sintiendo la fría nieve caer sobre él; observó fijamente la figura de Wade mientras éste le daba la espalda y comenzaba a andar entre el bosque, pudo sentir todo con una nitidez sobrehumana, el gélido viento invernal acariciando su piel, el aroma de las plantas que lo rodeaban, el brillo de la luna resaltando la pureza blanquecina de la nieve a su alrededor, y el dolor en su pecho mientras su aliento de detenía al ver al hombre que amaba partir de su lado una vez más; permaneció en ese lugar durante segundos que le parecieron eternos, tratando de asimilar el hecho de que una vez más le perdía, y en esta ocasión parecía ser para siempre, puesto que el mercenario no mostraba la más mínima intención de darle otra oportunidad.
Permaneció con la vista fija sobre la silueta de Wade desvaneciéndose a la distancia entre los árboles, y al perderle por fin de vista pudo sentir el dolor de mil espadas hundiéndose en su corazón; fue ese mismo dolor el que lo obligó a ponerse de pie; si iba a perderle no lo haría de rodillas, sufriendo por lo que pudo ser y no había sido; ya le había perdido una vez al no luchar por él, moriría antes de permitir que eso pasara de nuevo.
Peter se puso de pie de forma tan rápida que un cerebro humano no hubiese podido procesar la velocidad del movimiento; corrió tan rápido como le fue posible, entre los árboles y en dirección al punto donde Wade había desaparecido; podía ver sus huellas frescas en la nieve que recién caía, su corazón martilleaba en sus oídos y toda su piel hormigueaba con la anticipación, con la euforia de poder verle de nuevo, con la determinación de quererle suyo, en ese momento y hasta el fin de sus vidas; cada paso que Peter daba le acercaba más al mercenario, a su mercenario, y devolvía un poco de vida a su corazón… entre más vibrante es la vida, más oscura se torna la sombra de la muerte…
Cuando por fin le vio, el mundo entero dejó de tener sentido… Wade, su mercenario, permanecía de rodillas en la nieve, a los pies de un viejo árbol frente a una sombría cabaña de madera, las hojas de sus dos katanas sobresalían de su espalda, y un charco de sangre se extendía a su alrededor… el punto en que las hojas se unían… pareciera como si… como si el mercenario hubiese tratado de arrancarse el corazón.
Peter escuchó una voz gritar y no la reconoció como propia, un sonido tan escalofriante y sobrecogedor que las criaturas de la noche guardaron completo y total silencio; no era cierto, no podía ser cierto, no podía perderle de nuevo, no así…
-Wade!- las lágrimas fluían sin control por su pálido rostro mientras se acercaba al cuerpo del mercenario, cayendo de rodillas frente a él. –Wade.. No… no puedes hacerme esto, amor… no… por favor…- Peter sostuvo el rostro del mercenario delicadamente con una mano mientras colocaba la otra sobre su cuello… el factor curativo del mercenario funcionaba cuando no tenías corazón? Peter pudo sentir el terror, la desesperación y la impotencia en su estado más puro… ni el más leve rastro de signos vitales podía apreciarse en el mercenario frente a él. El joven tomó con el mayor cuidado posible una de las espadas y la deslizó fuera del pecho de Wade, haciendo un gesto de dolor mientras la sangre brotaba con mayor abundancia de la herida; tomó la otra espada y repitió el procedimiento antes de acostar al mercenario suavemente sobre la nieve.- Wade… amor… por favor no me dejes… dime que vas a estar bien…- Peter sostuvo el aliento por segundos interminables a la espera de algún signo vital de parte de Wade… y no había tal. Cada instante transcurrido drenaba la vida de su joven cuerpo; pensó que, si iba a morir en algún momento, este parecía más que perfecto, pero el destino no era tan amable con los corazones en agonía.
No supo en qué momento las lágrimas comenzaron a brotar, pero sollozos incontrolables sacudían su joven cuerpo mientras permanecía al lado de Wade; a medida que el tiempo pasaba, las esperanzas de recuperarle se extinguían; agotado por completo, se recostó lentamente con la cabeza apoyada en el hombro derecho de mercenario, podría morir de hipotermia en ese lugar, pero no importaba realmente cuando tu corazón era ya un trozo de hielo incapaz de bombear al cuerpo nada más que no fuese dolor. Deslizó con delicadeza un brazo sobre el estómago del mercenario, en un último abrazo, mientras sentía el frío, el agotamiento y el intenso dolor vencerlo lentamente.
Peter se removió en su sueño, acercándose más a la única fuente de calor en medio del infierno helado en el que se encontraba, su brazo se ciñó con más fuerza sobre el cuerpo a su lado mientras su pierna derecha envolvía una ajena en busca de calidez extra. Lo primero que sintió fue una mano acariciando en movimientos lentos y rítmicos su costado, lo siguiente fue el cálido aliento de una respiración sobre su rostro frío y húmedo con las lágrimas derramadas.
-Podría acostumbrarme a despertar así, spidey-boy…- Wade hizo una mueca bajo la máscara por el esfuerzo de hablar cuando acababa de tener dos katanas enterradas en su pecho, pero aún así una pequeña sonrisa cruzó por sus labios, bromear en las peores situaciones era un hábito demasiado arraigado como para deshacerse de él. Wade no recordaba cómo es que había terminado en esa situación, recordaba a Peter en medio de la nada observándole, recordaba el dolor que sintió al revivir el momento que éste le rechazó, recordaba la agonía de haberle perdido una vez y la necesidad visceral de impedir que eso sucediera de nuevo; sabía que el pequeño no le quería… ¿Quién podría quererle después de todo? No le culpaba, pero tampoco estaba dispuesto a someterse a semejante sufrimiento de nuevo, así que decidió que, si tanto le dolía el corazón a causa de la pequeña araña, bien podía deshacerse de él… Wade recordaba todo eso, lo que no recordaba era cómo y por qué su corazón seguía intacto y latiente en su pecho, y qué hacía su dulce y pequeño Peter acostado junto a él, tan pegado a su cuerpo que pareciera que deseaba meterse bajo su piel… -La posición no me molesta del todo, pero creo que podríamos buscar un lugar más cálido como… no se, la única cabaña del lugar?- Wade sonrió ante la velocidad con que su pequeño arácnido de levantó de sobre él, y la expresión con que le observaba.
Peter bien pudo haberse roto algo por la velocidad con que se movió, pero no podía importarle en lo más mínimo. Estaba vivo, Wade, SU Wade estaba vivo, no había en la tierra nada más que pudiera importarle salvo eso. La euforia y el amor inundaban cada célula de su cuerpo, regresándole la vida que había perdido al sentir que perdía al único hombre que amaba. Sus manos temblaban mientras deslizaba la máscara por sobre el rostro del mercenario, descubriéndolo para poder observarle a los ojos mientras le decía lo que había venido a decir.
-Wade… también te amo- pequeñas lágrimas corrían por su rostro mientras observaba una suave sonrisa sobre los labios del mercenario.- También te amo, demasiado, así que por favor… por favor no vuelvas a hacerme esto, no quiero perderte, hoy ni nunca…- cada palabra susurrada le acercaba más al rostro del hombre que amaba, hasta que estuvo tan cerca de él que sus alientos se fundían en uno solo y tan solo tuvo que acercarse un poco más para fundir sus labios a los de él en un suave y cálido beso en el que reflejaba todo el amor que en esos momentos sentía; Peter sintió morir de felicidad en el instante en que Wade correspondió al beso, deslizando una mano tras su cuello para acercarle más.
Wade no sabía que el corazón humano pudiera estallar de felicidad, y menos si acababa de intentar ser arrancado, pero así era como se sentía; los labios de su pequeño Peter eran el paraíso en la tierra, la dulzura con que el menor le besaba le hacía sentir que no necesitaba nada más en el universo que estar ahí, con él.- Peter… - Wade susurró una vez que la necesidad de oxígeno les hizo separarse.- No sabes cuánto te amo…
Peter sonrió mientras acariciaba el maltratado rostro del mercenario, para él tan hermoso que le era imposible concebirlo de otra forma. Podría haberse quedado ahí con él, observándole una eternidad, pero evidentemente la cabaña era mucho más cómoda, así que al final habló la razón y se las arreglaron para llegar a la cama y recostar al aún adolorido mercenario (la habilidad de regenerarse no implicaba ausencia de dolor); Se recostó a su lado, con la cabeza enterrada en su cuello, inhalando el aroma que era tan de él y sólo de él; los recuerdos comenzaron a invadirle en flashes inyectados en pasión, nada como una experiencia cercana a la muerte para hacerte apreciar la vida; su cuerpo de adolescente respondió de la forma esperada, y debido a la posición en la que se encontraban, era cuestión de esperar a que el mercenario lo notara.
-Peter…- Wade mencionó el nombre de su pequeño arácnido en un gemido mientras sentía la dureza en la entrepierna del menor frotarse contra su costado en cada pequeño movimiento que el menor hacía; un gemido proveniente del pequeño le dejó claras las intenciones del mismo, y la necesidad que en ese momento lo invadía. En medio de un posesivo gruñido, el mercenario alzó al menor para sentarle sobre sus caderas, permitiéndole sentir el estado en el que él mismo se encontraba.
-Wade…- Peter gimió el nombre de su mercenario mientras comenzaba a frotarse sobre él, sintiendo la necesidad crecer de forma insoportable; el mayor se encargó de desaparecer toda la ropa en tiempo record, desliándose de debajo del pequeño y colocándole de espaldas sobre las sábanas; Peter gimió de anticipación, y sostuvo el aliento esperando el próximo movimiento del mercenario.
Wade comenzó a devorar los labios del menor como si fuese la última vez que tendría la oportunidad de beber de ellos; se deslizó lentamente hacia su cuello, dejando marcas a su paso que no dejaban lugar a dudas de que el pequeño le pertenecía a él y sólo a él.
Continuó bajando por el pálido y delicado cuerpo del pequeño, tan diferente en contraste con el suyo y tan hermoso que podría pasar una eternidad tras otra contemplando su belleza, pero esta noche no, porque más que verle, deseaba probar cada centímetro de su piel, deseaba tomarle y sentirle suyo una vez más, y esta vez para siempre. Caricia tras suave caricia llegó a las caderas del menor, deslizando su lengua por cada pequeña fracción de piel a su alcance, deleitándose en los gemidos de placer que escapaban de esos dulces labios. Finalmente tomó el miembro del pequeño, acariciándolo lentamente mientas deslizaba su lengua por la caliente extensión de su longitud, limpiando todo rastro de la esencia del menos con su lengua y gimiendo con placer al sentir su sabor explotar en su lengua; Wade quería más, quería probarle todo, quería sentirle explotar en su boca y beber de él, y así lo hizo; no le tomó mucho para que el menor se derramara en su boca gimiendo desvergonzadamente y gritando su nombre mientras sujetaba fuertemente su cabeza contra su entre pierna, su espalda arqueada en un rictus de placer incontrolable. Cuando las manos del menor por fin le dejaron libre, Wade subió de nuevo, besándole con posesividad mientras una de sus se deslizaba sobre el perfecto trasero de su arácnido y uno de sus dedos lubricado en saliva pedía permiso para entrar.
Peter gimió en los labios del mercenario al sentirle invadir su boca, los rastros de su propia esencia aún sobre los labios ajenos; una nueva necesidad lo inundó al sentir los dedos del mayor sobre su entrada pidiendo permiso para entrar.- Wade…- gimió con fuerza mientras se empujaba hacia esos dedos y los sentía penetrarle con firmeza, centímetro a torturante centímetro, acariciándole en formas que sólo el mayor había hecho; nadie había estado antes de él y no quería a nadie más tampoco; Peter comenzó a mover sus caderas en forma cada vez más rápida mientras gemidos cada vez más audibles escapaban de sus labios.- Wade…! Wade… por favor… te necesito…
El mercenario estuvo a punto de correrse en ese instante al escuchar al pequeño rogarle de esa forma; retiró sus dedos de la apretada entrada del menor y los sustiuyó con su miembro, deslizándose centímetro a torturante centímetro dentro de la cálida y torturante estrechez del menor.- Dios… Peter…- Un profundo y ronco gemido escapó de los labios del mayor al estar por fin completamente dentro del menor, y otro igualmente intenso le acompañó por parte del pequeño.
-Wade!- Peter no podía resistir el placer que el mayor le proporcionaba, se sentía tan bien que estuvo a punto de correrse con tan solo haber sido penetrado por el mayor; respiró pesadamente mientras se acostumbraba a la intrusión; poco a poco comenzó a moverse bajo el mayor, abrazando sus caderas con las piernas mientras le sujetaba por los hombros.- Wade… muévete, por favor… te necesito tanto… amor…- cada palabra bañada en deseo hacía pedazos el escaso autocontrol que el mercenario aún poseía, pero esa última palabra le hizo perder la razón en una forma tan nueva y tan intensa que no pudo hacer más que obedecer ciegamente a lo que el pequeño le pedía. Le tomó de una forma salvaje y primitiva, asegurando en cada movimiento tocar ese punto dentro del menor que lo hacía gritar su nombre; el ritmo del mercenario se volvió errático, más veloz, más intenso, lo único que pudo escuchar fue la voz del pequeño gritar su nombre una última vez mientras se derramaba sobre su estómago, justo antes de él correrse inundando la estrecha calidez que lo envolvía.
-Peter…- El susurro del mercenario fue apenas audible mientras dejaba caer su peso cuidadosamente sobre el menor.
La luz de la luna entraba por la ventana iluminando la belleza del rostro del menor, Wade permaneció largo rato observándolo mientras el joven dormía. Finalmente su hermoso arácnido abrió los ojos y sonrió de forma perezosa mientras se estiraba lánguidamente sobre las sábanas en las que se encontraba.
-Hey…- Susurró peter, mientras levantaba lentamente una mano para acariciar el rostro del mayor.
-Eres demasiado bello para alguien como yo, spidey-boy-, comentó un un murmullo el mercenario, mientras se acercaba para reclamar sus labios en un dulce beso.
-¿Y ahora qué?- Preguntó el menor, un poco dudoso aún sobre los deseos del mayor, al saber cuánto daño le había hecho.
-Ahora…- susurró el mercenario,- hay personas que seguramente deben estar preguntándose dónde te encuentras, pero yo no me siento particularmente deseoso de compartirte con nadie más… no lo sé spidey-boy, luces como que te haría bien un poco de aire fresco… creo que no nos vendría mal…- comentó mientras sonreía- un poco de tiempo a solas.
Peter sonrió, el amor destellando en sus ojos mientras el mercenario lo envolvía en un protector abrazo; el futuro podría tener mil encrucijadas, pero el presente era solo de ellos.
-Por cierto- comentó el mercenario,- encontré a tu rata.
FIN! :D
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