Annie se dio cuenta de lo acontecido.
Interrumpió mi camino al intentar dar alcance a Candy – Ahora vas con ella, pero antes escúchame
-No comprendo por qué se disgustó; la idea de venir aquí fue de ella; yo únicamente…
-Estará bien, solamente comprende que para ella conocer el futuro no es fácil, ella es supersticiosa a diferencia de ti y de mí, para nosotros esto es meramente un espectáculo, pero no para ella
-¿Qué significa "sortilegio" para Candy?
-Ella cree que su destino puede estar en manos de cualquier persona menos en la de ella
-Eso es absurdo- Respondí con fastidio –El destino de cada uno de nosotros está en nuestras propias manos, no en las cartas, ni en el café, ni en nada de esto
-Para Candy no es así, todo su pasado ha sido trazado por otras personas, compréndela
-Estoy que me lleva el diablo, Annnie, Candy está disgustada conmigo y Anthonie no deja de rondarla
-A Candy le interesas tú y nadie más; ella te ama… - Engarzó su mano en mi brazo – Ven, vamos con ella
Nos abrimos paso entre los asistentes.
No quería sentir dolor por ella o desilusión.
No había viajado tantas horas para perderla.
No quería asumir la responsabilidad de su enojo, creía firmemente que no fue mi culpa pero tampoco quería entablar con ella una discusión por lo ocurrido.
-Annie, iré por allá, Candy está ocupada – Mencioné al mirarla con Patty y Anthonie
-No, tú vienes conmigo…
-No – Respondí con tristeza – no quiero que ella se enfade más conmigo… disfrutaré un poco más esto de Sortilegio y luego iré a casa de mis abuelos
-Terrence, Anthonie no significa nada para Candy
Solté su agarré y me perdí entre la gente.
Miraba cómo unas jóvenes realizaban una danza árabe cuando nuevamente la vidente tomó mi mano. –Ven conmigo
-Amm, no, creo que no; gracias
-La muerte ronda tu vida
Bien, si era un truco para captar mi completa atención, iba por buen camino - ¿Mi muerte? ¿Estás diciendo que moriré?
-Todos moriremos, pero no podemos saber exactamente cuándo; lo que vi en tu mano es que la muerte está cerca y sufrirás por ello
-Todos sufrimos a causa de la muerte
-Tú sufrirás en la antesala de la misma
-Entonces ¿Puede tratarse de alguien que no soy yo?
-Ven conmigo.
Le seguí por curiosidad o tal vez porque estaba intrigado.
Tomé asiento en la casa de velos, nos separaba una pequeña mesa con las cartas en el centro.
Partió las cartas como si fuéramos a jugar una partida de póker y comenzó a extenderlas frente a mí –Fortuna y Muerte…
-¿Quieres decir que debo elegir? Eso es fácil, escojo la For…
-Medita bien lo que vas a decir… Si escoges Fortuna, la muerte reclamará la vida de una persona muy querida para ti – Abrí grandemente mis ojos a tal revelación
-¿Y si escojo "Muerte"?
-La fortuna se irá de tu casa
-¿Esto tiene que ver con mi familia?... No, no quiero nada, no arriesgaré a mi familia por un tonto juego de Azar… -Dije asustado… incrédulo…
-Tendrás que escoger, de una u otra manera tendrás que escoger
Meditaba en las palabras de aquella mujer mientras dudaba en colgarme en el cuello el amuleto bendito que me obsequió para ser fuerte y sabio en el momento de elegir…
Mi mirada se perdió por un momento mirando la burbujeante bebida azul en mi copa.
Nunca había creído en la buena o mala suerte, simplemente mi día se determinaba por mis acciones, si eran buenas me evitaba una reprimenda por parte de mis padres y si eran lo contrario el castigo era inminente.
Me aterraba la idea de pensar en la ausencia definitiva de cualquiera de mis padres, aunque sé que eso es parte del ciclo de la vida pero aún no estoy listo para enfrentar la separación. Karen es parte de mí desde que nuestros padres nos engendraron y no cabe en mi mente la idea de que ella me haga falta, por ningún motivo.
Tampoco podía imaginar a mi familia viviendo en la pobreza… Rayos! Si no existiera otra alternativa, prefiero mi muerte a la de cualquier integrante de mi familia…
Sumido en mis pensamientos la miré acercarse a mí… sonriente, engarzó su mano en mi brazo y bailamos… aunque le sonreía no podía disfrutar por razón de lo que ahora sabía…
-¿Pasa algo? – preguntó
Moví negativamente la cabeza mientras le sonreía
-Estás tenso
-¿Cómo no estarlo? Mi chica pasa el tiempo con su ex… y se olvida de mí…
Me miró cínicamente y sonrió –Él no me interesa
-Para no interesarte le prestas demasiada atención
-Annie miró que ingresaste a la tienda de velos- Cambió el tema
-Sí- Dije tajante
-¿Qué te dijeron?
-¿Para qué quieres saber si no crees en la suerte?
-Sí creo. Y por eso no me gusta saber
-Bien, pues no te diré
-Dime.
-No… es más, quiero retirarme
-La noche es joven, espera un poco más… dicen que a las tres de la mañana la suerte puede cambiar… esta vez te acompañaré.
-No, yo no creo en la suerte, mi padre nos ha enseñado a forjar nuestro propio futuro
-Entonces acompáñame a saber la mía
-Si es lo que quieres, lo haré
-Terry, ¡Vamos, sonríe! Estás muy serio
-Candy, sé honesta conmigo, ¿Sientes algo por Anthonie?
-Te he dicho que no
-Bien…
-¿Qué?
-Olvídalo
Salí de la pista de baile seguido de una Candy preocupada…
Dirigí mis pasos a la salida y ella me detuvo por mi mano. En menos de lo que me pude imaginar, nos vimos rodeados de sus amigos. Miré su mano y seguí el camino de su esbelto brazo hasta toparme con sus ojos – Suéltame
Negó
-Candy, me voy…
Sin importarle sus amigos, negó nuevamente
Sentí tanta pena, pena por mí, por ella y por el espectáculo que estaba montando y haciéndole ser parte. Respiré profundo y la abracé, besé su coronilla y ella apretó su cuerpo al mío.
-No quiero que Anthonie, Albert o cualquier otro se acerque a ti – Levanté su mentón para encontrarme con su vista. No me importó lo que sus amigos pudieran creer de mí, quería afianzar nuestra confianza y eliminar cualquier rastro de algún ex amor –Te lo ruego
Asintió, acortó más la distancia y plantó un beso en mis labios.
Patty rodó los ojos y tiró de la mano de Stear.
Annie sonrió y dio palmaditas con las puntas de sus dedos.
Anthonie elevó su copa, como si estuviéramos brindando, meció el contenido y se alejó de nosotros.
Archie palmeó mi hombro mientras sonreía, pasó el dorso de sus dedos en la mejilla de Candy, por último tomó de la cintura a Annie…
Permanecimos así, en un cálido abrazo por un par de minutos, su rostro escondido en mi pecho y mis manos acariciando su espalda… embriagándome del aroma de su perfume…
Pasó su mano por mi hombro, bajé el brazo soltando su espalda y ella miró el amuleto bendito que colgaba de mi muñeca… sacó su móvil y escribió -¿Por qué te dieron un amuleto contra la muerte?
-¿Qué sabes tú de esto?
-Te los dan cuando algo así ha sido augurado
-No creo en eso-Argumenté.
Deposité el amuleto en mi bolsa.
Metió su mano, lo sacó y lo movió como péndulo ante mis ojos.
Lo llevó a sus labios y depositó un beso.
Tomó mi mano, faltaban unos minutos para las 3:00 a.m. y comenzó a buscar un lugar en el cual nos leyeran las cartas, a esa hora las tiendas de velos comenzaban a abarrotarse…
-Candy, no te desesperes… yo no creo en eso…
Miré sus ojos que expresaban angustia… no me hizo mucho caso… caminamos más rápido…
La mujer que había leído mi suerte se plantó de frente a nosotros.
Candy movió el amuleto frente a sus ojos tal y como lo había hecho conmigo -¿Quieres saber?
Asintió
-Vengan…
Caminamos tras ella…
Las cartas de Candy anunciaron nuevamente la muerte.
La vi apretar los ojos y negar con la cabeza…
Eran las 3:00 menos dos…
Candy juntó nuevamente las cartas. Me dio la mitad e hice lo mismo que ella, revolverlas…
Nuestras manos juntas sobre las cartas.
La adivina tomó una y ante nuestros ojos la carta escogida era… la muerte…
Candy se colgó mi amuleto y me dio el suyo… teníamos la misma suerte…
