Regresamos a su casa

El camino fue lleno de silencio.

No había mucho que decir…

Después de ducharme salí rumbo a la casa de mis abuelos. Mis padres llegarían esta tarde.

Le dejé una nota a Candy explicándole que regresaría por la tarde para llevarle a conocer a mi familia paterna.

-Terrence! Hijo –Mi abuela me abrazó en cuanto me vio, hacía mucho tiempo que únicamente teníamos contacto con ellos por línea telefónica, a diferencia de papá que había viajado de manera regular para visitarles.

-Abuela! También estoy contento de verte

-¡Cuánto has crecido! Estás igualito a tu padre cuando tenía tu edad…

-Mi madre dice lo mismo, dice que papá se ve como yo, cuando miramos algunas fotografías.

-Ven conmigo, tu abuelo está en la biblioteca.

Las palabras de la adivina seguían en mis pensamientos.

Mis abuelos eran el reflejo del amor duradero. Felices a pesar de los años… no dudo que en algún momento su matrimonio haya pasado por algún tipo de crisis, pero creo que su amor fue lo suficientemente fuerte para superar lo que sea.

Al medio día los ojos se me cerraban pero me resistía a dormir. Mi abuelo es una persona muy estricta y no quería faltarle en su casa, pero mi abuela comprendió que necesitaba descansar y me indicó en donde podía hacerlo…

Dejé caer mi cuerpo sin zafarme los zapatos, estar listo para cuando mi abuelo llamara…

Me perdí hasta que escuché la euforia de la llegada de mis padres…

-Papá! –Lo abracé como si hubiera pasado mucho tiempo de no verlos, Saludé a mi madre y dolió en el corazón la ausencia de Karen….¡Por Dios Santo! No quiero verme sin mi hermana, sin mis padres…. El miedo y la culpa comenzaban a apoderarse de mis sentimientos….

Olvidaba algo importante, algo que comprendí tan solo dos días antes de mi regreso a América.

-Iré por mi novia, estaremos aquí para la cena

-¿Tienes novia? – Preguntó mi abuelo –Richard ¿Cómo permites que tu hijo tenga novia? ¿A caso ya tienes algo qué ofrecerle? –Dijo mirándome

Sonreí aunque sabía que mi abuelo estaba serio – Sí, un gran amor

-De amor no se vive

-Pero se vive por amor

-O se muere de amor

Muerte… nuevamente la palabra… - No diga eso, abuelo…

-Anda pues, ve por tu novia… pero que no sepa que ya tienen vida de adultos…

-Abuelo! – Fingí ante sus palabras -Ella vive en esta ciudad….- Mencioné porque entre Londinenses se respetan mucho.

Papá intervino – Papá, es Candice Andry…

-¿Andry? La heredera de Elroy

-Sí…

-Menuda chiquilla, es tan linda y sonriente

-La conoces? – Pregunté fascinado por su comentario

-¿Quién no conoce a Candy Andry? Es muy buena para hacer negocios, aunque es muy joven…

-Iré por ella… no cenen sin nosotros.

Candy estaba hermosa… sin piercings, con ropa juvenil diferente a su moda, con un maquillaje discreto.

Condujo porque yo no conocía la ciudad en totalidad…

Aprendí el camino de regreso a casa de ella.

Aunque ella no puede hablar, sabe comunicarse muy bien, es amable, atenta, educada… es la mujer que mis abuelos aprobaron para mí, aunque no la traje para que me dieran su aprobación sino para que ella conociera a mi familia.

Se veía tan risueña; sus ojos brillaban de felicidad…

Mi abuela compartió muchos recuerdos y anécdotas de Elroy… ¡Este es el mundo de Candy!

Durante la visita de mis padres, papá, el abogado de Candy y ella tuvieron una reunión de muchas horas…

Pensar en formar parte del mundo de Candy era tomar decisiones diferentes a las que había pensado para mí en muchos años… por mi parte, aproveché mi estancia aquí para conocer la universidad San Pablo.

Ingresar a su mundo me fue alejando del mío… era aceptar a sus amigos sin integrar a los míos… los amigos de Candy ocuparon el título de "Nuestros Amigos" y los míos simplemente eran "Tus Amigos"…

Fuimos a patinar, como si el frío de este lugar no fuera suficiente para congelarnos..

-¿Qué te parece Londres, Terry?

-Muy frío –Rieron

-En América también cae nieve

-Ammm… sí, pero, creo que es más cálido el clima allá que aquí.

-Ven, vayamos con las chicas… se ve que se están divirtiendo mucho sin nosotros…

Ajusté las cintas de mis patines para hielo… ingresé a la pista detrás de Stear… me mantenía en equilibrio cuando miré a Candy resbalar…

Corrimos… patinamos… rápidamente hacia ella…

Perdió el conocimiento

La diversión terminó…

Esperábamos impacientes en la sala del hospital… -Ten, te ayudará con los nervios

-Gracias, papá…

-¿Les han dado noticias?

Annie rompió en llanto y Anrchie le abrazó –Tranquilízate, amor… Candy estará bien

-No, ella no está bien…

-Fue una caída…

-Candy no está bien… hace mucho que no está bien… -Dijo entrecortado por el llanto

-¿A qué te refieres?

Fuimos interrumpidos por el médico que atendió a Candy… que siempre atendía a Candy…

Comprendí por qué Annie insistió tanto en que le trajeran aquí y que le atendiera ese médico en particular…

Annie había dado aviso a sus padres quienes se unieron a nuestro grupo.

-Es necesaria la intervención

-¿Hubo fractura? –Pregunté.

Sentí que era mi deber mostrarme con mayor interés por el bienestar de la mujer que amo, sin importar que aún tenga 17 años…

-No, Candy no sufrió ninguna fractura… es porque el tumor ha crecido… es necesario

La sangre bajó hasta la punta de mis dedos de los pies, el aire en mis pulmones se congeló dificultando mi respiración…

-Si cree que es lo conveniente, proceda – Dijo el padre de Annie, -Firmaré como responsable.

No comprendí ningún término médico en relación al glioma fase tres en el cerebro de Candy…

No comprendí como mi cuerpo dejó de responder a todo estímulo del exterior como el frío, el hambre, el sueño… con el único propósito de estar ahí en el hospital junto a ella…

-… ¿En coma? – No pude ni siquiera preguntar más… mi mundo se derrumbaba…

La navidad había pasado…

El colegio me esperaba…

Mis responsabilidades me esperaban al otro lado de este continente…

Mi billete decía de debía salir en dos días con dirección a América.

El padre de Annie, dueño de la aerolínea dijo que no me preocupara si no podía viajar; dio indicaciones para, que al igual que los demás chicos, pudiera viajar con tan solo mencionar mi nombre.

Me sentía el protagonista de mi propia película…. Pero no el héroe de la misma…

Mis lágrimas fluían sin control mientras le miraba, parecía que estaba dormida… Dependiente de los tubos que alimentaban su ser… que le mantenían con vida…

No quería dejarla…

-Papá, puedo ingresar el siguiente año, mi novia es más importante

-Lo sé, pero no puedes hacer mucho estando aquí…

-Terry, te mantendremos informado de todo lo que pase en relación a Candy

-No, Annie, no quiero separarme de ella…

Los padres de Annie habían recibido las pertenencias de Candy al ingresar al hospital –Ten, ella valorará mucho que tú lo tengas

Maldije el amuleto que Annie depositó en mis manos… arranqué con furia el que me colgaba en el pecho…

Salí huyendo, como intentando atraer la muerte tras mí para alejarla de la mujer que amo…

-Terry! – Karen me abrazó al recibirme en el aeropuerto.

Mark se quedó a nuestro lado en silencio mientras mi hermana consolaba mi ser herido…

Mamá le había llamado contándole las cosas que habían sucedido.

Mi mejor amigo y mi hermana habían regresado para estar listos cuando yo llegara…

Karen se encargó de mí en mi depresión…

Todos los días hablaba con Annie… era difícil por la diferencia de horarios…

Candy no tenía mejoría…

-Terry ¿Quieres que te ayude con la canción?

-Gracias, Susy… estoy bien

-ok…

-Anímate, Terry… Candy se sobrepondrá, mi padre está con ella

-Margaret, no hay mejoría… -Sentí rencor hacia los White y su desprecio por Candy… pero tenía que mostrar mesura… al fin de todo, Margie era adolescente como yo…

Candy había interrumpido su vida pacífica, así como interrumpió tempestivamente la mía…

-No quiero mortificarte más, amigo… tenemos que ensayar para la tercera ronda…

-Sí, prometo dar lo mejor de mí…

De nuevo, en mi sótano… con "mis" amigos… los que siempre hemos sido… compartiendo todo… lo bueno, lo malo, lo que nos preocupa, lo que nos interesa… banalidades, trivialidades… el septeto de Nueva York…

-Ánimo chicos! Vamos por la tercera… y a colocarnos entre los finalistas – La voz animada de Robert Hataway retumbaba en mi mente…

No quería sentir alegría porque creía que le fallaba a Candy…

Pero tampoco podía estar con esta cara de zombie porque le fallaba a mis amigos…

El tiempo pasaba entre rápido y lento…

Candy seguía igual…

Mi única meta era esperar hasta las vacaciones de primavera… e ir a verla…

Papá había regresado. Había elaborado un plan de acción juntamente con el abogado de Candy, en cada una de las empresas, Candy había nombrado a papá como su apoderado legal…

El padre de Margie regresó antes que papá y nos fue a ver en el concurso

-Les deseo la mejor de las suertes chicos, lo han hecho bien

-Maldita suerte! –Dije golpeando fuertemente la pared

Karen corrió a mi lado y envolvió mi mano enrojecida con sus dos manos –Terry, te puedes lastimar

-¿Qué mayor dolor que saber que la mujer que amo está entre la vida y la muerte? Todo por la maldita suerte… -enfaticé la última palabra y le señalé con el dedo… nunca había tenido tal comportamiento hacia un adulto, menos para el padre de alguno de mis amigos… y no se trataba de cualquier persona… sino del padre de mi novia…

Caminó hacia mí y me envolvió paternalmente en sus brazos… la historia se repetía… papá había sido un padre para Candy en un momento de dolor, William estaba siendo un padre para mí en este agudo y maldito dolor… -Sé lo que estás sufriendo, también estoy sufriendo…

-Usted no comprende…

-Tampoco la quiero perder…

-Lo único que ella deseaba era pasar un tiempo con ustedes, convivir como familia… ¿Era tan difícil concedérselo?

-No… no lo era…. Perdónanos…

-Ella es quien debe perdonarles, únicamente soy el novio de su hija…

-Te conozco desde pequeño, Terrence… eres como un hijo para mí…

-Candy es su hija… maldita sea… no puede decirme que me aprecia como hijo cuando no se portó como padre para ella.

Faltaban unos minutos para nuestra participación…

Vamos, Terry… ponte bien –Dijo serio Mark, rompiendo la tensión entre William y yo…

-No puedo, amigo…

-Sí puedes, no nos hemos esforzado por esto para dejarlo hasta aquí…

-Siento que me derrumbo

-Y nos estás jalando contigo… eso no debe ser… Poniéndote así, Candy no mejorará…

-Participando, tampoco –Espeté

-¿Sacrificarás tus sueños?

-¿Cómo diablos puedes hablarme así?

-Esto son nuestros planes… siempre planeamos sin Candy… es tiempo que seques tus lágrimas y que decidas…

-¡Mark!- Reprendió mi hermana posicionándose junto a mí

-No te metas Karen… sé que es tu hermano, que es mi mejor amigo… pero él debe portarse como amigo…

-Me niego a creer que me estés hablando así

-Te estás negando a todo, Terrence Grandchester… te estás negando a creer que seguir tus sueños no es egoísmo; te estas negando a creer que también nos duele la condición de Candy… te estás negando la oportunidad de tu vida… Negarte no solucionará las cosas.

-Para ti es fácil, porque no se trata de tu chica…

-Mi novia es tu hermana! …

-Basta! No me comprenden…. Es lógica su incomprensión porque no es el mundo de ustedes el que está siendo removido….

-Terry, Escoge, ahora, tu banda o tu depresión… pero medita bien tu respuesta…

Opción…. Tenía otra opción!... pero ¿cómo saber? ¿Qué escoger?….

Por Dios Santo… tenía qué recordar las palabras de la adivina…

¿Por qué diablos Candy tuvo que intercambiar nuestros amuletos? Ahora no podía sujetar con mi mano izquierda y decidir…. Ambos son iguales pero no la protección

Rayos! ¿Cómo puedo pensar en eso? Yo nunca he creído en la suerte… sino en el esfuerzo…

Aun luchando con mis pensamientos, internamente, sujeté un amuleto de los dos que colgaban en mi cuello… "Fortuna" dije mentalmente….

-Es su turno, Septeto de Nueva York… -Un organizador nos llamó

Sonreí a mis amigos y abracé fuertemente a Mark… -Gracias, amigo.

Besé en la sien a mi hermana y le abracé fuertemente… juntamos nuestras manos… La mirada castaña de Neil se posicionó fijamente en mis pupilas… lo que tenía que mencionar lo meditó bien únicamente acertando – También nos da miedo, Grandchester… no es tan malo sentir miedo… enfrentarte a lo desconocido… Ahora… salgamos como lo que somos y que la fortuna nos sonría…

Lo disfrutamos…

Cada nota, cada acorde, cada agudo, cada bajo, en sostenido… en mayores….

Las chicas gritaron cuando pasamos a la final…

El amuleto era el equivocado…. Mi deseo no fue escuchado…

Annie… ponle el teléfono al oído quiero que sepa cuánto le amo…

-Terry! – Dijo con dulzura – No es momento de visitas… graba tu mensaje y yo se lo reproduciré mañana en cuanto vaya a verle.

-Gracias, Annie por hacer esto posible… mi mundo es de por sí difícil sin ella, debo reconocer que tengo miedo de perderla

-No digas ni pienses en eso… Candy es fuerte y sabe que te tiene a ti… tú debes ser fuerte por ella

-Tienes razón… desearía cambiar de lugar con ella.

-Terry… no provoques a la suerte… no desees cosas que no estás dispuesto a aceptar… Anímate… ¡Cuéntame cómo les fue en el concierto!

-Annie, pasamos a la final

-¿En verdad? Wow – gritó tan fuerte que tuve que retirar el móvil de mi oído lo más lejos posible y arrancó una sonrisa de mis labios – Felicidades!

-Muchas gracias! Deseaba tanto que Candy me acompañara en la final

-Terry… ¿Ya no lo deseas?

-Claro que lo deseo

-Entonces no hables como si ella no fuera a despertar de este letargo… ¡Anímate!

-Sí… Annie… me hace bien hablar contigo

-Y a mí contigo… Candy es como una hermana para mí.

-Gracias por cuidar de ella

-No hay que agradecer, lo hago con mucho gusto.

Al concluir la llamada con Annie me quedé sobre mi cama mirando fijamente un punto en el techo…

-¿Puedo pasar?

-Sí…

-Hazte un poco para allá – Karen empujó mi brazo para recorrerme y brindarle espacio de acostarse junto a mí

-Karen – Dije sin mirarla - ¿Cuándo fue la última vez que sentiste miedo?

-Cuando golpeaste tu puño contra la pared antes de nuestra participación

-¿Sentiste miedo? – Pregunté incrédulo

-Sí, miedo a que te lastimaras, a que te fracturaras la mano

-Eso debe ser más preocupación que miedo ¿No? – Pregunté sin razonar mucho en mis preguntas y con la mirada casi sin parpadear

-No, sentí miedo a que te pasara algo y frustraras tus sueños…

-Miedo ¿Desconfianza o Angustia?

-Me angustié al mirarte salir de tu control….

-Yo siento algo diferente… tengo desconfianza… sé que todo el mundo dice que Candy se pondrá bien, y por mucho que lo intento no logro tener la confianza que los demás me expresan al intentar animarme.

-¿Qué puedo hacer para que esa confianza en ti regrese?

-Nada… ni los médicos pueden hacer nada

-Entonces no confíes en los médicos, deposita tu confianza en Candy y su fuerza para salir de esto

-Annie me ha dicho exactamente lo mismo… tal vez tengan razón… debo confiar en mi chica.