Dragones, pero sin mazmorras
El compartimento que eligen los cuatro Gryffindor es lo suficientemente grande como para que los niños puedan sentarse cómodamente e incluso poner los pies sobre los asientos (y James no tarda en hacerlo). Remus se sienta a su lado, cruza las piernas y mira por la ventanilla durante un par de segundos antes de sacar un fino libro de lectura. Sirius pone los ojos en blanco y mira a James; el niño se lleva la mano a la barbilla y finge que se pincha "¡Ah, no! Que el que tiene barba eres tú", y es respondido con"¿Has practicado tu estupidez este verano?".Peter vuelve a sacar a Susan del bolsillo cuando el tren empieza a moverse, y sonríe mientras le acaricia los bigotes.
-Dios, Peter, deja de mover a esa cosa.-Protesta Sirius.
-Pero…-el niño de pelo claro asiente y guarda al pobre animal entre las mangas-Ella está contenta de conoceros por fin.
-Uy, sí, estoy seguro de que esta noche no dormirá por habernos conocido.
Al otro lado del compartimento, James se inclina sobre el hombro de Remus para leer por encima, cosa que sabe que pone nervioso a su amigo, pero qué más da si no se va a enfadar.
-¿De qué va el libro?-pregunta finalmente.
Remus interrumpe su lectura e incluso parece que se entusiasma cuando gesticula con energía.
-De un señor que hace un pacto con el Diablo.
-¿Con quién?
-Con el Diablo…-a veces se me olvida que no saben absolutamente nada-Es como un señor muy poderoso que vive en el infierno ¿sabes lo que es el infierno?
-Emmmm…
-Vale. Es un lugar en el que hay mucho fuego y al que los muggles que son malos van cuando se mueren; el Diablo vive allí y a veces puede hacer pactos con los humanos vivos, pero a cambio de su alma…
-No me gusta esa historia-James se estremece-. El alma es algo que no debería tocarse. Dejarla tranquila. No creo que pudiera vivir sin alma.
-Nadie puede vivir sin alma, James.-susurra Remus.
-¿Podéis dejar de ser tan agoreros?-Sirius tiene sujeto a Peter por los brazos y el niño jadea-Llevo media hora diciendo que miréis y me ignoráis.
-¿Se puede saber qué demonios haces?
-¡Me haces daño, Sirius!
El joven Black bufa y ante la reacción parecéis una panda de viejos amargados se sienta en su sitio con los brazos cruzados.
-No te enfades, Sirius-James se agacha para rebuscar en su mochila de piel de dragón ¿pero a este tío por qué le compran todo lo que le viene en gana? y saca un pequeño paquetito envuelto cuidadosamente en plata y atado con un lazo azul. Sin ningún reparo empieza a desenvolverlo y con amplia sonrisa extiende los brazos hacia su mejor amigo-. Mi madre ha preparado bizcocho de chocolate para ti. Bueno, si queréis podéis comer todos, pero es para ti. Sirius.
-¿En serio?-el niño de pelo largo nota que le brillan los ojos cuando coge un trozo bien grande y la boca se le hace agua Merlín bendiga a la señora Potter y su comida y de un amplio mordisco engulle como si no hubiese comido en años. El bizcocho no podría estar más esponjoso, las mejillas se le llenan y su lengua espera con impaciencia el sabor que si no fuera porque es imposible juraría que…
-¿Te gusta?-el tono de voz de James es socarrón; tiene la lengua en la comisura de los labios, expectante, buscando la reacción que lleva semanas esperando.
-Te…-Sirius boquea con desagrado-¡Te voy a matar sucia sabandija!
James es rápido, se pone en pie sobre el asiento y utiliza a un sorprendido Remus no entiendo qué les pasa ahora Lupin, como escudo de guerra.
-¡Mi madre hizo bizcocho con pasas y pensé que te gustaría!-ahora el niño de gafas ríe con ganas-¿Chocolate? ¿En serio, Black? ¿Te robé una rana del carrito el año pasado y esperas que te regale chocolate?
Y Remus lo entiende hay que admitir que como broma tiene gracia, Sirius y tiene que sujetarse a la capa de James para no caerse cuando el muchacho se lanza sobre ellos como un perro enfurecido y los tres se unen en una lucha que es demasiado evidente cómo va a acabar. A los dos minutos, un jadeante Remus está sentado en el suelo, con el pelo revuelto y la capa descolocada, el libro completamente dobladono importa, realmente no importa y una de sus zapatillas en el pasillo. James, tumbado sobre los asientos se queja lastimeramente mientras Sirius le retuerce el brazo izquierdo contra la espalda y coloca la varita en su cuello "¡Te lanzaré una maldición insufrible!" y el niño de pelo desordenado todavía tiene fuerzas para musitar "imperdonable, maldición imperdonable, idiota".
Finalmente, Sirius decide que es cierto que la broma ha tenido un poco, pero solo un poco, cretino de gracia y hasta se ríe con entusiasmo. El resto del viaje se resume en "Remus, deja de leer", "Eh, mirad, ¡Susan ha aprendido a mover las orejas!", "Saca otra vez eso y te juro que se queda sin cola" y "¿Creéis que Dumbledore tendrá la barba más larga? Igual Sirius pretende ser como él…"
Cuando el expreso se para, los cuatro saltan en sus asientos y en un par de segundos pegan sus pequeñas narices al cristal para ver cómo la estación de Hogsmeade les recibe de igual forma al año anterior.
-¿Te acuerdas, Remus, de que el año pasado me dijiste que no tocase el agua porque los bichos se me podían comer los brazos?-pregunta James melancólico-Este año pienso bucear en el Lago.
-No te lo crees ni tú, Jimmy.
Bajan en orden de altura, primero Remus callad durante al menos un par de minutos…, después Sirius Jimmy o gafotas, tú decides, detrás de él James ni de broma, Peter, no eres más alto que yo. Es más, ni lo sugieras y por último el pequeño Pettigrew que cierra los ojos al saltar al andén.
El ambiente es distinto al del año anterior, tal vez porque no son los pequeños, puede que porque tienen muy claro que esa misma noche dormirán todos juntos y la sombra de la famosa "prueba de Selección" no es un problema. El caso es que los cuatro sonríen con emoción la ver el enorme Lago Negro de agua gélida lleno de barquitas de madera.
Varios niños de primero, a su lado cuchichean entre ellos "tengo miedo, ¿y si me mandan a casa?", "¿y si la prueba es peligrosa? mis padres son muggles y…"
-Nosotros pasamos la prueba el año pasado.-explica Sirius con expresión seria.
-¿Sí?-una niña de ojos tan claros que parecen transparentes les mira con miedo contenido-¿Y qué es? ¿Qué pasó?
-Bueno…-Sirius suspira con fingida tristeza-Yo superé la prueba a la primera… Fue muy duro, la verdad.
-Yo no me esperaba lo del dragón-interviene James con pánico en sus ojos marrones-, ¡un dragón! ¿A quién se le ocurre?
-¿Hay un dragón?-chilla un muchacho pelirrojo-¿Eso no es ilegal?
-Dile lo ilegal que es a mi amigo…-James coge a Remus de la túnica y lo planta delante del grupo de niños señalando sus cicatrices-¡Mirad! ¡Mirad lo que le hizo en la cara!
James, oye, James… Lupin se intenta zafar, pero los dos chicos le sujetan con fuerzano hace gracia, en serio.
-¡Pero él al menos se salvó!-grita Sirius dramáticamente-¡Otros no tuvieron tanta suerte!
-¿M…Murió alguien?
-Esa chica…-los ojos de James se llenan de lágrimas-Rosie se llamaba. Ella no pudo. No pudo soportarlo y… ¡No puedo hablar más de esto!
La salida es digna de una obra de teatro y Remus es incapaz de moverse durante un segundo. Los cinco niños de primer año empiezan a llorar desconsoladamente y cuando aparece un gigantesco Hagrid llamándoles para que le sigan, los muchachos se cogen de las manos y con el corazón en un puño y temblando desaparecen en la oscuridad.
Para cuando Lupin alcanza a sus amigos estos siguen riéndose tan fuerte que les duele la tripa.
-¡No ha estado nada bien!
-¿Tú crees?-James es el primero en colocarse en una larga fila de alumnos de cursos mayores-Yo pagaría diez galeones por volver a ver la cara del crío ese cuando hemos hablado de la pobre Rosie.
-¡Oh!-Sirius se lleva la mano a la frente-¡Qué pérdida tan dolorosa!
-Por estas cosas los muggles van al infierno, con el Diablo.
James calla al momento no, no es verdad, dime que no es verdad, ¡Remus! Que yo no quiero ir al infierno, el joven hombre lobo le mira con frialdad ¡Pues irás! Y lo peor de todo es que no podrás ver a Lily… el niño de gafas empieza a alterarse ¡No! No puedo no ver a Lily nunca más.
Al final Sirius se cansa y coge a su mejor amigo del hombro y le susurra Remus está de broma. Ya sé que no bromea bien, pero el pobre lo intenta.
Los alumnos a partir de primero, llegan al castillo en unos grandes carromatos aparcados sobre la tierra. En grupos de cuatro o cinco, los niños van subiendo y se pierden en la oscuridad. Sirius, Remus, Peter y James tienen que esperar más de diez minutos A este paso llegaremos tarde hasta que un carro de color negro intenso queda vacío para ellos.
Se sientan. Envueltos en sus capas el vaho impregna la noche cada vez que uno de ellos abre la boca para hablar.
-Es muy siniestro que estos cacharros se muevan solos…-murmura Sirius-¿Cómo lo hacen? ¿Cómo los mueven, Remus?
-No lo sé…-el niño, más pálido que habitualmente mira a izquierda y derecha-Escuché que los llevan caballos invisibles, pero no sé nada más.
-Pues vaya…-Peter se queja y apoya la cabeza sobre un lateral, haciendo que con cada piedra en el camino rebote con fuerza y suelte pequeños "ay" cada cinco segundos.
El trayecto es largo, lo suficiente como para hablar de Quidditch, de Snape, de "¿qué habrá para cenar?" e incluso de si el dormitorio estará exactamente igual de como lo dejaron. Cuando las ruedas se detienen, los cuatro bajan de un salto y el polvo les cubre hasta la rodilla. James y Sirius compiten por quién llegará antes a la verja de entrada; Peter corretea tras ellos y Remus, lento, cansado, pausadamente les sigue, con el sonido de los cascos todavía repiqueteando en sus oídos.
