Lummus, Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas ;)

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, La trama Coollen Hoover.


"I wanna have friends

that will let me be

All alone when being alone

is all that I need."

-The Avett Brothers, The Perfect Space[1]

8

— ¿Dónde está mamá? —Le pregunto a Seth. Está sentado en la barra de la cocina con su tarea afuera.

—Acaba de dejarnos a mí y a Caulder. Dijo que estaría de vuelta en un par de horas. Quiere que ordenes una pizza.

Si hubiera estado en casa unos minutos antes, la hubiera seguido.

— ¿Dijo a dónde iba? —pregunté.

— ¿Puedes pedirles que esta vez le pongan el pepperoni debajo de la salsa? —preguntó.

— ¿A dónde dijo que iba?

—No, espera. Diles que primero pongan el pepperoni, luego el queso, luego la salsa encima.

— ¡Demonios, Seth! ¿A dónde fue?

Sus ojos se abren mucho mientras se baja del taburete y camina para atrás hacia la puerta principal. Sus hombros bajan mientras se desliza dentro de sus zapatos. Nunca había dicho palabrotas frente a él.

—Sé lo no. Caulder de casa la a ir a voy.[2]

—Vuelve a las seis, tendré tu pizza.

Decidí hacer mi tarea primero. El Sr. Jenks puede estar medio ciego y medio sordo, pero lo compensa con la gran cantidad de tareas que asigna. Terminé en una hora. Son las cuatro y media.

Aproveché esta oportunidad para jugar a la detective. Lo que sea que planea y con quien sea que esté, estoy determinada a averiguarlo. Hurgo en los cajones de la cocina, gabinetes, los armarios de los pasillos. Nada.

Nunca había fisgoneado en la habitación de mis padres antes. Nunca. Este es sin duda un año de primeras veces, así que entro y cierro la puerta detrás de mí.

Todo es igual a como lo era en su antigua habitación. Mismos muebles, misma alfombra color beige. Si no fuera por la falta de espacio, no sería capaz de diferenciar entre esta habitación y la que compartía con mi padre. Reviso lo obvio primero; el cajón de la ropa interior. No encuentro nada. Me muevo hacia el borde de la cama y abro el cajón de la mesa de noche. Máscara para ojos, lápiz, loción, libros, una nota…

Una nota.

La saqué del cajón y la abrí. Está escrita en tinta negra, centrado en la página. Es un poema.

Renné,

Te pintaré un mundo un día

Un mundo donde las sonrisas no se desvanecen

Un mundo donde la risa se disfruta

En el fondo

Como un A.S.P.

Te lo pintaré cuando se ponga el sol

Mientras estás acostada allí en tu vestido

El momento en que tu sonrisa se forma

Pintaré justo sobre tu ceño.

Lo terminaré cuando el sol salga

Tú despertarás con una sonrisa aún húmeda

Verás que terminaré lo que empiezo

El mundo que he pintado en tu barbilla…

Es patético. ¿El mundo que he pintado en tu barbilla? ¿Cómo un A.S.P.? ¿Qué es eso, de todas formas? ¿Anuncio de servicio público?

¿Quién rima con acrónimos? Quien sea que es, no me gusta. Lo odio.

Doblo la nota y la pongo de vuelta en su sitio.

Llamo a Getty's y ordeno dos pizzas. Mamá está parqueándose en la entrada cuando cuelgo el teléfono. Oportunidad perfecta para una ducha.

Me encierro en el baño antes de que entre. No quiero ver la mirada en su rostro. Esa mirada de enamorada.


— ¿Qué demonios? —Dice mi madre cuando abre la caja de pizza.

—Es de Seth. Al revés —le digo. Rueda sus ojos mientras toma la segunda caja frente a ella. Me da vergüenza ajena cómo sus ojos se desplazan por todas las porciones de pizza como si estuviera tratando de encontrar la que sabe mejor. ¡Son porciones de la misma pizza!

— ¡Sólo toma una! —Espeté.

Se estremece. —Por Dios, Bella. ¿Has comido hoy? Estamos de mal genio, ¿verdad? —Toma una porción de pizza y me la pasa. La tiro en mi plato y cae en la barra justo cuando Seth viene corriendo al revés.

— ¿Aquí está pizza la? —Pregunta, mientras tropieza con la alfombra y aterriza en su trasero.

—Dios Seth, ¡madura! —Espeté.

Mi mamá me lanza una mirada. — ¡Bella! ¿Cuál es tu problema? ¿Hay algo de lo que quieras hablar?

Empujo mi pizza a través de la mesa y me levanto de la barra. No puedo pretender más.

— ¡No, mamá! No hay nada de lo que necesite hablar. ¡Yo no guardo secretos!

Aspira un pequeño jadeo. Este es el momento, sabe que lo sé.

Espero a que se defienda, me grite, comience una pelea, me envíe a mi habitación. Algo. ¿No es eso lo que pasa cuando las cosas fructifican? ¿El clímax?

En vez de eso, simplemente aparta la mirada y toma un plato para Seth, llenándolo con porciones de pizza al revés. Marcho a mi habitación y cierro de golpe la puerta. Una vez más. Quien sabe cuántas puertas he cerrado de golpe desde que nos mudamos aquí. Estoy constantemente saliendo o entrando de habitaciones enojada con alguien. Edward golpea con poemas, yo golpeo las puertas.


La luz roja de la alarma del reloj está parpadeando cuando me despierto. La luz debió haberse ido durante la noche. El sol está inusualmente brillante para ser tan temprano esta mañana así que tomo mi teléfono para revisar la hora y efectivamente, nos dormimos. Salto fuera de la cama y me pongo mi ropa, me lavo los dientes y amarro mi cabello en la parte superior de mi cabeza. No hay tiempo para el maquillaje.

Despierto a Seth y lo apuro para que se vista mientras recojo mi tarea. No hay tiempo para café tampoco.

—Pero viajo con Caulder a la escuela en las mañanas —gime Seth mientras nos ponemos nuestras chaquetas.

—No hoy. Nos dormimos.

Aparentemente no fuimos los únicos que nos dormimos cuando miro el auto de Edward aún en su entrada. ¡Genial! No puedo sólo irme sin despertarlos.

—Seth, ve a llamar a la puerta y despiértalos.

Seth corre por la calle y golpea la puerta mientras subo en mi jeep y lo arranco. Enciendo la calefacción a todo lo que da y tomo el raspador y comienzo a limpiar la escarcha de las ventanas. Tengo la última ventana limpia cuando Seth vuelve.

—Nadie abrió la puerta. Creo que siguen dormidos.

¡Ugh! Le doy el raspador a Seth y le digo que entre al jeep mientras camino hacia la casa de Edward. Seth ya intentó en la puerta principal así que camino por un lado de la casa por donde están las habitaciones. No sé cuál es la de Edward, así que llamo a las tres ventanas sólo para estar segura de despertar a alguien.

Mientras doy la vuelta alrededor de la casa, la puerta principal se abre y Edward está de pie allí, protegiéndose los ojos del sol, sin camisa. Mis manos han tocado esos abdominales antes. Me obligo a mirar hacia otro lado.

—La luz se fue. Nos dormimos —le digo. "Nos" se siente extraño. Es como si estuviera insinuando que somos un equipo.

— ¿Qué? —Pregunta aturdido mientras se frota la cara—. ¿Qué hora es?

—Casi las ocho.

De inmediato levanta la cabeza.

— ¡Mierda! —Dice cuando recuerda algo—. Tengo una conferencia a las ocho.

Se da la vuelta para ir dentro de la casa pero deja la puerta abierta.

Asomo la cabeza dentro pero no me atrevo a dar un paso por dentro del umbral.

— ¿Necesitas que lleve a Caulder a la escuela? —Grito detrás de él.

Reaparece en el pasillo.

— ¿Lo harías?, ¿Puedes?, ¿No te importa? —Realmente está frenético.

Tiene una corbata alrededor de cuello, pero todavía sin camisa.

—No me importa. ¿Cuál es su habitación? Lo alistaré.

—Oh. Sí. Eso sería genial. Gracias. La primera a la derecha. Gracias. —Desaparece por el pasillo de nuevo.

Llego a la habitación de Caulder y lo sacudo para despertarlo. —Caulder te voy a llevar a la escuela. Necesitas vestirte.

Ayudo a Caulder mientras se prepara, echándole vistazos a Edward corriendo de un lado a otro. La puerta principal finalmente se cierra, seguida por la puerta de un auto. Se ha ido. Estoy en su casa. Raro.

— ¿Listo, amigo?

—Tengo hambre.

—Oh, sí. Comida. Déjame ver —hurgo en los gabinetes de la cocina de Edward. Los alimentos enlatados están apilados según sus etiquetas.

Existe una gran cantidad de pasta. Es bastante fácil de cocinar supongo. Todo está muy limpio. No como la mayoría de los chicos de veintiún años. Localizo unas tartas sobre la refrigeradora y tomo una para ambos, Seth y Caulder.


Llego media hora tarde para el primer periodo así que decido sentarme en mi jeep. Ya son dos clases en dos días. Me estoy convirtiendo en una rebelde real.

Tomo mi asiento en historia y Alice viene detrás de mí.

— ¿Te saltas matemáticas y no me llevas contigo? —Susurra a mis espaldas.

Me doy la vuelta y toma su cuello y hace pucheros.

—Oh. Te dormiste.

Maquillaje. Olvidé traer mi maquillaje. Alice alcanza su bolso y saca su cartera de cosméticos. Puede leer mi mente. ¿No es eso lo que las mejores amigas hacen?

—Mi héroe —digo mientras la tomo y me doy la vuelta. Me pongo lápiz labial, y rímel con un espejo. Lo aplico rápidamente y le doy su cartera de vuelta.

Cuando camino hacia el tercer periodo, Edward hace contacto visual conmigo mientras mueve en su boca un gracias. Le sonrío y me encojo de hombros, dándole a entender que no fue gran cosa. Alice me aprieta el brazo cuando camina junto a mí, dejándome saber que vio nuestro intercambio.

No sabrías con sólo mirarlo que Edward se preparó en menos de tres minutos. Sus pantalones negros están sin arrugas, su camisa blanca metida dentro de su pantalón. Su corbata… oh dios, su corbata. Dejo escapar una risa y mira en mi dirección. No debió haber notado que se puso su corbata primero ésta mañana; es apenas visible debajo de su camisa blanca. Tiro del cuello de mi blusa y lo señalo. Baja la mirada y se toca el pecho donde su corbata debería estar. Se ríe mientras se da la vuelta de frente hacia la pizarra y corrige el error en su vestimenta. Los otros estudiantes aún estaban tomando sus asientos y hablando, pero sé que Alice vio lo que acaba de suceder. Puedo sentir su mirada fija en mi espalda.


Tyler se sienta en el asiento junto a mí en el almuerzo. Alice está sentada justo frente a mí. Espero a que me dé un vistazo pero no lo hace, está tan exuberante como siempre. Ya sabe demasiado. Me temo que puede asumir que es más de lo que es. Llegué tarde a la escuela hoy; Edward obviamente se vistió a toda prisa. Tiene todo el derecho de bombardearme con preguntas pero no lo hace. La respeto por eso, por respetarme.

—Chica Nueva, ¿a qué hora nos vamos? —Pregunta Tyler mientras apila su comida.

—No lo sé. ¿Quién va a manejar?

—Yo manejaré —dice Jasper.

Tyler mira a Jasper. —De ninguna manera, hombre. Vamos a ir en el auto de mi papá. De ninguna manera viajaré en el Monte Car-no.

— ¿Monte Car-no? —Miro a Jasper.

—Mi auto —responde Jasper.

— ¿Cuál es tu dirección Bella? —Pregunta Alice. Me sorprende que falló en obtener esa información la primera vez que nos conocimos.

—Oh, se dónde vive —dice Tyler—. Le di un aventón a su casa. Es en la misma calle que el Sr. Cullen. La recogeremos de último.

¿Cómo sabe Tyler eso? Me sonrojo cuando miro hacia mi bandeja y muevo mi puré de papas, tratando de parecer indiferente a la mirada de Alice.


Tyler y Jasper están en el asiento delantero así que tomo el asiento trasero con Alice. Cuando subo me da su sonrisa amigable. No me va a presionar. Doy un suspiro de alivio.

—Isabella, necesitamos tu ayuda —dice Jasper—. Resuelve algo por nosotros, ¿quieres?

—Me gustan las disputas. Dispara —le digo mientras me pongo el cinturón de seguridad.

—Aquí Tyler dice que Texas no es más que tornados. Dice que no tienen huracanes porque no hay playas. Enséñale.

—Bueno, está equivocado en ambos casos —le digo.

—No puede ser —dice Tyler.

—Sí hay huracanes —le digo—. Te olvidaste de la pequeña área conocida como El Golfo de México. Pero no hay tornados.

Los dos se detienen.

—Definitivamente hay tornados —dice Jasper mientras vuelve su cabeza.

—No —le digo—. No hay tal cosa como tornados, Jasper. Chuck Norris sólo odia los parques de casas rodantes.

Hay un momento de silencio antes de que se echen a reír. Alice se acerca mí en el asiento trasero y pone su mano en mi oreja.

—Él sabe.

Aguanto la respiración, pensando en antiguas conversaciones que puedan darme una pista de sobre quién me está hablando.

— ¿Quién sabe? ¿Y qué es lo que sabe? —Finalmente le pregunto.

—Tyler. Sabe que no te interesa. Está bien con eso. No hay presión. Sólo somos amigos esta noche, todos nosotros.

Estoy aliviada. Tan aliviada. Ya estaba planeando cómo lo iba a rechazar.


Nunca pude probar la pizza de Getty's que había pedido la otra noche. Es el cielo. Tuvimos que ordenar dos, ya que Tyler se está comiendo una entera él solo. No he pensado sobre estar enojada con mi mamá hasta ahora. Ni siquiera he pensado en Edward -tanto. Me estoy divirtiendo. Es bonito.

—Jasper, ¿cuál es la cosa más estúpida que has hecho? —Pregunta Tyler.

Todos nos quedamos en silencio con su pregunta.

— ¿Sólo puedo escoger una? —Pregunta Jasper.

La única. La más estúpida —responde Tyler.

—Hmm. Creo que tendría que ser la vez que estaba visitando a mis abuelos en su racho justo fuera de Laramie, Wyoming. Realmente tenía que usar el baño. No es la gran cosa, soy un chico. Podemos orinar en cualquier parte. El problema es que era mi turno.

— ¿De qué? —Le pregunto.

—De completar el reto. Mis hermanos solían retarme a hacer cosas todo el tiempo. Lo harían primero y luego yo tendría que hacerlo. El único problema era, que era más joven por varios años así que siempre se burlaban de mí de alguna manera. Este día en particular, me dijeron que mis botas de hule estaban muy mojadas para usarlas así que tuve que ponerme mis botas de escalar. Ellos, por supuesto, usaban sus botas de hule. Bueno, se les ocurrió el reto de ver quién orinaría en la cerca eléctrica.

—No lo hiciste —se ríe Alice.

—Oh, sólo espera, Nena, se pone mejor. Lo hicieron primero, por lo que ahora me doy cuenta que el hule absorbe la electricidad, así que no sintieron nada. Yo, por otro lado, no tuve tanta suerte. Me golpeó por la espalda y estaba llorando, tratando de levantarme cuando tropecé. Me caí hacia delante y encontré la cerca con mi boca. La saliva y la electricidad tampoco se mezclan bien. Me impactó tan fuerte que mi lengua empezó a hincharse y mis hermanos se asustaron mucho. Los dos corrieron a la casa para traer a mis padres mientras estaba allí, incapaz de moverme con mi pene colgando fuera de mis pantalones.

Alice, Tyler y yo estábamos riéndonos tan fuerte que los otros clientes nos miraban. Alice seca una lágrima cuando Jasper le dice que es su turno.

—Creo que cuando te atropellé con mi auto —dice Alice.

—Inténtalo de nuevo —dice Jasper.

— ¿Qué? ¡Esa es! Esa es la cosa más estúpida que he hecho.

— ¿Qué hay de después de que me atropellaste? Cuéntales sobre eso. —Se ríe.

—Cuando nos enamoramos. Fin. —Obviamente está avergonzada por las secuelas del golpe.

—Tienes que decirnos ahora —le digo.

—Bien. Fue el segundo día después de que obtuve mi licencia. Joel me dejó manejar su auto para ir a la escuela así que estaba siendo súper cuidadosa. Estaba concentrada. Cuando Joel me estaba enseñando a manejar, prestó especial atención a cómo me estacionaba. Odia a la gente que estaciona en doble línea. De hecho, sabía que iba a conseguir a alguien que lo llevara a través del estacionamiento sólo para corroborar mi trabajo estacionándome, así que realmente quería que fuera perfecto. Entonces, en eso era en lo que estaba concentrada. No me gustó cómo me estacioné la primera vez.

—O la segunda, la tercera o la cuarta —dice Jasper.

Alice le sonrió con la mirada. —Así que con la quinta vez, estaba determinada a hacerlo bien. Salí y fui más lejos para tener un mejor ángulo y ahí fue cuando pasó. El ruido sordo. Me di la vuelta y no vi a nadie así que entré en pánico, pensando que había golpeado un auto junto a mí o algo. Continué retirándome del lugar y puse el auto en marcha y estaba buscando por un mejor lugar así podría inspeccionar el auto por daños. Me detuve en el siguiente estacionamiento y salí. Fue entonces cuando lo vi.

—Tú… ¿lo arrastraste? —Le pregunté. Tratando de aguantar la risa.

—Cerca de ciento ochenta y dos centímetro. Después de que lo golpeé la primera vez, seguí en reversa y la parte de su pantalón en una de sus piernas quedó colgando del parachoques. Quebré su pierna. Joel estaba tan preocupado de que me demandaran, que me hizo llevarle comida al hospital todos los días por una semana. Fue entonces cuando nos enamoramos.

—Tienes suerte de que no lo mataras —dice Tyler—. Estarías encerrada por atropello, fuga y homicidio involuntario. El pobre de Jasper estaría tres metros bajo tierra.

¡Un metro con ochenta y dos centímetros! —Me reí.

—Me encantaría escuchar tu estúpida historia Isabella, pero tendrá que esperar. Vamos a llegar tarde —dice Alice mientras salía a toda prisa de la mesa.


En nuestro viaje al slam, Alice saca una hoja de papel doblada de su bolsillo trasero.

— ¿Qué es eso? —Le pregunto.

—Es mi poema. Voy a hacer slam esta noche.

— ¿En serio? Dios, eres valiente.

—No realmente. La primera vez que Jasper y yo fuimos, me prometí a mí misma que haría uno antes de cumplir los dieciocho. Mi cumpleaños es la próxima semana. Cuando el Sr. Cullen nos dijo que podíamos saltar el examen final si actuábamos, lo tomé como una señal.

—Sólo diré que hice uno, el Sr. Cullen no lo sabrá. Dudo que vaya a estar ahí.

—No —dice Jasper—. Estará ahí. Siempre está ahí.

La sensación de vacío en mi estómago regresa, a pesar de estar lleno por la cena. Deslizo las manos a través de mis pantalones y fijo mis ojos en una estrella fuera de la ventana. Esperaré para unirme de nuevo a la conversación hasta que cambien de tema.

—Hombre, Denali realmente lo dañó —dice Tyler.

Ladeé mi cabeza en dirección a Tyler. Alice ve el interés animarse en mí y dobla el papel y lo guarda en su bolsillo.

—Su ex —dice ella—. Salieron durante sus últimos dos años de escuela. Eran la pareja. La reina del baile, la estrella de fútbol…

— ¿Fútbol? ¿Jugaba fútbol? —Estoy sorprendida. Esto no suena como a Edward.

—Oh sí, mariscal de campo durante tres años seguidos —dice Tyler—. Éramos estudiantes de primer año cuando estaba en el último año. Era un buen tipo, supongo.

—No se puede decir lo mismo de Denali—dice Jasper.

— ¿Por qué? ¿Era una perra? —Pregunto.

—Honestamente, no era tan mala en la escuela. Es lo que le hizo después de que se graduaron. Después de que sus padres… —La voz de Alice se desvanece.

— ¿Qué hizo? —Sueno demasiado interesada, lo sé.

—Lo dejó. Dos semanas después de que sus padres murieron en un accidente de auto. Tenía una beca de fútbol pero la perdió cuando tuvo que mudarse de vuelta a su casa para hacerse cargo de su hermano menor. Así que, eso es todo. Perdió a sus padres, su novia, su beca y se convirtió en tutor todo en el mismo marco de tiempo de dos semanas.

Vuelvo mi mirada hacia la ventana. No quiero que Alice vea las lágrimas en mis ojos. Esto explica muchas cosas. Explica por qué está asustado de alejar todo de mí, cómo lo fue arrancado de él. Todo este tiempo he estado asumiendo que sus sentimientos no eran tan fuertes por mí como los míos hacia él. Tal vez estoy equivocada. Me desaparezco de las conversaciones cuando quedo cautivada con la nieve que cae mientras conducimos hacia Detroit.

—Aquí —susurra Alice mientras pone algo sobre mi regazo. Un pañuelo. Aprieto su mano para agradecerle, luego limpio las lágrimas de mis ojos.


[1]Quiero tener amigos

que me dejen estar

totalmente solo cuando estar solo

es todo lo que necesito"

[2] No lo sé. Voy a ir a la de Caulder.


Hola! Que no cunda el pánico no estoy loca, no se va a acabar el mundo, lo que pasa es que este fin de semana SÉ que me será imposible publicar el capítulo, así que prefiero subirlo ahora que hacerlo el próximo martes, mañana viajo y no vuelvo hasta el lunes a mi casa así que es mejor prevenir que lamentar ;)

¿Qué les pareció? ¿Qué creen que esté pasando con la mamá de Bella? ¿Será que Alice sospecha algo? Yo no sé ustedes pero lo que soy yo, me reí un buen rato con la historia de Jasper y Alice Jajajajajajajajaja, juro que es la cosa más graciosa que he leído (y eso que yo leo mucho).

Espero sus Reviews.

los dejo espero sus Reviews ;) hasta el próximo, próximo viernes...Espero :S

Travesura realizada, Nox ;)

Paula