Lummus, Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas ;)
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, La trama Coollen Hoover.
"A slight figure of speech
I cut my chest wide open
They come and watch us bleed
Is it art like I was hoping now?"
-The Avett Brothers, Slight Figure of Speech[1]
9
Cuando entramos en el edificio, inmediatamente busco a Edward. Tyler y Jasper nos llevan a una mesa en el piso, mucho más expuestos que la cabina donde Edward y yo nos sentamos. El saco ya está listo y estamos bien en la primera ronda. Alice va a la mesa de los jueces, paga con su dinero y vuelve.
—Bella, ven al baño conmigo —dice mientras me saca de mi silla.
Cuando llegamos al baño, ella retrocede hasta el fregadero y se pone delante de mí con sus manos en mis hombros.
— ¡Déjate de eso chica! Estamos aquí para divertirnos. —Mete la mano en su bolso y saca su bolsa de maquillaje. Moja sus pulgares bajo el grifo y coloca rímel debajo de mis ojos. Meticulosamente me aplica maquillaje. Está extremadamente concentrada en la tarea. Nadie me ha puesto maquillaje antes excepto yo. Saca un cepillo de su bolso y me empuja hacia delante, cepillando mi pelo con mi cabeza agachada. Me siento como una muñeca de trapo. Me tira hacia atrás y hace algo de artesanía de lujo mientras sus dedos se tuercen y tiran de mi pelo. Da un paso atrás y sonríe mientras admira lo que hizo.
—Ahí.
Me da vuelta al espejo y mi mandíbula cae al suelo. No puedo creerlo. Me veo… bonita. Mi flequillo fue puesto en una trenza francesa que cuelga suelta sobre mi hombro. El color ámbar suave de las sombra de ojos, hace que resalten. Mis labios están definidos pero no demasiados coloridos. Me veo como mi madre.
—Guau. Tienes un don, Alice.
—Lo sé. Veintinueve hermanos y hermanas en nueve años, estás obligada a aprender algunos trucos.
Me saca del baño y nos dirigimos atrás. A medida que nos acercamos a nuestros asientos, me detengo. Alice se detiene también, ya que ella está sujetando mi mano y de repente se echa para atrás. Ella sigue mi mirada a nuestra mesa y ve a Mike… y Edward.
—Parece que tenemos compañía —dice mientras me guiña un ojo.
Trata de tirarme hacia delante pero tiro de su mano. Mis pies están pegados al piso.
—Alice, no es así. No quiero que pienses eso.
Se da la vuelta y se enfrenta a mí y toma mi mano entre las suyas.
—No pienso nada, Bella. Pero, si en realidad no es así, esa explicaría la obvia tensión entre ustedes dos —expresa. No me había dado cuenta que Alice también me decía Bella y no Isabella como todo el mundo a excepción de mi mamá, Seth…y Edward
—Es tan obvio para ti. Y por cierto, ¿Por qué me dices Bella?
—Y seguirá siendo obvio. Y pues… no sé, pensé que te gustaba que te dijeran Bella —concluye, mientras me empuja hacia delante.
¿Será que escuchó a Edward llamarme así?
Cuando llegamos a la mesa, los ocho ojos se centran en mí. Quiero correr.
—Maldita chica, te ves bien —dice Mike.
Jasper mira a Mike y luego me devuelve la sonrisa. —Alice se apoderó de ti, ¿verdad? —Envuelve su brazo alrededor de la cintura de Alice y la empuja hacia él, dejándome a mi suerte.
Tyler saca una silla para mí y la tomo. Miro a Edward y él me da una media sonrisa. Sé lo que significa. Piensa que me veo bonita.
—Está bien, tenemos cuatro presentaciones más para la primera ronda. El siguiente tiene el nombre de Alice. ¿Dónde está?
Miro a Alice mientras rueda sus ojos y se pone de pie. —Soy ella.
—Oh, mi error. Aquí está ella. Ven aquí, Srta. Alice.
Alice le da a Jasper un pequeño beso en los labios y rebota al escenario, su confianza brota de su sonrisa. Todos toman asiento menos Edward. Mike se sienta a mi izquierda y el único asiento libre en la mesa es a mi derecha.
— ¿Qué vas a presentar Alice? —Pregunta el maestro de ceremonias.
Se inclina hacia el micrófono y dice—: Globo rosa.
Tan pronto como el presentador está fuera del escenario, Alice pierde su sonrisa y se mete en su zona.
Mi nombre es Olivia King.
Tengo cinco años.
Mi madre me compró un globo. Yo
Recuerdo el día que entró por la puerta
frontal con él. La rizada cinta rosada goteaba
por su brazo, envuelta alrededor de su muñeca. Ella
me sonreía mientras desataba la cinta y
la envolvía alrededor de mi mano.
Aquí Livie, compré esto para ti.
Me llamó Livie.
Estaba tan feliz. Nunca había tenido un
globoantes. Quiero decir, siempre veía globos
envueltos alrededor de las muñecas de otros niños en el aparcamiento
muchos de Wal-Mart, pero nunca soñé que tendría
uno propio.
Mi propio globo rosa.
¡Estaba tan emocionada! ¡Tan extática! ¡Tan
encantada! ¡No podía creer que mi madre me compró
algo! ¡Nunca me había comprado
nadaantes! Jugué con él durante horas.
Estaba lleno de helio y bailaba y balanceaba
y flotaba como droga alrededor de habitación a
habitaciónconmigo, pensando en lugares para tomarlo.
Pensando en lugares en que el globo no había estado
antes. Lo tomé en el baño, el armario, el
lavadero, la cocina, la saladeestar. ¡Yo
quería que mi nuevo mejor amigo viera todo lo
que vi! ¡Lo llevé a la habitación de mi madre!
¿La habitación
de mi madre?
¿Dónde no se supone que es?
Con mi globo
rosa…
Me tapé los oídos mientras ella me
gritaba, ¡limpiando la evidencia fuera de su nariz! ¡Me
dio una palmada en la cara mientras me contaba lo
mala que era! ¡Lo mal que me portaba! ¡Como
nunca escuchaba! Ella me empujó hacia el pasillo
y cerró la puerta, bloqueando mi globo rosa
dentro con ella. ¡Lo quería de vuelta! ¡Él era mi
mejor amigo! ¡No ella! La cinta rosa seguía
atada a mi muñeca así que tiré y tiré,
tratando de que mi nuevo mejor amigo estuviera lejos de ella.
Y
se
reventó.
Mi nombre es Alice.
Tengo diecisiete años.
Mi cumpleaños es la próxima semana. Tendré los grandes
dieciocho. Mi padre adoptivo me está comprando esas
botas que he estado deseando. Estoy segura que mis amigos
me llevarán a comer. Mi novio me comprará un
regalo, quizás me lleve al cine. Incluso
tendré una linda tarjeta de mi trabajo de cuidado de crianza,
deseándome un feliz cumpleaños número dieciocho.
Informándome que he envejecido del sistema.
Voy a pasar un buen rato. Sé que lo haré.
Pero hay una cosa que sé
con certeza.
¡No hay nada mejor
que los malditos globos rosa!
Cuando la multitud aplaude por ella, Alice se pone a saltar arriba y abajo en el escenario y aplaude junto a la multitud, olvidando todo sobre el poema sombrío que acaba de realizar. Es tan natural. Le damos una ovación de pie cuando regresa a la mesa.
—Eso se sintió asombroso —chilla. Jasper pone sus brazos alrededor de ella y la sube y la besa en la mejilla.
—Esa es mi chica —alienta mientras se sientan de nuevo en sus asientos.
—Eso fue genial Alice, supongo que estás eximida —dice Edward.
— ¡Eso fue tan fácil! Bella, realmente necesitas hacer esto la próxima semana. Nunca has tenido una de las finales del Sr. Cullen antes. No son divertidos, créeme.
Veo que Edward me mira, luego a Alice y luego otra vez a mí esta vez con una ceja levantada, sé que es porque Alice me llama Bella, pero lo ignoro.
—Pensaré sobre ello —murmuro. Ella lo hace parecer fácil.
Edward se ríe y se inclina hacia delante. —Alice, no has tenido uno de mis exámenes finales o bien sólo he enseñado por dos meses.
—Bueno, estoy segura de que apestan —se ríe.
Llaman a otro presentador a la escena y la mesa se queda tranquila.
La pierna de Mike sigue rozando la mía. Algo en él me da escalofríos. Tal vez es el obvio factor desagradable. A lo largo de la presentación, sigo dibujando más y más hasta que tenga otro lugar a donde ir, pero él de alguna manera se queda más cerca. Justo cuando estoy a punto de golpearlo, Edward se mueve y me susurra en el oído.
—Cambiemos de asiento.
Me levanto y me deslizo en el otro asiento. En silencio le doy gracias con la mirada. Mike se endereza de nuevo y mira por encima a Edward. Es obvio que no hay amor perdido entre ambos.
Para el comienzo del segundo asalto, todos en nuestra mesa están dispersados entre la multitud. Veo a Tyler en el bar hablando con una chica. Mike al fin se malhumora, dejándonos sólo a Edward y a mí en la mesa con Jasper y Alice.
— ¿Sr. Cullen ha visto...?
—Jasper —lo interrumpe Edward—. No tienes que llamarme "Sr. Cullen" aquí. Fuimos a la secundaria juntos.
Una sonrisa maliciosa cruza por el rostro de Jasper. Le da un codazo a Alice y ambos le sonríen a Edward.
— ¿Podemos llamarle...?
— ¡No! ¡No pueden! —Interrumpe otra vez Edward. Se está sonrojando.
—Me estoy perdiendo de algo aquí —digo mientras miro de Edward a Jasper. Jasper se inclina en su asiento y pone los codos sobre las rodillas.
—Verás, Isabella, hace como tres años...
—Jasper, te reprobaré. Reprobaré a tu pequeña novia también —dice Edward. Todos están riendo ahora, pero yo todavía sigo perdida.
—Hace tres años, Duckie aquí decidió comenzar una guerra de bromas con los de primer año.
— ¿Duckie? —Pregunto. Miro a Edward y su rostro está enterrado en sus manos—. Se hizo evidente que Edward, quiero decir "Duckie", era uno de los que estaba detrás de las bromas. Sufrimos en manos de este hombre —Jasper ríe mientras hace gestos hacia Edward—. Así que, decidimos que habíamos tenido suficiente. Se nos ocurrió a nosotros mismos un plan, ahora conocido como la venganza de Duckie.
—Maldita sea, Jasper. ¡Sabía que fuiste tú! Lo sabía —dice Edward.
Jasper ríe.
—Edward era conocido por sus siestas diarias en su coche. Particularmente durante la clase de historia del Sr. Jenks. Así que, lo seguimos al aparcamiento un día y esperamos a que estuviera en su mundo ideal. Teníamos como unos veinticinco rollos de cinta adhesiva y lo envolvimos dentro del auto. Tenía que haber seis capas de cinta alrededor de su auto cuando él finalmente despertó. Pudimos escucharlo gritar y patear la puerta todo el camino de vuelta a la escuela.
—Oh por Dios. ¿Cuánto tiempo estuviste ahí? —le pregunto a Edward.
Ni siquiera dudo cuando le hablo. Me gusta que estemos interactuando de nuevo, incluso si es sólo como amigos. Esto es bueno.
Levanta una ceja hacia mí y responde—: Ahora eso es lo bueno. La clase de historia del Sr. Jenks era el segundo período. No fui sacado del auto hasta que mi papá llamó a la escuela tratando de encontrarme. No recuerdo qué hora era, pero estaba oscuro.
— ¿Estuviste allí por casi doce horas?
Asiente.
— ¿Cómo usaste el baño? —Pregunta Alice.
—Jamás lo diré —ríe.
Podemos hacer esto. Veo a Edward mientras interactúa con Alice y Jasper; todos están riendo. No pensé que sería posible antes, una amistad entre nosotros. Pero aquí, ahora mismo, lo hago.
Tyler vuelve a la mesa con una mirada amargada en su rostro.
—No me siento muy bien. ¿Podemos irnos?
— ¿Cuánto comiste, Tyler? —Pregunta Jasper mientras se levanta.
Alice me mira e inclina la cabeza hacia la puerta del frente, insinuándome que es hora de irnos.
—Nos vemos mañana, Sr. Cullen —se despide.
— ¿Estás seguro de eso, Alice? —Le pregunta Edward—. ¿Tú y tu amiga aquí no tomarán otra siesta en el patio mañana?
Alice se vuelve a mirarme y se lleva la mano a la boca mientras exagera un jadeo y ríe. Edward y yo nos levantamos mientras ellos salen en fila.
—Deja a Seth en mi casa esta noche —dice luego de que todos estén fuera de alcance—. Lo llevaré a la escuela mañana. Lo más probable es que ya estén dormidos, de todas formas.
— ¿Estás seguro?
—Sí, está bien.
—Bien, gracias.
Ambos nos quedamos allí, sin estar seguros de qué hacer. Él da un paso fuera de mi camino.
—Nos vemos mañana —dice.
Sonrío y hago mi camino pasando de él para alcanzar a Alice.
— ¿Por favor, mamá? ¿Por favor? —Seth ruega.
—Seth, ya pasaron la noche juntos anoche. Estoy seguro de que su hermano quiere un poco de tiempo con él.
—No, no lo quiere —dice Caulder.
— ¿Ves? Nos quedaremos en nuestra habitación. Lo juro —dice Seth.
—Bien. Pero Caulder, necesito que estés en tu casa mañana por la noche. Voy a llevar a Bella y Seth a cenar.
—Sí, señora. Iré a decirle a mi hermano y agarrar mi ropa.
Seth y Caulder salen corriendo por la puerta principal. Me retuerzo en mi asiento en el sofá mientras me desato las botas. Tiene que ser esta cena a la que se refiere; la gran presentación. Decido presionarla un poco más.
— ¿A dónde vamos a cenar? —Pregunto.
Viene al sofá y se sienta, tomando el control remoto para prender la televisión.
—A donde sea. Tal vez sólo comeremos aquí. No lo sé. Sólo quiero un tiempo a solas, sólo nosotros tres.
Tiro de mis botas y me las saco.
—Nosotros tres —murmuro mientras camino a mi cuarto. Pienso en eso mientras tiro mis botas en el armario y me acuesto en la cama. Solía ser "nosotros cuatro". Luego se convirtió en "nosotros tres". Ahora, en menos de siete meses, estaba haciendo que fuera "nosotros cuatro" otra vez.
Quienquiera que él fuese, jamás sería incluido en un recuento con Seth y yo. Ella no sabe que yo sé acerca de él. Ni siquiera sabe que ya los he marcado, a ella y a él, como "ellos dos", y a Seth y a mí como "nosotros dos". Divide y vencerás. Ese es mi nuevo lema familiar.
Hemos estado viviendo en Ypsilanti por un mes y he pasado cada noche de viernes en mi habitación. Tomo mi teléfono y le mando un mensaje a Alice, esperando que a ella ni a Jasper no les importe una tercera en su cita para el cine. Me responde el mensaje en cuestión de segundos, dándome treinta minutos para prepararme. No es tiempo suficiente para disfrutar de una ducha profunda, así que voy al baño y me retoco el maquillaje. El correo está en una pila en el mostrador del baño al lado del lavabo, así que lo tomo y lo miro. Los tres sobres tienen una gran estampilla de correo roja en ellos. Sigue hasta la nueva dirección está estampado por encima de nuestra vieja dirección en Texas.
Ocho meses más. Ocho meses más y volveré a mudarme a casa. Considero colgar un calendario en mi pared así puedo comenzar a contar los días que faltan. Arrojo los sobres de vuelta a la encimera, cuando el contenido de uno de ellos cae en el suelo. Cuando lo levanto, noto los números impresos en la esquina superior derecha.
$178,343.00
Es un estado de cuenta bancario. Es un saldo de cuenta. Tomo el resto del correo mientras corro a mi habitación y cierro la puerta.
Observo las fechas en el estado de cuenta bancaria y luego separo los otros sobres. Uno de ellos es de una compañía hipotecaria así que la rompo para abrirla. Es una factura de seguros. Una factura de nuestra casa en Texas, la cual me habían dicho que vendimos. Oh por Dios, quiero matarla. ¡No estamos en bancarrota! ¡Ni siquiera vendimos nuestra casa! ¿Separó a mi hermano y a mí del único hogar que habíamos conocido por un tipo? La odio. Tengo que salir de esta casa antes de explotar. Agarro mi teléfono y meto los sobres en mi bolso.
—Voy a salir —aviso mientras camino a través de la sala de estar hacia la puerta principal.
— ¿Con quién? —Pregunta.
—Alice. Vamos a ver una película. —Mantengo mis respuestas cortas y dulces para que no vea la furia detrás de mi voz. Mi cuerpo entero está temblando. Estoy tan enojada. Sólo quiero salir de esta casa y procesar las cosas antes de enfrentarme a ella.
Ella camina hacia mí y me saca el celular de la mano y comienza a presionar botones.
— ¿Qué demonios estás haciendo? —Le grito mientras lo agarro de vuelta de su alcance.
— ¡Sé lo que estás haciendo, Bella! No finjas conmigo.
— ¿Qué estoy haciendo? ¡Realmente me gustaría saber!
—Anoche ambos, tú y Edward, salieron. Él convenientemente tenía una niñera. Esta noche, su hermano dice que va a pasar la noche aquí ¿y media hora después tú vas a salir? ¡No vas a ir a ningún lado!
Tiro mi teléfono en mi bolso y me paso el último por encima del hombro mientras me encamino a la puerta.
—De hecho, sí voy a salir. Con Alice. Puedes ver que me voy con Alice. Puedes ver que volveré con Alice. —Camino fuera de la puerta y ella me sigue. Por suerte, Alice está estacionando en el camino.
— ¿Bella? ¡Vuelve aquí! Necesitamos hablar —ella grita desde la puerta.
Abro la puerta del auto de Alice y me vuelvo para mirarla.
—Tienes razón, mamá, pero creo que tú eres la que necesita hablar. ¡Sé por qué vamos a ir a cenar mañana! ¡Sé por qué nos mudamos a Michigan! ¡Lo sé todo! ¡Así que no te atrevas a hablarme a mí sobre esconder cosas!
No espero a que ella responda mientras me meto en el asiento trasero y cierro la puerta de un portazo.
—Sácame de aquí. Date prisa —le digo a Alice.
Comienzo a llorar mientras nos alejamos. No quiero volver jamás.
—Aquí, toma esto —Alice desliza otra gaseosa a través de la mesa mientras ella y Jasper me ven tomar y llorar. Nos detuvimos en Getty's porque Alice dijo que su pizza era lo único que podía ayudarme ahora mismo. No pude comer.
—Siento haber arruinado su cita —les digo a ambos.
—No la arruinaste. ¿Lo hizo, bebé? —Alice pregunta mientras se vuelve a Jasper.
—No, en absoluto. Es un lindo cambio de rutina —dice mientras mete su pizza en una caja para llevar.
Mi teléfono está vibrando otra vez. Es la sexta vez que mi madre me llama, así que presiono el botón de apagado y lo tiro de vuelta en mi bolso.
— ¿Aún podemos llegar para la película? —Pregunto.
Jasper mira su reloj y asiente.
—Seguro, si realmente te sientes con ganas de ir.
—Lo hago. Necesito dejar de pensar en esto por un rato.
Pagamos la cuenta y nos dirigimos al cine. No es Johnny Depp, pero cualquier actor estará bien ahora mismo.
[1] Una figura leve de expresión
Me corté el pecho abierto
Vienen a vernos sangrar
¿Es arte como si estuviera esperando ahora?
Apuesto que pensaron que no les iba a traer el capítulo hoy :D, Pues para que vean, estoy tratando de cumplir mis promesas ;P Y pues ya en una semana seré oficialmente libre de estudios así que podré seguir con las actualizaciones semanales ;)
Gracias a supattinsondecullen por su Review, tienes razón Alice no ha tenido la mejor de las infancias, pro aun así demuestra ser una persona muy fuerte :)
¿Qué les pareció? No se ustedes pero yo lloré con el poema de Alice, ¡lo juro! fue un poco triste, y que tal lo de la mamá de Bella, ¿Qué piensan? ¿Será que si tiene un romance? Descubranlo en el siguiente capítulo jajajajaj :D
Espero sus Reviews...Por favor *insertar puchero* es todo lo que pido.
Travesura Realizada, Nox.
Paula ;)
