Dejarse llevar
Peter observa cómo sus tres amigos abandonan el Gran Comedor; desearía ir con ellos, por supuesto, pero aún no ha terminado de comer y su estómago ruge con impaciencia. Devora un panecillo untado en mantequilla y lo acompaña con un filete de carne bañado en una salsa no sé qué es esto pero sabe genial que provoca en su lengua un efecto explosivo. Bebe agua y se estira, incapaz de introducir nada más en su cuerpo. Después se levanta y recorre las mesas hacia la puerta, vaya, no sé a dónde han podido ir así que decide que lo mejor es dirigirse a la Sala Común y esperar que alguno de ellos aparezca. Peter se siente raro, casi nunca camina solo, siempre sigue a James y Sirius o charla animadamente con Remus. Pero ahora no hay nadie y por alguna razón todo parece demasiado grande ¿los alumnos de primero eran todos tan altos el primer día? Accidentalmente engancha el pie en uno de los escalones que suelen desaparecer y agradece que sus tres amigos no estén allí, porque probablemente tendrían tema para varios días seguidos.
Se angustia delante del cuadro de la Dama Gorda incapaz de recordar la contraseña ¿qué necesidad hay de cambiarla tanto? y tiene que esperar a que un alumno de cuarto, más alto que él y con el pelo ensortijado la diga por él. Después de agradecerle cien veces entra en la Sala Común.
-¡Peter, Peter!
Un niño bajito y brillantes ojos del color de la miel le observa suplicante, se llama Martyn Norrington, Peter lo sabe porque fue el primer chico en ser llamado a la casa Gyffindor en la selección, y al primero al que James y Sirius vitorearon de forma escandalosa.
-¿Qué pasa?
-¿Quieres jugar a las cartas con nosotros?-señala a un grupo formado por una niña de la que desconoce el nombre y otro alumno delgado de rasgos asiáticos que es la primera vez que ve en su vida-Necesitamos a un miembro más.
-Sí, claro…-no tengo otra cosa que hacer mientras vuelven, puede ser divertido.
La niña, pelo rubio y corto, se llama Emily y el nombre de su compañero de ojos rasgados es Tian. Forman dos grupos de parejas y a Peter le toca colocarse a la derecha de la chica "¡Lo haremos bien!", asegura.
La verdad es que Peter no tiene mucha idea de cómo se juega, ni siquiera sabe el valor de cada carta, pero el entusiasmo de los pequeños le incita a dejarse llevar por su instinto y ganar dos manos de cinco.
-¡No está nada mal, Peter!
-Bueno…-el niño se sonroja-En realidad no sé jugar, la verdad es que podríais haber buscado a Remus… Seguro que Remus habría ganado todas las partidas.
-¿Remus Lupin?-Tian levanta la cabeza interesado-He escuchado que el año pasado obtuvo calificaciones perfectas en sus exámenes e incluso superó los cien puntos en alguno de ellos, ¿es cierto?
-¡Es cierto!-hay orgullo en las palabras del joven Pettigrew al fin y al cabo Remus es mi amigo-Yo ví las notas.
-¿Duermes con ellos verdad?-ahora es Emily la que se inclina hacia él con los ojos brillantes-¿Duermes con Potter y Black?
-Errr… Sí, claro, duermo con ellos.
-¿Y es cierto que entre los dos consiguieron perder más de doscientos puntos el año pasado?
-No sé yo si tantos…-ríe Peter-Pero supongo que algo así, James y Sirius siempre se meten en problemas.
-Escuché que encantaron la ropa interior de los de primero del año pasado de Slytherin-susurra Emily-y que se la intentaban poner y cada vez era más pequeña.
-Sí, ese fue James, quiero decir, la idea fue de James, él suele ser la mente perversa y Sirius el "valiente", el que hace las cosas…No es que James no sea valiente, pero supongo que es el tipo de persona que prefiere no mancharse las manos o… No sé…-Peter medio sonríe-Aunque en los planes grandes trabajan en equipo; Sirius encantó los calzoncillos, pero fue James el que después hizo que toda la ropa fuese de color rosa y el que tuvo que limpiar el suelo de la mazmorra 3 durante cuatro días seguidos.
-¡Vaya!-Martyn abre la boca haciendo una "o" enorme-¡Sois geniales, Peter!
El niño repite la frase en su cabeza varias veces, "¡Sois geniales, Peter!" me ha incluido, realmente me ha incluido, sonríe, tanto que casi le duelen las comisuras de los labios.
-Bueno… Son ellos, yo no…
-¡Tú eres igual de bueno!-exclaman los tres niños al mismo tiempo.
Un gruñido les hace darse la vuelta: James, con la ropa empapada y pegada al cuerpo pero qué le ha pasado cruza la Sala Común murmurando algo como "Lily ya no querrá ni verme" o "Voy a matar a esos dos tontos de haba en cuanto les pille" y "Merlín tengo hasta la cola helada". No se fija en ellos, a pesar de que Peter levanta la mano para llamar su atención.
-¿Se ha dado una ducha con ropa?-pregunta perspicazmente Tian.
-¡Se le transparentaba todo!-exclama Emily con las mejillas encendidas.
Peter no entiende qué es lo que la chica interpreta por todo, cuando al niño simplemente se le veía la piel pálida bajo la camisa, pero está seguro de que si se enterase de que James Potter no tendría ningún problema en pasearse por la Sala Común sin ropa, tal vez le daría un microinfarto.
James no tarda en bajar, esta vez con un par de toallas colgadas al hombro y con un uniforme seco. Es tan rápido que a Peter le cuesta levantarse, despedirse de sus pequeños amigos con la mano y echar a correr tras él. Esquiva a varios grupos de chicas que le fulminan con la mirada y gira una esquina con tan mala pata que golpea una armadura no te caigas, no te caigas y no se cae.
-¡Me parece increíble!-un chico de tercero de Ravenclaw mueve los brazos con indignación-Que suspendan las pruebas de Quidditch por mal tiempo… ¡Los buenos jugadores también vuelan bajo la lluvia!
¿Han suspendido las pruebas de Quidditch? ¿Lo sabrán James y Sirius? Peter echa a correr como una flecha, tambaleándose cada vez que tiene que cambiar de dirección y dando pequeños saltitos para no perder de vista el pelo desordenado que destaca sobre una cabeza más baja que la media. Finalmente llega a un amplio corredor, en el sexto piso y con las manos pegadas al pecho observa las distintas puertas, hasta que llega a una de la que proceden voces: son las duchas.
Nervioso hace una entrada dramática porque esta noticia es importante, ya verás qué caras se les quedan…
- ¡Chicos! Dios, ¡es terrible! ¡No os podéis creer lo que he escuchado decir a unos chicos de tercero!-casi grita.
Remus y Sirius están envueltos en las tollas que James ha ido a buscar a la torre de Gryffindor, y éste último es el primero que se gira hacia él.
-¿Qué diablos te pasa?
Peter le mira con recelo ¿qué se cree hablándome así? es más, ¿qué demonios le pasa para estar de tan mal humor? duda un segundo en contestar, porque ya se enterarán… pero al final se compadece (como siempre), respira hondo y continúa.
-Que las pruebas de Quidditch se retrasan por el mal tiempo, así que no vais a poder hacerlas pronto y…
-¡Genial!-Sirius levanta los brazos y la toalla cae al suelo, James se ríe demasiado alto y Remus se da la vuelta fingiendo escurrirse el pelo-¡Podremos practicar mucho más!
-¿No estáis tristes?-Peter abre la boca sorprendido jamás les entenderé.
-¡Claro que no!-James da una zancada larga y le pasa los brazos a Remus por los hombros con dificultad jo, Remus, has crecido-¿Practicarás con nosotros para hacer las pruebas?
-Creo que preferiría tragarme un cuchillo antes que hacer eso.-Lupin intenta zafarse sin éxito y sus mejillas se tiñen de color cuando ve que la toalla ya no le cubre el pecho y que Sirius y Peter le observan.
-¿Un año conviviendo conmigo y todavía no sabes que siempre consigo lo que quiero?-James se aparta y se revuelve el pelo todavía húmedo-Vas a practicar Quidditch, Remus Lupin.
-No.
-Me cuesta admitirlo pero si el idiota este quiere que pongas ese culo tuyo encima de un palo y que bailes claqué a dos metros sobre el suelo creo que es hora de que asumas que lo harás.-Sirius ya se ha puesto la camisa, o al menos lo ha intentado; la talla de James es más pequeña y Sirius es bastante más corpulento, por lo que los botones no acaban por cerrar y apenas puede doblar los brazos sin que la tela presione cada músculo de su piel. Además empieza a meterse los pantalones con dificultad porque todavía no se le han secado las piernas por completo y "diablos, me da pereza secarme a conciencia con estas toallas" y tiene que dejarlos sin abrochar porque apenas le pasan de los muslos. Con perspicacia coge el jersey y se lo coloca en la cintura, cubriendo el calzoncillo empapado, Potter, esta te la devuelvo, condenado Cuatrojos.
Remus no dice nada maldición, tiene razón, les da la espalda y con cuidado y una rapidez poco habitual en él se las ingenia para evitar que vean demasiada piel, mientras se viste con la camisa. Se anuda la corbata al cuello y vuelve a colocarse sus limpios zapatos. Una vez que los dos están completamente arreglados (o lo que Sirius considera hacer buen uso del uniforme), salen los cuatro al corredor. Peter recuerda entonces algo y saca del bolsillo las tres varitas que los tres chicos se dejaron una hora antes en el Gran Comedor y se las devuelve.
-¡Oh!-James mueve la suya en el aire y un par de tiras de confeti explotan sobre sus cabezas.
Sirius se la guarda en el bolsillo trasero del pantalón porque es de James y da igual si salen chispas y se le estropea. Remus la introduce cuidadosamente entre los pliegues de su túnica y musita un suave "gracias" a Peter. Es Sirius el que decide no bajar por las escaleras principales "¡Seguro que por este lado encontramos algo!", es James el que asiente con emoción y es Remus el que niega con la cabeza inútilmente.
Caminan con lentitud, al fin y al cabo están cansados, pero sus ojos infantiles no pierden un detalle de los letreros que cubren las puertas; pasan por un aula que identifican como la de Estudios de Runas Antiguas y Sirius se encoge sobre sí mismo ¿Quién en su sano juicio estudiaría algo como eso? y Remus se ve incapaz de cerrar la boca y contestar Yo he investigado sobre la asignatura y me parece francamente interesante.
Se meten con él, ¡estudias demasiado, Remus!, se lleva un empujón amistoso por parte de Sirius que casi le tira al suelo y tiene que apoyarse en el hombro de James que también se desestabiliza durante unos segundos.
La siguiente puerta no tiene letrero, así que abren y desanimados comprueban que se trata de un aula a la que por el polvo hace mucho que nadie le da un uso académico. Sirius cansado y aburrido se lanza al pomo de la puerta contigua y la abre, dejando escapar un bufido.
-Es el almacén de material, Sirius, lo pone ahí arriba.-Remus señala con su largo dedo.
-Aquí guardan las cosas de Quidditch ¿no?-pregunta James mientras entra como si fuese su casa y se tira al suelo para comenzar a rebuscar-Está muy desordenado.
-¡Vaya mierda de escobas que tiene este colegio!-Sirius aparta una vieja Barredora a la que le falta más de la mitad de la cola-Seguro que Dumbledore tiene como que millones de galeones para poder comprar cientos de escobas…
-Pero se lo gastará en calcetines, ¡o mejor!-a James le brillan los ojos-Seguro que se lo gasta en comprarle flores a McGonagall.
-¿Flores? ¡Qué poco sabes! Le comprará pienso de gato.
Los cuatro ríen al unísono durante un buen rato, mientras apartan varias túnicas de Quidditch viejas, alguna pizarra que alguien partió por la mitad años atrás e incluso varias botellas de pequeño tamaño que guardan en los bolsillos para investigar más tarde. Seguro que es un filtro para matar gente augura Sirius. Finalmente, Remus aparta una gigantesca manta y tose cuando el polvo se le mete por la nariz.
-¡Vaya!-James se arrodilla a su lado y abre el pequeño cofre-¡Son nuevas!
-¿Cómo lo sabes?-pregunta Remus observando las tres bolas que descansan sobre terciopelo marrón oscuro (la snitch permanece escondida tras un pequeño compartimento custodiado por un brillante escudo de Hogwarts dorado).
-Mira, las bludgers no han sido golpeadas aún-explica-, y la quaffle es lisa y las líneas no se han borrado, por lo que no ha pasado por muchas manos.
-O por ninguna-añade Sirius-, ¿las estrenarán en el primer partido de temporada?
-Supongo…-James parece haber perdido el interés en el cofre y vuelve a rebuscar entre los objetos de la habitación. Deja caer sin querer una copa de cristal ¡Cuidado!exclama Peter alarmado; pero no pasa nada, así que simplemente esconden los trocitos en una esquina seguro que nadie se entera. Pronto están los cuatro sentados en el suelo; Remus encuentra un montón de libros viejos, probablemente de alguien que los perdió: uno de Transformaciones y otro de Pociones y los ojea por encima después de dejarlos caer sin demasiado interés. Sirius por otra parte juguetea con un bolsa llena de plumas gastadas-¡Sí!
Los tres niños se vuelven hacia un sonriente James que sujeta entre las manos una quaffle bastante más vieja que la que han descubierto momentos antes.
-¿Qué haces?-pregunta Remus.
-Son viejas, nadie las buscará, supongo.
-¡Merlín!-Sirius casi se lanza sobre su amigo-¡Eres tontísimo, pero a veces tienes unas ideas que te besaría!
-Te ruego que no lo hagas…-sonríe el niño apartándose con una mueca.
Antes de que Remus comprenda qué es lo que está ocurriendo, Sirius se coloca la quaffle bajo el brazo y se levanta ¡perfecto! y James juguetea con la snitch entre los dedos.
-¡No!-Lupin intenta arrebatarles a los dos lo que han cogido pero evidentemente es incapaz, así que pasa a su mejor arma: echar la bronca durante mucho rato-Es material del colegio, si os pillan utilizándolo sin permiso os castigarán, es más, puede que hasta os expulsen. Con vuestro historial podrían escudarse en que robáis para dejaros con las maletas en Hogsmeade, ¡es más! Mandarían cartas a vuestros padres, ¿de verdad queréis que ellos sepan sobre esto? Sus hijos robando en Hogwarts… James, piensa en lo que dirá tu madre y tú, Sirius… ¡Creía que querías ser un Gryffindor hecho y derecho!
-Creo que he oído el suelo crujir o algo parecido.-le vacila Sirius con una sonrisa socarrona.
-¿Sí?-James mira a Remus con diversión-Creía que se te había quedado algo en la garganta.
-¡En serio, chicos!-Lupin se enfada-Esto es de lo peor que podéis hacer y…
-¿Crees que podremos coger las bludgers?-pregunta Sirius mirando las dos bolas oscuras que vibran nerviosamente.
-Yo no me atrevo…
-Puede ser peligroso.-interviene Peter a media voz.
-¡Peligroso!-Remus no se da por vencido-¿Y esto no lo es? ¿Pero por qué voy con vosotros? Me voy a ir, y si os pillan yo no tendré nada que ver con este tema.
James pone los ojos en blanco y se guarda la pequeña snitch en el bolsillo del pantalón, después se levanta y le extiende la mano a un sorprendido Remus que la acepta pero no por esto apruebo lo que hacéis, después el niño de gafas le coge del brazo y se acerca a una distancia que en el vocabulario de Remus Lupin es "demasiado".
-Déjate llevar…
-¿Tienes que poner esa voz?-gruñe el pequeño hombre lobo-No pienso dejarme llevar ni nada por el estilo.
-¡REMUS!-Sirius le coge del otro brazo y le empuja suavemente-¿Por qué no te callas un rato?
-Pero…-Lupin abre la boca desconcertado.
Peter ríe desde el suelo y luego de forma torpe también se pone en pie. Entre James y Sirius sacan a un escandalizado Remus al pasillo y no le sueltan mientras caminan por el largo corredor. Lupin jadea, intenta zafarse, pero es imposible, el brazo tan delgado como el suyo de James le sujeta por la izquierda y el bastante más fuerte Merlín, cómo ha crecido Sirius este verano del joven Black por la derecha. No puede hacer nada, tiene que callar, y Remus odia callarse cuando tiene cientos de cosas que reprochar, sobre todo cuando sabe que tiene razón y ahora tengo razón ,pero cuando Sirius se apodera por completo de él y le hace girarse sujetándole por detrás en un amarre que nadie sería capaz de romper, y James le mira a través de sus gafas con perspicacia, no puede actuar de ningún modo, excepto tragando saliva¿qué pretenden?
-¿Va a chivarse, Remus Lupin?-la voz de James le recuerda a la de los interrogatorios de las películas-¿Va a hacerlo?
-¡No, claro que no!-se queja el niño-Pero…
-¡PERO NADA!-James pega un grito que hace que varios personajes de cuadros cercanos empiecen a murmurar indignados-Esto es un secreto, Remus Lupin… ¡UN SECRETO!
-¡Sí!-exclama Peter.
-Un secreto que no puede salir a la luz…
Remus se contiene la risa al ver a James actuando de esa forma tan cómica deberían darle un premio por dramatismo.
-No puedes decírselo a nadie, Remus Lupin…-susurra Sirius en su oído, haciendo que todo su cuerpo se estremezca.
-¡O PASARÁN COSAS MALAS!-añade James-Profecías, maleficios, maldiciones y cosas muy malas, y usted no quiere que eso pase, ¿verdad Remus Lupin?
-¿Tenéis que decir mi nombre completo todo el rato?-se queja el chico.
-¡CALLA, REMUS LUPIN!-el niño de gafas da un giro de ciento ochenta grados y casi en movimiento le señala acusador-¿Está dispuesto usted a arriesgarse a sufrir las peores maldiciones que existen si abre esa boca suya, señor?
-¿Y qué son exactamente esas maldiciones?-pregunta Remus siguiéndole el juego-Señor Potter.
-¡Muy fácil, Remus Lupin! Le saldrán granos en el culo y no podrá sentarse en clase, ¡no podrá estudiar nunca más!
-¡Nunca más!-corea Peter con un salto.
-Y los granos se te infectarán.-añade Sirius inspirado.
-En ese caso…-Remus suspira-Supongo que no podré incumplir las normas… No diré nada.
-Y hará uso de estos objetos, ¿verdad Remus Lupin?
-No… Yo…-capta las miradas impertinentes-¡Vale! ¡Merlín, qué pesados sois!
-Señor Black, suéltele.-James da un par de palmadas y por fin Remus se siente libre.
-¿Tienes algo más que añadir, Remus Lupin?-Sirius le mira con fiereza.
-Mmmm…-Lupin se coloca la corbata y se limpia un poco la capa antes de hablar-No sé, dejémonos llevar y ya veremos si se me ocurre algo.
¡Ese es mi Remus! le abrazan, le empujan, le revuelven el pelo y luego bajan corriendo las escaleras, saltando más escalones de los que deberían y simplemente, uno tras otro; primero Sirius, luego James, después Remus y a su lado Peter… Se dejan llevar.
