Lummus, Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas ;)
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, La trama Coollen Hoover.
PARTE 2
"Who cares about tomorrow?
What more is tomorrow?
Than another Day?"
-The Avett Brothers, Swept Away[1]
11
La ventana estaba del lado equivocado de la habitación. ¿Qué hora es? Estiré mi mano a través de la cama y busqué el celular en mi mesa de noche. Mi celular no está allí y tampoco la mesa de noche. Me senté en la cama y me froté los ojos. Esta no es mi habitación. Cuando todo se vuelve borroso, me acuesto otra vez de espaldas y tiro de la manta sobre mi cabeza, deseando que todo desaparezca.
—Bella.
Me despierto otra vez. El sol no era tan brillante, pero todavía no estaba en mi habitación, así que tiré más de las sábanas sobre mi cabeza.
—Bella, despierta.
Alguien estaba jalando las sábanas. Gimo y me aferro a ellas con más fuerza. Trato de hacer que todo desaparezca otra vez, pero mi vejiga está gritándome. Me saco las mantas de encima y veo a Edward sentado al borde de la cama.
—Realmente no eres una persona madrugadora —dice.
—Baño. ¿Dónde está tu baño?
Él señala al otro lado del pasillo. Salto de la cama y espero poder llegar. Corro al inodoro y me siento, pero casi me caigo. La tapa está levantada.
—Chicos —murmuro mientras bajo la tapa.
Cuando salgo del baño, Edward está en la barra de la cocina. Sonríe y empuja una taza de café al asiento vacío a su lado. Tomo el asiento y el café.
— ¿Qué hora es? —Pregunto.
—Una y media.
—Oh. Tu cama es realmente cómoda.
—Al parecer —sonríe mientras empuja mi hombro.
Nos tomamos el café en silencio. Un cómodo silencio. Edward lleva mi taza vacía al fregadero y la enjuaga antes de meterla en el lavaplatos.
—Voy a llevar a Seth y a Caulder al cine—dice mientras enciende el lavaplatos—. Nos vamos en unos minutos. Probablemente los lleve a cenar después, así que estaremos de vuelta alrededor de las seis. Eso debería darte tiempo a ti y a tu mamá de hablar.
No me gustó cómo lanzó esa última oración, como si me gustara la manipulación.
— ¿Y qué si no quiero hablar? ¿Qué si quiero ir al cine?
Él apoya los codos sobre la barra y se inclina hacia mí.
—No necesitas ir a ver ninguna película. Necesitas hablar con tu mamá. Vamos.
Agarra sus llaves y su chaqueta y comienza a caminar hacia la puerta. Yo me recuesto en la silla y cruzo los brazos sobre el pecho.
—Me acabo de levantar. La cafeína ni siquiera ha hecho efecto todavía. ¿Puedo quedarme aquí un rato?
Estoy mintiendo. Sólo quiero que él se vaya, así puedo arrastrarme de vuelta dentro de su cómoda cama.
—Bien —camina hacia mí y se inclina a besar la frente de mi cabeza—. Pero no todo el día. Necesitas hablar con ella.
Se pone la chaqueta y se va, cerrando la puerta detrás de él. Camino a la ventana y veo a Seth y a Caulder subir al auto y luego todos se marchan.
Miro hacia mi casa a través de la calle. Mi casa no es un hogar. Sé que mi mamá está dentro y sé que estoy a sólo unos metros de distancia.
No sabría qué decirle, si caminaba hacia allá ahora mismo, pero decido no ir. No me gusta estar molesta con ella. Sé que esto no es su culpa, pero no sé a quién más culpar.
Noto que alguien me está sonriendo pero sólo está el gnomo del sombrero rojo roto con su pequeña sonrisa fea. Es como si el supiera que estoy aquí parada, sintiéndome demasiado asustada como para ir y sé que está burlándose de mí. Justo cuando estoy por cerrar las cortinas y dejarlo ganar, noto que alguien sube por nuestro camino. Alice.
Abro la puerta del frente de la casa de Edward y la saludo con mi mano mientras ella sale del auto.
—Alice, ¡aquí estoy! —Me mira y luego da una vista a mi casa, luego se da la vuelta hacia mí con una mirada confundida que atraviesa su rostro, antes de cruzar la calle.
Genial. ¿Por qué hice esto? ¿Ahora cómo voy a explicárselo? Me muevo a un lado y mantengo la puerta abierta para que ella entre, observando curiosamente la sala de estar.
— ¿Estás bien? ¡Te he llamado cientos de veces! —Dice ella cuando se deja caer en el sofá. Sube los pies a la mesa de café y comienza a sacarse las botas—. ¿De quién es esta casa?
No tengo porque responderle pero el retrato de la familia que cuelga de la pared en frente de ella responde por mí.
—Oh —dice ella. Aunque eso es todo lo que dice acerca de esto—. ¿Bueno? ¿Qué pasó? ¿Ella te contó quién era él? ¿Lo conoces?
Caminé hacia el sofá y paso por encima de sus piernas, sentándome a su lado.
— ¿Alice? ¿Estás lista para escuchar mi versión de la cosa más estúpida que he hecho?
Ella levanta las cejas y espera a que lo escupa.
—Estaba equivocada. Ella no está viendo a nadie, está enferma. Tiene cáncer.
Alice deja las botas a un lado y vuelve a poner los pies sobre la mesa mientras se recuesta en el sofá. Tiene dos calcetines completamente diferentes.
—Hombre, eso parece mentira —dice ella.
—Sí, lo sé. Pero es la realidad.
Ella se sienta allí por un momento, quitándose el esmalte negro de las uñas. Se nota que realmente no sabe qué decir. En lugar de decir nada, se inclina sobre el sofá y me abraza, justo antes de ponerse de pie.
—Así que, ¿tendrá algo de beber el Sr. Cullen? —Camina a la cocina y abre la heladera. Saca dos vasos y los llena de hielo y los vuelve a traer a la sala, donde los llena de gaseosa.
—No pude encontrar nada de vino. Él es tan pesado —dice ella mientras me entrega la bebida—. Entonces, ¿cuál es su pronóstico?
Me encojo de hombros.
—No lo sé. Me fui justo antes de que me lo dijera anoche. No suena bien, sin embargo. No he sido capaz de enfrentarla.
Vuelvo mi cabeza hacia la ventana y observo nuestra casa otra vez. Sé que es inevitable. Sé que tendré que enfrentarme a ella; sólo quiero un día más de normalidad.
—Isabella, necesitas ir y hablar con ella.
Rodeo mis ojos.
—Dios, suenas igual a Edward.
Ella toma un sorbo de su bebida y la deja sobre la mesa de café.
—Hablando de Edward.
Aquí vamos.
—Isabella, estoy intentando con todas mis fuerzas ocuparme de mis propios asuntos. Realmente lo estoy. ¡Pero estás en su casa! Estás usando la misma ropa con la que te dejé anoche. Si al menos no niegas que hay algo entre ustedes dos, tendré que asumir que lo estás admitiendo.
Suspiro.
Ella tiene razón. Desde su punto de vista, parece que está pasando mucho más de lo que en realidad ocurre. No tengo ninguna opción, solo me queda ser honesta con ella o asumirá lo peor de él.
—De acuerdo. Pero Alice, tienes que...
—Lo juro. Ni siquiera a Jasper.
—Bien. Bueno, lo conocí el primer día que nos mudamos aquí y hubo algo entre nosotros. Me invitó a salir, tuvimos una cita y lo pasamos genial. Nos besamos y probablemente haya sido la mejor noche de mi vida, en realidad fue la mejor noche de mi vida.
Ella está sonriendo. Dudo antes de continuar y puede darse cuenta por mi lenguaje corporal que no es un final feliz y su sonrisa se desvanece.
—Hasta mi primer día de escuela, no sabía que él era un profesor y él no sabía que yo estaba en secundaria.
Ella se levanta.
— ¡El pasillo! ¡Eso es lo que estaba pasando en el pasillo!
Asiento.
—Oh por Dios, ¿entonces él dio fin a esto?
Vuelvo a asentir. Ella vuelve a caer al sofá.
—Mierda. Eso apesta.
Asiento otra vez.
—Pero pasaste la noche aquí —sonríe—. Él no pudo contenerse, ¿verdad?
Sacudo la cabeza.
—No es así. Estaba triste, entonces él me dejó quedarme aquí. No pasó nada. Sólo está siendo un buen amigo.
Ella deja caer los hombros y hace pucheros, haciendo que sea obvio que esperaba que nosotros hubiéramos caído.
—Sólo una pregunta más. Tu poema. Era sobre él, ¿verdad?
Asiento.
—Lindo —ríe ella.
Ella vuelve a quedarse en silencio, pero no por mucho tiempo.
—Última pregunta, lo juro. En serio.
La miro, dejándole saber que está bien que continúe.
— ¿Besa bien?
Sonrío. No puedo evitarlo y sonrío.
—Oh por Dios, ¡él es tan ardiente!
— ¡Lo sé! —Aplaude con sus manos y salta en el sofá.
Nuestra risa se desvanece mientras vuelvo a la realidad. Me giro y vuelvo a mirar afuera de la ventana, y observo nuestra casa al otro lado de la calle mientras ella lleva los vasos al lavadero. Cuando vuelve a la sala de estar, toma mi mano y me levanta del sofá.
—Vamos, iremos a hablar con tu mamá.
¿Ambas? Si vamos juntas no me opongo. Siempre hay algo en Alice, que simplemente no puedes decirle no.
[1]¿A quién le importa el mañana?
¿Qué tiene de más el mañana
¿Que cualquier otro día?
Lo sé, Lo sé, otra vez me retrasé, pero es que yo tengo la peor memoria del mundo ¡Lo juro! estuve toda la semana acordándome, "Paula, no se te olvide el capítulo el viernes" ese fue mi lema toda la semana, pero mi maldita memoria no sirve para un carajo -.- Lo siento mucho de verdad, pero les juro que me levanté asustada porque me acorde de ustedes :D e inmediatamente cogí mi computadora y aquí estoy ;)
Bueno empezamos la segunda parte de esta fantabulosa historia, sé muy bien que hasta ahora las cosas no han sido muy alegres, la tristeza a predominado la historia, soy muy consciente de eso...Pero les juro que desde aquí las cosas se ponen alegras...Bueno tan alegres como puedan ser debido a la situación :/
Dariana Cullen: Chica siento haberte decepcionado, te fallé con la publicación, pero como dije anteriormente "Mi memoria es una porqueria", la verdad nadie se esperaba el cáncer de Renné, ¡Yo tambien estaba esperando el nuevo novio! fue una revelación muy chocante °-°
Creo si alguien...no se...por medio...de un...review...me recordara...las publicaciones, no se me olvidarían tanto *Insertar puchero* lo sé, es una pobre, muy pobre (Y patética, lo admito) forma de pedirles Reviews, pero en cierto modo es verdad .-.
Las dejo, nos leemos el viernes...Si me acuerdo, Nah! mentiras, haré todo lo humana-hechicera-vampira-cazadora-alienigena-semidiosamente posible para acordarme ;)
Travesura realizada, Nox ;)
Paula
