Las chicas terminaron sus bebidas y se despidieron. Cada una se fue a su casa, prometiendo que habría una segunda quedada. Lucy se quedó pensando mientras Levy conducía de vuelta a casa. La verdad, todavía le daba vueltas al asunto: Juvia "feliz" con Lyon y una dieta extrema para ir a Natación, Erza soltera y libre y luego estaba Levy, que a su modo, era feliz entre tantos libros. ¿y ella? Ella finalmente accedió a que su padre la arrastrara no completamente hacia su mundo. Estaba hasta el cuello, atrapada en un mundo más gris que el propio color. Todavía se preguntaba porque accedió… ¡era verdad! porque nunca consiguió decirle lo que pensaba y escoger sus gustos por encima de los deseos de su padre. Siempre quiso saltar por la ventana (como vivía antes en un enorme ático, sería escaparse por las escaleras de emergencia) y huir de todo, pero le faltaba valentía y sobre todo la fuerza necesaria para encarar a su padre.

Ella misma se había cavado su tumba.


Don't Stop Believin'

Simplemente ÉL


Llegaron a su simple piso y cada una se fue a su lado. La verdad, habían hablado tanto con Juvia y Erza que ya no les quedaba nada por comentar. Del cansancio, tampoco apetecía salir a reventar la tarjeta de crédito, con que solo le quedaban dos opciones para matar el tiempo que tenía para ella sola. Revisó el correo de su móvil antes de tirarlo a la cama y encerrarse en el cuarto de baño.

Quería relajarse lo máximo que podía, así que, simplemente dejó que su cuerpo recibiera un agradable baño de burbujas. El aroma del jabón de flores la tranquilizaba. Le gustaba estar sin música, que ella sola se relaje con el sonido del agua. Era su simple momento de relajación. Se dejó llevar hasta un punto, donde recordaba que estaba en el agua y si no salía, se volvería una auténtica pasa.

Se pusó su albornoz rosa y entró en su dormitorio. Cogió su móvil y vio que tenía un mensaje en el Whatsapp. Vio que era Natsu saludando. Quedó alucinada. Secó sus dedos antes de teclear en su pantalla táctil antes de contestarle:

- Hey, Natsu! Perdona, estaba en el baño

Miro cuando fue la última conexión del hombre y vio que fue hacía diez minutos. Pensando que iba a tardar en contestar, ella tiró el móvil (a su cama una vez más) y se fue a cenar algo ligero. Encontró una ensalada en un tapper y no dudo en tomarlo. Una vez terminado de cenar, ella volvió a su habitación y encontró tres nuevos mensajes:

- Nada, estaba cenando

- ¿Mañana estas ocupada?

- ...Te has ido a cenar, mala persona

Aquel último mensaje salió minutos después. Ella vió que todavía estaba en línea. Pensó como contestar. No quería sonar desesperada, pero tampoco relajada. Ansiaba (de una forma muy sana) recuperar la comunicación con su amigo y crear recuerdos tan divertidos como en la secundaria (pero no absurdos. No quería volver a sentirse Forrest mientras tenía la policía detrás por un patético juego).

- Perdona...la ensalada llama más que el móvil

- Si me dices lugar y hora para mañana, pensaré si ir

Espero impaciente lo que fuera a contestar. Se sentía como la chica del meme o una adolescente intentando ligar. ¡No! ¡No estaba ligando con su mejor amigo! Solo estaban quedando con él, como buenos y grandes amigos de la adolescencia. Ella agradecía su compañía hasta terminar la educación secundaria. Él se apuntó a aquello de Formación Profesional, no supo más de él mientras estaba en Bachillerato y finalmente universidad. Hubiera agradecido estar con él hasta el final, seguir siendo tan grandes amigos y compartir momentos, pero fue como si la tierra lo hubiera tragado. Aquellas discusiones de quien era el peor profesor y cuál el mejor videojuego para jugar en equipo eran irrepetibles. Quería que fuera ese salvavidas que tanto necesitaba. Por fin contestó el hombre:

- El parque de las delicias, el puesto de granizados, las cinco y media

Chilló de la alegría. Seguro que Levy había escuchado ese grito que realmente había sido muy poco agradable. Pero estaba muy feliz. Demasiado.

- Invita a granizado de fresa y cereza

Sólo demandaba aquello por chinchar. Ella si iba a ir. Él sí que iría. Una oportunidad perfecta.

- Harás que mi cartera llore

- Pero con tal de que vengas…

- Hasta mañana entonces, Luce!

Aquello último llevaba un emoticono mandando un beso. Primero se sorprendió, luego se alegró. Seguía recordando "Luce". Dejó el móvil cargando y decidió descansar hasta el día siguiente.


Abrió los ojos. El sol dejaba de golpear y la zona iba oscureciendo. Al abrir, vio como su amigo dormía a su lado y al lado de éste, el pequeño Happy. Sonrió, se veía muy mono al lado. No quiso despertarlo al intentar moverse, ya que la hora la tenía muy pegada y este rodeaba el brazo en su estómago. Agradecía que ni Levy ni Mira estuvieran ahí para soltar alguna joya de comentario.

- ¿a donde ibas?- preguntó con una voz tranquila, aunque ella se asustó- Te recuerdo que estamos aquí para "un trabajo con las estrellas"

Suspiró. Era verdad. Se relajó y se sentó al igual que su compañero. Happy apenas se había movido. Solo lo trajo porque ella quería conocer al pequeño gato "extraño". Las estrellas aún no aparecían, habían quedado demasiado pronto solo por la idea de la cena. Por una vez había comido hamburguesas del burger y había sido realmente extraño. Como comerse una bomba. Pero le había gustado. Esperaba a la aparición de las estrellas, pero ninguna quería asomarse.

- Agradezco ver contigo esto, Natsu...en mi ático no podía

- Dejame agradecerte que estés aquí, conmigo, a punto de ver una maravilla

Ella se sonrojó levemente. ¿como se le ocurría decir aquello? Tenía que decir algo que quitara aquella atmósfera un tanto incómoda que se había formado. Aunque, en cierto modo, no quería.

- ¡Aprovechemos para montar ahora el telescopio!

- ...Luce, ya esta- le dijo un tanto decepcionado- Antes de ver las estrellas, quería decirte algo importante

Ella se giró y puso su mirada fija en sus ojos, dispuesta a escuchar lo que fuera. Pero él, a pesar de haber llegado tan lejos para decir aquello, ver aquellos ojos hicieron que, no por primera vez, se acobardaba. No sabía que decir. Se le ocurrió una mentira

- Lo siento…- dejó un pequeño silencio- he decidido hacer formación profesional con Gajeel

La chica quedó pensativa. Era uno de sus miedos más cercanos: no volver a estar en la misma clase. Ya no tendría quien le robase la comida entre clases, con quien reír. Se había quedado sin esa persona con la que podía librarse de aquella carga que era su casa y la hacía reír con cualquier cosa. ¿aquello era crecer? ¿renunciar a lo que uno quería,amaba de verdad?

- ¿por cual os decidisteis?- preguntó al final, aguantando el llanto

- ...estamos mirando el grado medio de electromecánica de vehículos automóviles o mantenimiento electromecánico...

Aquello era mentira, pero no recordaba otros nombres de las formaciones para justificar aquello y para rematar, el se mareaba de gran manera con los transportes, no podría hacer aquello y salir bien las cosas. Aunque quizás era la mejor forma de arreglar aquel debate interno. Pero no contaba con que haría que Lucy llorara de pena. No quería verlo, debía consolarla.

- …Prometeme que no me dejaras sola

Él dijo que si, su cabeza decía que no y su corazón…

Simplemente se abrazaron y fueron a ver las estrellas por última vez.


Cuando sonó el despertador, Lucy lo lanzó contra la ventana abierta, dejando que besara el asfalto. Ya usaría el de móvil. ¿porqué sonaba su despertador un maldito domingo? ¡Encima había interrumpido aquel dulce sueño-recuerdo! Hacía tiempo que no soñaba con algunos recuerdos donde estuviera Natsu. Aquel le dio una extraña mezcla entre nostalgia y amargura. Y con toda la razón:

Después de vacaciones perdió la comunicación con Natsu.

Él nunca le dijo a dónde se iría a completar su grado medio en a saber que. Se cambió el número a saber cual y no la llamó. Simplemente se esfumó. Y dolía. ¡Una amistad de cuatro años no se borraba así!

- ¿Te pasa algo, Lucy?- le preguntó McGarden al verla entrar en la cocina con cara de mala leche

- ¿Tu cuando has ido a dormir?- le preguntó Heartfilia al verla con ordenador, café y ojeras

- No dormiré hasta terminar este capítulo...la editora quiere verla ya y me ha puesto por primera vez una fecha límite… Ahora tú

- He quedado con Natsu y he soñado con aquel día viendo por última vez las estrellas

Levy rió levemente, sorprendiendo a la rubia.

- Inocente corazón joven…ya veras- suspiro la peli azul- esto es mejor que una novela

- ¿de que hablas, Le-chan?
- Nada… ¡Intenta recuperar la amistad de Natsu!- la animó. Lucy sonrió

- Quiero explicaciones y recuperar nuestra amistad…¿Que sino?

No sabía porque, no dejaba de escuchar la risa de Levy mientras escribía. Era como un monstruo. Era el apocalipsis de la literatura: la imaginación de Levy se había disparado y estaba inundando páginas del word cual tsunami parte de Japón. Era mejor dejarla ahí, trabajando, y ella miraría qué ropa podía usar para aquella cita.

Cita.

OH, DIOS MIO. ¿AQUELLO ERA UNA CITA?

Respiró profundo varias veces, intentando tranquilizarse. Esa era una palabra mal aplicada. Aquello era una quedada. QUEDADA. ¿cómo podría decir que tenía una cita con su mejor amigo cuando estaba más que claro que estaba en la friend zone? Estaba más que claro que ella siempre estaría en la friend zone. Solo eran amigos. Nada más.

Finalmente llegó la tarde y Lucy se decantó por una simple camisa blanca y una falda azul. Como antes. Solo que esa vez sí llevaba bolso con cosas más importantes que un simple móvil indestructible, gominolas y la DS o PSP. No se arregló mucho, le parecía algo innecesario.

Y lo vió. Con su camisa, su bufanda, sus pantalones cortos y anchas. Simplemente era él. No había cambiado mucho. Tenía su granizado de dos sabores en la mano, mientras él se terminaba el suyo. No pudo evitar acercarse a él y coger su granizado antes de abrazarlo mientras le decía:

- Eres un completo idiota-no-cumple-promesas que merece la muerte después de esto

- Yo también te eche de menos, Luce

Se sentaron en la hierba, en frente de los viejos cisnes. Lucy escuchaba atenta la historia de Natsu. De vez en cuando sorbía de su granizado para no perder el gusto. Su lengua ya estaría roja.

- Gajeel y yo nos piramos sin Gray a lo de vehículos y acabamos ese grado medio. Gray se quedo haciendo otro FP. Luego fuimos a uno superior y nos metieron ha hacer practicas lejos. La verdad, fue muy… extraño. Entre varias cosas, seguimos con la idea de nuestro grupo sin nombre, y lo conseguimos mientras estábamos trabajando el greñas y yo. Llamamos al princeso de hielo e intentamos montar el grupo con ese nombre, pero nos faltaba batería. Nos acordamos del pikachu...Laxus y ya montamos. Seguíamos trabajando en la fábrica y nos tirábamos horas con el grupo. Finalmente, hicimos nuestro primer concierto en un bar de novatos con el nombre de Dragon Slayers. Costaron meses de doble trabajo para llamar la atención de uno de los managers de Fairy Records. Al inicio un manager borde que nos quería obligar a tener una chica porque "da un toque interesante al grupo", pero nos negamos y encontramos otro mucho más amigo, Loki, nuestro ex compañero de secundaria. Te manda saludos

- No lo vi en la cena…

- No pudo ir por culpa de una reunión con los peces gordos. Quieren que vayamos de gira durante unos meses después de que saquemos nuestro primer single como dios manda

Mientras contaba aquello, el corazón de Lucy empezaba a fallar. Se estaba quedando pálida. Pero no era culpa de su salud, era culpa de las palabras de Natsu y esa maldita sonrisa con la que contaba. Él sí que estaba cumpliendo un sueño, estaba libre, y no la necesitaba en absoluto. Él podía solo.

No como ella.

- ¿Eres gay?- preguntó de pronto la joven rubia, para salir completamente de dudas. No se esperó que tirara su granizado y se riera en el suelo cual poseso. Todos lo miraron como si estuviera loco. Ella lo tranquilizó tirandole el resto de granizado que le faltaba. - ¿que te hace tanta gracia?

- No soy gay- fue su respuesta inmediata- estoy enamorado de una chica desde hace tiempo, Luce…

Lucy se puso roja como el granizado rojo que acababa de desperdiciar. ¡No era gay y estaba enamorado de una chica! Pero tenía sus razones: durante la secundaria no salió con ninguna chica y siempre preguntaba por los hombres con los que ella sufría un flechazo y siempre le decía Seguro que será otro capullo que quiera usarte. Dejame dos horas con él y ya veras como corre. ¿Quería más pistas?
- ¿y esa chica sabe de tus sentimientos?

- ...Ojalá- aquello lo dijo con un tono triste. Ella solo pudo darle ánimos con una palmadita- ¡Cuenta tu vida!

- Pues… no he cumplido con nada de lo que he llegado a pensar: hice bachiller a la perfección, seguí yendo a aquellos malditos extracurriculares, me saque el first y algunos títulos más. Universidad con Levy y alguna más, donde me saque hasta el master con tal de tener más de lo que requería mi padre para trabajar con él. Nunca tuve ni la voluntad ni un sueño fijo para plantarle cara y hacer lo que quería. Acabé accediendo a ser la única heredera más muerta de todos. Por querer ganar ese título a punta de fuerza, entre desde lo más bajo y ahora estoy a punto de conseguirlo, pero no tengo ni motivación y mucho menos fuerza para plantar y hacer algo auténtico. Por lo menos estoy trabajando en un libro y puedo tener una bata rosa…

Natsu se puso serio. Era como escuchar como la realidad le había dado un gran puñetazo absurdo.

- Tú no eres la Lucy que conocí en la secundaria- fue lo único que consiguió decir Dragneel- No eres tan libre como querías…

- Natsu…

- Lisanna no consiguió ser veterinaria por ir por formación, pero esta con los animales: los hace con el vidrio que aprendió a modificar. ¡Trabaja en Disneyland haciendo las figuras y se lo pasa pipa. Siempre admiré tu amor por las letras...te daban esa vida que tu padre te quitaba. ¿porque no vuelves con ellas?

Y ella solo supo sollozar como aquella vez en su sueño. Natsu simplemente la abrazó en forma de consolación.

- Yo siempre estaré para repararte, Luce

aunque eran otras palabras las que quería decir.


Levy terminó de escribir aquel capítulo y terminó el café. Ya que era de tarde y faltaba poco para ser de noche, decidió tomar una tarde de tranquilidad leyendo un libro. Su biblioteca personal estaba más que re-leída y decidió ir a la biblioteca pública a pasar el tiempo. Ella no aceptaba la creación de los e-book, no le gustaba leer una pantalla. Ella era una clásica empedernida y prefería el libro con sus hojas. Suspiro. Ella también quería una cita (quedada era la forma con la que se mentía antes a los padres. Se burlaba de la forma en la que Lucy decía tranquila aquello.) pero con Redfox. No esperaba ni de lejos que todavía ese greñudo le moviera el piso como si fuera un terremoto. Nunca confesó sus sentimientos por miedo, por no romper esa linda amistad y sobre todo por hacer un ridiculo. Era la enana, no su enana. No llego a verlo con otras mujeres que tiraban de los tejos como si quisieran agarrar a un toro. Pero todas acaban desistiendo por ser un completo idiota solitario. ¡No contaba mucho con ella! Le daba rabia que sólo contase con ella si ella se lo proponia. Se dió cuenta de que se había dejado el botellín en casa y decidió entrar en una tienda cercana a comprarlo. Siempre se quedaba seca por culpa de la calefacción.

- ¡Hey, enana!

Aquel saludo solo podía ser del mismo idiota de secundaria. Ahí estaba Redfox, comprando una cerveza con una sonrisa socarrona y…¿comida para gatos?

- Hola idiota…¿Que hacer con comida para gatos?

- Nada que te importe- dijo escondiendo esa comida en una bolsa oscura con el logo de "Metallica" impreso en grandes letras. Vio que la chica cogía una botella de agua- cobrame la botella de la enana, tocho

El cajero le cobró la botella con un ligero descuento (un pequeño descuento de 100% de nada) y se marcharon. Él seguía imponiendo de una forma bastante brutal por culpa de todos aquellos piercings. Ella seguía teniendo curiosidad por aquella bolsa.

- ¿Tu novio tiene gato o has adoptado un ejército de gatos metaleros?

- No tengo pareja y mucho menos hombre, libro de bolsillo- dijo intentando aguantar la risa- tengo un gato, para tu interes. Y es el más brutal de todos

- Un día tienes que dejarme ir a tu casa a ver ese gato- le demandó de forma seria. Después de pensar en las palabras que dijo, no pudo evitar sonrojarse un poco. Lo odiaba

- Tú en mi casa no entras ni harta vino- sentenció el hombre

- Normal...del desastre que habrás montado...pobre gato que tiene que vivir en tu casa desordenada…

- ¿que? ¡para que te enteres tu mañana vienes a mi casa y veras que tan ordenado esta y que tan bien vive mi gato, enana! ¡Mañana a las cinco en esta biblioteca y te llevo!

Ella sonrió y él se sintió avergonzado. La había ganado. E indirectamente, había ganado una cita con su idiota.

- No vale retractarse ahora, Gajeel

- ¿Quien dijo que iba a hacerlo, Levy?


Iepale!

una actualización un tanto larga, la verdad. He recibido ayuda indirecta con el asunto de la superluna. ¡son tan santoadorables que me matan de diabetes! No tengo mucho que comentar, solo que tengo una idea para un nuevo fic en FT

Review?

hasta la proxima~