Quidditch a través de las sábanas
La Sala Común de Gryffindor no suele caracterizarse por ser un lugar precisamente tranquilo o silencioso: las voces de los más pequeños siempre retumban entre las cuatro paredes, los más mayores aprovechan para tener momentos de intimidad en las esquinas y muchos alumnos practican encantamientos que habitualmente desencadenan en explosiones estruendosas o sonidos tan agudos que hay que taparse los oídos con las manos. Sin embargo, ese día la habitación está parcialmente vacía, a excepción de dos alumnos que tranquilamente leen dos tomos a cuál más grueso. Lily Evans se permite el lujo de mirar a su alrededor y se pregunta el porqué del silencio claro, es el primer día que no llueve en semanas, habrán salido a disfrutar del aire libre que simplemente se ve roto por algunas voces apagadas escaleras arriba, en los dormitorios.
Ella lleva toda la tarde sumergida en libros de Transformaciones y Encantamientos (además de un fino libro de poemas de Emily Brönte que ojea cada media hora), tratando de realizar los deberes que tienen que preparar para las siguientes clases. Sentado en el sillón de terciopelo rojo, con la cara demasiado pegada al papel, Remus Lupin ha sido su única compañía durante horas. El niño parece de piedra, inmóvil, hierático, casi como una estatua griega que solamente se mueve para pasar las páginas. Lily no puede evitar desviar su atención al muchacho de pelo rubio es curioso, es curioso que siempre esté solo y rodeado de libros y no con "ellos" y a veces él la sorprende mirándole y la niña se sonroja avergonzada y vuelve a sus estudios. De vez en cuando Lupin suelta un quejido que suena como un siseo de serpiente y se lleva el dedo a la boca con expresión de dolor es torpe maldiciendo haberse cortado con el papel aproximadamente cinco veces en las últimas dos horas. No es que Lily las cuente, simplemente es el tipo de persona que se fija instintivamente en esas cosas; del mismo modo que sabe que Remus utiliza la muletilla "de hecho" excesivamente cuando intenta explicar cosas en clase o que ojala Merlín me librase de darme cuenta de estas tonterías James Potter no sabe pronunciar "escarabajo" y dice algo parecido a "escrabajo"
Va unido a la naturaleza de Lily ser enormemente detallista, obsesiva e incluso quisquillosa con las manías y defectos de los demás; ella misma sabe que siempre tiene que llevar el reloj en la muñeca derecha a pesar de ser diestra o que es incapaz de empezar a comer si los cubiertos no están adecuadamente ordenados.
La niña se aparta los cabellos rojos de la cara y saca la varita: sauce, 26 centímetros "perfecta para Encantamientos, señorita Evans". A Lily le gusta su varita, es bonita y fácil de manejar y la prueba de que en su sangre hay magia. Relee una vez más la línea en la que explica el hechizo para hacer que una pequeña campanita que ha rescatado del fondo de su baúl comience a reír. La chica no espera que funcione a la primera, es más, no espera que lo haga a la segunda, pero cuando tras un tercer intento el objeto sigue tan inerte como al principio, el ceño de Lily se frunce hasta límites insospechados. Susurra el encantamiento hasta cuatro veces más y a la quinta pega un golpe fuerte en la mesa sobre la que está trabajando ¡Esto tiene que estar mal! porque ella nunca falla, o por lo menos, no falla en Encantamientos.
-La clave está en que muevas el brazo con más rapidez, me pasó lo mismo cuando practiqué ese hechizo ayer por la noche.-una voz rasgada murmura casi en su oído y Lily se sobresalta al ver a Remus mirándola fijamente a través de sus ojos azules. Tiene muchas cicatrices. Son profundas.
-Gracias.-sisea con molestia. Lo vuelve a intentar, fingiendo que no ha hecho caso al consejo, pero está nerviosa y lo único que consigue es que la campana ruede sobre la mesa y caiga a la alfombra.
Es Lupin el que se sienta a su lado, coge la campanita y juguetea con ella entre los largos dedos, después parece darse cuenta de que ella le está observando con indignación y la deposita sobre la mesa otra vez "lo siento" murmura, después saca su propia varita y ante la atónita mirada de Lily mueve el brazo "así, ¿ves?" y un pergamino sucio comienza a hipar mientras se carcajea.
Lily bufa, claro, siempre sabes hacer TODO y tragándose su orgullo alza la varita a la altura de sus ojos verdes. Un hilillo rosado emerge de la punta y flota por el aire hasta envolver la pequeña campana, que primero se contorsiona y después ríe cantarina.
-¡Lo he conseguido!-exclama la niña
-Por supuesto.-susurra Lupin levantándose y dándole la espalda.
Lily le observa, solamente se distrae cuando el arrugado pergamino y la campana comienzan a bailar el uno con el otro incapaces de dejar de reír.
-Gra…-su voz no se llega a escuchar, porque ¡ha tenido que ser un rayo por lo menos! dela Torre de Gryffindor desciende un ruido espantoso.
-¡Energúmenos!-brama Remus olvidándose de ella por completo y subiendo las escaleras de dos en dos con la capa tras él revolviéndose inquieta.
En el dormitorio Peter tacha con su pluma una redacción para Defensa Contra las Artes Oscuras que "debió haber entregado la semana pasada, señor Pettigrew" y que a su juicio no puede ser peor ¿dónde está Remus cuando le necesito…?
Sirius, tumbado boca arriba en la cama de James juega con dos piezas de ajedrez, fingiendo que son dos caballeros medievales y las golpea mientras emite quejidos y ruidos de espadas invisibles. El propio James está de rodillas en el alféizar de la ventana, con la boca pegada al cristal y lo empaña con su respiración para dibujar murciélagos y monigotes que acaban por desaparecer a los segundos; incluso se atreve a escribir una deforme J con una curvada L y luego limpia los trazos con la manga no vaya a ser que Sirius se de cuenta.
-Juro que como no me saquéis de aquí voy a acabar con vuestras vidas.-gruñe Sirius cuando las dos figuras deciden que se han hartado de su juego infantil y le golpean en los dedos para resguardarse en su caja con el resto de piezas.
-Tú has dicho que tenías que estudiar. En serio, Sirius, ¿ESTUDIAR?
-¿Ves que acaso esté estudiando? ¿Por qué me haces caso cuando hablo?-Sirius se levanta con rapidez y se acerca también a la ventana, empujando suavemente a su amigotampoco es plan de que me lo cargue al pobre y observa el exterior, húmedo, amenazando lluvia otra vez-Quiero jugar ya a Quidditch. Quiero hacer las malditas pruebas.
-¿Jugar a Quidditch?-James pone tono de voz de "anuncio entre canción y canción en los 40 Magistrales y después de este genial tema… ¿quieren ahorrar? ¡Polvos Flu a mitad de precio y sólo esta semana!"-¡James Potter tiene la solución a su problema!
El niño se sube a la litera de Peter, empujándole y haciéndole bajar al suelo quita, Peter, que no puedes estar en el campo de juego y se queda de pie, con la mirada desafiante fija en Sirius.
-¡El buscador de los Chudley Cannons observa desafiante al cazador de los Halcones de Falmouth!
-¡Oh sí!-Sirius berrea y se sube a su propia cama-¡Halcones! ¡Voy a partir tu vacía cabezota en dos, Potter!
James saca la varita y apunta a su baúl, que se abre; la ropa vuela por los aires pero qué demonios importa y una bola grande, roja y desgastada acude a sus brazos. Con habilidad se la lanza a Sirius que la atrapa y sonríe ampliamente. Después, el muchacho de gafas rebusca en su bolsillo y saca una esfera diminuta y brillante.
-¿La vas a soltar?-susurra Peter desde el suelo, observándoles con cierto pánico.
Como respuesta, James abre la palma de la mano y la snitch extiende unas alas demasiado usadas y comienza a revolotear sobre sus cabezas con el característico "szzzzzzz".
-¡Y COMIENZA EL PARTIDO!-grita Sirius.
El "partido" consiste en ellos dos lanzándose la quaffle con la intención de que el otro no la atrape. Los tiros de Sirius son más fuertes, pero James no tiene ningún problema en moverse de un lado a otro, saltando cientos y cientos de veces sobre el colchón, para poder atrapar la pelota. Peter chilla de vez en cuando, lleno de emoción y aplaude ¡sí, sí! y Sirius en una ocasión le lanza la quaffle, que le golpea en la cabeza y los tres ríen escandalosamente.
La snitch no deja de revolotear y aunque Peter y Sirius lo ignoran, James no deja de seguirla con la mirada, derecha, izquierda, arriba, abajo, izquierda otra vez al mismo tiempo que no pierde la atención del partido. Mientras juegan, los dos ejercen de comentaristas ¡Y Sirius Black pierde la quaffle…! Jamás en mis años de profesión había visto algo tan patético… y el niño de pelo largo remata con un ¿SERÁ JAMES POTTER TAN MALO COMO GALVIN GIDGEON? James no quiere quedarse callado ¡Galvin no es malo! Simplemente ha tenido mala suerte… y Sirius ¿Vas a buscar mariposas en lugar de buscar la snitch, Potter?
Jadean, se esfuerzan, se hacen daño en alguna de las caídas y Sirius se golpea la cabeza con el techo tantas veces que a la décima pierden la cuenta. Las camas chirrían bajo su peso pero a ninguno de los dos les importa. Porque son jugadores profesionales. ¡Son los mejores jugadores de Quidditch de la historia! Cuando los Chudley Cannons van ganando por un sospechoso 140 a 30 James, malnacido, ¿seguro que llevas la cuenta bien? es el momento de atrapar la snitch y ver quién será el ganador.
La pelota alada parece saberlo, porque intenta escapar dando golpes contra el cristal. Sirius estira el brazo pero el destello se escapa en el último segundo y el niño casi pierde el equilibrio.
-Aficionado…-James se revuelve el pelo y sonríe tan ampliamente que es difícil no pensar que es la persona más segura de sí misma que ha existido jamás. Con la agilidad de un gato gira casi 180 grados ¿en serio tiene que hacer ese paripé?, extiende la mano, y sus dedos se cierran alrededor de la snitch, que rendida, deja caer sus alas-¡Y JAMES POTTER ATRAPA LA SNITCH! ¡VICTORIA!
-¡Bieeeeeeeeeeeeen!-grita Peter mientras aplaude.
-¡Oh, no!-Sirius como dirá después "porque la arriesgué, Remus, no te puedes imaginar cómo", arriesga su vida y salta de una cama a otra, al mismo tiempo que lanza la quaffle con todas sus fuerzas-¡El cazador de los Halcones de Falmouth se ha vuelto loco e intenta agredir al buscador de los Cannons!
James esquiva la quaffle que se estampa contra la pared y él y Sirius se entregan a una lucha encarnizada en la que no está muy seguro quién va a ganar. Sueltan patadas, incluso algún puñetazo y sus respiraciones se agitan cuando, los dos, al mismo tiempo, juntos, saltan sobre el colchón e intentan chocar las manos en el aire.
-Chicos.-Peter se aparta un poco, pegando la espalda con la puerta del armario.
Ellos no le hacen caso y siguen impulsándose, ahora con la intención de empujarse el uno al otro "a ver quién llega más lejos". No es de extrañar que después de casi 230 saltos que James ha dado sobre el colchón sin descanso, los muelles hayan comenzado a agonizar.
Los dormitorios del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería fueron construidos en el siglo X, cuando los fundadores empezaron a recibir a los primeros alumnos. Las camas son de madera, lo suficientemente vieja como para que por las noches se escuchen leves crujidos cuando los niños se revuelven entre las sábanas. Lo que James Potter y Sirius Black nunca imaginaron fue que esa madera pensaba que sería mágica, indestructible, ya sabes podría romperse. Con el primer "crack" los dos niños se miran, con el segundo vacilan y con el tercero deciden que lo mejor es saltar otra vez.
Peter grita con todas sus fuerzas cuando la litera al completo se pliega como si fuese de papel y el polvo y el ruido les deja sordos y ciegos por unos larguísimos segundos.
La puerta está abierta, y alguien entra jadeante. Los chicos nunca olvidarán la expresión de Remus.
No. No puede ser. Esto… No. No. No y mil veces no.
-Creo que nos hemos cargado las camas.-dice Sirius quitándose una astilla del dedo con dolor.
-¡Nos van a expulsar!-llora Peter encogido sobre sí mismo.
-Os voy a matar-los ojos de Lupin parecen tornarse rojos, llenos de furia-¡este es el último día que viviréis sobre la tierra, idiotas!
Las camas de Remus y Peter no son más que escombros, y la de James y Sirius es "media litera" debido al efecto caída que ha provocado que también se rompa. Lupin intenta moverse a través de las maderas rotas para lanzarse sobre sus dos amigos, que sentados le miran sorprendidos.
-Peter…-James le chista inquieto-Cierra la puerta.
El niño regordete obedece y se queda en pie, con el pecho moviéndose agitadamente.
-James Potter, espero que tengas algún tipo de solución a esto porque…
-¡MERLÍN!-James les grita a los tres con exasperación-¿Podéis hacer el favor de tranquilizaros?
-Pero…-Sirius se mira las manos y su seguridad habitual parece haber desaparecido me expulsan, me mandan a casa con la loca.
-Nos van a…-gime Peter tan bajito que apenas se le escucha.
-Expulsar…-completa Remus con tristeza.
-A ver…-James se levanta y se sacude los pantalones vaqueros inquieto-Siempre he pensado que esta estúpida habitación era demasiado pequeña para nosotros. Creo que deberíamos hacer una reforma… Un poco de color por allí, una decoración vangüerbista por allá…
-¿El golpe te ha vuelto más tonto o qué?-la voz de Sirius retumba en el dormitorio tan fuerte que los otros tres dan un paso hacia atrás.
James pone los ojos en blanco y ¿por qué parece que esté acostumbrado a una situación cómo está? Remus decide que es mejor calmarse. El niño de gafas se arrastra sobre las maderas con cuidado de no clavarse nada y aparta una sábana para descubrir su baúl, "¿Veis? Ni siquiera ha sufrido desperfectos" y extraer un rollo de pergamino y una pluma con su pequeño botecito de tinta.
-¿Les apetece seguirme, señores?-les trata de usted con una mueca de diversión y Sirius se contiene para no levantar el puño "Circe, le voy a partir la cara".
No tienen nada más que hacer nos van a expulsar igualmente, mejor disfrutar del último día en el colegio así que Remus es el primero en seguir a su amigo, y después Sirius y Peter se unen al desfile. Cierran la puerta "tenemos que guardar el secreto" dice James y "¡Claro! Porque no se habrá enterado todo el colegio ya" berrea Sirius con enfado. Al cruzar la Sala Común de Gryffindor, se encuentran con unos ojos verdes que los juzgan uno a uno: primero a James "Buenas tardes, Lily. Hoy es un gran día para dar un paseo" No es posible que sea legal tener esos ojos y esos labios, y Merlín… ¿Es humana la forma en la que frunce el ceño?; después Remus, que silenciosamente esquiva su mirada no tengo nada que ver con esto; el siguiente es Sirius con un poco cortés "Evans" y justo seguido un escurridizo Peter que prefiere no saber qué piensa la niña pelirroja cuando pone la boca en esa posición.
Entre empujones, "James, haz el favor de avanzar y límpiate la baba", protestas y quejidos salen a las escaleras y emprenden el camino a la lechucería. Si James Potter pudiera elegir un sitio en Hogwarts al que no ir nunca, sin duda sería la lechucería: llena de animales que ululan a todas horas, el suelo repleto de excrementos que es imposible no pisar y un olor casi tan desagradable como el de Severus Snape un día de verano cualquiera.
Cuando los niños entran un búho gigantesco abre el pico y les da la bienvenida de una forma que al chico de gafas le parece de lo más siniestra y provoca que se sobresalte, sujetándose con pánico al brazo de Remus, que es quien tiene más cerca. Sí, James Potter odia a los búhos. No es que les tenga miedo, yo no tengo miedo a nada, pero no puedo entender cuál es la gracia de que existan criaturas como esa.
-Eres una niña, Jimmy.
-Déjame en paz-gruñe el chico, por supuesto sin apartar la vista del animal gigantesco que ha empezado a atusarse las plumas ¿tiene que hacer eso en público?
Los cuatro se acercan a una pequeña mesa "está sucia" Peter informa, Remus no puede evitar murmurar "Muy buena, Sherlock…" y capta la media sonrisa de Sirius que va dirigida únicamente hacia él, porque el pequeño Pettigrew abre la boca desconcertado.
James unta la pluma y con la lengua en la comisura del labio empieza a escribir con mala letra.
Hola, papi:
¿Cómo va todo? Yo me lo estoy pasando muy bien con mis amigos y por supuesto estudiando mucho desde el primer día: las clases son cada vez más interesantes e incluso tengo la tentación de pasarme por la biblioteca los viernes… Pero tengo que confesarte que a veces pierdo el tiempo un poco con mis amigos… Pero no os preocupéis porque eso no hará descuidar mis notas. Esta mañana ha pasado algo muy malo, papi. Estábamos nosotros cuatro estudiando en la Sala Común, ya sabes, hechizos y pociones y muchas cosas interesantes, cuando un ruido enorme nos ha asustado. He subido el primero, porque Sirius tenía un poco de miedo, pero le he tranquilizado, y nos hemos encontrado con la habitación completamente destrozada… Creo que han sido unos bromistas niños mayores… Estamos un poco tristes, pero supongo que como somos los pequeños la toman con nosotros… Hace unos minutos Remus estaba bastante mal porque adoraba sus sábanas que han quedado reducidas a la nada y Peter ha perdido uno de sus juegos favoritos. Pero no te preocupes, les he consolado y ahora todos estamos bien, pero sin camas. Así que no es un capricho, y lamento mucho tener que pedirte esto, pero los niños mayores nos matarán si decimos algo, así que ¿podrías encargarme cuatro camas? Dejo el diseño a elección de mami, porque ella tiene buen gusto. Y tú también. Claro.
Espero tu respuesta con muchas ganas, hoy dormiremos con ayuda de los profesores.
Te quiere y te manda muchos abrazos:
James.
James coloca el último punto y juzga que la letra no sea demasiado borrosa para después atar el pergamino a la pata de una lechuza a la que llama con un chasquido de dedos.
-Llévale esto a papá esté donde esté.
El animal parece que asiente con la cabeza y sale volando por la ventana extendiendo sus ágiles alas. James se vuelve hacia sus tres amigos.
-Bueno, pues ya está-sacude las manos como quien ha hecho un buen trabajo y sonríe-, ¿alguien quiere empanada de calabaza?
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