Hace algunas horas…

Lucy agradecía y a la vez se avergonzaba de la llegada de Natsu a la puerta de su trabajo.

Escandaloso como siempre, gritaba su nombre en la recepción, a lo que las recepcionistas se reían de su mala educación. Lucy bajó corriendo antes de que llegara su padre. Lo arrastró al garaje, donde estarían a salvo de miradas indiscretas y disfrutan de auténtica privacidad dentro de su coche. Ella antes que nada decidió resolver el asunto de Juvia, haciendo un lado sus progresos de intentar ser los mejor amigos otra vez. No era un asunto que la molestara, pero era un asunto realmente preocupante. ¿Aquello significaba que Juvia sufría TCA? Pero entonces hubieran comentado los desmayos… Quizás Lyon no tuviera tiempo. Tenía que descubrirlo. Saltándose por una vez el límite de velocidad establecido, los jóvenes llegaron cuanto antes a la sala de ensayo del grupo. Hay estaba el hombre, tranquilo, sin decir nada. Le estaba entrando una ganas muy grandes de matarlo.

- Gray…¡Cuánto tiempo!- fingió simpatía la rubia. Ella tenía muy claro que si él era el culpable de lo que le estaba pasando a Juvia, iba a morir- ¿Tienes un momento?

- ¿Que quieres?- preguntó bastante borde

- Es sobre Juvia- soltó a bocajarro Natsu- Lyon ha dicho que es tu culpa lo de sus dietas extremas… teme lo peor…- le cogió de las solapas de la camisa- ¿QUE HAS HECHO?

- ¿me crees capaz de ser el culpable de que Juvia sea...sufrá eso?- preguntó a bocajarro. Se veía dolido de la acusación

- ¡Pues cuenta que demonios paso!- demandó Lucy, impaciente

- Quitando lo privado, piensa, Lucy- Se soltó del agarre de su compañero- ¿Quien fue el idiota que tuvo la idea de darle una dieta de deportista? El imbécil de Lyon es quien ha metido esas ideas en su cabeza, no yo. Yo lo hubiera matado nada más empezar aquella locura si no me hubiera enterado tarde


Don't Stop Believin'

Hasta el sandwich


Levy veía asombrada como su compañera de piso seguía hablando por teléfono fijo con aquel que fue su mejor amigo como si estuvieran en secundaria. Solo esperaba que fuera de fijo a fijo, si no, ella se ocupaba de pagar sus llamadas. Ella solo había recibido un largo mensaje y una imagen de Pantherlily por parte de Gajeel, al que no sabía si llamar ya novio. Ella contestó con un mensaje largo y una foto del libro que le iba a leer. No iba a ser una pastelada completamente, quería leerle un libro que mezclara amor y romance. Quería preguntarle por Juvia, pero sabía que era mejor en persona. Eran como hermanos y quería saber si él lo sabía. Era algo preocupante, mucho, y se veía capaz de internar con tal de que no acabará muy mal parada. Pero había algo que no comprendía. Los dos hombres que estaban detrás de la peli azul se culpaban mutuamente por ser los culpables de aquello que estaba pasando. Tenía que encontrar la respuesta y ayudar a Juvia. Recordó la idea que había tenido… podía resultar, pero necesitaría la ayuda de todos. Era un plan bastante sencillo, uso de diplomacia y lo suficientemente transitada para no perderla con facilidad.

Eso y un sandwich mixto.


Lugar desconocido, medianoche…

Erza sabía que no era seguro estar por esas horas en aquellos lugares, pero debía arriesgarse. Debía hacerlo. Aquella mañana fue a la cárcel a visitarlo por pura cortesía, pero ya no estaba. La había vuelto a mentir. Y sabía que, de su ciudad natal, sólo recordaría aquel maldito lugar. Lo quería regañar cual madre, lo quería golpear, pero sobre todo recordarle que no estaba solo. Era un imbécil si pensaba que ella no lo seguiría. Con aquel futuro tan brillante que le podía dar la universidad de Fairy Tail, todavía se preguntaba el porqué de ese año sabático y sobre todo porque cogió ese camino. Le echaba la culpa a las malas compañías, a aquella adicción… a ella misma. El no encontrarlo la desesperaba. Debía estar por aquel maldito callejón.

- ¿Erza?

Le dio una bofetada como respuesta. Sin duda era él y de nuevo estaba K.O. Volvería a echarle la culpa a las malditas drogas porque estaba sudoroso y se balanceaba como si estuviera en una cuna. Quería darle más golpes, pero no era ni el momento ni el lugar para hacerlo. Lo arrastró (a pesar de saber que tenía compañía) hacía su habitación de hotel. Aquello le recordaba que no le quedaba mucho tiempo en ese lugar y debería volver a su casa en cuestión de días. Como si una de aquellas mierdas lo alentara, abrazó por la espalda a la joven Scarlet y empezó a repartir varios pequeños besos por su cuello de cisne, a lo que respondió girando y propinando un gran puñetazo en toda la cara. Cayó noqueado en la única cama que había. Ella no podía evitarlo, lo arropó como si fuera un niño, y se recostó en una de las esquinas de la cama.

Cuando se despertase, realmente le iba a dar la tunda de su vida. Una vez más.


Lucy se despertó bastante tarde por culpa de natsu y su llamada ultralarga. por tranquilizar a Levy, le dijo que fue de fijo a fijo. Cogió su termo y desayuno y fue a por el coche. Aquel día no prometía mucho, pero intentaría sacarle el máximo provecho.

Aprovechando estar despierta, Levy mando un mensaje a Gajeel, diciendo que si se le ocurría llegar tarde, lo mandaba a comer espárragos. No recibió respuesta y se lamentó. Sabía que no podía esperar un novio de novela como los que tanto leía, pero quería un poco de atención. Se fue al trabajo y hasta la hora de comer, en el que el trabajo había sido realmente asqueroso por los libros que debía leer para comentar, Redfox comentó bastante molesto que el no despertaba hasta esa hora si no había algo importante y le volvió a mandar una imagen supercuca del gato negro. Realmente derretía su corazón. ¡El gato, no Gajeel! ...bueno, él también.

Lucy se vió obligada a apagar su móvil por el bombardeo de mensajes de Natsu. Agradecía tanto cariño como antes, pero debía recordarle que en esa realidad ella estaba trabajando y no podía tener el teléfono en una reunión encendido. Suspiro y cuando lo encendió en la comida de cotilleo con sus compañeras, vió muchos mensajes de Natsu. Ella se rió y las chicas no dejaban de decir que eran como una dulce pareja de novela, a lo que tuvo que recordarles que no eran para nada una pareja en ninguno de los términos, sólo uno de amigos. Aunque, por unos pequeños instantes, se dió cuenta que no le molestaba tanto como mostraba.

¡Aquello era realmente absurdo!

Le envió un mensaje bastante largo en el que explicaba que no debía mensajear durante aquellas horas porque estaba trabajando y que podía ir a recogerla a la misma hora que el día anterior pero que no llamara la atención. Este le dijo que él también estaba trabajando, bueno, ensayando, que era casi lo mismo y que lo haría, que de él no se libraba. Dejó el móvil en la mesa de su despacho y fue directa aquella maldita reunión. Que dios la ayudara…


Alisó su falda antes de subirse a las pequeñas escaleras para dejar en la balda alta aquellos malos libros. Odiaba aquella altura. Respiró hondo varias veces antes de mirar a varios lados e intentar poner en su sitio alto, de forma bastante cómica, aquellos libros. Se sentía ridículo…¡Aquello podía hacer su compañera, que era más malditamente alta! Pudo colocar uno y descansaran sus pies, ya que ponerse de puntillas e intentar poner un libro entre unos a pura presión era mucho más fuerte que las clases de gimnasia.

- La enana apenas llega~

Aquel comentario en bajo y con tono burlón no podía ser de otro hombre que de ese greñudo. Ella se sonrojo y después lo hizo callar lanzando un libro que impactó en su cabeza. Sonrió victoriosa. Este se la devolvió de forma bastante bruta.

- No deberías estar aquí, todavía no hemos quedado para ver a Lily…- fue lo único que se le ocurrió decir.

- Ya, pero vengo antes porque me aburría de escuchar a Natsu quejándose de Lucy porque "no contestaba a sus mensajes"...ni que fueran novios- soltó tan alto que la peli azul lo pellizca, aunque igualmente su queja fue demasiado alta. Temía que alguna de sus compañeras o algún alumno se asomara- ¿de que vas?

- ¡Esto es una biblioteca y mi puesto de trabajo! ¿Quieres que me echen?

- Perdona por no saber como estar en un lugar donde solo encuentras mucho pirado leyendo mucha letra junta

- Se nota que no lees… eres muy poco culto…

- Pero bien que te gusto

Y con ese comentario dejó en blanco a la pobre peli azul, pero la cara bien roja. Y bien que estaba el otro con su sonrisa burlona.

- Hazme un favor y vete, tengo que seguir con esto antes de irme a ver a Pantherlily

Al ver la cara de molestia del chico supo que le molestaba que le diera una prioridad mayor al gato negro que a él mismo. Genial, había encontrado con que molestar. Levy volvió a luchar contra otro libro y el sitio que le correspondía.

- la próxima traigo cámara- dijo cogiendo el libro y colocando por ella.

Con su "ayuda desinteresada", Levy adelantó trabajo gracias a su idiota. Estaba roja, luego debía devolverle el favor y no sabía como. Aprovecho esos momentos para ir susurrando el tema de Juvia

- Gajeel…¿sigues hablando con Juvia?

- Claro- dijo intentando bajar tanto de voz como la McGarden- Es como mi hermana. ¿por?

- Erza me contó que habló con Lyon…

Y se cayó el libro al suelo. Ella lo cogió por él y éste lo colocó un tanto molesto. Se veía molesto, enfadado, como si supiera de qué iba el tema. Tuvo que pensar como seguir para que aquello no la afectara

- No es por cotillear pero… ¿Que fue lo que paso con Juvia?

- Yo no soy quien para comentar, y veo que el bocazas de Lyon es un…

- Estaba preocupado por…

- Ya se porque- para decir aquello alzó tanto la voz que uno de los alumnos que estaba algo lejos les llamó la atención- Perdón...pero me molesta bastante

Ella decidió no seguir y terminaron con el trabajo. Ella clicó antes de marcharse con su chico (si es que podía considerarla como tal).

- Mira, enana, me imaginó que la coneja y tu estais bastante preocupadas por...eso, pero no os metáis- vió la cara de preocupación de Levy y sabía que le debía una explicación e insistirá en su casa. No le gustaba hablar de ello en la casa, ya que la Lockser tenía llave y podía entrar cuando quisiera. Ya una vez le pilló hablando del tema y esta no habló con él durante casi un mes del enfado- No hablemos esto en mi casa. Tengo mis razones...sólo no agobieis a Juvia

- Tenemos que saber que pasó… ¿fue culpa de Gray o de Lyon?

- Es culpa de todos…

Aquello dejó blanca a la McGarden. No sabía qué decir ni hacer hasta que vió como el pelinegro agachaba la cabeza bastante decaído. Con aquel gesto, sabía que aquel tema dolía bastante de comentar. Juvia era su hermana desde antes de la educación secundaria. No sabía mucho del pasado de ellos, pero podía verse que estaban muy unidos y que "aquello" le afectaba demasiado. Ella decidió abrazarlo en forma de consolación, aun sabiendo que todos aquellos alumnos estaban viendo como su inocente bibliotecaria estaba con una persona que con tanto piercing y aquella ropa, era bastante contrario a Levy. Este aceptó el abrazo, aunque solo por unos soltaron para poder ir hacia la moto.

- ¿porque no podemos hablar de esto en tu casa?

- Ella tiene mi llave y a veces viene de improviso por...algunas cosas y ella me pilló hablando del tema con Lyon… no me habló durante una temporada y no me gustaría que se repita. Ella se molesta y se enfada cuando le hablan del tema… Realmente no se que hacer con ella

- Encontraremos una solución


- ¡No era mi intención, de veras!- se excusaba el peli azul esquivando los golpes de la pelirroja- Esta vez sí que lo iba a dejar, pero vino…

- ¡No hay excusas!- consiguió darle un golpe y dejarlo sentado en la cama del hotel

No quería montar aquellos números en un hotel, pero sentía que debía hacerlo. No le gustaba en absoluto que, a pesar de todas las detenciones y golpes que le había dado, siguiera por ese camino. Debía hacer algo. Sabía que no podía obligarlo a ir a rehabilitación, pero no podía dejar que un accidente grave le enseñara que no podía jugar más o que volviera a meterse en problemas con los camellos. Simplemente no podía.

- Erza, se que te preocupas, yo se que tan peligroso es...pero no puedo evitarlo

- Vete de una vez a rehabilitación, deja de ir con ellas- le recomendaba a pesar de saber que sonaban a puras exigencias- es por tu bien, no quiero verte en un accidente o de nuevo trabajando vendiendo para saldar deudas… ¡Me debes mucho dinero, y lo sabes!

Este miró para otro lado. No había nada más vergonzoso que deberle dinero a la gran Titania y la única con la que todavía se hablaba. Pero no podía evitarlo. Lo necesitaba y no tenía trabajo. Tampoco quería volver a ese negocio de traficar…¡Era un suplicio tener todo ese material y no consumirlo!

- Mira, lo volveré a intentar…

-... No más- sentenció la pelirroja, bastante abatida- confio en ti y cuando sales de la cárcel, lo primero que se te ocurre es… No puedo confiar más en ti. Devuélveme el dinero y desaparece de mi vista para siempre, Jellal


Levy no dejaba de abrazar y mimar al pequeño gato, que se veía bastante cómodo. Se sentía tentada a hablar el tema, pero recordaba en todo momento que desde aquel pillote de la peli azul, este no volvió a atreverse hablar del tema en su casa. Tuvo una pequeña idea y dejó unos momentos desatendido al gato para hacer unos simples sandwiches. Volvió a mimar al gato ante la atenta mirada del pelinegro. Molestaba un poco, porque la casa estaba en silencio (menos aquella televisión con un programa absurdo), pero a la vez le gustaba saber que estaba atento a ella. Ansiaba uno de sus besos, pero no sabía cómo conseguirlo. Aunque aún retumbaba en su mente la conversación de ayer. ¡Ella quería estar con él a toda costa! ¡Tenía derecho a estar con él después de todo aquello y sobre todo por los 12 años de espera!

- ¿te pasa algo? estás más roja que un tomate- le dijo Gajeel borrando de su mente todo pensamiento coherente. Estaba tan cerca que podía asegurar que el rojo de sus mejillas podía dar envidia al pelo rojo de Scarlet- ¿no tendrás fiebre? Te daré un ibu…

- ¡no es nada!- pudo decir al final. Este sonrió, socarrón. ¡Era malvado!- ¡No te acerques tanto!

¡No quería decir aquellas palabras! ¡Quería menos distancia! ¡Imploraba ese maldito beso! Pero el muy cabrón la torturaba con esa cercanía y aquella maldita sonrisa. Necesitaba aquel beso como el de ayer. ¡Se había vuelto su droga!

- No debería...volver a besarte- dijo aquello bastante rojo a la vez que estaba bastante cerca- Pero eres tan...

Podía notar su pesada respiración en la frente. ¿Se le ocurre soltar aquello en esos momentos? Sin duda era muy suyo. No sabía que lo estaba provocando con aquel sonrojo, aquellos labios entreabiertos que demandaban los suyos, aquellos ojos brillantes...ella no había cambiado, ella seguía siendo su maldita debilidad. Sin duda alguna, él se estaba resistiendo demasiado. También quería besarla. Entonces…¿que les impedía hacerlo? Algo que solo él sabía. ¡Pero ella estaba dispuesta a aguantarlo con él! Tan solo debían borrar unos pocos centímetros de distancia y se acabo.

- ¡Gajeel-kun!- escucharon la voz de Juvia desde la puerta y se separaron al instante. Levy no dejaba de acariciar a Pantherlily, nerviosa- ¡Inspección!-Ella fue directa al salón, sorprendiendo a la pareja. Ella quedó asombrada a la vez que aliviada- ¡Tienes el salón limpio! ¡Juvia esta contenta y mirará las demás habitaciones!

Levy estaba aguantando las ganas de reírse. Ahora comprendía porque todo estaba tan limpio. Vió que este estaba realmente avergonzado, como si hubieran descubierto uno de sus mayores secretos. Tenía más, y ese solo era la punta del iceberg: ¡Juvia hacía inspecciones en su casa!

- ¡Perfecto, Juvia esta orgullosa! ¿no habrá solicitado la ayuda de Levy-chan?

- ¡Claro que no! Ella solo viene para mimar al gato- se quejo en voz alta, dejando al aire aquellos celos que la peli azul ya conocía

- Juvia…¿Quieres un sandwich de jamón?- se atrevió a preguntar, adelantando sus planes

- Juvia no puede…

- ¡no tengas vergüenza! El pan es bimbo, pero jamón sin sal y queso…

- ¡Que a Juvia no le interesa! ¡aparte ese sandwich de inmediato, Levy!

Del puro movimiento, el sandwich acabó en el suelo y el gato salió corriendo de la "escena del crimen". La joven Lockser se fue sin decir nada, mirando con asco y lastima aquel simple sandwich mixto. No quería ver la mirada de desaprobación y decepción de aquel que consideraba su hermano.

Pero…¿Con qué otros ojos podría ver sino?

Aquella que siempre trató como su hermana menor se estaba matando a sí misma y él se veía inútil, sin poder hacer nada. Levy comprendió que hasta el sandwich recibía las culpas y penas de algo que no comprendía. Ella solo supo abrazar al Redfox, quien todavía no se dignaba a explicar porque no podían estar juntos, pero si besar como si fueran amantes.


Iepale!

pensaba subir esto mañana, pero como estoy a minutos de las doce y mañana me espera mal día, aprovecharé para subir ahora. Puse un poco de la situación de Erza y Jellal por ir enseñando su terreno. Para explicar el pasado entre Juvia, Lyon y Gray sera en un capitulo propio que no tardará en salir, a la vez de Jellal, Erza y algunos más. Realmente quiero que Wendy participe, al igual que Michelle, Romeo y Doranbolt en el fic, pero va a costar meterlos. Realmente hay tantas cosaas que se podrían sacar que me da hasta miedo!

Pregunto: ¿Quereis saber que es de los hermanos Strauss y el equipo de Laxus?

merece Review?

hasta la proxima~