Lummus, Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas ;)

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, La trama a Coollen Hoover.


"And I know you need me in the next room over

But I am stuck in here all paralyzed."

-The Avett Brothers, 10,000 words.[1]

14

Nunca he tenido relaciones sexuales antes. Estuve muy cerca una vez, pero me acobardé en el último minuto. Mi relación más larga fue con un chico que conocí justo antes de cumplir diecisiete años.

Ángela tenía un hermano que estaba en la universidad, y trajo a un amigo a su casa durante las vacaciones de primavera hace dos veranos. Su nombre era James y tenía dieciocho años. Pensé que lo amaba. Me encantó tener un novio. Asistió a la Universidad de Texas, que estaba a una buena distancia de cuatro horas.

Habíamos estado juntos durante unos seis meses. Hablamos mucho por teléfono y por Internet. Tenía diecisiete años en ese momento y lo habíamos discutido mucho, así que decidí que estaba lista para tener relaciones sexuales con él. Tenía el toque de queda a medianoche esa ocasión, así que alquiló una habitación de hotel y le dijimos a mi madre que íbamos al cine.

Cuando llegamos al hotel, me temblaban las manos. Sabía que había cambiado de idea, pero estaba demasiado asustada para decírselo. Se había esforzado tanto en esto. Incluso trajo sus propias sabanas y mantas de casa, para que se sintiera más íntimo.

Habíamos estado besándonos un rato en la cama cuando me quitó la camisa. Sus manos se dirigían a mis pantalones cuando me puse a llorar. De inmediato se detuvo. Nunca me presionó, nunca me hizo sentir culpable por cambiar de idea. Solo me besó y me dijo que estaba bien. Nos acostamos en la cama y alquilamos una película.

Fue siete horas después y durante el día cuando finalmente nos despertamos. Los dos estábamos frenéticos. Nadie sabía dónde estábamos, nuestros teléfonos habían estado apagados toda la noche. Sabía que mis padres estarían muy preocupados. Estaba demasiado asustado para enfrentar a mis padres, así que me dejó en mi casa y se fue. Recuerdo que miraba a mi casa con ganas de estar en otro sitio, pero no allí. Sabía que me harían hablar con ellos y decirles acerca de donde había estado.

Odiaba las confrontaciones.


Ahora estoy de pie en frente de mi jeep, mirando el patio lleno de gnomos de la casa que no es nuestro hogar. Esa misma sensación de inquietud en lo profundo de la boca de mi estómago está de vuelta. Sé que mi madre va a querer hablar de todo. El cáncer. Seth. Querrá hacerle frente y yo quiero que lo oculte.

Poco a poco me dirijo hacia la puerta principal y giro la manivela, deseando que alguien la esté manteniendo cerrada desde el otro lado. Ella, Seth y Caulder están sentados en la barra.

Están tallando calabazas. No puedo hablar ahora. Esto es bueno.

—Hola —saludo a nadie en particular mientras camino por la puerta principal. Ella no me saluda.

—Hola, Bella. ¡Echa un vistazo a mi calabaza! —Seth pide mientras se balancea hacia mí. Los ojos y la boca son tres grandes X y ha grabado una bolsa de caramelos a un lado de la cara de la calabaza.

—Está haciendo una mueca porque comió algunas bolas amargas —dice.

—Creativo —comento.

—Mira la mía —pide Caulder mientras se da la vuelta. Parece ser que hay un puñado de agujeros en la cara de la calabaza.

—Oh… ¿Qué es? —Pregunto.

—Es Dios.

Ladeo mi cabeza hacia él, confundida. — ¿Dios?

Caulder ríe. —Sí, Dios.

Mira a Seth y ambos dicen al unisonó—: Porque es «santo».

Ruedo los ojos y me río. —No sé cómo los dos se encontraron el uno al otro.

Miro a mi madre y ella me está mirando, tratando de medir mi estado de ánimo.

—Hola —saludo, específicamente a ella esta vez.

—Hola —responde sonriendo.

—Entonces —le digo, con la esperanza de que capte el doble sentido detrás de lo que voy a decirle—, ¿Te importa si solo tallamos calabazas esta noche? ¿Está bien si eso es todo lo que hacemos? ¿Solo tallar calabazas?

Sonríe y vuelve su atención de nuevo a la calabaza que está en frente de ella.

—Por supuesto. Pero no podemos tallar calabazas todas las noches, Bella. Una de estas noches tendremos que dejar de tallar calabazas.

Agarro una de las calabazas disponibles del suelo y la pongo en la barra, y tomo asiento cuando alguien llama a la puerta.

—Yo voy —Caulder avisa cuando salta de su asiento.

Mi madre y yo nos giramos al mismo tiempo cuando la puerta se abre. Es Edward.

—Hola hermanito. ¿Respondes las puertas aquí ahora? —Le dice Edward.

Caulder le agarra de la mano y tira de él hacia dentro.

—Estamos tallando calabazas para Halloween. Vamos, Renné compró una para ti también. —Está tirando de Edward a través de la sala hacia la cocina.

—No, está bien. Tallaré mi calabaza en otro momento. Solo quería llevarte a casa para que ellos puedan tener un poco de tiempo en familia.

Mi madre saca la silla disponible que se hay a su lado. —Siéntate, Edward. Esta noche solo estamos tallando calabazas. Eso es todo lo que estamos haciendo. Solo tallando calabazas.

Caulder ya tiene una calabaza cogida y la coloca en la mesa frente a la silla de Edward.

—Está bien, entonces creo que estamos tallando calabazas —dice.

Caulder le entrega un cuchillo y todos nos sentamos en la barra y tallamos calabazas.

Seth instiga el primer momento incomodo cuando me pregunta por qué estoy tan tarde en casa después de la escuela. Mamá me mira, esperando mi respuesta mientras Edward solo extirpa su calabaza sin mirarme.

—Alice y yo tuvimos detención —anuncio.

— ¿Detención? ¿Poe qué estabas castigada? —Pregunta mi madre.

—Nos saltamos una clase la semana pasada, para tomar un descanso en el patio.

Deja su cuchara en la mesa y me mira, obviamente decepcionada.

—Bella, ¿Por qué harías algo así? ¿Qué clase fue?

No le respondo. Cierro mis labios y señalo con mi cabeza a Edward. Mi madre mira Edward justo cuando éste levanta la vista de su calabaza.

Se encoge de hombros. — ¡Se saltó mi clase! ¿Qué se supone que podía hacer? —Ríe.

Mi madre se levanta y le da una palmadita en la espalda mientras recoge la guía telefónica.

—Te voy a comprar la cena solo por eso.

Toda la noche es surrealista. Comemos pizza, hablando, riendo, incluso mi madre. Es bueno oír su risa. Puedo ver la diferencia en ella esta noche. Creo que simplemente el hecho de haber sido capaz de decirme que estaba enferma la ha ayudado a aliviar parte de la tensión. Puedo verlo en sus ojos, está más a gusto ahora.

Escuchamos cómo Seth y Caulder nos dicen lo que quieren ser para Halloween. Caulder está entre un transformer y un pájaro enojado. Seth todavía no lo tiene claro.

Limpio los restos de calabaza hasta del suelo, cojo el trapo del fregadero y lo enjuago. Pongo mis codos sobre el mostrador y descanso mi mentón entre mis manos mientras los observo. Esta probablemente será la última vez que mi madre talle calabazas. El mes que viene será la última vez que esté en Acción de Gracias. Después de eso, tendrá su última Navidad. Pero está aquí sentada, hablando y riéndose con Edward sobre los planes de Halloween. Me gustaría poder congelar este momento. Ojala pudiéramos tallar calabazas para siempre.

Edward y Caulder se van para que mi madre pueda irse a su habitación a prepararse para estar lista para su turno. Acabo de limpiar la cocina y recoger los sacos de desperdicios de la calabaza y combinarlos todos en una bolsa grande de basura. Llevo mi bolsa de basura hasta la acera, al final de mi camino de entrada cuando Edward está también fuera con su propia bolsa de basura.

Camina hasta el final de su camino antes de que se dé cuenta de que estoy ahí. Me sonríe y levanta la tapa, y tira la bolsa en el interior.

—Hola —saluda mientras pone las manos en los bolsillos de la chaqueta y camina hacia mí.

—Hola —respondo.

—Hola —dice de nuevo. Camina junto a mí y se sienta en el parachoques de mi jeep.

—Hola —respondo apoyándome en el jeep junto a él.

—Hola.

—Ya basta —me río.

Ambos esperamos a que el otro hable de nuevo, pero solo hay un silencio incómodo. Odio los silencios incómodos, así que lo rompo.

—Lo siento por decírselo a Alice. Es tan inteligente. Lo descubrió y pareció que había más cosas de que las hay, así que tuve que decirle la verdad. No quiero que piense mal de ti.

Inclina su cabeza hacia atrás y mira hacia el cielo.

—Confió en tu juicio, Bella. Incluso confío en Alice. Solo quería que ella supiese porque este trabajo es tan importante para mí. O tal vez, le dije todo lo que tenía que saber para que supiera porque es tan importante para mí.

Mi cerebro está demasiado cansado incluso para analizar su comentario. —De cualquier manera, sé que fue difícil para ti… decirnos todo eso. Gracias.

Vemos como un auto pasa y se detiene en el camino de entrada a nuestro lado. Una mujer sale, seguida de dos niñas. Todos llevan calabazas.

—Sabes, no conozco a nadie de esta calle entera que no seas tú y Caulder —digo.

Dirige su mirada a la casa en la que las tres personas acaban de entrar. —Esa es Érica. Está casada con su marido, Gus, desde hace 20 años, creo. Tienen dos hijas, ambas adolescentes. La más mayor es la que cuida a Caulder a veces. La pareja que vive a nuestra derecha lleva aquí mucho más tiempo, Bob y Melinda. Su hijo acaba de unirse al ejército. Eran un gran apoyo después de que mis padres murieran. Melinda cocinó todos los días durante meses. Todavía trae algo cerca de una vez a la semana. La casa de allí —señala por la calle—. Es del hombre que les alquiló la casa a ustedes. Su nombre es Scott. Posee seis casas solo en esta calle. Es un buen tipo, pero sus inquilinos van y vienen mucho. Esas son las únicas personas que conozco.

Miro a todas las casas que están a lo largo de la calle. Son todas muy parecidas y no puedo dejar de pensar en las diferencias que hay en las familias que viven dentro de ellas. Me pregunto si alguno de ellos esconde secretos. Si alguno de ellos se está enamorando. Si están contentos. Tristes. Asustados. Rotos. Solitarios. Si aprecian lo que tienen.

Si Gus y Érica aprecian su salud. Si Scott aprecia sus ingresos de renta adicional. Debido a que cada pedacito de ella, hasta la última gota, es fugaz. Nada es permanente. La única cosa que nosotros tenemos en común es lo inevitable. Todos morimos finalmente.

—Había una chica —dice Edward—. Se mudó a una casa de la calle hace un tiempo. Todavía recuerdo el momento en que la vi detenerse en el camión de mudanzas. Estaba tan segura en esa cosa. Era cien veces más grande que ella, pero lo llevó sin siquiera pedir ayuda. Vi cómo lo puso en el parque y apoyó la pierna arriba del tablero, como si conducir un camión de mudanzas era algo que hacía todos los días. Un pedazo de pastel. Tenía que ir a trabajar pero Caulder había atravesado ya la calle. Estaba luchando con una espada imaginaria con el niño que había estado en el camión de mudanzas. Estaba a punto de gritarle que viniera a meterse en el coche, pero había algo en esa chica. Solo tenía que conocerla. Crucé la calle, pero ni siquiera se dio cuenta. Estaba mirando a su hermano jugar con Caulder, con esa mirada distante en su rostro. Me paré al lado del camión de mudanzas y solo la miré. Me quedé mirándola mientras ella observaba con una mirada triste. Quería saber lo que le pasaba, lo que estaba pasando en su cabeza. ¿Qué le había hecho estar tan triste? Quería abrazarla. Cuando por fin salió del camión de mudanzas y me presenté, dejé todo lo que tenía que dejar irse de mis manos. Quería aferrarme a ella para siempre. Quería hacerle saber que no estaba sola. Fuera cual fuera la carga que llevaba a su alrededor, quería llevarla por ella.

Inclinó mi cabeza sobre su hombro y pone su brazo a mí alrededor.

—Ojala pudiera Bella. Me gustaría poder dejarlo todo. Desgraciadamente no es así como funciona. No solo desaparece, eso es lo que tu mamá está tratando de decirte. Necesita que tú lo aceptes y necesita saber que Seth también lo hace. Necesitas dárselo.

—Lo sé, Edward. Simplemente no puedo. Todavía no. No estoy dispuesta a tratar con ello todavía.

Tira de mí hacia él y me abraza.

—Nunca vas a estar preparada para ello, Bella. Nadie lo está.

Me deja ir y se va. Y tiene razón otra vez, pero no me importa esta vez.


— ¿Bella? ¿Puedes venir? —Dice mamá desde fuera de la puerta de mi dormitorio.

—Está abierto —le digo.

Camina dentro, lleva puesto su uniforme ahora. Se sienta en la cama junto a mí, donde estoy escribiendo en mi cuaderno.

— ¿Qué estas escribiendo? —Pregunta

—Un poema.

— ¿Para la escuela?

—No, para mí.

—No sabía que escribías poesía —dice mientras trata de mirar por encima del hombro lo que escribo.

—No escribo, la verdad. Si leemos poesía en el Club N9NE estamos exentos del examen final. Estoy pensando en hacer uno, pero no estoy muy segura. El pensamiento de levantarme allí, delante de toda la gente me pone nerviosa.

—Empuja tus límites, Bella. Eso es lo que ellos hacen allí.

Le doy la vuelta al poema y lo pongo boca abajo. —Entonces, ¿qué pasa?

Me sonríe, se acerca a mí y mete un mechón de pelo tras mi oreja.

—No mucho —dice ella—. Tenía unos minutos antes de irme para el trabajo. Quería hacerte saber que es mi última noche. Ya no trabajaré más después de esta noche.

Rompo nuestra mirada y me inclino hacia adelante y agarro mi pluma. Pongo la tapa hacia atrás y cierro el cuaderno, metiendo todo dentro de mi mochila.

—Todavía estoy tallando calabazas, mamá.

Poco a poco se levanta, vacila y luego camina hacia la puerta.


[1] "Y yo sé que tú me necesitas en la habitación de al lado.

Pero yo estoy atrapado aquí totalmente paralizado."


LO SIENTO! dañe mi buena racha de publicaciones -.- Casi lo logro, pero bueno, es solo un día de diferencia no fue mucho :D La verdad no se, creo que simplemente se me olvido, lo siento de verdad, pero aquí se los dejo.

¿Que les pareció? No es un capítulo muy largo ni con mucha trama, pero lo que dijo Edward *.* ese hombre cada día me enamora más y más lo juro! es taaaan... no hay palabras, y la actitud de Bella, creo que ella simplemente está tratando de asimilarlo todo de la mejor forma y si para ella "Tallar calabazas" sirve, la apoyaré, no me puedo imaginar estar en esa situación :'(

Gracias a Dariana Cullen Por su review: me he dado cuenta que eres la unica que en cada capítulo me deja un Review y es algo que valoro mucho, así que como recompenza, solo si quieres claro, te voy a dar un adelanto en la historia, ojo dije historia no capítulo, pero recuerda es sólo si lo quieres ;) Ahora te contesto, creo igual que tú, Alice y Bella se pasaron, pero en defensa ellas no sabían lo grave de la situación, No creo que se vendan para llevar, es mas ya ni creo que existan :/ lo de vender limonada...nah! aquí no sirve de nada, pero gracias por el consejo ;)

Bueno, creo que no es más, eso es todo amigos :D espero les haya gustado, y espero los Reviews ;)

Travesura realizada, Nox ;)

Paula