Estaban frente a frente. Por una parte, Juvia quería salir corriendo, pero por otra quería hacer algún gesto romántico con Lyon para que Gray se fuera. Gray quiso acercarse a ella, pero justo el imbécil de su hermanastro tenía que estar de maldito cortafuegos. Sentía que debía arreglar el problema de Juvia (pensando que lo había creado Bastia) y viceversa: Lyon pensaba que debía tirar a la carretera a su ya no tan querido hermanastro. Alguien debía hacer algo, o la carretera se convertiría en la tercera guerra mundial.


Don't Stop Believin

Lágrimas


Cuando Erza salió del baño, no contaba con que el dinero que le debía Jellal de todas sus transacciones ilícitas estuviera en la mesilla. Ella confiaba en él mucho más de lo que la gente podía imaginar, pero igualmente no podía darle más, había llegado a un tope moral y sentimental en la que ya no se sentía capaz de seguir ayudandole a algo que lo estaba destruyendo. Ya no era ni la sombre de lo que un día fue.

- ¿Jellal?- Preguntó deseando no tener respuesta, pero sabía que estab

- Aquí afuera

Y vió, en la terraza de aquel maldito lujoso hotel, que el hombre al que quería estaba fumando con la mayor naturalidad absurda del mundo. No sabía que sentir hasta que llamaron a su puerta con una tarta entera. Sabía que debía compartirla (y que su manager correría con los gastos) y que, por pura amabilidad, debía ser buena persona con aquel hombre. Porque él se estaba encargando de destruir todos aquellos hermosos sentimientos que tenía hacia él.


Juvia solo pensaba en salir corriendo, pero tuvo que sacar fuerzas de donde ni ella misma sabía para poder coger del brazo a su compañero. Le susurro un par de palabras que lograron convencer al Bastia de marcharse, pero no a Gray. Gray quería coger a la peli celeste y convencerla de que comiera delante suyo una auténtica bomba calórica como era una pizza o una hamburguesa con sus patatas fritas y coca cola no zero, una normal, la roja. Con un postre, que fuera un helado de los grandes, dos bolas o la tarrina con pepitas de chocolate y trocitos de lo que fuera. Pero tenía que estar ese en medio. Estaba a centímetros de su mano, solo debía moverse un poco, pero Lyon fue mucho más rápido y la alejó de él.

Realmente era un estúpido.

Después de unos días….

Lucy estaba llorando mientras se maldecía mentalmente. Nada de lo que pensaba estaba yendo como ella quería.

pensaba que encontraría algún nuevo empleo con bastante facilidad, ya que su experiencia laboral era tan perfecta como su formación. ¿porque no la admitían? La razón tenía rostro propio y era su padre. Llevaba días deambulando por las calles de la ciudad para encontrar un trabajo acorde con su carrera y lo poco que sabía, pero todo estaba prácticamente cerrado para ella.

La maldita influencia de su padre estaba presente en todas partes.

Levy y Natsu intentan animarla como podían, pero no podía ni sacar una de esas sonrisas que animaban a cualquiera. Sobre todo con el acoso de llamadas de él que podía ser su futuro marido: un auténtico bellota que lo único que sabía hacer era mandar y ella no quería ser mandada. Ella quería ser libre. Pero veía que el precio de la libertad podía ser la muerte, porque si no, no entendía. Quizás la libertad estaba fuera de esa ciudad, pero con el poco dinero que pudo esconder de su padre no daba para una casa lejos de ahí y seguir viviendo hasta encontrar un piso. Y no se atrevía a dar el gran salto. En ese aspecto, seguía siendo una cobarde.

- Lu-chan, todavía tenemos mi sueldo y comida en la nevera, no es el fin del mundo- intentaba animarla en vano

- ¿Porque no trabajas en mi bar?- preguntó de pronto Natsu

Ambas chicas miraron como si se hubiera vuelto loco. Ella no tenía experiencia alguna en ese mundo, nunca se había planteado entrar a trabajar en las noches y sobre todo, era la única salida que podía coger.


- Juvia-chan, hablemos- pedía Lyon golpeando la puerta con fuerza- llevas días ahí dentro y nos estamos preocupando

Ella llevaba encerrada en aquel lugar desde que terminaron de comer en aquel lugar y volvieron a la casa. Llamaron al hermano (o intento de tal) pero seguía sin salir. Ella se negaba desde ese momento que se había cruzado con Gray. Aún tenía en mente aquel día y seguir viendolo y fingir que no sentía nada todavía dolía. Podía ver que el chico hielo si la quería, pero no sabía si era honesto. ¿solo se había dado cuenta de que la amaba después de un error? Ella lo había querido desde primero y no podía permitirse creer que a aquellas alturas y de esa forma lo quisiera. Sonaba a libro absurdo y romántico con final feliz, pero en su caso, un final triste con ella siendo literalmente una maldita foca solterona.

Pero las princesas de esos cuentos e historias eran delgadas y tenían unas medidas, perfectas. Ella simplemente era una gorda sin suerte.

¿Es que no veían y se avergonzaban de ella? ¿el amor cegaba tanto? ¡ERA UNA MALDITA BALLENA!

- Te juro que como haya sido culpa del Stripper yo lo mato- Gajeel estaba más que enfadado. Ya había pasado aquello en otras ocasiones pero por lo menos antes salía para comer algo. Siguió aporreando la puerta hasta que Lyon recordó donde dejo el martillo de la vez pasada. Solo esperaba que esa vez si pagara él los destrozos


Levy decidió que lo mejor era que fueran los dos solos a ver el jefe de aquel bar. Ella debía trabajar en su preciada biblioteca. No sabía de dónde sacaba tanto entusiasmo, ya que cada vez que llegaba, temía que la desconocida la amenaza de nuevo. Quería hablar con alguien del tema, pero no sabía como expresarse.

¿como decir que una desconocida te amenaza por culpa de tu novio?

Quería hablar de él, hasta le pidió a Natsu, de forma bastante indirecta, que le ayudara con ese tema, pero el decía que eran temas de su amigo y no podía traicionarlo. Tenía razón, tenía que hablarlo con él, pero con el problema de su amiga apenas siquiera iba a ensayar y se veían tan poco que hablar por Skype también se había vuelto un lujo. Ni siquiera podía ver a Pantherlily.

Aquello se estaba volviendo una tortura que no podía soportar. Necesitaba abrazarlo de inmediato y sentirse querida.

Que vueltas da la vida: antes se sentía completa y libre, y ahora estaba incompleta y atada, pendiente de amor.


Amaba mucho más las estaciones de tren que de autobus. Su ropa destacaba mucho, claro estaba, nadie se paseaba como ella con un vestido de Blancanieves con una cesta y detrás un hombre como si fuera un enanito llevando todas las maletas. Le pidió con un beso que llevara al hotel todas las cosas mientras que ella iba así a ver a sus antiguos compañeros. Por el mensaje de sus hermanos, ellos estaban muy deprimidos, y ella apostaba por magia disney para poder luchar contra aquello. A diferencia de la bruja malvada no llevaba manzanas envenenadas, sino sueños de cristal. Le daba igual que la gente la mirara como si fuera a entrar en un salón manga.

Agradecía que las pocas calles que conocía de pequeña no hubieran cambiado el nombre y lo primero que hizo fue ir al bar que iban desde pequeños. Según su hermano, hay trabajaban Natsu y algunos chicos más como Gray. Luego iría a la biblioteca y dejaría que Levy la llevara a ver las demás. Les iba a llevar un poco de magía. Entró sin llamar a la puerta y todos se quedaron de piedra antes de lanzarse sobre ella, que había dejado en el mostrador su amada cesta llena de figuras. había que decir que le impacto como había cambiado el bar, mucho más lúgubre que antes, pero se animaba de ver que las sonrisas de sus ex camaradas seguía siendo autentica marca Fairy Tail.

- Chicos, Lisanna ha llegado con figuritas desde Disneyland para alegraros el día!


Iepale! alguien sigue vivo?

se que me tengo que disculpar tropecientas veces por no haber actualizado, pero una amiga me ha recordado que tengo que hacerlo así que traigo eso. Es pequeño, pero para recuperar el por donde iba y para meter a Lisanna.

No va a ser la cortapizzas de nada, eso lo tengo clarisimo. Pero eso no significa que nadie no sea malo.

pregunta absurda: Azucar blanco o moreno?

hasta la proxima que aseguro que sera en este mes