Don't Stop Believin
CRISTALERA
-Si de verdad lo quiero, tengo que esforzarme...lejos de aquí
Viendo como cada vez la situación estaba peor ante los cortes y las demandas de su padre, solo para que volviera al trabajo y con aquel absurdo chico, Lucy Heartfilia estaba convencida de que debía marcharse. Toda esa persecución, como si fuera una bruja y él un inquisidor, estaba haciendo mella en su nuevo trabajo, y aunque Natsu supiera de sobra sobre la situación, la animaba a seguir adelante a su lado. Pero no. No podía más. Por mucho que fingiera, sentía de sobra aquella presión de su padre. Notaba cada una de las presiones. Y Levi estaba con ella. No sabía porque, cada día Levi estaba más diferente. Ella no sabía de cada una de las angustias que ella sentía, de como estaba siendo acosada por aquella extraña mujeres que la quería lejos de su actual novio. Fingía con todos, nunca fue centro de salseos tan fuertes, pero ahí estaba ella: con un problema mayor que ella. Por ello aceptaba marcharse sin mirar atrás.
Solo Erza sabía que estaba pasando, y por ello las "ayudaba" (Si es que se podía llamar ayuda darles una casa en una ciudad y hablar sobre como moverse) y las había advertido de que se marchaba al día siguiente, por lo que si querían ir juntas a firmar el alquiler, por fuerza de su trabajo, no podía esperar más.
Ellas solo querían quedarse para despedirse de Lisanna. Ella recién había llegado, vestida de Blanca nieves, para explicar cual era su trabajo y llevarse una alegría en sus vacaciones, pero lo único que había visto era mayormente vidas llenas de decepciones. Incluso se asustó al saber de los problemas de Juvia hasta tal punto que fue a hablar con la peli azul, ganando más de una bofetada, palabras llenas de odio y portazos en la cara, negando incluso a su compañero. Ni su "hermano" podía hablar con ella.
- El tiempo o la entrada en un hospital la hará entrar en razón- intentaba ser positiva, pero dado al tono, sonaba más amenazante y un tanto tétrica. Pero sobre todo realista.
Era una realidad un tanto dolorosa, pero si ella no aceptaba su posición, no podían hacer nada.
Lucy y Levy sabían que no debían mirar hacia otro lado. ¡Era su amiga! Pero, claramente, no podían dar esquinazo a cada uno de los problemas que llegaba encima. Lo sentían por el reencuentro, pero lo mejor sería mudarse sin que ninguno de ellos lo supiera.
Decididas, hicieron la maleta, empacaron sus cosas y simplemente se marcharon, solo sabiendo Erza de cada uno de sus planes. Les costó bastante, sobre todo, intentado mantener las apariencias sin levantar sospechas. Quizás un poco en la recién llegada Lisanna, quien aseguraba que no eran las mismas chicas que había conocido en aquel entonces. Gracias a la suerte, los chicos le decían que nada era igual a como antes, y ella parecía tragárselo. Pero no estarían tranquilas hasta llegar a fuera. Dejar tierra entre todos aquellos.
-¡Nuestra nueva casa!- gritó Lucy tirándose al sofá. Por suerte, el propietario tenía buen gusto.
No se podía comparar a su antigua casa, pero realmente era acogedora. Se sortearon las habitaciones y aprovecharon para limpiar y dejarlo todo perfecto para la primera noche juntas. Pasarían la noche en vela, viendo películas y cotilleando. Fue solo entonces cuando Levy se atrevió a contar las razones, su pequeña pero dulce historia, y dejaría a Lucy tan asombrada que no sabría que decir.
-Solo me preocupo por Juvia y...
Era algo difícil sobre la que poder comentar algo. No sabían a ciencia cierta que le pasaba por la cabeza y cuerpo, como hablar con ella, evitar que de su defensa salieran heridas. Ni "su hermano" sabía como reaccionar. Quizás no debían presionarla a morder un sándwich y todo empezaba con algo fuera de su propia dieta. Un ingreso en el hospital sería una auténtica terapia de choque, o realmente exagerado, y simplemente llevarla a un centro.
-Levy, no nos torturemos ahora. Estamos solo con Erza. Intentemos dejar todo atrás
Incluso habían tirado sus viejos móviles y comprado con un nuevo número, olvidando todos los contactos anteriores. Todo era realmente poco.
"Lucy...¿Donde estas?/Me parece alucinante que hayas renunciado/LEE MIS MENSAJES, MALDITA SEA/Con lo que nos ha costado reunirnos, volver a estar frente a frente... me da igual las tonterias que haga tu padre, sabes que no estas sola, que Happy y yo siempre te apoyaremos, así que ni se te ocurra huir sin decir nada./Di algo, por favor/Si te sirve de algo, ahora que me imagino que jamás vas a leer esto: te amo desde primero."
"¿Porque me han dicho que has renunciado?/ Enana...¿estas bien?/ El cerillas me acaba de decir que Lucy también a renunciado/ Seguro que tiene que ver con tu extraño comportamiento/ ¿Porque no me digiste que estaba pasando? Te lo hubiera contado todo./ Si te marchas, yo no haré nada para pararte."
-Juvia...¿Estas en casa?
-Desde hace un buen rato, hermanito
Algo a lo que no terminaba de acostumbrarse el guitarrista, eran las apariciones ninja de su hermanita, quien estaba acariciando a su querido gato de una forma un tanto mafiosa. La tensión entre los dos era realmente grande, ya que cada uno de ellos pensaba en decir grandes verdades a la cara.
-Ahora en serio...Debiste contarle toda la verdad a Levy para que estuviera prevenida- rompió el silencio directo y sin anestesia- seguro que fueron ellos
-De la misma forma que debes comer más...Lo que pasó aquel día no es nada
-¡No entiendes nada!- grito bastante alterada, haciendo que el gato saliera disparado a las piernas de su dueño, también bastante enfadado- No recrimines nada mio cuando también tienes cosas que corregir
-¿Quieres que empiece?- con una sonrisa un tanto tétrica, la agarro y llevó, contra su voluntad, hacia la cocina- Come algo. Algo que tengo que corregir es tu estúpida idea de que estas demasiado gorda para entrar en un traje de baño y hacer realidad aquello que siempre has querido. ¿Tienes demasiado pecho? Ya querrían todas aquellas que te juzgaron a traición y el estúpido de Gray
-¡Deja de recordarme eso!- gritó bastante angustiada
-Debía admitir que nunca se había puesto de esa forma, es decir, nunca había obligado a Juvia a comer algo de esa manera, por miedo a esas defensivas. Icluso había llegado a varios acuerdos con Lyon para que Juvia diera los pasos sin tener que meterse, ya que ni siquiera estaban informados de como era todo. Pero había explotado. No sabía si era por las contestaciones de su "hermana" o simplemente porque no aceptada la ida de Levy. Por fin habían llegado a un nivel que le hubiera gustado llegar en la ESO, y por no revelarle algunos detalles realmente fuertes de su pasado, acababa cobrando.
-Lisanna...¿porque has vuelto a estas alturas?- se atrevió a preguntar Natsu mientras bebía de su cerveza.
La nueva camarera no dejaba de hacerle ojitos, pero los evitaba, como hacía con todas. Lisanna, vestida con el traje de camarera de Tiana sonrió, bastante enternecida. Sabía que pretendía olvidar a base de alcohol que hubiera dejado escapar otra vez a la oportunidad de escupir cada uno de sus sentimientos. Si no hubiera sido tan idiota en la ESO, no estaría en ese problema. Pero ¡NO!, prefería ser el amigo idiota incondicional...
-Tengo que presentar a mis hermanos mi prometido... Oye... te ayudo por un módico precio
-¿Cómo podrías? Dentro de poco vuelves a trabajar en el parque haciendo fantasía de cristal y dudo que...
-Tengo una pequeña pista- cortó sus excusas baratas- Tu tan solo prometeme que cuando la veas, tendrás los suficientes pantalones para decirle todo lo que sientes. A cambio, yo te la encuentro
Natsu se quedó pensando un buen rato. Lisanna a veces era un auténtico misterio, pero viendo como estaban siendo las cosas, se fiara de ella esa vez.
IEPALE! HAY ALGUIEN?
Siento la tardanza Realmente no era mi intención dejar este fanfic perdido, es más, me comprometo a terminarlo este verano.
