Don't Stop Believin
IDIOTAS S.L.
Si de algo se caracterizaba el tiempo no era de ver como todas las personas envejecían y morían por su paso (que también), si no por como todas las mentiras e intrigas se desenlazaban con su paso, dado al peso, no podían permitirse seguir y los que habían tenido una actitud negativa, malvada a su paso. ¿también contaba eso como karma? Ni Lucy ni Levy lo sabían a ciencia cierta, pero realmente creían en aquellas palabras. Pero, por mucho que creyeran en esas palabras, realmente no iban a presionarse en volver, sería una perdida de tiempo. Dejarían su tiempo de pensar en su nueva vida. Trabajarían para ella y cuando estuvieran las cosas en su momento justo, volverían a resolverlo todo para no volver. Parecería que se escondían de algo inevitable...y realmente lo era.
- Levy...deja de estar triste
- NO lo estoy...solo preocupada
No dejaba de estarlo, a pesar de estar prácticamente al día con todo lo que ocurría con su amiga Juvia. NO dejaba de buscar información de lo que le pasaba, por mucho que Erza dijera que ella estaba bien.
Lyon no quería que la gente todavía supiera a ciencia cierta que demonios estaba ocurriendo, pues era él quien estaba moviendo todo de una forma tan organizada que si uno de ellos descubría algo, seguro que meterían sus narices. No era para menos que pensara así, después de lo que ocurrió ella todavía seguía afectada. Siempre recordaba aquel momento y, demonios, no le parecía para tanto. Eso lo decía sin pensar en los auténticos sentimientos de Juvia. Antes, solo vivía por y para Gray, su simple presencia solo rompía aquella utopía en la que ella creía firmemente. Pero como todas las fantasía, aquello tuvo un final muy abrupto y humillante para su actual prometida, puesto que tanto sus compañeras (movidas por la envidia y celos) y el estúpido de su hermanastro había caído en aquella trampa para idiotas.
- Sigo pensando que si...
- Lyon, por favor
- Tus amigas hicieron bien en marcharse, hazlo tu también. Casémonos y marchémonos
- No...no quiero marcharme lejos de mi hermano
Tampoco quería separar a los hermanos, pero no podía dejar que su chica se rompiera en mil pedazos.
- Piensa en ti... ¿Te merece estar pendiente de que Gray te pida perdón por todo y quiera ser tu pareja? Porque a mi parecer... no me amas como yo te amo
Está abrió los ojos como platos y lo miró, bastante asombrada. No entendía porque pensaba aquello después de todo. Con el tiempo que habían pasado juntos era irremediable que hubiera desarrollado hacia su entrenador un "algo" que todavía no sabía que nombre ponerle. ¿y si sentía amor debía sobrexprimirlo? ¿si era hermandad debía ir corriendo a donde Gray?
- Dame tiempo- fue lo único que supo decir/pedir Juvia antes de encerrarse en su habitación una vez más, mientras que el pobre hombre solo supo sentarse en el sofa y preguntarse si todo lo que estaba pasando realmente lo merecía.
Lisanna le prometió algo que no sabía que se lo iba a cumplir, por lo que no pensó mucho con su parte del trato. Todavía no tenía en mente detenerse y decirle toda la verdad a su amiga. ¡No era por cobardía! Simplemente no se podía imaginar que sería después de ellos dos. ¿Seguirían siendo amigos? ¿Lo olvidaría? ¿una pareja casi perfecta? No quería enfrentarse a cualquiera de esas realidades por el simple hecho de no saber como reaccionar. Simplemente...era idiota. Por lo menos no era el único. A su lado, Gajeel estaba casi en las mismas, con un pie en alcohólicos anónimos. Nadie sabía que había sido de él antes de entrar en el equipo de artistas, pero debía ser algo grave para que Levy se marchara con su amiga sin decir nada.
- ¿Donde esta el maldito Dragneel?
Aquellos gritos provenían del padre de Lucy, que estaba entrando en aquel bar. Todos se sorprendieron en gran tamaño. Se notaba desde la barra que estaba realmente enfadado. Junto a él había un hombre bien vestido. Solo entonces, la primera idea que vino a su mente sobre ese chico era: "el futuro marido de Lucy".
- ¿Donde esta mi hija?- les preguntó con gran autoridad en su voz, cruzando los brazos. No los iba a tratar como personas que era, no. Eso era algo que bien habían aprendido durante las clases.
- Aunque lo supiéramos no se lo diríamos- dijo Lisanna bastante tranquilo
- Chicos, es mi prometida así que...
No pudo terminar la frase ante la bofetada de Natsu,que se notaba bastante cabreado. El señor intento interceder en favor del caído, pero ante el levantamiento de algunos, simplemente amenazó antes de salir. Una vez más se quedaban sin palabras ante el asunto. Volver a la misma paz de antes iba a ser imposible. Realmente era algo impensable. Porque...
¿Que era el antes?
¿antes de la bendita carta? ¿de dejar la escuela? ¿de su ida hacía un tiempo?
- ¡Erza!- Lisanna había aprovechado para salir de bar de los chicos para poder seguir con la búsqueda- ¡Que alegría encontrarte!- se saludaron como si nada y siguieron adelante- Quería preguntarte algo...¿como es que estas mucho aquí?
- Trabajo
- Di la verdad~ ¿es Je...?
- NI ME LO NOMBRES
Con aquella dura contestación, cruzo de calle y siguió su camino, dejando perpleja a la albina.
- Levy~
- ¿Lucy?
- Adivina que he encontrado...¡Un trabajo!- soltó antes de dar tiempo a pensar a la compañera- Ayudante de oficina, bastante parecido al trabajo que tenía antes. Además, he conocido a un nuevo compañero de trabajo
- Enhorabuena...yo estaré aquí abajo, en la tienda de libros...- dijo ella con un tono bastante suave, como si no fuera una de las mejores noticias.
Lucy por fin lo sentía. Sentía que las cosas empezaban a caminar un poco. Realmente estaban aprendiendo a base de fuerza el moverse. Ya no tenían ninguna ayuda (algo que realmente Lucy agradecía), y entre otras cosas, del tiempo que había tenido, pudo terminar una de sus grandes historias, la mayor ambición de su vida se veía completada y daba una sensación realmente extraña. no solo por la tremenda sorpresa que daba realmente el mundo cruel adulto, también por como la gente se movía. Obviamente no conocían al completo al panadero, casero o compañeros de trabajo. Realmente estaban en ello. Podía rozar lo realmente infantil pensar que la ciudad era enorme, cuando realmente todo era cuestión de pasos. Finalmente, tenían que resolver algo que estaba en sus mentes desde hacía tiempo. ¿Que querían para sus vidas? Lucy no quería trabajar realmente en esa oficina, y quería meterse en algo más alegre, pero al ver que la única titulación que había sacado en su vida era ese, realmente no tenía otra. Pero no le molestaba. Era algo que no podía explicar con palabras.
Palabras que le iban faltando a Levy. No sabía porque, su amiga cada vez estaba más triste, más ausente, como si algo estuviera pesando su alma. Ella no quería comentar que era lo que realmente la tenía atrapada, y tenía interés por sacarlo de inmediato.
