Don't Stop Believin

Back in Time 3


Si bien el tiempo ponía a cada uno en su lugar, el curso número tres no era la ocasión.

Lucy seguía atrapada en los extras de su padre, por lo que la diversión y el suelte de pelo solo llegaba los fines de semana, en la que, con ayuda de sus amigas, su ropa dejaba de ser elegante y aburrido para ser atrevido y colorido, que mostrara toda la vida que le robaban entre semana. Ya le costaba demasiado salir de fiesta como para decir que no.

Si bien ese año también se descubrió todo el poder que le daba a uno tener el teléfono inteligente, con el que la era de las páginas del ordenador pasaron a mejor vida y se vieron forzados a instalarse como aplicaciones. No había rumor que en cuestión de un click (y con datos disponibles) no llegara a nadie. Simplemente todo era más conectado y fluido. Solo necesitabas datos y amigos.

Si bien ese año no era solo el conseguir teléfonos para hablar más o nuevos engaños para salir de fiesta, era un momento clave en el insitituto. SI bien las amistades fuertes se veían golpeadas por el cambio de clase, donde algunos no corrieron con la suerte que deseaban, mientras que otros si pero no con las optativas que habían escogido. No en balde, algunos profesores aceptaban moverse a sus clases si estas no se llenaban con facilidad, algo que pasaba sin duda alguna. El conocimiento de nuevas clases y el necesitar una media para poder inscribirse en un grado medio eran conceptos realmente nuevos. Algunos pensaban, gracias a sus padres, que los grados eran malos, por lo que irían al "bachillerato fácil", pero los profesores eran rápidos a la hora de querer desmentirlos, pero no con el efecto deseado.

Si bien Natsu y algunos de su banda acabaron por visitar más de una vez al director o castigados con una falta, ya sabían de sobra donde acabarían, pues el esfuerzo no era nada comparado con lo que ellos deseaban, pero por otra parte las chicas eran mucho más cuidadosas y algo finas, decidiendo entre carreras que acabarían con profesorados o poco más.

-Lo siento, pero...yo me meteré de lleno en la natación

Cada vez que Juvia soltaba aquella frase la profesora le insistía en escoger algo más normal. Le repetía que era bueno tener un hobby como ese, sano (ya que ella le decía que estaba algo rellena solo para tener algo de peso en el argumento. Pero a vista de todos Juvia realmente estaba...buena), pero no le servía únicamente en ese largo futuro y que tener una titulación universitaria siempre vendría bien, pero finalmente Juvia repetía esa frase hasta que su padre lo corroboró. Ya hasta estaban planeando (sus padres, ella a penas tenía conocimiento de ello) el meterla en un colegio especializado aunque su hija quisiera llegar al bachillerato por el chico que le gustaba pero no le hacía ni caso.

Lucy contaba con ese miedo cada día. Si bien deseaba dedicarse al mundo de las letras, ser filóloga y hacer las mejores historias, su padre la estaba llevando por un camino demasiado distinto y bien tranquila podía asegurar que en algunos niveles estaba bastante encima por esas clases. No quería números ni finanzas ni ningún problema frío. Ella quería contarle al mundo las aventuras de reinos imaginarios o lo que fuera que atormentara su mente para llegar a un libro. Un pequeño secreto también escondía su cabeza: el amor por la astronomía. Las estrellas, las constelaciones, el universo en si la volvía loca.

Por eso envidiaba cada uno de sus compañeros. Incluso a su mejor amigo Natsu. Este la podía ayudar con su pequeño secreto, la ayuda a salir de ese pozo en el que vivía. Debía admitir que había pensado que se gustaban de vez en cuando, pero con cada aparición de cada persona más...especial, ella sentía más dudas, por lo que descarto ese posible amor.

Prefería ver como Levy y su "amorcito", un año más, no se desarrollaba.