Don't Stop Believin

Detective Cristal


Al ver como estaba el panorama, realmente no podía permitir que su prometido llegara y viera tanta tristeza. No. Lisanna quería que todos estuvieran felices y dichosos cuando llegara el día de su boda. Si revisaba su lista, todavía no había encontrado a su hermano Elfman, a lo que la mayor, Mirajane, respondía que ya aparecería de sus peleas callejeras. La mayor, en cambio, estaba casada con un antiguo compañero de su clase, Laxus, algo que sinceramente no sabía como encajar ya que el chico antes conocido como "Pikachu humano" y en la actualidad era parte del grupo.

Desde que iba a la preparatoria, le gustaba imaginar las parejas que se formarían. Por una parte creía que podría acabar con Natsu, ya que desde pequeños habían sido como los padres de Happy, pero supo que, lo que más valoraba, sin duda era la amistad que compartían, por lo que prefirió usarlo para hacer otras parejas, como Lucy. Al ver que lo suyo era algo que rozaba los limites de lo unilateral, no quiso destruir la pareja y quiso juntarlos, pero realmente era difícil. También pensaba en Levy y Gajeel, pero con Juvia...tenía "sentimientos encontrados". Realmente no sabía con quien juntarla, ya que, por aquel entonces, Gray no era tan cruel ni quería saber de amor con ella, pero Lyon tampoco le parecía tan bueno. Algo que no terminaba de encajar en todo era como Jellal y Erza no acabaron juntos.

- Erza, la verdad...¿Que pasó?

- Te lo digo si te callas- ella asintió con la cabeza, bastante intrigada- El idiota se metió a las drogas y me debe dinero. Me ha prometido, cada vez que venía, que lo iba a dejar, y no lo ha echo. Si lo mando a pastar con las vacas no es por pura casualidad...a ver si fumando hasta la raíz de la hierba se intoxica y muere

- No seas radical...dices eso porque lo quieres

- Si que lo quiero...lejos de mi, a cinco kilómetros mínimo- repetía ella cada vez más enfadada- debí hacer como Lucy e Levy, marcharme sin que nadie lo supiera

- Si que lo hiciste

- Pero a él le di mi número para cualquier problema, para ayudarlo con sus adicciones, pero...

- Dale una auténtica oportunidad...

Sabía que todavía no era el momento de preguntar por ellas. Cada vez estaba más segura de que ella sabía donde estaba, que si Erza quería, que le diría donde estaban sus amigas y podría convencerlas de quedarse con los chicos de forma sentimental y que asistieran felices y dichosas a su boda donde por fin podría comer el menú de bodas del parque temático vestida de alguna princesa. Solo pensarlo hacía que se emocionara sobradamente.

Al día dos de intentar sacarle la información, fue cuando no pudo ir a hablar con ella, ya que el padre y "el prometido" de Lucy aparecieron de nuevo en el bar, solo que con la policía. Ellos insistían en datos que obviamente nadie sabía. Tuvo que intervenir, ser la voz de la razón e intermediar de forma sana, pero perdió un día más.

Al tercero, todo cayó como cascada sobre un luchador que quería fortalecerse. Todos y cada uno de los datos que pudo descubrir de ambas, fueron oro puro. Pero sin duda alguna, lo que más le gusto, fueron los datos de sus amigos. Por fin Natsu gritaba como loco que quería a la rubia a su lado, que no descansaría hasta lograr que ella estuviera bien, a su lado, escribiendo y mirando estrellas como cuando eran pequeños. Pero Gajeel...lo de él fue lo que sorprendió a todo el mundo. El secreto que tan celosamente guardaba bajo llave en su corazón era la banda con la que estuvo antes de entrar en esa. Fue una persona realmente horrible quien tenía una amante que realmente no amaba. SI bien asentó cabeza cuando uno del grupo murió por conducir bajo los efectos del alcohol, quiso deshacerse de todo e ir con ellos, vivir como buen hombre y no uno que no conocía la parte buena de la vida. Contó algunas de sus fechorías, como robos o peleas hasta llamar a la ambulancia. Algo que lamentaba era no habérselo contado a su novia antes de que la ex fuera a acosarla al mismo trabajo (dato que pudo encajar gracias a las investigaciones de Lisanna).

Por fuerza, Erza era la única que sabía donde encontrarlas. Estaba totalmente segura. ¿Quien sino las ayudaría de la noche a la mañana con algo tan gordo?

- Erza, es la verdad, se que sabes donde esta

- No se donde estan

- No se lo diré a nadie, solo quiero verlas e invitarlas a mi boda

- No insistas más...de verdad crees que vas a solucionar algo intentando con la buena fe. Todo aquello que aprendimos en la ESO, Bachillerato e Universidad realmente no sirven para enfrentar esta cruel realidad. Ellas escaparon de ella para poder reiniciar, estaban apretadas por cosas que un profesor no nos explico en su día...¿Quieres que vengan por el capricho de una princesa?

- Las quiero aquí para que enfrente la vida real al lado de sus principes de fantasía

Quizás fue la risa que le provocó la respuesta o la decisión a la hora de hablar sobre ello, Erza no lo sabía a ciencia cierta, pero finalmente le contó todo lo que ella quería y un poco más. Solo le pidió que fuera convincente desde el primer momento.

Lucy volvía bastante cansada del nuevo trabajo. Sin duda, el cambio a librera lo notaba mucho. Era más duro, pero estaba en contacto con todo aquello que ella realmente amaba. Por algo entendía en esos momento a Levy, la nueva bibliotecaria. Esa nueva vida de paz siendo adultas derechas les daba una sensación de hogar que anhelaban anteriormente. Aun sabiendo que no acababa con los problemas. Al escuchar la llamada a la puerta, la rubia fue a abrir, descubriendo al personaje más pintoresco de su vida: una pequeña detective ratoncita Lisanna, que entró sin esperar una respuesta de la rubia y la peliazul,

- Hola chicas. Vengo a darlos los mejor de mi para que volvaís.