Gracias por los RV del capítulo anterior *-* owe me hacen muy muy feliz y de premio nuevo capítulo para ustedes. A los que se animaron a dejar sus coments un inmenso gracias y a los que se han suscrito y dado fav les invito a dejar también sus RV, me gustaría saber mas sobre que les esta gustando y que les gustaría leer mas adelante :) quizás haga una historia mas larga y no solo de tres capítulos.

Hace unos días me he abierto una cuenta en pinterest :) para subir fotos de la historia y ayudar a la imaginación :) en mi perfil pueden encontrar el link.

Sin mas los dejo con el capítulo esperando que les guste tanto como a mi.

*Aclaro que Ted tiene tres años y por eso se le hace un poco difícil pronunciar la letra "R" así que cuando vean una "D" o algo así ya saben lo que quiere decir.*

Un beso y ENJOY!


Christian Grey pasaba la mano libre por su cabello revuelto una y otra vez, en claro indicio de que estaba a punto de perder los nervios. Ted corría desnudo de un lado a otro por la habitación, riendo feliz de la vida. Él amaba estar desnudo, la ropa le daba calor y picaba, además de que estaba pegajosa porque derramó el jarabe de los panqueques que con tanto esfuerzo y dedicación, tomando en cuenta que no era muy dado en la cocina, preparó su papi en ella. Christian creyó que era una buena idea dejarlo desnudo por la casa mientras él preparaba el baño, ahora se arrepentía de haber tomado esa decisión.

-¡Soy un supededue!- gritaba y reía el niño. Llegando hasta el balcón y regresando a la enorme cama de sus papis donde subía y saltaba nuevamente a la alfombra para hacer el recorrido otra vez. Todos sus pequeños atributos bamboleandose libres entre sus piernas, pero a él eso no parecía importarle. Y a su hermanita tampoco, de hecho parecía entretenerla el espectáculo que le estaba ofreciendo su hiperactivo hermano ya que gateaba y reía detrás de él. -No me atdrapas Phoebe- dijo, pasando como bala junto a ella que, ya enojada por no poder alcanzarlo, se sentó sobre su trasero y gritó hacia él, como querido decirle que se detuviera. A ella sólo la cubría su pañal y tenia las mejillas llenas de papilla del desayuno.

-Ted, deja ya de correr y entra al baño.- repitió Christian por decimosexta vez.

-¿Pod que?- preguntó Teddy por centésima vez desde la cama. Ahora saltaba en ella dando vueltas y cantando.

-Porque estás sucio y las personas nos bañamos cuando estamos sucios.- trató de razonar el adulto en la habitación. ¡Dios! juraba que le pondría un monumento a su esposa cuando tuviera oportunidad si ella debía lidiar con todo esto sola cada que él salía por viajes de negocios.

Responder a cada porqué de su hijo iba a terminar por volverlo loco. ¿Pod que Phoebe tiene solo dos dientes? ¿Pod que yo tengo los ojos de Mami y ella no? ¿Pod que Taylod no tiene casi pelo? ¿Pod que a Phoebe le da hipo? ¿Pod que cedamos los ojos al estodnudar? ¿Pod que te pasas la mano pod el pelo, papi? ¿Pod que? ¿Pod que? ¿Pod que, papi?. Era esto a lo que se refería su esposa al hablarle de paciencia.

-Yo no estoy sucio.- canturrió el pequeño.

-Estás lleno de jarabe.- señaló. Teddy se detuvo, mirándolo por entre sus piernas y su padre abrió los ojos desmesuradamente.

-No es ciedto.- contestó, mirando la cara al revés y graciosa de su papi.

-Si lo es.

-Que no.

-Teddy, por favor- rogó Christian.

-¿Te bañas conmigo?- inquirió el pequeño deteniendo sus saltos.

-Ya papá se bañó esta mañana.

-Y mami me bañó ayed.- razonó tercamente.

-¡Ta! ¡Ta!- decía Phoebe quien se había puesto de pie sosteniéndose de la cama con una manito y abriendo y cerrando su puño para llamar la atención de su hermano.

-Ted...

-Me baño si me atdrapas- lo retó, bajando de la cama y corriendo a la pared opuesta donde éste se encontraba. La pequeña se frustró y gritó otra vez, sentándose resignada y buscando algo más con que entretenerse.

-Ok, suficiente. Theodore Raymond Grey Steel. Tendremos que hacer esto por las malas- habló Christian con su tono más firme que podía manejar. Teddy se detuvo. Sabía que cuando su papi lo llamaba por su nombre completo estaba hablando en serio, pero él se estaba divirtiendo mucho jugando a que lo atrapara. Lo miró con cautivadores ojos azules, midiendo su estado de animo y los abrió como platos al conseguir el atisbo de depredador en la mirada gris de su padre.

-¡No!- chilló el niño con una amplia sonrisa dibujada en su carita. Salió disparado cuando Christian comenzó a correr hacia él a toda marcha, mientras su hijo reía alegremente y esas risas infantiles le acariciaban el alma. Amaba oír ese sonido, tanto de sus hijos como de su esposa. Eran un bálsamo para él.

Saltó a la cama justo cuando Teddy bajaba de ella y lo atrapó en sus brazos, rodando con él con cuidado de no aplastarlo.

-¡Papi!- chilló riendo y tratando de escabullirse de los brazos de su progenitor, sabiendo que lo que le esperaba ahora era un inevitable baño.

-Debemos bañarte. Viene el tío Elliott con Ava y no podrás salir a jugar al jardín sino lo haces.

-Pedo quiedo id al padque- pidió haciendo un puchero con su labio. -Pofavod, papi.- Christian Grey era definitivamente un blandengue ante aquella cara. Por un momento recordó a bebé Mia pidiéndole jugar con ella.

-Esta bien, iremos al parque- no podía negarles nada, ya eso se sabía.

-Esta bien, entonces me bañade- concedió el niño imitando su tono y su padre hizo una señal de victoria en su cabeza. Estaba empezando a pensar que su hijo había decidido ponerlo a prueba comportándose mas inquieto y travieso de lo normal. Se levantó de la cama con él guindando en su costado y cargó a Phoebe que se había distraído llevándose a la boca el reloj del buró.

-No- dijo con suavidad, quitándole el reloj de las manos -Usted también necesita un baño, jovencita.

-¡gnnnn!- balbuceo la niña, palmeando el rostro de su padre, mostrando sus dos pequeños dientes inferiores, haciéndolo reír embobado.

Ya se había encargado de que todo estuviera dispuesto en el baño. La tina con la cantidad de agua y a temperatura y nivel exacto. El punto justo de burbujas, la alfombra anti resbalante y un banco esperando por él donde podía vigilarlos y bañarlos.

Ya que Teddy estaba desnudo lo depositó en la tina primero. El niño inmediatamente se sentó y miró a su padre.

-Papi, mis buguetes.- pidió, señalando la caja bajo el lavabo. Christian asintió. Sabía que algo se le estaba olvidando. Con Phoebe aun en brazos tomó los juguetes de la caja y los dejó flotando en el agua. Ted se adueñó de un barquito azul y comenzó a jugar y a hacer ruidos con su boca. Con eso se distraería hasta que terminara de bañar a su hermana.

Tomó asiento en el banquito, quitándole el pañal a Phoebe y sumergiéndola hasta dejarla sentada pero sin soltarla. ¿Como se suponía que la bañaría? ¿A los dos a la vez para ser exacto? Las veces que lo había hecho era un sólo niño y prefería usa el lavabo. Era mas pequeño y practico, pero ahora tenía dos niños sucios, uno mas inquieto que otro y no se arriesgaría a tener un accidente.

-¡Phoebe!- oyó la reprimenda de Ted hacia su hermana que había comenzado a salpicarlo y chapotearlo con sus manitos, incluso a él mismo. A ella no parecía importarle y seguía salpicando mientras reía. Teddy se unió a sus risas cuando disparó un chapoteo directo a la cara de su padre, dejándolo con la boca abierta en sorpresa y mojado.

-¡Phoe!- reprendió divertido. Su hija chilló y repitió la acción sintiéndose alentada por las risas de los hombres de la casa y luego de unos minutos Ted también comenzó a salpicar a su papi, haciendo que terminara destilando agua desde el cabello hasta los pies. -Me alegra ser su centro de entretenimiento.- dijo, abriendo los ojos que goteaban, sin poder secarse el agua de la cara ya que sostenía aun a su hija.

-¡Ahoda tienes que bañadte también, papi!- sentenció Ted, moviéndose para hace espacio en la gran tina. Su mami siempre se bañaba con el y con Phoebe. Y les contaba historias y cantaba. Su mami era la mejor mami de todas y quería que su papi hiciera lo mismo.

-¡Ta! ¡Ta! ¡Ta! brrrrr- secundó Phoebe. Moviéndose y pateando, lo que estaba haciendo que fuera más difícil sostenerla por estar mojado. Los miró. Su hijo tenia una mirada esperanzada y él, una vez más y como era sabido, no podía negarle nada a esas dulces e inocentes caritas.

-Esta bien, esta bien. Papá se bañará también.- canturreó resignado. -Necesito que sostengas a tu hermana mientras papi se desviste ¿Si?

-Si, papi- la sentó entre sus piernas y Ted la abrazó contra su pecho con un brazo, moviendo el barco frente a ella con su otra mano -Mida, Phoe. Es como el badco de papi- le decía. Phoebe soltó un gritito de felicidad, palmeando el barco para tomarlo y llevárselo a la boca -No, Phoe. A la boca no- dijo el niño. Quitándole el juguete y enseñándole como moverlo. Christian miró la escena por un momento y se preguntó si era posible morir de ternura. Había veces que su hijo protagonizaba ataques de celos por atención cuando Phoebe los absorbía, pero eran más las veces en las que jugaba con ella. Había descubierto que era muy sobre protector con todas las mujeres de la familia y estaba orgulloso de ello -Papi- llamó el pequeño, ya que Phoebe había comenzado a moverse demasiado. Con rapidez se quitó la pijama y entró en boxers a la tina, tomando a la niña de los brazos de su hermano.

-Hola a ti otra vez- le dijo en tono amoroso. Recostándola en su pecho donde comenzó a esparcir agua por su espaldita.

-¿Podemos haced un vaso de niño gdrande a Ava, papi?- hablaba Ted sin dejar de jugar con el barco al cual ya cubría la espuma. Él queria mucho a su prima Ava. Había crecido como él y ya no lo tiraba del cabello como hacia de bebé. También caminaba así que podía jugar con ella.

-Claro, hijo.

-Hay neblina en el hodizonte, capitán Ted- Christian rió ante la imaginación de su hijo y tomando la esponja de baño comenzó a frotar a Phoebe, que estaba más que relajada por la atención con el puño firme en su boca. Si años atrás le hubieran dicho que estaría así, bañándose junto a sus hijos, con Phoebe sobre su pecho, habría tachado de lunático a esa persona.

-¿Y...y... podemos comed helado?

-Claro que si.- concedió -Necesito lavar tu cara. Ven.

-Yo me sumedjo, papi- le respondió entusiasmado.

-¿De verdad?- preguntó sorprendido. No sabia que podía hacer tal cosa.

-¡Si. Mami me enseñó, mida!- dijo, luego se tapó la nariz con los dedos y hundió la cabeza en el agua, emergiendo un segundo después con una montaña de espuma en la cabeza y él no pudo evitar reír despreocupado. -¡Te diés de mi!- lo acusó frunciendo su pequeño ceño. ¡Como se atrevía!

-Disculpa hijo, pero no me río de ti. Me río de tú barba y peinado.- explicó con la cara desfigurada por retener la risa.

-¡Yo no tengo badba!- lo regañó enojado. No le gustaba que se rieran de él y aquello era tan adorable que a Christian le daba aun mas risa.

-Si, si tienes. De espuma, mirate.- señaló el espejo de cuerpo entero del lugar. Ted aun receloso se miró y comenzó a reír un momento después, olvidándose del enojo y mirando a su papi con ojos brillantes.

-Soy como tu cuando te feitas, papi.- Christian procesó un momento la última palabra buscándole el significado. No fue hasta que Ted uso su dedito como cuchilla para remover la espuma de su mejilla derecha que se hizo claro para él y se rió. Su hijo estaba contento de parecerse a él y no sabía como contener su dicha.

-Afeitas pequeño y si, eres igual a papi.- festejó él -Ahora, acércate para frotarte con la esponja.

-No, yo solito.- negó el niño, tomando la esponja de las manos de su progenitor -Ya soy glande podque tengo badba.- dijo, comenzando a frotarse los brazos y la barriga en círculos. Christian alzó las manos en señal de entendimiento.

-Muy cierto, ya es todo un hombre. Disculpeme. Sr. Grey.- dijo lo más serio que pudo y Ted asintió con aire adulto. Su padre estaba encantado con todo lo que hacia y decía ese pequeño. Era tan impredecible como su madre.

-¿Pod que a tío leliott y a ti les sale badba, papi?- casi puso los ojos en blanco. Allí estaban de vuelta los porques y él se estaba quedando sin respuestas.

-Pues, porque... somos niños grandes- respondió de manera sencilla, sin comprender aun que esas eran las respuestas que traían más preguntas consigo.

-Yo también soy niño gdrande y no tengo- razonó.

-Cierto, solo a los papis les sale barba porque nos hace ver mas como papis.- se felicitó por aquella respuesta mientras sentía como su hija se aburría de estar recostada y pedía a su manera que la colocara en el agua otra vez. La sentó entre sus piernas y le alcanzó un patito de hule el cual chilló al apretarlo y ella soltó muchos grititos agudos en señal de gratitud.

-Pedo tu te la quitas.- Ted continuaba con su momento de análisis infantil.

-Porque a mami no le gusta.- arrugó la nariz hacia su hijo -Dice que le hago cosquillas cuando le doy besitos.- el niño se rió por lo bajo. A él también le hacia cosquillas la barba de su papi cuando jugaba con el y no se afeitaba. Phoebe apretó el patito y se rió del sonido antes de comenzar a agitar los brazos al aire cuando Christian dejó caer un poco de agua para mojarle el cabello. -Alcanzame el shampoo, Ted.- le pidió. Era la hora del shampoo y Phoebe odiaba la hora del shampoo.

Ted hizo lo que su papá le pidió pero antes de entregárselo dejó un chorro del liquido amarillo y con aroma a bebé en su mano para luego comenzar a lavar su cabello como todo un niño grande. Phoebe al ver las intenciones de su papi intentó escalarlo para huir. Odiaba ese liquido amarillo que sabia horrible y picaba.

-Phoe será sólo un segundo- la sostuvo con dificultad ya que la pequeña pateaba y gemía lejos de aquel bote amarillo. -Phoebe...

-¡Mida Phoe, mida mi pelo!- habló Teddy justo antes de que su hermanita comenzara a llorar. La técnica de distracción funcionaba para alejar la ansiedad y aversión de Phoebe ante el shampoo después de ese accidente en donde su Mami, sin querer, utilizó su shampoo y le había picado los ojitos.

Teddy acercó la cabeza hacia su hermana, se había hecho un peinado de cresta con la espuma haciéndolo parecer una estrella de rock. Phoebe llamada por la curiosidad se acercó a tocarlo y rió cuando Ted lo movió sobre su mano.

-¡Ta!- dijo, tomando algo de espuma y pasándola por su cara y su propio cabello la cual fue la señal de Christian para comenzar a lavarlo rápido ya que no era demasiado, y removiéndolo con su mano mojada. Una vez terminó con Phoebe tomó agua en una jarrita de los juguetes de su hijo.

-Tu turno. Cabeza hacia atrás.- pidió. Ted obedeció y con tres vasos de agua la espuma quedó fuera de su cabello cobrizo -Eso es. Ahora es tiempo de salir.

-No papi. Un poquito más.- rogó el pequeño que ya tenía los dedos de las manos y los pies arrugados como pasas.

-Ya estás arrugado, hijo.

-Pofavod.- suspiró.

-5 minutos.

-¡Si! quiedo mas espuma.- pidió, tomando el bote de espuma y presionándola dentro del agua.

-Ya es suficiente, Ted- le advirtió. Poniéndose de pie y envolviendo a Phoebe en una toalla.

-Más papi.- dijo el niño, echando otro chorro del liquido y comenzando a caminar por la bañera para hacer que la espuma creciera mientras cantaba alguna canción inventada.

-Sólo un poco más.- concedió éste. Saliendo de la tina y colocando a su hija en el mármol del lavabo para secarla mejor -A secarla, srita.- decía mientras le frotaba con la toalla los bracitos y las piernitas -¿Quien está limpia y fresca ahora?- hablaba con voz aguda. Phoebe lo tomó del rostro cuando él se acercó a darle un beso en la mejilla y condujo la nariz de su papi hacia su boca para darle un beso mojado y éste se rió encantado de la vida pero algo lo hizo apagar aquel encanto en un segundo al no oír la voz cantarina de su hijo. Al girarse, la monta de espuma que sobresalía de la tina lo asustó y más aún el no ver al niño por ninguna parte. -Ted-susurró, tomando a su hija y comenzando a entrar en pánico -¡Teddy!- dijo mas fuerte. El niño saltó desde entre la espuma riendo a carcajada limpia y su padre sintió como le regresaba el alma al cuerpo.

-¡Amo la espuma!- chilló, lanzándola por los aire. Christian volvió a respirar de alivio. Sino moría de un infarto por la preocupación envejecería unos cuentos años en las próximas horas.

Acercándose, tomó otra toalla y con una mano envolvió a su hijo lleno de espuma en ella, alzándolo en su brazo libre. A Claud Bastile gracias por sus fuertes brazos.

-Vamos, es hora de vestirse.- dicho eso, se encaminó fuera del baño.

-¿Papi?- habló Ted desde bajo su brazo mientras miraba los dedos de su mano frente a él.

-¿Si, hijo?

-¿Pod que se adugan los dedos en el agua?- y aquí vamos de nuevo, pensó Christian. Negando con la cabeza sin poder evitar la sonrisa en su rostro. Este día continuaría siendo un muy interesante y para nada aburrido día.