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Christian seguía atento y con precisión el camino que la mirada de su pequeño hijo tenía como objetivo. Pocas veces lo veía tan concentrado y podía jurar que si le ofrecía un helado en ese instante no lo escucharía. Nicole era el nombre de la persona que tenía completamente embobado a su hijo desde que había aparecido con media docena de perros en el parque. Al parecer era muy amiga de Tedd y siempre jugaba con ella cuando Ana los traia y Al parecer Ana y sus hijos eran muy famosos en el lugar ya que todos se acercaban a saludar a Tedd y a hacerle morisquetas a la pequeña Phoebe, cosa que a él no le pareció para nada cómodo al inicio, pero luego se relajó cuando Tedd se unió a sus compañeritos de juego y lo vio feliz y sonriente, al final de cuentas era lo único que importaba.

-¿Quieres lanzarles la pelota, Teddy?- oyó a la morena de no más de 13 años preguntarle a su pequeño. Vio a su hijo sonrojarse, mirar sus pies y asentir con la cabeza y estuvo a punto de reír. O él estaba volviéndose loco o Tedd ya tenía a la primera dueña de su corazón. Y morena, recalco. igual a su padre. –Esta es de color rojo ¿puedes decir rojo? - inquirió la joven.

-Drojo- casi no pudo escuchar su respuesta en susurro.

-Muy bien! Bueno, la roja es de Spike. Que es este pequeño Cocker que ves aquí y le encantaría buscar tu pelota. - le dijo sonriente, entregándole la pelota que no tardo en salir en dirección contraria. Aun así, Spike no espero órdenes y salió corriendo tras de ella. –¡Que buen lanzador eres! - festejo la morena, haciendo que a su hijo se le tornaran coloradas las orejas. Era una cosa tan dulce y tierna. Tendría que agradecerle a aquella chica personalmente el ser tan buena con él, cosa que no hacía a menudo con extraños.

-¡TI!- las manitos llenas de arena de Ava rasparon las suyas, trayéndolo de la escena romántica de Tedd. La niña jugaba en la caja de arena frente a el mientras Elliot buscaba algún lugar donde comprar más chocolates, ya que el suministro se le había acabado y cada que Ava lo recordaba no pedía Ate sino Odones. Se rio fuerte al recordarlo y tomo a su sobrina en brazos besándole sus despeinados rizos rubios.

-Tu llegaste a este mundo para vengar al tío Christian de todas las que me hizo tu padre, ¿no es así? - la niña sonrió tomándole el rostro, el cual arrugo al instante llenándolo todo de arena. Al ver que no se podía hacer mas solo pudo reírse.

-¡TI!

-¿Ves, Phoe? Cosas como esas son las que debes aprender de Ava- escucho acercarse a Elliot quien se había llevado a Phoebe consigo y ahora paseaba sentada en sus hombros. La pequeña lo ignoro por completo ya que estaba muy ocupada comiendo un trozo de chocolate. Su rostro todo cubierto la delataba.

-¡Papi!- chillo la rubia, luego señalo a su prima en su cabeza –¡late!

-¡Si, Late!- secundo su padre.

-¿Por qué le diste?- acuso el cobrizo con mirada reprobatoria. Una de las advertencias de Ana restregándose en su frente. No les des chocolate si quieres llegar vivo a la hora de dormir. Esto iba a ser un gran lio más tarde.

-Tu pobre hija se lleva todo a la boca porque le pica su encía, Christian. El pediatra de Ava dice que ayuda con la dentición y les calma las molestias. - Trato de justificarse de manera razonable, pero al ver que no estaba logrando convencerlo de nada dijo la verdad -Y en resumidas cuentas es mi sobrina y no le puedo negar nada a esos ojitos.

-¿No le diste a Tedd cierto?

-Emm…

-¡Tio leliot! ¿me das uno pada Nicole?- llego el pequeño corriendo hasta él con una sonrisa gigante. Sin duda su hijo estaba enamorado.

-Claro que si campeón- sin más saco otro tubo de su bolsillo y se lo tendió. El niño sonrió y desapareció de sus vistas en un tris.

-¡Elliott!- riño con dientes apretados.

-No sabía que tus hijos no comían chocolate Christian, son niños. - se excusó dándose de hombros. Dios ese hombre moriría de un infarto a los 40 sino se relajaba un poco. Dejo a Phoebe con cuidado en su coche, quien siguió absorta en su chocolate y le tendió uno a Ava ya abierto. –Beso a Papi- pidió antes de entregárselo y sonrió cuando lo obtuvo. Si. era un padre enamorado de su hija.

-Ana me dio estrictas ordenes de "evitar" el chocolate- explico algo exasperado.

-Por favor, cuando van a casa de mama y papa es lo único que comen.

-Eso no es cierto. Mama es pediatra, no les provocaría lombrices a sus nietos.

-Podrá ser muy pediatra, pero estas caritas matan título, pez gordo. - odiaba su sentido de la lógica y odiaba que lo dijera tan seguro. Tendría una muy larga conversación con su madre después de esto. –¿Quieres? - le ofreció un trozo como si nada hubiera pasado ganándose una mala mirada.

Luego de unos minutos más de discusión Elliot opto por la táctica de no prestarle atención y fue cuando su cobrizo hermano dejo el tema atrás. Él tampoco estaba de acuerdo en atiborrar a los niños con dulces, pero una vez cada tanto no hacía daño. Siempre era el mismo discurso cuando encontraba a Mia pasándole caramelos a escondidas a Tedd. Los niños eran niños y de su cuenta corría que los dejara ser, así tuviera que golpearlo de vez en cuando.

-Creo que mi hijo está enamorado- retomo el habla luego de un largo silencio donde solo se escuchaba la risa de Ava que corría frente a ellos y los balbuceos de Phoebe de junto. El moreno no supo a que se refería hasta que vio la escena que protagonizaba Tedd y la joven morena, ambos rodando en el pasto verde y riendo sin parar.

-Tan chico y casanova- comento -Eso no lo heredo de ti, viene más bien de mis genes.-no tardo en añadir. Christian chasqueo la lengua. Elliot se tomaba muy en serio el papel del hermano mayor molesto.

-No sabes lo que dices.

-¿Ah no? ¡Te casaste con tu primera novia!- lo pico, riéndose a carcajada suelta y si no fuera porque estaban en un lugar público le hubiera pegado un buen derechazo en sus bolas.

-¡Vete a la mie…!

-Eh eh eh, te recuerdo que ya tenemos serios problemas con las malas palabras y las grabadoras que son nuestros hijos. - rodo los ojos y como pudo le enseno su dedo medio sin ningún remordimiento. Elliot lo ignoro.

-¿Late mi?- ambos hombres giraron la vista a una vocesita desconocida que provenía de donde se encontraba el coche de Phoebe. La pequeña se encontraba sentada muy derecha y ofreciéndole chocolate a un pequeño rubio quien no tardó en darle una mordida de su mano. Elliot rio por el gesto, Christian por el contrario casi se ahoga con el chocolate. ¡Había un niño cerca de su nena!. Peor aún, ¡comiendo de su mano!. –Men, men bugad mi- decía el pequeño, tomando de la mano a Phoebe que reía toda simpática a su nuevo amiguito. Elliot miro a Christian en estado de shock y visto que no podía actuar decidió intervenir.

-Hey, pequeño. ¿Cómo te llamas?

-Messon Louise Smith- dijo fuerte y claro. Elliot rio, los niños de hoy

-Placer, Messon. Mira ella es mi sobrina Phoebe y la pequeña que está en la caja de arena es mi hija Ava. ¿Por qué no vas a jugar con ella?- lo alentó. El pequeño observo hacia Ava y luego volvió el rostro a Phoebe que había vuelto a comer de su barra de chocolate, pero observaba la conversación muy atenta.

-¿Phoe?- pregunto, alzando la mano y tomándola de su pie que sobresalía del coche. Elliot oyó la gruesa respiración de Christian a su lado.

-Phoebe aún debe aprender a caminar, campeón - sonrió en disculpas. El pequeño asintió algo triste, el de verdad quería jugar con ella.

-Messon, cariño nos vamos. - se escuchó una voz a la distancia de la que parecía ser la madre del niño. El pequeño le asintió y como si fuera de lo más normal se acercó a darle un corto beso en la mano de la pequeña.

-Ayios, Phoe.- se despidió, y luego salió corriendo hacia su madre. Elliot sacudió el hombro del cobrizo para regresarlo a la realidad que al instante atrajo el coche de la pequeña colocándolo entre sus piernas justo en frente de él.

-Phoebe Grey, tu y yo tenemos que hablar muy seriamente sobre los sujetos de sexo masculino.- apunto a la pequeña, quien rio si entender nada.

-Hombre… Es solo un bebe, si eso te ayuda a salir de tu miseria.

-Estaba encima de mi hija. Estaba invadiendo su espacio personal. ¡Y la beso!- apunto como si fuera la peor aberración de la vida. ¡dios! ¿qué les sucedía a los niños de hoy y su necesidad de estar tan cerca?

-Christian, no seas ridículo. – rodó los ojos Elliot riendo. Su hermano estaba teniendo su primer ataque de celos por su hija y en parte lo entendía ya que en su momento él también lo había tenido, pero ya era algo superado. Ava era una beba demasiado cariñosa, le gustaba abrazar y dar besos a quien le inspirara cariño y amaba eso de su pequeña beba, que estuviera llena de amor para dar.

-¿Y si hubiera besado a Ava?

-Créeme, mi hija lo hubiera besado primero.- rió -son bebes.

-Bebes, nada. Nadie llegara a besar a mi hija de la nada.- sentencio –¿Me escucho jovencita?- volvió hacia la pequeña, que una vez más rio de su padre -Nada de besos, ni sujetos de sexo masculino pululando alrededor al menos hasta los… treinta.

-Apuesto a que tendrá novio desde la guardería. ¿No es así, Phoe? ¿Quien se va a resistir a esos ojos?- decía Elliot en voz aguda.

-!Cállate Elliot! Tengo que buscar un entrenador de artes marciales para bebes, debe aprender a defenderse de niños melosos como ese.

-Y quien defiende a las pre-adolescentes de tu hijo meloso?- pregunto apuntando con la cabeza hacia un lado.

-Que?- Christian lo miro sin entender, siguiendo el camino de su mirada para encontrar a Tedd, su pequeño Theodore Grey compartiendo un beso en la mejilla con su morena. La chica le alboroto el cobrizo cabello y junto con sus perros se alejo, girándose unos pasos después para saludarlo con la mano, sonriente. Y no supo que hacer, por un lado el sentimiento de celos irracionales por Phoebe y por otro el sentimiento de orgullo por su hijo y las chicas, era algo a lo que debía acostumbrarse y claro, porque no admitirlo, eran cosas de hombres.

Cuando Tedd se les unió, lo sentó en sus piernas y en un abrazo apretado le susurro en el oído un "Bien hecho, campeón" y un minuto después, regreso al discurso de los contras y negativos del sexo masculino con su hija de ocho meses.


heeeeeeeeeeyyyy! gracis por los RW, no saben lo lindo que es despertarme con mi bandeja llena de mensajes ^-^ es tan lendo. me dan ganas de escribir todo el dia.

espero les guste y espero tener el proximo pronto. a ver que me inspira estos dias.

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beijos!