CAPITULO 6
EL COMIENZO DE UNA NUEVA VIDA
A su regreso a Londres, lo esperaba George con la intención de regresar con él a América, por orden expresa de la Señora Elroy.
-Hola William me alegro verte, te han sentado muy bien las vacaciones-
-Sí, George, Como estas? - mientras le daba un abrazo
- Bien, ya tengo todo preparado para nuestro regreso a Chicago-
- Bueno ya que lo mencionas te comunico que no me iré, me quedare aquí en Londres un tiempo- lo dijo serio mirándolo fijamente.
- Pero William!, la señora Elroy dijo…- no lo dejo continuar
- Sé lo que dijo mi tía, pero he tomado una decisión y no te preocupes de su reacción. Ya le he enviado una carta informándole de ello, creo que ya que no le tardara en llegar- diciéndolo con una leve sonrisa pensando en la cara de ella cuando la leyera
-Pero que piensas hacer?- le preguntaba George preocupado
- Como te dije antes, quiero quedarme aquí por lo menos un año o dos, buscare un trabajo y un sitio donde vivir- con ese brillo en los ojos y con una sonrisa
-Pero… William- Se quedo meditando las palabras de Albert, lo conocía y no lo iba hacer cambiar de idea.
– Está bien William … te buscare un sitio donde vivir y trabajo, no habrá problema perteneciendo a la familia Andrew-
-No! – lo dijo un poco molesto
– No quiero privilegios por ser un Andrew, quiero desligarme del apellido, por lo menos por un tiempo–
A los 2 días, después de esa conversación con George le había llegado la carta a la Sra. Elroy, que casi le da un ataque. No podía creer como su sobrino podía ser tan rebelde y excéntrico.
A los pocos días un Albert entusiasmado por comenzar una nueva vida, por lo menos temporal se hizo llamar ¨Albert¨ dejando a un lado su otro nombre y por supuesto su apellido.
Busco un sitio donde vivir y encontró un pequeño apartamento no muy lujoso pero eso quería y encontró un trabajo como aprendiz en un centro de rehabilitación y conservación de la vida silvestre.
George se había quedado en Inglaterra por orden expresa de la tia Elroy.
Albert se mantenía en contacto con George, y cuando se veian no desaprovechaba la oportunidad de comentarle un poco de los negocios que tenía la familia en Londres para no desligarlo totalmente de sus responsabilidades. George sabía cómo abordarlo para que él no se sintiera agobiado, y fuera entrando en razón que algún día debería asumir su puesto como cabeza de los Andrew.
Pero Albert buscaba la manera de escabullirse, y pasaba más tiempo en su trabajo, y aunque era duro era gratificante, porque siempre le habían gustado los animales.
Pasaron cerca de 2 años, en todo este tiempo conoció gente muy amable e interesante, vivió muchas experiencias ya que le gustaba viajar solo por Europa en sus vacaciones, y eso le hizo formar su carácter y a valerse por sí mismo.
También mantenía contacto con su amigo Edward, ahora él estudiaba medicina y mantenía una relación formal con Rachel.
Edward le había comentado a Albert que se había reconciliado con su hermana y mantenían comunicación.
Helen seguía viviendo en Francia, le gustaba la vida bohemia y estaba feliz con su ahora marido, porque se había casado hace unos meses con el pintor.
Un día Albert pensó que ya era momento de regresar a América, y se reunió con George para decircelo
-Se alegrara mucho la señora Elroy de tu regreso, se lo has comunicado?-
-Si, pero… Pense que en este tiempo le había quedado claro que ya no me puede manejar a su antojo- con el ceño fruncido
-Bueno William ella se preocupa por ti y tu futuro-
-Ya veremos qué pasa cuando lleguemos-
-Bueno voy a preparar el regreso- le dijo George dejando a un Albert pensativo.
Albert se despidió de sus compañeros del centro y de su amigo Edward a los pocos días partieron con George rumbo a América.
Ya en el viaje Albert decidió dejarse crecer la barba y no cortarse el pelo.
-Porque ese cambio William, dejándote la barba?-
-No quiere la tía Elroy que mi identidad sea secreta?, Así nadie pensara que soy la cabeza de los Andrew –
Aunque en realidad era un acto de rebeldía ante su tía, quería demostrarle al llegar que ya no era su títere y que él era dueño de su vida y decisiones, al vivir en Londres le había forjado un carácter.
George lo observaba, y veía como Albert se había convertido en un muchacho seguro de sí mismo, que podía afrontar las situaciones por difíciles que fueran.
Y eso era bueno porque cuando estuviera al frente de los negocios tendría que ser de un carácter seguro y decidido.
Se sentía muy orgulloso de él, le recordaba al padre de este firme en sus convicciones y decisiones, pero a la vez noble y de buen corazón.
La Sra. Elroy estaba muy contenta, porque finalmente habia llegado el día en que regresaba su querido sobrino después de tanto tiempo, había preparado la mansión de Chicago, ya que ella no vivía allí sino que en Lakewood con sus otros 3 sobrinos que estaban a su cuidado.
Anthony de su querida Rose Marie, Alistear y Archibald que se habían quedado con ella, porque sus padres salieron de viaje por negocios en Asia, y no querían llevarlos ya que eran tierras exóticas. Por este motivo no había podido viajar a Londres.
Cuando bajaron del coche, la Sra Elroy casi se cae de la impresión de ver a Albert con esa apariencia de vagabundo.
El al ver su reacción se apresuró a tomarla del brazo para evitar que cayera al suelo.
- Pe.. pero William!- Decía sin salir de su sorpresa
- Como esta tía Elroy cuanto tiempo sin verla- y le dio un beso en la mejilla haciéndole cosquillas con la barba, que le provoco un escalofrió.
Tanto George como los sirvientes evitaban reír, al ver la cara de la señora Elroy que era un poema…
-Como me veo tía, guapo?- Le dijo sonriendo de una manera desenfadada.
Ella lo observo de pies a cabeza, ya era todo un hombre, no era ese chico triste que se fue hace unos años.
A pesar de esa apariencia reconocía esos ojos, tan azules como el cielo que le recordaba a su difunto hermano, esa mirada que transmitía seguridad, fuerza y a la vez calidez.
Estaba muy alto un poco más de 1.90, de cuerpo atlético, sus cabellos rubios revueltos le daban un aspecto misterioso y atractivo a la vez.
La Sra. Elroy levanto su cabeza y de manera altiva le respondio -Ya hablaremos de eso más tarde- y se dio la vuelta entrando a la mansión.
Albert y George sonrieron cómplices.
-No se lo ha tomado muy mal, y eso que no ha visto a poupe-
Una vez aseado y cambiado bajo a la biblioteca, para hablar con su tía que estaba con George.
Al entrar lo vio lo tía -Pensé que te habías quitado esa barba- dijo en tono molesto – No te das cuenta que afea tus bellos rasgos William-.
- Bueno de momento me la dejare, porque como mantendrás mi identidad es secreto, no tengo porque asistir a ningún evento de sociedad- lo decia sabiendo que no podía refutarle eso.
- Ya lose pero he arreglado para que la próxima semana comiences a estudiar en la escuela de negocios y tendrás que quitarte la barba quieras o no- le dijo con autoridad
A Albert le cambio el semblante y su cuerpo se puso rígido, iba a contestarle cuando George vio esa mirada, sabía que la situación se complicaría por lo que se apresuró a contestarle a la señora Elroy, diciéndole que había contactado con unos profesores muy cualificados que llegarían a la mansión y poder continuar así sus estudios.
Y dirigiéndose a Albert le dijo - William nos puedes dejar solos un momento, para comentarle lo que hemos hablado en el viaje-
Albert serio asentó, pero antes de marcharse se dirigió a su tía – Muchas cosas van a cambiar, a partir de ahora Tia Elroy- y se marchó.
- Vamos George como es que le permites todos los caprichos a William? - Le dijo en tono molesto
- Señora Elroy pienso que de esta forma hacemos que William no se escape de sus responsabilidades. En Londres aprendí que hay que dejarle su espacio para que sea el mismo, logre que él no se desligara totalmente de los deberes de la familia y conseguí más si lo hubiéramos obligado y pienso que es lo mejor, confié en mí y vera que él será el perfecto cabeza del Clan Andrew-
Ella meditaba lo que le decía y sin más asintió, pensando que no tenía otra opción era su sobrino difícil de domar pero George lo conocía mejor que ella. y era con el único que lo lograba controlar y entender.
– Está bien George confío en ti, espero que no te equivoques – dijo con resignación
- No se preocupe señora Elroy-
A los pocos días se marchó la señora Elroy ya que no podía dejar a sus sobrinos pequeños mucho tiempo, y además estaba preparando la presentación de ellos a sus familiares más cercanos.
George se preparaba tambien para ir a Lakewood para la presentación - Volveré dentro de 2 días- le dijo a Albert
- Muy bien, ya me contaras como están mis sobrinos-
Se marchó, dos días después mientras Albert desayunaba llego George
-Ya de vuelta, que tal fue la presentación?- Le decía mientras mordía una tostada
Sentándose a la mesa mientras le servían el desayuno George se sonrió – Estuvo… diferente-
-Si? - Llamo la atención de Albert -Que paso?-
-Bueno en pleno discurso de la señora Elroy una carcajada la interrumpió-
- Que! vaya quien fue el valiente en hacer eso-
-Bueno en realidad fue una pequeña niña junto con el señorito Archibald, que se habían metido debajo de la mesa a comer un postre, pero tus otros dos sobrinos salieron al rescate haciendo un brindis para distraer la a atención de la señora Elroy-
-Jajajaja! Y quien es ella, de una familia de la ciudad? -
-Bueno en realidad de la familia Leegan-
-Elisa? -
-No, es una niña que los Leegan han adoptado para hacerle compañía a la señorita Elisa. Y parece que la conocen tus sobrinos porque no pararon de bailar con ella cosa que no le agrado nada a la señora Elroy-
-Bueno a mi tía, pocas son las personas que le agradan ya sabes cómo es- dijo sin dejar de mordisquear su tostada – Cuéntame más de esa pequeña-
-Bueno la adoptaron de un orfelinato que está cerca de Lakewood, tendrá cerca de 12 años y se llama Candy White-
-Que dulce nombre- dijo sonriendo
- Y como es para que mis sobrinos le presten toda su atención-
-Es bonita tiene rizos dorados, pecas, una hermosa sonrisa muy contagiosa por cierto, pero sobre todo tiene unos hermosos ojos verdes esmeralda que me hicieron recordar a tu hermana-
Mientras George la describía Albert se paralizo y dejo caer su tostada sería posible que fuera esa pequeña la que conoció hace unos años en esa colina? Sería posible eso?
Continuara…
Gracias por seguir la historia, y agradezco sus comentarios.
He pensado que Albert tenía que tener un poco de experiencia para enseñar a Candy ;), bueno ya veremos que pasa en el siguiente capitulo.
Un saludo a todas que tengan un buen día.
