CAPITULO 8
CAMBIO DE VIDA
Albert al día siguiente de su encuentro con Candy en la cascada, tenía que regresar a Chicago. Pero una cosa le preocupaba, y era si Candy le mandaba una botella con un mensaje y el no estaría.
Así que, ideo dejar una red en el rio por si le mandaba un mensaje, además había dejado a Joe el guarda encargado de vigilar cada día, hasta que el regresara de nuevo a Lakewood.
En su camino de regreso pensaba como Candy siendo aún una niña había sufrido tanto, pero le animaba pensar que de ahora en adelante el cuidaría de ella, por eso había decidido ir todos los fines de semana, por si ella buscaba su ayuda.
A su llegada a Chicago lo esperaba George
-¿Qué tal estaba la Cabaña de campo, William?-
-Bueno no estaba mal del todo, tomando en cuenta que tenía comida y frazadas - mientras lo miraba con una sonrisa
-Bueno William te he dicho antes, que siempre te he considerado como un hijo y siempre velare por ti- mientras le ponía la mano sobre su hombro
-Gracias George, ¿Todo bien por aquí? -
- Si quiero comentarte algunas cosas, que han quedado pendientes de revisar- mientras se dirigían a la biblioteca
-Bueno, yo también quiero hablar contigo sobre algo que he pensado estos días- lo dijo con el rostro serio
-MMMMmm…, que tienes en mente ahora William- mientras lo miraba con recelo.
-Bueno me ha gustado tanto volver a Lakewood, que me iré al final de cada semana - lo decía tranquilo
-¿Como?- Mientras suspiraba profundo George -¿Y tus obligaciones aquí?-
Ya lo he pensado George, aprovechare al máximo de lunes a viernes y comenzare temprano cada mañana con los estudios y las tardes me encargare de los asuntos de la familia.
George que lo miraba un tanto pensativo - Pero … ¿No será mucha carga para ti de esta manera? -
-No George al contrario me vendrá bien despejarme necesito tiempo para mi ¿no crees? –
Un poco renuente y sospechando que había algo detrás, pero si lo conocía bien tenía que esperar a que él se lo contara. Así que solo asintió y le dijo -Bueno informare a los profesores de la nueva disposición- y continuaron allí comentando otros asuntos hasta la hora de la cena.
Así como había dicho, ese viernes de esa misma semana por la tarde se marchaba a Lakewood, estaba un poco agotado por las jornadas tan largas ya que comenzaban muy temprano por la mañana y terminaban muy tarde, pero a Albert no le disgustaba porque solo de esta forma podía hacer el tiempo para poder ir y no fallarle a Candy.
Al llegar a la cabaña no vio nada sobre la mesa, ya que le había dicho a Joe que si llegaba algo por el rio lo colocara allí, solo dio un suspiro y pensó: bueno mañana iré cerca de la cascada
Al día siguiente Albert se levantó temprano y se fue al rio cerca de la cascada para pescar y esperar si Candy llegaba. Pero era casi mediodía y Albert estaba un poco desanimado, pensando que no vería a Candy cuando…
-¡Hola Albert!- Candy sonriente y feliz de encontrarlo alli
-¡Candy!… me alegro verte- mientras se levantaba
-Sabes Albert tenía miedo de no te volverte a ver-
- Te dije Candy que confiaras en mí- mientras le ponía una mano sobre su hombro
-Bueno Candy mira, tengo el almuerzo- mientras le mostraba con la otra mano un balde con lo que había pescado.
-Oh estupendo Albert iré a buscar algo de leña -
-¡No! espera Candy ahora iremos donde vivo, es una cabaña no muy lejos de aquí. Además quiero que conozcas a alguien- mientras recogía la caña y su mochila
A Candy le desconcertó porque pensaba que él era una persona solitaria.
Empezaron a caminar por el bosque y entre los arboles vio Candy una vieja cabaña, Albert se adelantó y entro, así que Candy apresuro el paso para alcanzar a Albert en cuanto llego a la puerta le salió al paso Albert - Mira Candy te presento a Poupe- lo decía orgulloso de su mascota
Candy abrió más sus ojos sorprendida -¡Una Mofeta!- Mientras esta le saltaba a Candy
-Jajaja no te preocupes Candy, Poupe es muy limpia-
Ella la empezó a acariciar y Poupe se le acurruco en sus brazos
-Vaya le has caído muy bien, has pasado la prueba Candy-
Después de eso entraron a la cabaña a preparar la comida, mientras almorzaban Candy le contaba sobre el Hogar de Pony, su infancia lo feliz que era scn sus madres la Señorita Pony y la Hermana María.
Al terminar Albert le dijo -Candy porque no damos un paseo antes de que te marches –
-Estupenda idea Albert-
Iban por el bosque y Candy vio un gran árbol que le apeteció trepar, pensó que seguro Albert no podría trepar tan bien como ella y lo reto a subir
-Oye Albert que te parece si subimos ese árbol-
-¿Cómo?- Mientras la miraba divertido por lo espontanea que era
– Sabes en el Hogar de Pony no había quien me ganara en trepar arboles- lo decía ella con su naricita levantada diciéndolo muy orgullosa
Albert reía de medio lado - Muy bien Candy- pensaba darle un poco de ventaja
Así Candy sin perder tiempo en un dos por tres estaba trepando ya el árbol, y vio que Albert estaba al pie de el todavía.
-¡Vamos Albert no tengas miedo! - le decía divertida
El comenzó a trepar y pronto la alcanzo y hasta la adelanto, era normal él era muy alto en comparación con Candy y además el también sabia trepar.
Albert llego a una rama que le agrado por la bonita vista que tenia se acomodó y le dejo sitio a Candy, que llego un poco después algo cansada, porque no se esperaba que Albert fuera tan bueno trepando árboles.
-Vaya Albert te he subestimado – y se sentó junto a él -¡Oh que maravillosa vista del rio, Albert!-
-Si la naturaleza es extraordinariamente hermosa – mientras aspiraba profundo
Candy lo observaba pero algo le intrigaba como alguien tan encantador solo tenía como compañía una mofeta entonces le pregunto: - ¿No te sientes solo Albert?-
Albert viéndola –Bueno, en ocasiones pero es algo a lo que estoy acostumbrado- el no queriendo ahondar más en el asunto, porque no quería hablar de quién era en realidad cambio de tema.
– Porque no dejamos temas tristes Candy, y mejor cuéntame tú de tus tres paladines- mientras le sonreía
Ella noto que no le gustaba hablar de eso y decidió ya no volver a tocar ese tema, así que entusiasmada contesto a la pregunta y se le ilumino la cara al hablar más de Anthony.
Albert noto que era evidente que tenía predilección por él y que Candy estaba enamorada de su sobrino por la forma en que se expresaba de él, y se alegró que la pequeña Candy estuviera feliz e ilusionada de su querido sobrino.
-Bueno Candy creo que es mejor que bajemos, sino se te hará tarde y no quiero que vayas a tener problemas con los Leegan-
- Si Albert tienes razón –
Fueron bajando ya atardecía, ambos habían pasado un día estupendo
-Bueno Albert espero verte pronto- mientras se despedía y también de Poupe
-Si Candy, no te olvides si necesitas algo enviarme un mensaje-
-No, no le he olvidado - mientras le guiñaba un ojo y se marchaba por el bosque.
Ese fue el comienzo una amistad sincera sin ningún tipo de interés que no fuera el cariño, hacerse compañía y disfrutar del gusto mutuo por la naturaleza y los animales.
Pasaron los días y las semanas, Albert y Candy comenzaron a verse de vez en cuando, y cuando él estaba en Chicago se sentía tranquilo que Candy podía contar con sus sobrinos, sabía que ellos cuidaban de ella, porque conocía cómo era la familia Leegan.
Una tarde mientras Albert estaba en Chicago llego George a la mansión con tres cartas
- Toma William-
- ¿De quién son? ¿De la tía? – mientras revisaba unos documentos en el despacho de la biblioteca
-No de tus sobrinos- lo decía divertido y curioso
-Qué raro nunca antes habían escrito- abrió y leyó una a una las cartas sonreía de medio lado, mientras se acomodaba en el sofá de la biblioteca.
- ¿Que te dicen los chicos William?- lo decía curioso
Levantándose y dirigiéndose a George le entrego las cartas y le dijo - Que yo ¨el tío abuelo William¨ adopte a Candy White- dijo sonriendo – Estos chicos-
-Vaya parece que si aprecian mucho a esa niña, para que se hayan atrevido a escribirte, ¿Que vas a hacer? -
- No veo porque no complacer a mis sobrinos- dijo llevando su mano a su mentón y dirigiendo su mirada al ventanal, la verdad que él también lo había pensado pero no había encontrado una forma de hacerlo para que la tía no le cuestionara el porqué, pero ahora sus sobrinos se lo habían puesto fácil y esa era la mejor opción.
Pensaba que al fin podría sacarla de esa casa de los Leegan y tendría más medios para brindarle todo lo que ella necesitara y podría vivir en Lakewood con los chicos.
- ¡Pero William!, Si no conoces a esa niña, bueno de lo que yo te he dicho pero no hay muchas referencias, no solo nos guiaremos por lo que dicen tus sobrinos-
- No lo creo George, Candy es una buena niña que ha sufrido mucho y que merece ser feliz y parece que mis sobrinos en especial Anthony la hace feliz y si esta en mis manos lo hare para que la suerte de Candy cambie.
-Hablas como si la conocieras- le dijo George un tanto extrañado por la familiaridad que hablaba de ella.
- Pues si George, la conozco desde hace mucho tiempo- le dijo dándose la vuelta y buscando el sofá para sentarse y haciendo un ademan para que George lo hiciera también.
- Bueno ya veo que me tienes algo que contar- dijo levantando una ceja y con una sonrisa cómplice
Y así Albert le conto no solo, que ella era el motivo de sus idas a Lakewood los fines de semana, sino como la había conocido hace años en esa colina antes de partir a Londres.
-¡Vaya! sí que no dejas de sorprenderme William, ahora entiendo que desde la fiesta de presentación el interés repentino de ir a Lakewood, ahora todo encaja- pensativo le dijo –¿ Y que crees que pueda decir la señora Elroy de todo esto?-
-George tu eres mi confidente y amigo, y esto queda entre nosotros. Si adopto a Candy será solo porque Anthony, Stear y Archie me lo han pedido nada mas- enfatizo
– Además ya soy mayor edad y puedo ya tomar mis propias decisiones, aunque no sea visible para los demás. Tendrá que aceptarlo- Lo dijo firme y con una mirada segura
- Empieza los trámites, para que pueda ser el tutor de Candy-
- Muy bien William- y George se marchó.
El destino empezaba a cambiar para Candy, aunque antes tenía que pasar por la desagradable situación de ser acusada falsamente de haber robado joyas de la familia Leegan delante de la tía abuela, y lo que provoco que la señora Leegan decidiera enviarla a México a una finca propiedad de ellos.
Una Candy desesperada, le envió un mensaje a Albert por una botella. Rezando para que él la recibiera y la ayudara a salir de esta difícil situación, porque no quería alejarse de Anthony.
Albert sin saber lo que pasaba precisamente no había podido ir ese viernes y no se enteró de lo que pasaba, fue sino hasta el domingo, al llegar vio una botella sobre la mesa el se apresuró a leerla ¡Candy! ¡NO! Y salio de prisa a buscar a Joe…
No tardo mucho en encontrarlo -Buenos Días Señor William, ¿Ha visto la botella que le deje en la cabaña?-
- Buenos Días Joe por eso lo buscaba ¿cuando llego?- Lo decía un preocupado Albert temiendo que fuera muy tarde
- Ayer por la tarde, Señor William- mientras lo miraba desconcertado, por ver la preocupación que reflejaba en su rostro.
-Puedes traerme un caballo por favor, quiero que me acompañes a la casa de los Leegan-
-Si señor William, enseguida vuelvo-
A los pocos minutos llego con un corcel negro para Albert, el subió apresurado y fueron en dirección a la mansión de los Leegan
Entre tanto Candy iba en una carreta desvencijada con un señor bastante tosco en su trato, y muy triste por no haber podido despedirse de nadie.
-Anthony, Albert, Archie, Stear… Adiós… - lo decía mirando melancólica el horizonte.
Cuando llegaron a la mansión de los Leegan, Albert le dijo -Joe por favor habla con su guarda y averigua si alguien de la finca de México ha llegado estos días-
Se fue Joe y después de un rato regreso, contándole que si habían llegado muy temprano esta mañana, para llevarse a una sirvienta para México.
Albert sin perder el tiempo se dirigió a toda prisa a Chicago tenía que evitar que Candy fuera enviada a México, así que llamo a George que estaba en las oficinas.
- ¿Que pasa William?, porque la urgencia que no podías esperar hasta que regresara- lo vio alterado y muy molesto
- ¿Sabes que ha hecho Sara a esa pequeña?- exaltado
-No- -cálmate -¿Que ha pasado? ¿Hablas de Candy?-
- Si! La ha mandado a México!, Te imaginas es solo una niña, en el trayecto hay muchos peligros y bandidos. Iré a buscarla inmediatamente, sé que se la han llevado esta mañana así que no llevan mucha ventaja, me llevare el coche más rápido que tengamos- mientras salía de la biblioteca
- !Détente, no seas insensato William!- le dijo en forma autoritaria
-¡No puedes actuar así impulsivamente! He sido muy condescendiente contigo y entiendo que te preocupes por Candy, pero no voy a permitir a que te expongas a peligros innecesarios, déjame que yo me encargue de esto. Por lo que me dices es seguro que no han pasado la frontera y eso facilita las cosas así que cálmate te traeré noticias pronto- y sin más se marcho
Paso un día, Albert se encontraba inquieto pero confiado de que George la rescataría, a la mañana siguiente llego George con su habitual tranquilidad mientras que Albert estaba muy preocupado.
- Todo ha salido bien William y mañana llegara Candy a Lakewood- mientras se quitaba su sombrero y guantes
-Gracias George- mientras lo abrazo con fuerza cosa que sorprendió a George, sabía que Albert lo quería pero no era para ser tan efusivo.
-Bueno William, ya está todo controlado- le conto todos los pormenores del rescate.
Esa misma tarde mientras estaban en la biblioteca le llego un telegrama a George informándole que Candy se había escapado, pero no quiso decírselo a Albert porque la chica no podía ir muy lejos ya que casi estaban llegando a la mansión de Lakewood, y confiaba que la encontrarían pronto o ella misma llegara a la mansión los Andrew.
-¿Que pasa George?- Lo miro Albert detenidamente -¿Algo pasa en relación con Candy?
-No, es un asusto de las empresas- tengo que irme
Albert no le creyó del todo, pero confío en él
– Espera, George toma esto, quiero que mañana por favor le lleves esta carta a mi tía, en ella le informo sobre mi decisión de adoptar a Candy. No quiero que le tome por sorpresa la llegada de Candy a la mansión-
-Muy bien- y se marcho
Al día siguiente como George pensaba el destino le ayudo porque tal como intuyo. Candy llego a la mansión de los Andrew sin saberlo al mismo tiempo que George llegaba para entregarle la carta de William.
-Pero… esto George es una broma, ¿Un nuevo capricho del Tío Abuelo William? ¡NO!, ¡NO! - dijo llevándose una mano a su frente la Señora Elroy muy disgustada
-Señora Elroy previendo esto, el Señor William me dio órdenes precisas sobre la adopción de la señorita White, por eso traigo personalmente esta carta de él, explicando su decisión-
Empezó a leer la carta y suspirando pesadamente tuvo que aceptar la decisión no sin antes dirigir una mirada muy fría hacia Candy.
Y así fue como a Candy le cambio la vida, sin saber que ese vagabundo amigo suyo era el responsable de su cambio de vida y felicidad…
Continuara …
Gracias por seguir leyendo bueno intentare hacerlos un poquito más largos, pero es que soy de la opinión de no hacerlos muy largos para no cansar, además hago cada capítulo tocando un tema o un acontecimiento importante aunque eso hace que me salgan varios capítulos espero no aburrirlas.
Y como dije al principio me baso tanto en el anime como en el manga tomo de uno y de otro dependiendo donde me lleve nuestro guapo y encantador Príncipe :)
Gracias de nuevo por sus comentarios
