CAPITULO 9
UN AMOR TRUNCADO
Habían pasado unos meses desde la adopción de Candy por la familia Andrew.
Albert seguía viviendo en Chicago, una tarde Albert revisaba la correspondencia en la biblioteca. Pero una de ellas estaba cerrada asi que abrió su cajón para sacar el abrecartas, pero dentro del cajón había más papeles pero uno en especial llamo su atención no porque estuviera un poco deteriorado sino por quien la había escrito, lo agarro y se recostó en su silla.
Empezó leerla y al terminar, una sonrisa se dibujó en su rostro y pensó: Candy, me imagino que estarás muy feliz en Lakewood… volvió a doblar el papel, lo guardo en su cajón personal. Y siguió revisando la correspondencia.
Albert ya no iba a Lakewood, desde hace un tiempo porque Candy pensaba que él se había ido de esas tierras, por lo que le había escrito en su último mensaje
Querido Albert
Nose si recibirá esta carta pero quiero pensar que si, después de todo no me fui finalmente a México, y ahora he sido adoptada por la familia Andrew y vivo en la mansión de Lakewood con Anthony, Stear y Archie soy muy feliz Albert, espero volverlo a ver algún día.
Cuide mucho de Poupe y Usted también, tenga cuidado con los guardas de otros sitios que vaya.
Candy White Andrew
Tenia muchas ganas de verla ya que había pasado mucho tiempo, pero no podía arriesgarse ir a la mansión de Lakewood.
Aun así estaba tranquilo porque sabía que Candy era feliz y no tenia de que preocuparse de los Leegan, ya que sus sobrinos cuidaban de ella todo el tiempo. Sonreía pensando cómo se llevarían Candy y su Tía, Candy con su original espontaneidad y alegría, y su tía con su serio carácter y su fría forma de ser.
Pensaba: Sé que te convertirás en una gran dama mi pequeña Candy mientras esbozaba una sonrisa, ya que sabía que su Tía le estaba enseñando no solo como ser una señorita de sociedad sino además la historia de la familia Andrew, eso sí por orden expresa de él que ha regañadientes acepto la Señora Elroy.
El entretanto seguía con sus estudios, en una mañana mientras le daba clases de negocios el profesor Stuart alguien llamo a la puerta
- Siento interrumpir Señor William, pero en la entrada hay un joven que busca al Señor Stuart que dice ser su hijo y que es importante-
Albert dirigiéndose a la mucama le dijo – Hágalo pasar Mary, por favor-
- Si, Señor William- La mucama se retiró
-¡Oh! lo siento por esta interrupción Señor William- le dijo apenado el señor Stuart.
-No se preocupe- le dijo Albert tranquilo
Al poco tiempo regreso la mucama en compañía de un joven cerca de los 22 años pelo castaño, alto no tanto como Albert, de complexión delgada y de ojos color miel.
El Sr Stuart se apresuró a recibirlo y presentarlo -Señor William me complazco en presentarle a mi querido hijo James –
Albert se levantó de su escritorio y acercándose a él le estrecho la mano y le dijo- Mucho gusto pero mejor llámame solo William, tu padre es muy formal, además creo que seremos de la misma edad, aunque con esta barba aparento de mas- dijo riendo y tocándose la barba
-En ese caso, encantado William, siento haberlos interrumpido pero mi padre además de formal, es un tanto olvidadizo- viéndolo de reojo
-Oh no te preocupes, James- dijo Albert en tono desenfado
-Sabe Señor William, mi hijo y usted tienen algo en común, y es el amor a los animales, por lo que usted me ha contado. Él estudia veterinaria y ahora hace prácticas en el zoológico de Chicago- dijo orgulloso de su hijo.
- ¡Ah sí! qué bien, bueno pues me encantaría ir a visitarte algún día -
-Que buena idea William, esperare tu visita- dijo James complacido y sorprendido de que Albert a pesar de ser de una de las familias más ricas de la Chicago era un chico muy agradable y simpático.
-Bueno James dime de una vez ¿De qué me he olvidado?- Con cara de interrogación decía el Sr. Stuart
- Padre este día esperamos la llegada de la señorita Kate Smith que viene de Inglaterra para pasar una temporada en Chicago, y no es correcto hacer esperar a una dama pensé que lo recodabas- lo decía un tanto molesto
- Oh lo siento hijo, lo había olvidado por completo- mientras ponía su mano en la frente
- Señor Stuart, no se preocupe por la clase- y luego dirigiéndose a James le dijo -Tendrías que venir más a menudo James, para librarme de tu padre- que lo dijo en broma y guiñándole un ojo
-jajajjaja—todos rieron por lo dicho por Albert
- Gracias Señor William, y nuevamente disculpe estas interrupciones no volverá a pasar, gracias por su comprensión y mañana compensare este tiempo.-
- Bueno William lamento no poder quedarme más tiempo conversar contigo pero tenemos prisa, pero espero verte en el Zoologico- le dijo despidiéndose mientras le estrechába la mano y luego se marcharon.
A Albert le cayó bien el hijo del Señor Stuart, así que no tardo en ir a visitarlo, congeniaron muy bien ya que James era un chico sencillo y afable.
Ya que Albert disfrutaba de la compañía de personas sencillas en su forma de ser que no tenían que aparentar o presumir de su estatus. Además como había dicho el Señor Stuart compartían la misma afinidad por los animales, así que empezaron a llevarse muy bien y una tarde de esas después del Zoológico, fueron a tomar un café conversaban de todo y de nada, pero Albert miraba a James un poco distraído.
-Te preocupa algo James - le pregunto Albert
-Bueno… si y no- lo decía como meditando si decírselo o no lo que le pasaba
-Me dejas igual, pero si tienes algún problema puedes contar conmigo-
James lo vio serio y le pregunto - Alguna vez William, ¿Te has enamorado de alguna chica?-
A Albert lo tomo por sorpresa, sonriendo le dijo -Pues hasta ahora no, pero esa pregunta creo que tiene otra finalidad ¿No? ¿O me equivoco?- mientras lo miraba con una sonrisa cómplice.
- Bueno si- lo decía un poco tímido
–Recuerdas cuando te conocí, que interrumpí la clase porque teníamos que ir a recibir a la Señorita Kate Smith-
-Si- decía Albert sonriendo de medio lado
James ya un poco más relajado comenzó a contarle -Bueno es que con Kate hemos sido amigos desde pequeños, pero ella se marchó hace unos años a Londres con sus padres por negocios, pero eso no impidió romper nuestra amistad, y ahora que ha regresado a pasar un tiempo con un familiar suyo aquí en Chicago, pues …- él se detuvo
-¿Continua...?- Haciendo Albert el ademan de que el siguiera su relato
- Pues que ahora, al verla de nuevo después de mucho tiempo he sentido que ese angelito con arco y flecha me ha disparado, y no sé qué hacer- lo dijo un poco frustrado
-Pero lo tienes fácil James, si se conocen desde niños tienes mucha confianza con ella, y será más fácil confesarle el interés que tienes por ella. -
-No lo sé William, es que no es tan sencillo -
- ¿Y ella que siente por ti?, ¿lo sabes?-
-Pues creo que yo también le gusto, pero tengo miedo que si me equivoco vaya a perder su amistad, y prefiero callar mis sentimientos antes que perderla para siempre- diciéndolo preocupado
-Bueno, no lose nunca me ha pasado eso- le decía Albert pensando cómo ayudarlo
De repente a James se le ilumino la cara – ¡Ya se! pero necesito de tu ayuda William, quiero que la conozcas y puedas ver si con su actitudes o gestos yo le intereso-
-Muy bien James, que te parece si quedamos mañana para cenar, conozco un restaurante muy acogedor-
- Buena idea William, y así dependiendo de eso me asegurare para poder dar el siguiente paso y declararle mis sentimientos- dijo animado
Al día siguiente Albert esperaba en una mesa que había reservado para sus invitados, vestido muy elegante con un traje gris, aun con su barba y sin gafas se veía muy interesante y apuesto.
Albert mientras los esperaba había pensado un pequeño plan y lo iba a poner en marcha cuando llegaran.
Puntualmente llego James y su bella acompañante Kate era una chica estilizada de cabellera rubia no tan largo, ojos azules y se miraba una chica agradable y un poco tímida.
Él se levantó de la mesa para recibir a Kate, se acerco a ella y mientras se la presentaba James, el cortésmente pero viéndola de una manera muy seductora le beso su mano y sin perderla de vista y le dijo -James se ha quedado corto al describir su belleza Lady, espero conocerla mejor esta noche- ella se quedó sonrojada y volvió a ver qué cara tenia James por si le había molestado el comentario de su amigo.
Pero James lejos de enojarse estaba pensando que Albert algo tramaba.
Comenzaron a cenar y fue amena la conversación entre anécdotas del viaje de Kate, el trabajo en el zoológico, y que Albert no perdía la oportunidad de halagar a Kate.
En el transcurso de la cena, Albert observaba detenidamente a ambos y veía mucha complicidad entre ellos, tenían gestos que no eran de amigos sino de algo más, además sus miradas eran muy reveladoras. Él sonreía de medio lado pensando que su amigo James tenía que estar tranquilo ya que a ella también le gustaba.
Al término de la cena Kate se ausento para retocarse, en eso James aprovecho para preguntarle a Albert
-¿William crees que le gusto? – le dijo expectante por la respuesta que le daría
-Si James le gustas y mucho, pero si no empiezas a cortejarla llegara un moscardón y te la quitara- le dijo sonriendo
-¡Ahhh! Ya entiendo un moscardón ¿cómo tú?- le dijo divertido
-jajaja si tú lo has dicho, lo que hice es para que veas que no es muy difícil cortejar a una chica, y que mejor que yo te lo haga ver. Además tú le gustas es evidente, así que tienes que decidirte pronto a que ¨otro moscardón¨ se te vaya adelantar- ambos empezaron a reír cuando llego Kate
- ¿Se puede saber el motivo de esas risas, caballeros?- pregunto ella un poco intrigada
.- Hablábamos de insectos voladores- dijo Albert divertido
Asi que después de esa noche James empezó a cortejar a Kate, él estaba feliz porque su amor era correspondido.
Era media semana y ya estaba cerca el fin de semana, no era como todos era especial para la familia Andrew en concreto para una jovencita pecosa, ya que iba hacer la presentación de Candy al resto de la familia Andrew, por lo que habían organizado una cacería en su honor.
Así que George se marchó a Lakewood, Albert estaba tentado en ir ya que tenía mucho tiempo de no ver a Candy pero era muy arriesgado más que en estos acontecimientos se reunían muchas personas y sería muy difícil acercarse a ella sin ser visto. Además nunca le habían gustado ese tipo de eventos y menos una cacería con lo que le gustaban los animales iba en contra de sus principios.
Ya le preguntaría a George que le contara detalladamente la presentación, así que decidió visitar esa tarde a James al zoológico, ni se imaginaba la desgracia que se avecinaba.
Cuando Albert llego a la mansión después de ver a James, mientras subía a su habitación a cambiarse, escucho un coche llegar se extrañó porque no esperaba a nadie.
Así que su sorpresa fue ver que era George, cuando lo vio entrar a la mansión supo que algo malo había pasado lo conocía bien.
-William, ha pasado algo terrible ven vamos al despacho- su cara lo decía todo, una gran tristeza se podía ver
-¿Que pasa George? ¿Qué ha pasado?- Lo dijo ya más preocupado
-Es tu sobrino Anthony…., A caído del caballo de cabeza y…..-
- Ha muerto… Antonhy- dijo Albert con la cara desencajada
-Lo siento William…. Esto ha sido terrible -
Albert no dijo nada se quedó paralizado, inmediatamente recordó cuando jugaba con él y su querida hermana, él era su único sobrino directo y ahora estaba muerto.
El no lo podía creer, porque se iban las personas que el mas amaba… y de repente se le vino a su mente Candy Como estará sufriendo mi pequeña si lo quería tanto, en eso sus pensamientos fueron interrumpidos por George
-William porque no te sientas, estas muy pálido- lo decía preocupado
Él solo lo vio intensamente y pregunto -¿Cómo está Candy y la Tía?-
- Candy está en estado de shock ya que iba con él en la cacería y presencio el accidente, la encontramos inconsciente junto al cuerpo de Anthony. Y la Señora Elroy está siendo atendida por una enfermera por orden del médico, esto ha sido muy duro para ella, sabes que era el preferido por ser hijo de tu hermana -
-¿No pudieron hacer nada por Anthony?-
-Lo siento, cuando llegamos no se podía hacer nada. El médico dijo que fue instantáneo, la caída fue muy fuerte. El caballo en el que iba Anthony cayó en una trampa de zorro lo que hizo lanzarlo con fuerza-
-¿Y Candy donde está ahora?- Decía preocupado pensando lo que estaría pasando
-La señorita Candy está en la mansión siendo atendida y los señoritos también cuidan de ella, Archie y Stear están demostrando ser muy fuertes, están pendientes de Candy y la Señora Elroy–
Un Albert que se encontraba taciturno, asimilando el dolor de haber perdido a Anthony, que no podía creer que ya no estuviera con ellos si era tan joven, con toda una vida por delante.
George al ver que Albert no decía nada le dijo -He venido a preparar todo para el sepelio que será en el cementerio familiar de aquí de Chicago-
Esos días fueron muy duros para todos, Albert presencio de lejos junto con George el funeral.
Vio a todos menos a Candy, el sabía que no se encontraba en condiciones para asistir, Albert además de triste se sentía impotente por no poder ayudarla así que le dijo a George
Me ire a Lakewood -
-No William, por favor aun no es el momento-
-¿Pero como puedo ser la cabeza de los Andrew, si no estoy con ellos cuando más lo necesitan?- Lo decía entre enfadado y triste
- William se cómo te sientes- mientras le ponía una mano sobre su hombro
– Pero la señora Elroy me enfatizo que por favor no fueras, no compliques más esto, además piensa en tu tía está muy delicada de salud por la muerte de Anthony-
Albert solo asintió –Si tienes razón, pero me iré unos días a la cabaña-
Así que al día siguiente decidió irse a la cabaña de campo, allí entre la naturaleza tal vez encontrara algo de paz a su adolorido corazón.
Al llegar no podía dejar de pensar que Candy que ahora lo necesitaba más que nunca, asi que tenía la esperanza en poderla ver o recibir un mensaje de ella. por lo que cada día esperaba encontrar una botella en el rió, pero los días pasaban y no llegaba nada, él se entristeció.
A los días tuvo que regresar a Chicago ya que no podía dejar sus obligaciones, así que solo a través de George sabia como se encontraba Candy. Pero él mejor que nadie entendía por lo que estaba pasando Candy, porque él lo había pasado ya muchas veces.
Por lo que en la distancia confiaba en que Candy fuera recuperándose de ese profundo dolor, que solo con el tiempo iría disminuyendo pero a pesar de eso él también quería ayudar aliviar su dolor, por lo que buscaría la forma de verla y consolarla…
Continuara…
Perdonen el retraso pero aquí está el capítulo, sé que este es triste pero bueno ya vendrán tiempos mejores para Candy y Albert, el lunes estoy casi segura que subiré el otro capítulo para no dejarlas con mal sabor de boca por la muerte de Anthony.
Gracias por sus comentarios me alegran mucho de verdad y por seguir leyendo, bueno espero que pasen un buen fin de semana.
