CAPITULO 10
UN DOLOR MUY PROFUNDO
Solo habían pasado unos días desde el accidente de Anthony, había sido un golpe muy duro para toda la familia, en la mansión de Chicago y más en la de Lakewood había un ambiente de tristeza y silencio.
Candy seguía recuperándose había estado dos días en estado de shock por eso aún estaba en cama, ya no tenia fiebre pero estaba débil porque no quería probar bocado y tenían que forzarla a comer.
Albert seguía en Chicago con su dolor pero tenía que seguir adelante como otras veces había hecho, pero le preocupaba el estado de salud de Candy, ya que George le informaba que aún se encontraba en cama.
Un dia mientras leía un libro en la biblioteca llego George
-Buenos Días William, he recibido esta carta de Inglaterra y parece que es importante- mientras se le entregaba
-Buenos Días George- e intrigado tomo la carta y la abrió mientras la leía su semblante cambio a preocupación
-¿Que pasa William, algún problema en las empresas? -
-Sí, no es serio, pero solicitan nuestra presencia- dio un profundo suspiro y su mirada estaba distraída como pensando que hacer, no quería dejar a Candy y más en su estado.
- George, puedes dejarme solo un momento, debo pensar que debemos hacer- se levanto y se coloco frente al ventanal
-Como digas William- este se marchó sintiendo pena, porque Albert aun siendo tan joven tenía que llevar un peso tan grande sobre sus hombros.
Con los días fue mejorando la salud de Candy, no así su ánimo estaba en una profunda tristeza, aun no podía creer que Anthony había muerto y además se sentía responsable de ello porque la tía abuela la culpaba de su muerte.
No sabía qué hacer se sentía desolada el primer día que se levantó de la cama, se acercó a la ventana, y vio el jardín de rosas deshojarse.
Empezó a llorar amargamente y se arrodillo - Que tristeza más grande siento en mi corazón- y en ese momento recordó lo que le dijo Albert cuando lo conoció que si sentía triste le escribiera, así que se levantó y se acercó a su escritorio, tomo papel y lápiz y empezó a escribir.
Querido Albert
Hace mucho tiempo que no se de Usted pero aun así le escribo, ojala esté cerca de aquí, me siento muy triste y necesito sus palabras que tanto bien me han hecho, ruego a Dios que lea esta carta.
Candy
Al terminar la nota se vistió y se disponía a salir de la mansión cuando la intercepto Dorothy.
¿A dónde piensas ir, Candy? Le dijo preocupada
-A caminar un rato necesito un poco de aire y calmar mi corazón- lo decía Candy mientras guardaba la carta en su bolsillo
-Te entiendo Candy pero no te puedo dejarte sola aun estas muy debil, ademas me lo han encargado los señoritos- lo decía Dorothy mientras la llevaba de regreso a la habitación
-Estoy bien de verdad, Dorothy- ya en un tono molesto
-Lo siento Candy pero no daré mi brazo a torcer o quieres que me despidan- Dorothy utilizo el chantaje emocional para disuadirla y funciono.
-No, claro que no Dorothy - Mientras regresaba a la habitación con Dorothy, Candy se sentía triste y disgustada por no poder ir al rio, pero no quería que descubrieran a Albert, si es que estaba en Lakewood y tuviera problemas con los guardas por su culpa.
Los días seguían pasando, Dorothy era su sombra pero Candy ya no soportaba eso, pero más le dolía los recuerdos de Anthony, aunque Archie y Stear se esforzaban por distraerla no eran capaces de animarla, además Candy no ponía de su parte ella casi nunca salía de su habitación.
Y cuando salía de ella era solo para ir al Jardín de Anthony, un día caminaba en el y miraba que casi todas las rosas ya estaban marchitas y caían sus pétalos como si ellas también sintieran la perdida de Anthony. Pero una aún mantenía su belleza se acercó y vio que era la Dulce Candy, como la había bautizado Anthony eso provoco en Candy esos recuerdos tan dulces pero tan dolorosos a la vez.
Empezó a llorar y corriendo se fue encerrar a su habitación, no podía mas vivir allí todo le recordaba a Anthony. Así que decidió irse al Hogar de Pony, esa misma noche se escaparía, solo dejaría unas cartas para Archie y Stear porque si se enteraban no la dejarían ir.
Estaba segura que en El Hogar de Pony aminoraría su dolor, y encontraría en la Señorita Pony y en la Hermana María todo el apoyo y consuelo que ella necesitaba así que esa noche se marchó...
Al día siguiente George le informaba a Albert que Candy se había ¨escapado¨ al Hogar de Pony.
-¿La hacemos regresar?- Le dijo George
Un Albert pensativo le dijo – No, deja que alivie su dolor- Ya que yo no he podido hacerlo, se decía para si un poco contrariado.
-Pero recuerda William, que la Señorita Candy es una Andrew-
-Lose, pero creo que es mejor para ella, que se quede un tiempo allí-
-Si lo crees así-
Albert seguía muy pensativo y le dijo:
-George he pensado que a todos nos vendría bien un cambio de aire, le diré a la Tía que regrese aquí a la mansión de Chicago, y a Stear y Archie los enviare al colegio Real San Pablo pensaba hacerlo el próximo año pero por lo de Anthony es mejor adelantarlo-
Ha George le extrañó que no dijera nada sobre Candy -¿Y la señorita Candy la dejaras en el Hogar de Pony entonces?-
-De momento si, más adelante iras a buscarla porque también le vendrá bien un cambio.-
-Pero tenemos que ir a Inglaterra, ¿Lo recuerdas?-
-Sí, pero quiero que te quedes aquí y la acompañes a Londres, no quiero que viaje sola. Yo los esperare en Londres, y me hare cargo de todo allí mientras tu llegues, además yo también necesito un nuevo aire- mientras suspiraba ya que el también necesitaba un cambio, con la muerte de Anthony afloro de nuevo el dolor por la pérdida de sus padres y su hermana.
- Pero la señora Elroy no querrá que viajes solo-
- Ya soy mayor George y tú también lo debes entender, además no me iré solo viajare junto con James y Kate-
James había formalizado su relación con Kate, y como los padres de ella seguían en Londres, él quería ir a pedir su mano, y de paso aprovecharía a seguir sus prácticas de veterinaria en un pequeño zoológico de Londres.
- Tienes razón William, ire mañana a Lakewood para informar a la Señora Elroy-
- Si, gracias George, de todas formas le llevaras esta carta explicándole lo que he decidido- mientras se la entregaba
Al día siguiente George se marchó a Lakewood y le entrego la carta. A la Señora Elroy le pareció bien la decisión que había tomado, le alegraba entre su tristeza que su sobrino estuviera tomando las riendas de la familia.
Así que mientras Candy seguía en el Hogar de Pony. Archie y Stear partían rumbo a Londres y la tía abuela se dirigía a la mansión de Chicago.
Albert junto con George y los sirvientes esperaban la llegada de la señora Elroy
-Bienvenida Tía- mientras le daba un beso
-Hola William, aun sigues con ese aspecto-
El sonrió y solo le dijo - Bueno Tía, espero que este mejor aquí- mientras se dirigían a la biblioteca
-Si gracias William, espero que Archie y Stear sigan poniendo en alto nuestro ilustre apellido en el Real Colegio San Pablo, solo una cosa me preocupa …-
-El que tía … - mientras se sentaban en el sofá frente a la chimenea
-Es esa niña revoltosa me preocupa, no quiero que la envíes al Colegio. Al principio me alegre porque pensaba que no la enviabas con los chicos, pero George me dijo que tu habías decidido dejarla un tiempo en ese orfanato- lo decía con desprecio
-Se llama el Hogar de Pony Tía, ella ha sufrido mucho y creo que es mejor que pase allí una temporada. Más adelante se ira con George al colegio, porque ella también es una Andrew no lo olvide- diciéndolo en un tono mas serio
-!Hum! Es algo que nunca aceptare William, además ella fue la culpable de la muerte de Anthony-
Albert se tensó por las palabras tan duras que decía al referirse a Candy
-No voy a permitir que la culpe a ella, todos sabemos que fue un trágico accidente-
-¡Ja! Desde que llego, ha sido un dolor de cabeza- lo decía ya enfadada
-¡Tía por favor! no quiero discutir, solo le pido que respete y trate a Candy como otro miembro más de la familia.-
Y se levantó
y viéndola fijamente le dijo: -Candy no merece ese trato, ella es más digna que otros de nuestra propia sangre. Espero que le haya quedado claro cuál es el sitio de Candy en esta familia- Se dio la vuelta y se marchó.
Dejando a la Señora Elroy sorprendida por cómo había defendido a esa revoltosa chica como ella la llamaba, pero le intrigaba porque la defendía de esa forma, si no la conocía o ¿si?
Después de esa discusión la Señora Elroy decidió evitar tocar el tema, ya que deseaba estar bien con su sobrino porque pronto él se iría a Londres y no quería desaprovechar ese tiempo en discusiones con él.
Ya faltaban pocos días para que Albert se marcharse, pero no quería irse sin despedirse de Candy.
Así que un dia muy temprano por la mañana se marchó a Lakewood, se dirigió a la cabaña alli el guarda le había preparado su caballo y sin perder tiempo se marchó en dirección a la ¨Colina de Pony¨ como ella le llamaba.
A lo lejos vio la colina donde sobresalía un majestuoso árbol, dejo su caballo y siguió su camino andando tenía la esperanza de encontrarla allí pero no había señales de ella. Por lo que opto esperarla, sabía que iría tarde o temprano, ya que Candy le había contado que era su refugio.
A pesar de estar en otoño hacia un estupendo día con cielo azul y agradable temperatura, así que Albert se recostó sobre la hierba mientras pensaba que le dolía dejarla sola y que era curioso que regresaba a este sitio antes de partir nuevamente a Londres.
No tuvo que esperar mucho ya que a lo lejos escucho sollozar a alguien, inmediatamente se levanto era casi seguro que era Candy pero no quería arriesgarse que alguien lo viera.
Así que se puso detrás del gran árbol, pero no se equivocó era Candy que llego corriendo a abrazar al padre árbol llorando amargamente y llamando a Anthony.
A Albert le dolió mucho verla así aún se encontraba mal.
–¿Candy? ¿Porque lloras así? Lo decía mientras se acercaba y le ponía sus manos en sus hombros, él tenía que fingir no saber porque lloraba.
Ella al escucharlo inmediatamente se dio la vuelta y lo abrazo con mucha fuerza- ¡Albert! No puedo creer que esté aquí-mientras el correspondía el abrazo
-No sabe las ganas que tenia de hablar con Usted, ¡Anthony! ¡Anthony! Ha muerto y yo no puedo soportar este dolor- lo decía sin dejar de llorar
El la consolaba acariciandole su cabello con ternura, el también quería llorar porque sentía el mismo dolor, pero tenía que ser fuerte. El soltó el abrazo saco un pañuelo y le limpio sus lágrimas, puso sus manos en su rostro y le levanto su cabeza para que lo viera
–Candy tienes que ser fuerte Anthony no querría que estuvieras así por él, recuérdalo con alegría, la vida sigue y tienes que sobreponerte al dolor. Todos pasamos por grandes pérdidas pero hay que levantarse y seguir con nuestras vidas, y así honrar con nuestras acciones a los que nos dejan- le decía con una voz dulce y calmada
Ella como hipnotizada lo veía y escucho lo que le dijo fue como un remanso de paz lo que le transmitió Albert, lo vio intensamente y volvió abrazarlo de nuevo con mucha fuerza como queriendo transmitirle lo agradecida que estaba por reconfortarla ante tan grande dolor.
Candy dejo de llorar se sentía más calmada, y con una sonrisa en su rostro le dijo: -Gracias Albert –
-Muy bien Candy, así estas mejor con esa sonrisa, mira porque no subimos al árbol que pronto va a atardecer y será un bonito espectáculo, ¿Qué dices?-
Ella le sonrió y subieron juntos. Llegaron a una rama muy alta se sentaron y Albert la abrazo se quedaron un momento en silencio contemplando el atardecer. De repente Candy empezó a revivir los momentos con Anthony, Albert la escuchaba atentamente a la vez que la consolaba.
Ya cuando anocheció bajaron del padre árbol y Albert le dijo:
- Candy tengo que irme pero quiero que me prometas que a partir de hoy vas a seguir tu vida con alegría, recuerda siempre sonreír y ser fuerte ante la vida-
-Si Albert lo haré, al hablar con usted me he quitado un gran peso de encima, nose como lo hace pero me siento mucho mejor, gracias de nuevo-
Albert se puso feliz que él había ayudado un poco, para que se sintiera mejor.
-¿Cuándo nos volveremos a ver Albert?- Le dijo expectante Candy
Él le sonrió -Muy pronto pequeña…, mientras pasa quiero que ya no estés triste- y le dio un beso en la frente y se fue, no se atrevió a decirle que pasarían unos meses sin verla.
Dos días después, él se marchó a Londres…
Continuara…
Bueno este capítulo también me salió un poco tristón pero ya a partir del siguiente, empezara a cambiar la vida y sentimientos de Candy y nuestro guapo Albert.
Gracias por seguir leyendo, buen comienzo de semana a todas :)
