CAPITULO 11
REGRESO A INGLATERRA
Había llegado el día de su viaje hacia Inglaterra era un día frío y gris, Albert se encontraba con George ultimando todo antes de su partida.
-George por favor cuida de Candy y de la Tia-
-Si William no te preocupes, estaré al pendiente de ellas, te deseo un buen viaje y todo vaya bien en Londres- le decía George mientras lo abrazaba
-George gracias, intentare estar a la altura mientras tu llegas- lo decía con una sonrisa
-Sé que lo harás bien, eres como tu padre- mientras le sonreía
En ese momento llego la Señora Elroy a despedirlo
-William buen viaje, aunque aun no entiendo porque no te acompaña George- lo decía curiosa
-No se preocupe tía, sabe que no viajo solo. Y si George se queda es por algo importante que le he encomendado -mientras lo miraba cómplice ya que no quería decirle que era por Candy
-Muy bien como tú digas, tengo pensado irlos a visitar más adelante, quizás me vaya con George- Y dirigiéndose a el le dijo -¿Cuándo te iras?-
George miro a Albert para ver que le podía responder a la Señora Elroy
Asi que Albert le dijo – Aun no he decidido cuando sera Tia, pero le avisare con tiempo. Me alegrara verla en Londres- mientras pensaba en la forma de evitar que viajara junto a George y Candy
-Vamos William es hora de irnos- lo decia George mientras se colocaba los guantes y el sombrero
-Si, adiós Tía cuídese mucho- y le daba un beso
Así que, se marcharon rumbo al puerto donde lo esperaba James junto con su prometida.
El barco zarpaba, estaban todos en la cubierta entre el bullicio de los demás pasajeros despidiendo a sus amigos y familiares, Albert estaba pensativo miraba el puerto y una sensación extraña de vacío lo invadía.
-¿Qué te pasa William?, pensaba que estabas ilusionado por viajar a Londres- le decía James al verlo tan callado y pensativo
-Si, solo que es estoy un poco cansado, me iré al camarote los veré en la cena- y los dejo allí mientras se marchaba entre los pasajeros.
-¿Qué le pasa a William? Ya sé que es muy reservado pero hoy está más que nunca – decía Kate
-Bueno tienes que entender que está tratando de superar la muerte de un familiar- lo decía un tanto triste James por verlo así tan desanimado.
-Oh ya entiendo- mientras seguían en la cubierta y comenzaban un paseo por el barco tomados de la mano.
Al llegar Albert a su camarote se tumbó en la cama, y puso sus manos hacia atrás, suspiraba pesadamente mientras miraba hacia el techo. No tenía mucho ánimo porque se sentía mal por dejar a Candy, pero por otro lado necesitaba alejarse de Chicago ya que aún tenía una gran tristeza.
– Anthony, estoy seguro que estas con Rose Mary- cerro los ojos como queriendo detener unas lágrimas. Pero mejor se levantó y se dirigió al cuarto de baño, se hecho un poco de agua en la cara como para lavar también sus penas, y mientras se miraba en el espejo, decidió que ya era hora de cambiar de actitud y también de aspecto así que decidió quitarse la barba.
Mientras se rasuraba la barba, sentía también que se despojaba de los malos momentos que había vivido…
Ya casi era la hora para de la cena de bienvenida, James y Kate esperaban a Albert ya en la mesa, de repente escucharon murmullos entre las jóvenes damas que estaban en el salón. Ambos buscaron que era el motivo que estuvieran un tanto alborotadas, y no tardaron en descubrir la razón. Era que acaba de entrar al salón un joven bien parecido, alto y elegante que vestía un smoking.
La pareja al principio no reconoció a Albert hasta que este no se acercó a la mesa y los saludo:
-Buenas Noches James y Kate, disculpen el retraso- mientras le besaba delicadamente la mano de Kate.
James y Kate se sorprendieron por el cambio -¡William!- Dijeron al unísono mientras reía un Albert jovial que lo hacía verse irresistiblemente guapo.
–Vaya Vaya William te has quitado diez años encima, no te das dado cuenta del revuelo que has causado entre las damas- le decía James sin salir de su asombro por su cambio
-Estas muy guapo William, creo que me he equivocado al elegir a James – dijo Kate en broma y guiñándole un ojo a su prometido para que no se pusiera celoso.
Todos rieron - No creo Kate que sea para tanto, solo me he quitado la barba- mientras se pasaba la mano en su mentón
En ese momento, hizo acto de presencia el Capitán del Barco en el salón, dando la bienvenida a los todos los presentes y así dar comienzo a la cena.
El ambiente era de mucha cordialidad y camaradería entre Albert y sus amigos. James se alegraba de ver a Albert con otra actitud ya no triste y decaído como cuando subió al barco. Así fue el comienzo de un agradable viaje rumbo al viejo continente.
Habían pasado unos días y Candy seguía en el Hogar de Pony; desde el día que Albert la encontró en la colina de Pony ella también había cambiado de actitud luchaba con ella misma para superar cada día la falta de Anthony.
Una tarde Candy estaba junto a la ventana del salón del Hogar de Pony, ayudando a la hermana María a remendar las sabanas de los chicos, pero se dio un pinchazo lo que hizo detenerse en su tarea e instintivamente se puso el dedo en la boca para aliviar el dolor. Su vista se dirigió hacia la colina, empezaba a atardecer y de un respingo se levantó y con una sonrisa salió corriendo.
- Candy ¿ A dónde vas? Le decía sorprendida la hermana María
- Voy a ver el atardecer, vuelvo enseguida-
-Pero, Candy, ahh nunca cambiaras- mientras sonreía y seguía su tarea
Candy corrió rápido para no perderse tan bello espectáculo y subió al árbol, llegando a la misma rama que días atrás se había sentado junto a Albert.
No lo había hecho antes porque el tiempo no lo permitía, porque los días habían sido grises y lluviosos, pero ese día el cielo estaba despejado dejando ver la belleza de un atardecer con todo su esplendor, con un suspiro Candy pensaba en Albert: Espero que usted también esté viendo este atardecer, quiero darle las gracias por animarme solo usted lo ha conseguido. Espero volver a verle pronto y vea que ya he vuelto a sonreír con su ayuda…
Entre tanto un Albert apoyado en la barandilla del barco, estaba también viendo el atardecer mientras pensaba: Espero Candy te hayan servido mis palabras para animarte un poco y alivien un poco tu corazón que carga con un dolor muy grande.
Mientras el viento revolvía su cabello y sus ojos miraban al horizonte él se sonrió al recordar a Candy sonreír cuando se despidieron, Nunca dejes de sonreír pequeña… estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no se dio cuenta que se acercaba James.
- ¿Quién es la privilegiada, William? Le dijo con una sonrisa
-¿Eh? ¿Qué has dicho? Dijo con asombro e incorporándose
-Que quien es la dueña de tus pensamientos…- intentando escudriñar su reacción –¿Acaso estás enamorado? ¿Te espera en Inglaterra? - Le dijo sonriendo maliciosamente
Albert viéndolo a los ojos le dijo - ¡No James!, nada de eso te equivocas- dijo sonriendo y pasando su mano sobre su cabellera rubia como tratando de convencerse de lo que había dicho.
-Estas seguro, pues no fue eso lo que me pareció-
- Vaya tonterías que dices-
-Hmmm, siempre tan reservado Williams. Bueno no insistiré, si no me quieres contar quien es tu novia-lo decía guiñándole un ojo
Albert un tanto incomodo le cambio el tema - ¿Entonces James crees que pueda trabajar de voluntario en el zoológico contigo?
-Si, sin ningún problema el zoológico es pequeño se llama Blue River y no tiene muchos recursos así que serás bienvenido
- Gracias James por hacerme este favor-
-Pero William ¿No seguirás con tus estudios?, si mi padre se entera que yo he sido el culpable de que no sigas, me deshereda- lo decía bromeando
-jajajaja eso seguro, pero no te preocupes lo compaginare con el zoo, aunque quisiera no puedo librarme de mis responsabilidades - mientras se encogía de hombros
-Dime James y tu ¿Cuanto tiempo te quedaras en Londres?
-Pues no mucho solo unos meses, los padres de Kate regresaran a principios de año y pienso regresar con ellos, ya que pensamos casarnos en América. Y tú ¿Te vendrás con nosotros?
-No, no lo creo James tengo que quedarme aquí un tiempo. Además de los estudios hay unos negocios que debo atender al no estar George aquí, tengo que vigilarlos hasta que el venga.
-¿Y porque no vino contigo?-
-Bueno, lo deje encargado de algo muy importante en América- mientras sus ojos se iluminaban
James solo lo vio y sonrió de medio lado - ¡Ah! Ya veo, bueno vamos a buscar a Kate que seguro se preguntara dónde nos hemos metido...
Había una bruma espesa amanecía, el barco se acercaba cada vez más al puerto, Albert preparaba su equipaje pero antes de bajar tenía que buscar alguien muy importante para el.
-Aquí la tiene sana y salva señor Wiliam- mientras un camarero le daba en una jaula a Poupet
-Muchas gracias- y viendo a Poupet le dijo -Lo siento que viajaras así, pero no había otro remedio- mientras la acariciaba.
Al atracar el barco los tres bajaron
-Bueno William -¿No quieres de quedarte con nosotros?- le decía Kate que lo había invitado a su casa de Londres
Pero Albert cortésmente había rechazado la invitación
-Gracias Kate y James, pero cuando estuve viviendo aquí me alojaba en un apartamento en las afueras de la ciudad y que aun conservo- además él deseaba sentir cierta libertad e independencia otra vez y que solo en Londres se sentía así.
-Bueno William te veré entonces, pasado mañana en el Zoo-
Un Albert sonriente le dijo –Allí estaré a primera hora-
Lo esperaba un coche que lo llevaría a su apartamento, al entrar se sintió bien había pasado un tiempo desde que había estado allí y se sentia feliz y relajado…
Los meses fueron pasando, Albert se desenvolvía bien en los negocios relacionados con la familia, George se mantenía en contacto y se sentía tranquilo que todo marchaba bien en Londres.
Albert demostraba que tenia talento para los negocios, los directivos de la empresas se admiraban como siendo tan joven lo hacía tan bien. Ya que ellos no sabían que era el heredero del clan Andrew.
Albert se alegraba de que podía acompañar a James, ya que le servía de vía de escape estar en el Zoologico.
También había vuelto a ver a su amigo Edward que estaba a punto de ser médico.
-¡William! cuanto tiempo ha pasado sin vernos- le decía Edward muy feliz de volver a ver a Albert mientras le daba un fuerte abrazo
-Si, Edward ¿Como estas?
-Muy bien William, ya a punto de recibirme como médico. Ademas estoy a punto de sentar la cabeza-
- ¡Asi! entonces…-
-Si William, estoy comprometido con Rachel. Sabes mi hermana Helen te manda recuerdos le conté en mi última carta que vendrías a Londres-
Albert se alegraba que ya no estaban distanciados sabía que con el tiempo la perdonarían – ¿ Y como esta ella? Decía Albert curioso por saber de Helen de la cual aprendió mucho.
-Bueno pues…- y con una sonrisa Edward le dijo -Ya soy tío, de una hermosa princesa-
-Oh felicidades-
-Gracias William, la pequeña Cloe ha vuelto a unir a la familia. Mis padres y yo hemos perdonado la locura que hizo Helen, de hecho ahora mis padres están en Francia- Así siguieron poniéndose al día y recordando los viejos tiempos del colegio…
El tiempo pasaba rápido y había pasado casi un año, y Albert pensó que era momento de traer a Candy a Inglaterra. Así que mando tres cartas una carta a George dándoles las instrucciones , otra a la tía abuela en la que le encargaba que hiciera unas reformas en la mansión de Chicago, aunque en realidad era una excusa para evitar que se fuera con George y Candy.
Y la última era para su pequeña Candy, como el tío abuelo William donde le informaba de su decisión de que estudiara en el Real Colegio San Pablo para convertirse en una dama.
George había recibido la carta de Albert mientras la leía, la señora Elroy un tanto molesta se dirigió a George
-Bueno tal parece que no podre acompañarte George, ahora William se ha encaprichado en mejoras para la mansión-
-Si señora Elroy, bueno me preparare para ir a buscar a la señorita Candy-
-Hmmm, no sé cómo William le hizo caso a los chicos, y adoptar a esa revoltosa. Ni que la conociera, ¿Porque no la conoce verdad George?- le preguntaba insistente pero sabía en el fondo que George era muy leal a William, pero intuía que había algo más que solo complacer a sus sobrinos
Pero fue en vano, no se había equivocado George no dijo nada al respecto solo dijo que se marcharía pasado mañana.
Albert estaba en su apartamento se sirvió una copa y se recostó en su sofá, una inmensa alegría lo embargo al saber que pronto volvería a ver a Candy la había extrañado tanto en todos estos meses.
Pero reparo que no había extrañado tanto a nadie como a Candy y se preguntaba ¿Porque?, de pronto un pensamiento le abordo su mente y fue cuando James le pregunto si estaba enamorado.
Eso le turbo y no podía ser que estuviera cambiando sus sentimientos hacia Candy, se levando dejando su copa en la mesa y salió al balcón como para aclarar su pensamiento o sus ¨ sentimientos¨ ¡No! Se dijo No puede ser… James tiene la culpa por decirme esas cosas además soy muy mayor para Candy le llevo 8 años… Aunque bueno no es tanta la diferencia se decía pero como luchando contra el mismo se reprochó –¡Pero qué dices Albert!- que tonterías piensas entonces cerro el balcon, se tomó su copa y salió a caminar para tratar de ordenar su mente o quizás su corazón…
Continuara…
Muchas gracias por todos sus comentarios hace que la musa que llevo dentro se inspire en describir mejor la historia, porque ya la llevo un poco adelantada pero no terminada, aunque en mi cabeza si ;), así que no se preocupen que la terminare.
Bueno este capítulo ya damos un paso más, mi querido Albert… perdón nuestro querido Albert empieza a cambiar sus sentimientos ya veremos qué pasa ;) …
De nuevo les deseo un buen fin de Semana…
