Disclaimer: KHR ni KnB son de mi propiedad, este fanfic fue escrito con fines de entretenimiento.


Capítulo 4

Sin poder hacer nada, la venda se le fue quitada bruscamente al momento que su cuerpo sintió el frío suelo.

—¡Cuidado, estos se venden hoy! ¡Si se arruinan, lo pagarás tú! —Una molesta voz gruñona gritó a lo lejos, la vista aún se le hacía borrosa por lo que no podía identificar a su dueño.

—¡Ya lo sé, idiota! —respondió una muchísimo más cerca, a un par de metros de distancia—. No tienes que repetírmelo, joder.

Un escalofrío recorrió su columna cuando sintió unas manos tomarlo por la cintura. Podía pensar y estaba consciente de su situación, pero sus sentidos fallaban al igual que su propio cuerpo. Pestañeó un par de veces para poder vislumbrar una figura.

Un hombre de contextura ancha lo miraba como si no estuviera allí, como si fuera solo una mercancía más que debía de cuidar. Y en realidad, así mismo era como lo veía.

Después de todo, eso era. Un objeto más en venta. Y Kuroko estaba consciente de eso.

—Este está bueno, no creo que haga falta maquillaje... —murmuró el hombre más para sí mismo mientras inspeccionaba el cuerpo y rostro del de pelo celeste. De pronto, lo cargó como un saco y lo sentó en una silla de madera—. Bien. Supongo que solo el vestuario será necesario... —siguió murmurando—. ¡Astrid! ¡Prepáralo!

Su cabeza mareada pudo captar como el hombre lo abandonaba para dirigirse hacia la puerta. Intuyó que repetiría el mismo procedimiento con las otras pobres almas que habían caído en ese mundo bajo como mercancía.

Kuroko suspiró dolido, sin demostrarlo en lo más mínimo hacia la chica que se le acercaba con excesivo maquillaje en cara y unas cuantas prendas en la mano.

La cabeza le daba vueltas. Cerró los ojos esperando dormirse...

Tal vez... de esa forma... se despertaría al día siguiente en su habitación, y todo aquello habría sido una pesadilla.

Sonrió para sí mismo. Ya sabía que no lograría nada. Si no había funcionado las otras veces que se encontraba en la misma situación, ¿por qué habría de hacerlo en ese momento? Realmente anhelaba que sus padres volvieran por él unos días después de haber llegado al lugar de venta, como siempre hacían. Esperaba volver a ver sus sonrisas hipócritas, diciéndole que ya habían solucionado todo el problema y que podía volver a casa. Miraba expectante y con esperanza a la nada, temiendo por su propio futuro...

Pero, por alguna razón...

Tuvo el presentimiento que sería la última vez que vería a sus padres.

Por algún motivo, supo que esta vez nadie vendría a rescatarlo...