CAPITULO 13

RENUNCIANDO A UN SENTIMIENTO

Desde que vio a Candy esa noche después de tanto tiempo, Albert luchaba contra el mismo para detener ese sentimiento que iba aumentando en su corazón.

Un día camino al zoo se había despertado con el auto convencimiento, que eso que sentía por Candy era una locura. Y creía haber logrado mantener al margen esos sentimientos, y por eso se hallaba más tranquilo porque lo hacía sentir que controlaba la situación o mejor dicho su corazón.

Transcurría la mañana tranquila mientras el alimentaba a las gacelas, se detuvo un rato a descansar. Ese día había mucha gente en el zoo se notaba que era primavera, había familias, escolares y ¨parejas¨.

Eso hizo que Albert se preguntara como se vería él junto con Candy, por un breve instante cerro los ojos y sonrió de medio lado pero los abrió rápido y mejor siguió con su tarea mientras pensaba Yo soy mucho mayor que Candy es una locura además es solo ilusión porque Candy solo me ve como su amigo incondicional que la protege o quizás hasta como un hermano mayor.

Sin quererlo estaba de nuevo en ese conflicto cuando lo abordo su amigo James

-Hola William, casi no he podido estar contigo es que tengo que dejar todo en orden. Porque si no lo recuerdas dentro de poco, regresare a América con Kate y su padres- dijo sonriente

-Claro que si lo recordaba y la verdad que te echare de menos, pero me alegro que todo haya salido como lo habías planeado- mientras le guiñaba un ojo

-Si gracias William, si de no haber sido por ti que me ayudaste a dar el paso; creo que nunca me hubiera atrevido a declararle mi amor a Kate, es que no era tan fácil como tu decías-

- Si, ahora te entiendo perfectamente- mientras recordaba en el dilema que estaba James en declararle su amor a su ¨mejor amiga¨ y pensaba que irónicamente ahora él se encontraba en una situación un tanto similar.

-Dentro de una semana nos marchamos es una pena que no puedas regresar con nosotros, nos hubiera gustado que fueras nuestro padrino- mientras lo decía con pesar porque James le había tomado cariño a Albert

- Si yo también hubiera querido y habría sido un honor te lo agradezco, pero tengo que estar aquí hay asuntos que aun requieren de mi atención- volviendo su pensamiento a una chica que últimamente le quitaba el sueño

-¿Qué te pasa William? llevas varios días melancólico, me recuerdas cuando comenzamos el viaje- lo decía preocupado

-No te preocupes es solo que me siento un poco cansado no he dormido bien últimamente, entre los estudios y el trabajo me tienen agotado- dijo riendo y se pasaba la mano sobre su cabello

- No será William que… ¿Es una chica la que te quita el sueño?- lo decía expectante para ver si esta vez le contaba

Pero para suerte de Albert alguien lo llamo

-¡William! Tienes visita- le decía otro cuidador

-Lo siento James me tengo que ir, al final de la semana iré a despedirme de Kate- y se marchó diciéndole adiós con la mano.

Diciendo James para el mismo -Te has salvado de nuevo William - dijo con una media sonrisa. Ya no insistiría más en el tema, estaba claro que Albert era reservado en ese aspecto.

Quien lo buscaba era Terry, lo visitaba regularmente, estaba agradecido de haberlo salvado y además había congeniado muy bien con él.

-Hola Terry- mientras lo hacía entrar a la cabaña de descanso para los empleados

-Hola Albert ¿No te interrumpí?

-Oh no, al contrario. Ven siéntate-

Comenzaban a charlar cuando alguien toco a la puerta

-¡Adelante!- Dijo Albert sin imaginarse quien sería, no se esperaba ver esos ojos verde esmeralda.

-¡Hola Albert!- le dijo con entusiasmo Candy, pero su cara cambio cuando vio a Terry ella se ruborizo y dijo -¡Terry! ¿Qué haces aquí?-

Albert que se le había dado un vuelco el corazón al verla, un segundo después se le cayó al suelo al ver la reacción de Candy cuando vio a Terry; pero lo disimulo de la mejor manera.

Aun sabiendo Albert, que lo más probable que se conocían por estudiar en el mismo colegio dijo – ¿Acaso ustedes se conocen?-

-Si- dijo Candy aun ruborizada y con la mirada baja

-Somos los rebeldes del Real Colegio San Pablo- dijo Terry con orgullo y riendo

- Bueno pues, no tengo que presentarlos- mientras servía una taza de té a Candy. Se sentaron y empezaron a charlar los tres, Albert al andar con sus gafas oscuras, veía detenidamente a Candy estudiando cada gesto y corroborando que a Candy le gustaba Terry.

Y era evidente que para Terry tampoco le era indiferente, una tristeza cubrió su corazón pero se dijo Será mejor así, será más fácil verte solo como amiga, mi querida Candy – pensó resignado Albert.

Haciendo de su mayor esfuerzo por no mostrar su tristeza, decidió mejor dejarlos solos aludiendo que tenían que seguir con su trabajo.

Los días pasaban muy lentos para Albert, su amigo James ya se había marchado, el trataba de seguir su rutina y también su lucha por dejar unos sentimientos que no tenían sentido y más ahora sabiendo que Candy le gustaba de Terry.

Una mañana cuando Albert entraba al zoológico un empleado le dio un sobre no se imaginaba de quien podía ser, cuando vio el remitente que era de Candy; se dirigió rápido a la cabaña de descanso se sentó y puso los pies sobre la mesa y curioso la abrió. Era una invitación para el festival de mayo, sin quererlo esos sentimientos guardados por Candy empezaron asomarse y echar por tierra todo el esfuerzo hecho días atrás.

Pensaba – Me ha invitado al Festival de Mayo, ¿Acaso querrá que sea su acompañante?. ¡No, no!- se contestó inmediatamente con un gesto de contrariedad

- Ya tiene a Terry eres ¡un tonto Albert! - se reprendía, pero no podía negar que disfrutaba pensar en la idea de estar bailando con Candy sintiéndola muy cerca de él.

Cerro los ojos imaginándose bailando con Candy, ¡Ya se! me disfrazare de Romeo y le enviare a Candy el disfraz de Julieta! y riendo de medio seguía imaginando la escena Y ese día seremos Romeo y Julieta al fin al cabo ese amor también fue imposible, y como un adolescente se levantó y con entusiasmo empezó su trabajo

Aunque él no quería admitir se encontraba muy animado por ir al Festival de Mayo sabía que no debía, pero disfrutaría de su compañía en el festival y quizás dejaría en libertad sus sentimientos y ver hacia donde lo llevaban estaba decidido…

Pero su alegría duro poco ya que a los tres días de recibir la invitación fue a visitarlo Candy

-Buen Día Albert- decía Candy con una sonrisa un tanto apagada

-¡Candy como estas!, que te pasa te veo triste ¿Te ha pasado algo en el colegio?- decía preocupado

-Bueno… si, es que me han prohibido participar en el Festival de Mayo por ella- Mientras extendía sus manos enseñándole una tortuga.

-¡Por una tortuga!-

-Si se llama Yuly y es de mi amiga Patty, la descubrieron que la tenía y bueno yo la defendí para que no se la quitaran y… le dije cabeza hueca a la rectora, y por eso me castigo prohibiéndome asistir al festival es una pena- decía disgustada Candy

¡Qué le dijiste que! Albert sonrió un poco al imaginarse la cara de la rectora

-Así que pensé que tú podías cuidarla, sé que contigo estará en buenas manos-

-Entonces no tiene sentido que vaya al Festival, si tu no estarás- lo decía desanimado e interpretó que eso era una señal que Candy no era para él. El destino no jugaba a su favor o por lo menos él así lo interpretó.

-Es una lástima Albert, porque me hubiera gustado que fueras-

-¿Pero si estas castigada, entonces como estas aquí?- decía curioso

-¡Eh! Bueno… es que la ventana del cuarto de castigo se cayó y… aquí estoy – haciendo una mueca divertida

-Jajaja Candy nunca cambiaras, bueno es mejor que te vayas y no vayas a tener más problemas con la cabeza hueca de la rectora -mientras le guiñaba un ojo

-Si tienes razón, vendré otro día a verte-

-Adiós Candy- mientras su mirada se volvía triste…

Ese mismo día por la tarde mientras trabajaba con George

-Bueno William, porque no le hechas un vistazo a este documento- pero no recibió respuesta y lo miro estaba con la mirada perdida

-¡William! que pasa contigo últimamente estas muy distraído se puede saber ¿Porque?- George intuía quien podía ser la responsable

- Perdona ¿Que me has dicho George?- ya viéndolo a los ojos

-William a mí no puedes engañarme creo conocerte mejor que nadie, dime que pasa con Candy ahora-

Albert sorprendido, porque había adivinado que era por ella que estaba así.

-Bueno pensaba que le enviaras departe del Tío Abuelo Williams unos disfraces para el festival de mayo-

Entonces he acertado que era por Candy, y dime que disfraz encargo para ti

-Ninguno, porque no iré -

-¿Y eso porque?

-Es que se lo han prohibido -

-Pero… ¿Que ha hecho?

Y Albert le conto lo que había sucedido

-¡Vaya! es una pena que no asistas te mirabas muy animado cuando recibiste la invitación- viéndolo de reojo

-Sí, es una pena- Y su mirada se puso triste

-William, ¿Puedo preguntarte algo?

-Si George, dime-

-¿A ti te gusta la señorita Candy? Mientras lo miraba fijamente

Albert se sintió acorralado por la pregunta tan directa que le hizo George, no le dijo nada solo se levantó del escritorio y se dirigió a la ventana pensativo

George no insistió… no quería presionarlo. Y siguió revisando los papeles que tenía en el escritorio

Pero de repente escucho - Si George, pero sé que no debo -mientras lo miraba con ojos tristes

George solo lo miro pero no le dijo nada, no porque le sorprendiera. Sino porque sabía que tenía que dejarle su espacio para que él se abriera, ya que el generalmente no era muy dado a hablar de sus sentimientos.

Albert se volvía a sentar y viendo a George le dijo -Sé que debo desistir a esto que siento por Candy, hay muchas cosas en contra como la diferencia de edad, y además Candy me ve solo como un amigo o quizás como un hermano- mientras se reclinaba en la silla y daba un profundo suspiro.

-No creo que te vea como un hermano, pero ¿Cómo puedes estar seguro de eso?

-Bueno sé que le gusta un chico del colegio, se llama Terry estudia con Candy. Yo lo conozco porque una vez lo ayude en una pelea y desde entonces me visita en el Zoo -

-¿Terry Grandchester?, ¡El chico del barco! dijo George mientras llevaba su mano a su mentón

-¿Cómo lo sabes? dijo curioso

Él venia en el barco con nosotros y la noche antes de llegar la señorita Candy dio un paseo por la cubierta, y allí lo conoció pero a mí me pareció no caerle bien. Bueno una cosa tienes a favor, es que le gustan los chicos rebeldes- mientras reía

-Jajaja, si pero creo que es mejor que le guste Terry y no yo- lo decía resignado

-Bueno William aun es una jovencita no sabemos que puede deparar el destino no debes rendirte sin intentarlo, además por la edad no es problema sabes que a medida pase el tiempo no se verá mucha diferencia-

Albert miraba a George con mucho cariño por animarlo y por darle esa confianza -Gracias George, no sabes el bien que me hace poder confiarte esto. Solo contigo podría-

-Lose, por eso te lo pregunte porque te miraba agobiado y sabes que puedes confiar en mí- mientras le sonreía

-Si lo sé, pero ya lo tengo claro George. Lo que siento por Candy no tiene sentido sé que tarde o temprano conseguiré guardarlo en mi corazón para siempre-

-Bueno William hay veces el corazón es más fuerte que la razón, espero que lo consigas-

Albert asintió y comenzaron a revisar lo que aún tenían pendiente en el escritorio.

Llego el día en que se celebraba el Festival de Mayo, Albert seguía en su lucha interna estaba tan perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien lo observaba

–¿Qué te pasa William? te veo decaído-

-Hola Edward, no te había visto- mientras se acercaba para saludarlo

-Bueno pues espero que estés más animado para esta noche, porque venía a invitarte a cenar-

-¿Esta Noche?-

- No acepto un no, Rachel hace mucho que no te ve. Además hemos descubierto un restaurante muy acogedor- mientras le daba una palmada en la espalda

-No me siento de ánimos déjemelos para otro día ¿Si?-

-Vamos William, te hará bien salir y así tal vez te cambia esa cara que tienes últimamente -

Albert lo pensaba, si tiene razón, aceptare la invitación no es posible que mi mente se centre en Candy. Yo tengo que seguir con mi vida y dejar que Candy sea feliz con Terry y dejar esta absurda ilusión que no puede ser - Me has convencido Edward, quedemos esta noche- decía con una sonrisa

-Muy bien William ya verás que te gustara...- lo decía con segundas intenciones ya que Rachel por fin había convencido a Edward de que fuera celestino de Albert y presentarle a una amiga de ellos.

-No me falles- le dijo sonriente Edward y se marcho

-No Edward, allí estaré…-

Continuara…

Disculpen la tardanza pero aquí estoy, gracias por seguir leyendo. El siguiente no tardare tanto en subirlo, porque ya veremos qué pasa en esa cena ;)

Que sigan teniendo una buena semana :)