CAPITULO 14

CAMBIOS INESPERADOS

Albert se preparaba para la cena, se había vestido con un pantalón de vestir color camel y chaqueta del mismo color, lo combino con una camisa azul marino que hacia resaltar sus ojos se veía muy atractivo y varonil. Era una cena informal solo con sus amigos o eso pensaba él.

El llego puntual al restaurante, tal como había dicho su amigo Edward el restaurante era acogedor alejado de la rigurosa etiqueta de otros, tenía un ambiente relajado y hasta un tanto romántico porque cada mesa estaba adornaba por una vela, el busco con la mirada a Edward y Rachel.

Pero se sorprendió al ver a una chica con ellos, y pensó que había caído en la trampa de sus amigos. Así que dio un suspiro, pero esbozo una sonrisa mientras se acercaba a saludar Ya hablare con Edward por hacerme esto… pensó

-Buenas Noches- y como todo un caballero saludo primero a Rachel dándole un beso en la mano, ella respondió con una sonrisa cómplice y llevando su mirada hacia su amiga

-Buenas Noches William, me alegro verte después de tanto tiempo. Mira te presento a mi amiga Rose Hamilton-

Por un instante Albert vio de reojo a su amigo Edward como reprochándole la situación, este le contesto con una sonrisa y se encogió de hombros; luego Albert dirigió su mirada a la chica que le presentaban y se quedó sorprendido por los ojos de esa chica, eran verdes que le recordaban mucho a unos que últimamente le quitaban el sueño.

-Buenas Noches Rose- dijo saludándola con también con un beso en la mano

Ella se ruborizo, porque aunque le habían comentado como era Albert, no se imaginaba que fuera tan guapo y galante así que con voz un tanto temblorosa le respondió

-Buenas Noches William- y bajo la mirada y no dijo mas

-Hola William, ¿Que te parece el restaurante?- Fue lo primero que se le ocurrió a Edward, para que el momento no fuera tan incómodo en especial para Albert y Rose.

Mientras Albert se sentaba y lo miraba un poco serio a Edward le dijo – Muy acogedor, no me esperaba que fuera esto así– pero lo decía en doble sentido y no dijo mas.

Hubo otro silencio incomodo pero esta vez fue Rachel la que tomo la palabra –William, Rose es una amiga nuestra trabaja con Edward en el hospital, pensé que era buena idea que nos acompañara esta noche-

Edward estaba a la expectativa como reaccionaria Albert por haberlo acorralo con esa cita a ciegas, pensaba que estaba enfadado con él aunque no lo demostrara.

Y no se había equivocado ya que Albert al principio se molestó por haberle hecho esto, y estaba seguro que sería una velada incomoda, pero en contra de todos sus pronósticos fue todo lo contrario ya que la tensión del principio se disipo rápidamente, ya que Rose era muy agradable aunque un tanto tímida.

Así que los cuatro empezaron a charlar, cada uno hablando de sus trabajos, por eso supo que Rose era jefe de enfermeras del hospital donde trabaja Edward y se había hecho muy amiga de Rachel que era voluntaria en el hospital.

Durante la cena Albert no podía dejar de observar la semejanza que tenía con Candy, no por su forma de ser, sino físicamente ya que tenía el pelo rubio aunque menos rizado, nariz respingada y unos ojos color verde esmeralda.

Al final de la velada todos habían disfrutado de la cena, y para Rachel no pasó desapercibida la buena química que había visto entre Albert y su amiga Rose, así que dijo:

-¿Porque no vamos de picnic, ya estamos cerca del verano y hay que aprovechar este tiempo que dicen? ¿Rose?-

– Bueno… este fin de semana no tengo turno en el Hospital- decía ella un poco incomoda por la situación en que la había puesto su amiga Rachel

¿Y tu William podrás? Le dijo Rachel mirándolo expectante

Albert un poco pensativo dudaba si ir o no pero recordó de enterrar sus sentimientos hacia Candy, y que él tenía que seguir su vida. Y con una sincera sonrisa le dijo: -Si, es una buena idea Rachel-

-Muy bien- dijo victoriosa Rachel al saber que no se había equivocado en ejercer de celestina…

Al día siguiente temprano antes del entrar al Hospital, Edward fue al zoo para disculparse con Albert

-Buenos días William- un poco apenado

Albert queriendo hacerse el molesto aunque ya no lo estaba le dijo serio –Buenos Días Edward, desde cuando te gusta hacer el trabajo de cupido- quería seguir serio pero no pudo y sonrió

Eso hizo que Edward se relajara y sonriendo le dijo -Lo siento por lo de anoche William, es que Rachel se pudo muy insistente. Pero creo que no ha ido mal ¿No?-

-No, Rose es agradable y muy guapa, pero te aclaro que no estoy interesado en establecer ninguna relación amorosa en estos momentos-

-Vamos William, es una buena chica y yo creo que le causaste un buena impresión, porque no te das la oportunidad de conocerla mejor-

- Si, pero solo como amiga y díselo a Rachel por favor no más citas de estas-

-Entendido William, se lo diré entonces. Bueno tengo que irme se me hace tarde, nos vemos el fin de semana-

-Hasta pronto Edward- y Albert siguió con su trabajo

El fin de semana había llegado y estaban en la casa de campo de Edward que tenía en las afueras de Londres. Decidieron cabalgar e ir a un pequeño lago no muy lejos de allí.

Al llegar al lago se bajaron de sus caballos, Rachel se había adelantado a buscar un lugar para colocar el picnic y Edward llevaba a su caballo a beber al lago. Albert y Rose iban conversando amenamente y se cobijaron bajo la sombra de un frondoso árbol, la verdad que Albert se sentía muy a gusto con Rose era una chica sin pretensiones, la admiraba por la decisión de ser enfermera a pesar de que su familia no quería; no es que fuera una noble pero si de una buena familia.

-Ahhh que hermoso día hace hoy – decía Albert, realmente disfrutaba estar entre la naturaleza

-Si William, hace un estupendo día de primavera. Bueno ya te he contado un poco de mí, ahora cuéntame de ti eres un poco misterioso- le decía entre broma y verdad, pero eso le atraía de él.

-Misterioso ¿Yo? jajaja bueno quizás si, pero no hay mucho que contar, vivo hace un tiempo aquí Londres –

-¿Solo? o con tu familia- Quería saber, más que todo por si habia alguien en la vida de él

-Vivo solo, esta George que es como mi padre, pero no vive conmigo- eso hizo recordar a su familia

-Sabes Rose, me gusta mucho tu nombre, así se llamaba mi hermana - lo dijo con dejo de tristeza

-¡Sí! gracias- dijo ella un poco sorprendida por el comentario

- ¿Y ella esta en América?- Dijo inocentemente

- Bueno… ella enfermo y murió hace un tiempo-

-¡Oh! lo siento William no me di cuenta- le dijo acercándose a el y poniendo su mano sobre el hombro de el, como para reconfortarlo y disculparse.

Él puso su mano sobre la de ella, se sintió reconfortado. Hace mucho que no sentía el afecto de alguien, pero la quito rápido porque no quiera que ella interpretara otra cosa.

- No te preocupes Rose, yo saque el tema- mientras sonreía

En ese momento escucharon -¡William! ¿Dónde estás? - Dijo Edward

-Aquí estamos – dijo

-¡Oh! lo siento no quería interrumpir la charla, pensaba Rose que estabas con Rachel-

Ella un poco sonrojada le dijo- Eso mismo iba hacer, será mejor que vaya a buscarla- y se marcho

Edward la observo y mientras se iba esbozo un sonrisa y viendo a Albert le dice -¿Interrumpí algo?

-¡No! te equivocas, solo charlábamos- mientras tomaba las riendas de su caballo

-Jajjaja bueno bueno… está bien lo dejaremos así, vamos Rachel tendrá ya el picnic.- Y así disfrutaron de ese día de campo.

Los días transcurrían acercándose inevitablemente al verano y Albert seguía con su rutina en el zoo, sin descuidar los negocios de su familia que poco a poco George iba involucrando con más responsabilidad, ya que la señora Elroy presionaba a George para que Albert pronto asumiera el cargo visible de la familia, pero él consideraba que aún era joven para llevar todo el peso de la familia.

Un día Albert casi terminaba su turno en el Zoo, un cuidador lo llamo –Tienes visita William- le dijo, mientras le guiñaba un ojo

Albert no se imaginaba a quien se encontraría

-Rose que sorpresa- dijo

-Hola William, bueno tengo este día libre y pensé que podíamos almorzar juntos –

-Claro que si Rose, me parece buena idea- dijo sonriente

Asi que se fueron almorzar al mismo restaurante donde se conocieron, la conversación fue amena y divertida. Luego fueron a dar un paseo por el parque de la ciudad, pero Albert noto que Rose estaba muy callada y pensativa

- ¿Que pasa Rose? De repente te has quedado muy callada ¿Tienes algún problema en el hospital?-

- No… bueno, si en cierto modo- dijo titubeante y callo de nuevo

El se detuvo y se puso frente a ella, coloco su manos sobre sus hombros -¿Que sucede Rose?-

-William, tengo que decirte algo y bueno es difícil- dijo empezando a sollozar

Por lo que él la abrazo tiernamente, y le dijo -Tranquila Rose, puedes contar conmigo y si te puedo ayudar estoy aquí para lo que necesites- mientras mantenía el abrazo

Ella apoyo su cabeza sobre su pecho, se sentía tan bien junto a él y dijo- Es por eso que estoy triste William, porque tu no estarás a mi lado-

-¡Que! Que dices Rose-

-Es que en el hospital, han solicitado personal médico voluntario para África para abrir hospitales ambulantes porque hay mucha carencia. Y me he ofrecido voluntaria aunque, una parte de mí no quería pero mi vocación a ayudar a esas personas que no tienen nada esta sobre todo lo demás- Dijo aun con lágrimas y viéndolo a los ojos

-Vaya Rose eso es de admirar, no todas las personas sacrifican sus vidas por los demás eres una gran persona y enfermera- le dijo con una sonrisa para tranquilizarla

Ella sonrió y se limpió sus lágrimas ya más tranquila –Gracias por tus palabras, William-

-¿Y cuando te marchas? ¿Te iras sola?- le dijo el preocupado

-Dentro de tres semanas nos necesitan con urgenci. No viajo sola van tres enfermeras mas y dos médicos, así que tengo poco tiempo para preparar todo. pero quería decírtelo cuando he tomado la decisión, aunque te conozco desde hace poco te he tomado mucho cariño William, te considero mi amigo- dijo viéndolo a los ojos

-Gracias Rose agradezco tu confianza en mí, yo también te considero mi amiga–

Siguieron caminando por el parque, pero ahora eran los dos los que iban pensativos.

Una semana había pasado desde su conversación con Rose, y Albert tenía una sombra de tristeza, sentado sobre la silla con los pies sobre la mesa en la cabaña de descanso del zoo meditaba sobre su vida. Porque las personas que quería se iban de su vida ahora que disfrutaba por la compañía de Rose se marchaba o eran imposibles como Candy - Candy!- Dijo con una media sonrisa

Y pensaba - Ella ocupa un lugar especial en mi corazón aunque nunca será para mí, hace varios días que no se de ella - y en ese momento Candy se asomó por unos de las hendiduras de la cabaña y vio a Albert sentado de espaldas, y pensó darle una sorpresa abrió lentamente la puerta y de puntillas se acercó a Albert poniendo sus pequeñas manos para taparles los ojos.

Pero Candy no contaba con las inseparables gafas de Albert, por lo que al sentir a alguien Albert se giró rápidamente pero perdió el equilibrio por estar inclinado en la silla y cayo para atrás. Candy asustada intento detenerlo, pero no tenía la fuerza suficiente y cayo también quedando sobre él.

Albert en la caída perdió las gafas, así que mirando sin la barrera del cristal de sus gafas vio a Candy detenidamente su rostro, tan cerca… tan bella… que deseo poder sentir sus labios… pero reacciono y se levantó rápidamente y ayudó a Candy a levantarse. Luego recogió sus gafas y se las puso inmediatamente como queriendo ocultar sus sentimientos detrás de ellos, Candy se sonrojo un poco por la intensa mirada de Albert.

Albert vio su reacción pero no quiso hacer conjeturas y hablo primero -Vaya sorpresa Candy, que te trae por aquí no te esperaba ¿Te ha pasado algo en el colegio?-

-No Albert, solo venía a despedirme, me voy- decía divertida

- ¡Que! ¿A despedirte? - Lo dijo sobresaltado

-No, no pienses mal Albert soy un poco rebelde, pero no para escaparme del colegio jajaja- lo decía sin saber que más adelante eso pasaría

-Lo que pasa es que me voy a Escocia al colegio de verano y bueno lo decidí hoy y quería comunicártelo me voy pasado mañana por eso de verte hoy-

-Ah bueno, en ese caso que te diviertas en Escocia- dijo sonriendo. Él se imaginaba que pasaría allí sus vacaciones, porque Terry unos días antes ya le había contado que se iría a su villa de Escocia, y si Candy lo quería como él pensaba buscaría la forma de estar cerca de él. Aunque con eso significaba olvidarse de una vez por todas de Candy.

Esa noche Albert no podía conciliar el sueño tenía mucho que pensar, había recibido una carta de su tía que llegaría a pasar el verano a Escocia con sus otros sobrinos; además le había dicho que ya era momento de hacer pública su identidad pero Albert no se sentía preparado, pensaba que aun debía de disfrutar de su libertad y anonimato ya que una vez asumiera su cargo ya no habría vuelta atrás.

Pero lo que más le afectaba, era lo perdido que se sentía con sus sentimientos contradictorios hacia Candy, él estaba seguro que ya lo tenía superado.

Pero ese día había quedado demostrado que con solo una mirada de ella había tirado por el suelo todo su esfuerzo, y cansado de luchar internamente decidió que era tiempo de cambiar y poner tierra de por medio.

Y como si hubiera encontrado una solución en su mente, cerro sus ojos y esbozó una sonrisa, su rostro cambio a una de tranquilidad como si se hubiera quitado un gran peso de encima.

Al día siguiente Rose se despedía de sus compañeros del Hospital era su ultimo día faltaban aun unos días pero necesitaba preparar su viaje.

Salia del hospital muy triste pero cuál fue su sorpresa cuando vio que Albert en la acera de enfrente, estaba apoyado en un árbol se miraba tan guapo penso, así que fue hasta donde él.

-Hola William, que sorpresa verte- dijo muy contenta

-Hola Rose, me dijo Edward que hoy era tu ultimo día en el hospital, ya tienes todo listo para el viaje-

-Si, ya casi todo, dentro de una semana parto- Ella bajo su mirada y con voz triste le dijo -Te extrañare mucho William, eres un amigo muy especial para mí- dijo ruborizada

-Yo no te extrañare- lo dijo divertido

Ella inmediatamente lo vio a los ojos porque no se esperaba esa respuesta y contrariada le dijo – Lo siento William, tengo que irme aún tengo cosas que empacar- ofendida por haber sido tan evidente con sus sentimientos

El la detuvo por el brazo y le dijo – Espera déjame terminar de hablar, no te extrañare porque pienso ir contigo.-

-¡Queeeeeeeee!- Abriendo sus ojos -¿Estas loco? Pero que dices- sin salir de su asombro

-Bueno de eso tengo un poco quizás- le dijo riendo

-Lo he pensado en estos días y necesito un cambio de ambiente, siempre me ha atraído conocer ese continente-

Ella lo miraba incrédula como procesando lo que le decía Albert

-¿Pero que harás allá?-

-He hablado con un compañero del Zoo, y tiene un conocido en una reserva y puedo estar con el como ayudante ¿Qué te parece?-

-Albert eso es maravilloso- dijo riendo de la felicidad

Esa noche Albert había salido con George, ya sentados en el pub, Albert le dijo:

George quería comentarte algo importante

-Oh no William, cuando me dices eso me asustas que tienes en mente-

Riendo de medio lado -Como me conoces y no te equivocas, he decidido viajar a África-

-¡África! William pero que dices, ¿No será por Candy que te vas?-

Albert no dijo nada, solo dio un sorbo a su bebida y esquivo su mirada

-¿William es necesario irte tan lejos para olvidar a Candy?, porque no regresas a América después del verano-

Alberto lo vio con mirada firme –No, George ya lo he decidido y no quiero ir América la tía quiere que desvele mi identidad, pero aún no siento que es el momento antes de eso ire a África y disfrutare de mi libertad por última vez, ¿lo entiendes verdad George?-

Un George pensativo le dijo -Pero aún no has respondido mi pregunta si el motivo real es por Candy-

-Solo quiero que me mantengas informado de cómo va en el colegio-

-¿Y cuando piensas marcharte?

-Dentro de una semana, me ire con unos compañeros de Edward van de voluntarios abrir una clínica-

-Tan pronto ¿No te vas a despedir de Candy y de la Señora Elroy?

-No, le dejare una carta a la tia y a candy se la daras cuando regrese de Escocia-

-Vaya la señora Elroy se llevara un gran disgusto por tu viaje y por no verte-

-No te preocupes yo se lo explicare en la carta, además no me iré por mucho tiempo, solo serán unos meses-

Y continuo Albert dándole más detalles de su viaje e instrucciones mientras él estubiera ausente.

Un día antes del viaje, su amigo Edward había organizado una fiesta de despedida en casa de Rachel, querían desearles un buen viaje, al final de la velada Edward se apartó un poco con Albert para mantener una conversación un poco mas privada.

-Bueno William mañana partes me ha sorprendido que te vayas a Africa de una manera precipitada, nose sino te conociera pareciera que huyes de algo o de alguien- le decía inquisitivo y observando la reacción de Albert

- Vamos Edward, sabes que soy un aventurero y amo los animales y que mejor lugar que Africa- con una sonrisa melancólica

-Bueno si tu lo dices William, pero no por huir de algo o de ¨alguien¨ vayas hacer daño a otros, lo digo por Rose porque se le ve muy ilusionada porque vas con ella-

-Lose, no es esa mi intención. Agradezco tu consejo lo tomare en cuenta. Pero en realidad en este momento necesito dar un cambio a mi vida-

-Bueno William, cuídate mucho y vuelve pronto- mientras lo abrazaba

-Gracias Edward, lo hare-

Después de la fiesta Albert se encontraba ya en su apartamento, escribía la carta para Candy. Al terminar fue a la ventana miraba el cielo estrellado y con una mirada triste dijo:

-Espero que seas feliz con Terry, Adiós mi querida Candy…-

Continuara...

Muchas gracias por sus comentarios y por seguir leyendo la historia. Bueno ahora a ver que pasa en África, a ver si Albert toma en cuenta el consejo de Edward con respecto a Rose.

Intentare subir el siguiente capitulo el fin de semana.

Saludos :)