CAPITULO 15

UN VIAJE A ÁFRICA

El viaje comenzaba Albert se sentía animado por una nueva aventura y trataría de aprovecharla al máximo.

Esa tarde mientras Albert caminaba por la cubierta del barco recordaba la conversación que tuvo con su amigo Edward la noche anterior y pensaba Tenia razón Edward, si he decidido ir venir a África es por huir de un amor que nunca debí sentir por Candy, solo espero que Terry sepa cuidar de ella y sobretodo hacerla feliz como a mí me hubiera gustado…

Se detuvo y se apoyo en la barandilla y empezó a admirar el basto mar, seguía absorto en sus pensamientos cuando llego Rose

-William te buscaba quería presentarte al resto del grupo, todos quieren conocerte ya que les hablado mucho de ti sabes- le decía con una sonrisa y un tanto sonrojada

Albert la miraba y no era ciego ya que era evidente que Rose sentía algo por el.

-Bien vamos Rose, no quiero resultar descortés con tus amigos- mientras caminaban al salón de recreo Albert pensó No debo ilusionarla no es justo para Rose, porque no es amor lo que siento por ella, aunque debo reconocer que me gusta pero es porque me recuerda a Candy y ella no se merece eso, tengo que hacer algo…

Entraron al salón y Rose le fue presentando a Albert a cada uno de sus amigos y compañeros estaba Paolo un joven médico internista italiano de cabellos castaños tan alto como Albert y ojos color miel, Christofer odontólogo un poco rellenito y el mayor de todos era muy simpático, luego estaba Caroline, Magguie y Marian todas ellas con un gran espíritu de servicio.

Albert congenio muy bien con el grupo y en especial con Paolo porque tenían en común su amistad con Edward.

El viaje transcurría sin ningún sobresalto, pero no para Rose aunque al principio del viaje estaba feliz de que Albert fuera al viaje con ella, cada día que pasaba notaba a Albert un poco distante e evitaba estar a solas con ella. Siempre buscaba estar en compañía de sus compañeros y eso la desilusionó pero no desistiría en tratar de conquistar a Albert.

Al llegar a puerto comenzó un largo viaje de dos días hasta el campamento entre el calor y las condiciones precarias había sido muy cansado, pero todos estaban muy animados por la labor que iban a comenzar, los lugareños les dieron la bienvenida y les mostraron las cabañas que habían construido para ellos.

Una vez establecidos y de colocar sus pertenencias, inmediatamente comenzaron a trabajar porque tenían que hacer funcionar la clínica lo antes posible. Ya que había muchas personas sin atención medica.

Por su parte Albert lo esperaba Ian el encargado y veterinario de la reserva de animales, era un hombre de mediana edad su piel tostada por el sol pero muy amable aunque de pocas palabras.

-Bienvenido William, agradezco por venir ayudarme- mientras le estrechaba la mano

-Espero serle útil -

-Eso seguro, ven vamos te enseñare las instalaciones y los alrededores de la reserva-

Subieron al Jeep, Albert se encontraba maravillado por lo belleza del lugar y también por la hospitalidad por los lugareños y que a pesar de vivir en condiciones precarias sabían salir adelante y además se miraban felices.

Entre tanto en Londres, George tenía que aguantar el enfado monumental que tenía la Señora Elroy por no encontrar a Albert en Londres

-Pero como has dejado que se fuera George, ¿Y a donde se ha ido?

George pensaba si decirle o no la verdad –Está viajando por Europa, pero no se preocupe solo serán unos meses señora Elroy. William quería hacer esta viaje antes de tomar su cargo-

-Siempre tan rebelde, pero tu eres el culpable siempre concediendo sus caprichos- decía enfadada.

Días después la señora Elroy se marchó a Escocia junto con los chicos a pasar el verano en la villa de la familia.

Pasaron los días… las semanas y Albert se había adaptado ya a su nueva vida le gustaba mucho su trabajo con Ian, aprendía y aunque era un trabajo muy agotador le llenaba de satisfacción, y aunque fuera por un tiempo se sentía liberado de su apellido y también de sus sentimientos hacia Candy.

Todos tenían mucho trabajo, pero por las noches si el cansancio se los permitía, el grupo se reunía para contar sus anécdotas y pasar momentos juntos, pero Albert siempre seguía manteniendo la distancia con Rose, ella lo había notado así que una noche en que estaban reunidos se armó de valor y se acercó a Albert

-William ¿Puedo hablar contigo a solas? porque no salimos -

-Está bien Rose vamos- mientras salían de la cabaña

Una vez fuera se sentaron en una banca que había en el porche de la cabaña

Ella suspiro profundo como para darse ánimos y le dijo

- Cuando me dijiste que vendrías a África me sentí muy feliz, porque pensé que venias por mí-mientras lo miraba

-Lo siento Rose- viéndola a los ojos

-Es irónico aunque estemos en el mismo lugar, casi no nos vemos, te he notado muy distante conmigo desde que subimos al barco, y quería preguntarte porque ¿ He hecho algo que te molestara?- le dijo temiendo que la razón fuera por otra persona

Albert al principio se sorprendió de la sinceridad de su amiga, pero ella merecía una explicación y por lo tanto debería contestarle de la misma manera.

-No has hecho nada Rose, al contrario soy yo el que quiero evitar hacerte daño- Aunque creo que ya es tarde decía para sí, le decía con la mirada triste

-Que dices William- le decía sorprendida

-Lo que quiero decirte, es que eres para mí una amiga muy especial y quiero mantener esta amistad. Pero no puedo ofrecerte más que eso, aunque reconozco que cuando te conocí me sentí atraído pero no era sincero ni contigo ni conmigo, lo digo porque te pareces mucho a alguien especial para mí-

Ella miraba hacia el suelo y quería haberse equivocado pero no y cada palabra dicha por Albert sentía que le hería su corazón y trataba de contener sus lágrimas pero no pudo más y empezó a sollozar

Albert al sentir que lloraba le levanto su cara y muy afectado le dijo –Perdóname Rose, no quiera darte falsas ilusiones y por eso quería mantener las distancias contigo-

Ella lo abrazo y le dijo –Aunque me duela agradezco tu sinceridad, bueno… se hace tarde me ire a dormir-

-Rose ¿Seguiremos siendo amigos verdad?

-Claro que si William, dame un poco de tiempo y estaré bien- pero estaba muy lejos de la realidad ya que se encontraba muy triste al saber que el corazón de Albert lo tenía ocupado y se marchó a su cabaña.

Esa noche Albert casi no durmió, se sentía mal por haberle hecho sufrir, pero era mejor aclararlo y esperaba que su amistad no se rompiera.

Al día siguiente se vieron por la noche con el resto del grupo, ella aparentemente se miraba bien y eso ha Albert lo tranquilizo.

El se acerco a ella –Hola Rose ¿Como estas?-

-Bueno… estoy mejor, pero quería pedirte un favor-

-Dime Rose-

-Ya no estés distante conmigo, ahora ya está todo aclarado entre nosotros-

-Esta bien Rose, eres una gran persona-

Ahora Albert ya no se encontraba incómodo con Rose, ya que habia aclarado lo que el sentía por ella.

Mantenía comunicación con George, él le informaba de Candy y de los negocios. El verano casi finalizaba pronto Candy estaría de regreso al colegio.

Aunque Rose aparentaba estar bien no podía detener sus sentimientos, sabía que pronto cumpliría años Albert y organizó una pequeña reunión con el grupo para celebrarlo.

Albert se sorprendió por la fiesta –Que sorpresa, muchas gracias a todos- decía sonriendo

-Dale las gracias a Rose, ella lo organizo todo- decia Paolo un poco serio

El la vio y le dio un beso en la mejía –Gracias Rose-

Todos pasaron un velada agradable pero corta ya que tenían que madrugar, así que se fueron despidiendo solo quedaban Rose y Albert.

-William olvide tu regalo en mi cabaña ¿Me acompañas?- le dijo algo nerviosa

-Por supuesto- le dijo Albert estaba poco iluminado y le ofreció su brazo

El trayecto fue corto y pronto llegaron a la cabaña de ella

- Entra por favor- dijo Rose mientras abría la puerta

-Creo que mejor te espero aquí-

-Vamos William, solo será un momento-

Entraron, ella fue a su armario y saco un paquete, cuando se lo entrego le dio un beso muy cerca de su boca – Feliz cumpleaños William-

El abrió el regalo era una bufanda color blanca -Es hermosa gracias- viéndola a los ojos y la abrazo

–La hice yo con mucho cariño, en mis ratos libres - dijo ella levantando su rostro y buscando su mirada

-No debiste molestarte-

-William, porque no lo intentamos-

-Rose por favor, creí que habíamos dejado claro todo- mientras deshacía el abrazo

- William no quiero ningún compromiso contigo, solo vivamos el momento. Yo sé que te gusto me lo dijiste la noche anterior aunque es porque te recuerdo a esa chica – mientras le ponía la mano en su pecho ella se iba acercando a sus labios para besarlo

Albert pensó que quizás debía intentarlo, ella era una chica estupenda, no le dijo nada solo se fue acercando también y lentamente unieron sus labios empezaron a besarse de manera muy suave, pero Albert en quien pensó mientras besaba a Rose fue en Candy por lo que reacciono y deshizo el beso –¡Rose! No puedo, no te mereces esto- le decía mientras ponía sus manos sobre los hombros de ella

-Por favor somos adultos, no soy una chiquilla- y poso sus manos sobre el rostro de Albert haciendo que este cerrara sus ojos y volvió ella a posar sus labios sobre los de él, esta vez fue un beso más demandante se fue tornando más apasionado la luz tenue del candil hacia el ambiente propicio.

Se dejaron llevar, estaban ya sobre la cama prodigándose caricias más íntimas, pero nuevamente fue Albert el que se detuvo y se levantó.

-Lo siento de verdad Rose, no debí entrar. No es justo que pierdas el tiempo conmigo, yo solo puedo ofrecerte mi cariño y mi amistad pero nada más-

-William déjame intentar entrar en tu corazón, por favor o es que acaso ¿Hay un compromiso entre ustedes?-

-No, ninguno-

-¿Entonces?-

Albert se encontraba en una lucha interna de nuevo, y pensaba No tengo ningún compromiso ni lo habrá nunca entre Candy y yo, quizá tengo que darme la oportunidad con Rose, aunque en el fondo sabía que solo era cariño y atracción.

El sonrió se acercó a ella y sin decir nada le dio un dulce beso en los labios - Hasta mañana Rose, y gracias por la bufanda-

Ella se sorprendió porque la había besado –Hasta mañana William-

Al día siguiente Rose se había levantado muy feliz porque tenía la oportunidad de conquistar el corazón de Albert.

Pero su alegría no duro mucho, ya que esa noche mientras estaban reunidos llego Ian

-Buenas noches a todos-

-Hola Ian ¿Ha pasado algo en la reserva?

-No, está todo bien. Te ha llegado este telegrama urgente y quería dártelo lo antes posible. Espero que no sea nada serio.

Albert se levantó e intrigado vio que era de George le extraño porque solo unos días antes había escrito, salió fuera y sin perder tiempo empezó a leer el telegrama, le informaba de que Candy se había escapado del colegio y que ignoraba de su paradero aunque sospechaba que podría haber tomado un barco rumbo a América, siguiendo a Terry ya que este había tomado uno días atrás.

Esto intranquilizo mucho a Albert pensando como estaría Candy, su pequeña sola ante algún peligro esa idea lo martirizaba. -Pero ¿Que ha pasado?, porque se ha ido Terry dejando a Candy- eran preguntas sin respuestas pero tenía que hacer algo.

Así que decidió que el iría a buscarla, ya que George no era capaz de localizarla, Yo mejor que nadie la conoce y estoy seguro que se encontrara muy mal por su separación con Terry.

Al día siguiente, le envió un telegrama a George informando su decisión de regresar a Londres y buscar a Candy.

Pero tenia que hablar con Rose e informarle de su regreso a Londres, así que fue a buscarla a la Clínica

-Buenos Días Rose, puedo hablar contigo un momento-

-Claro William-

Albert con rostro serio –Rose, debo marcharme pronto a Londres han surgido… asuntos que debo atender personalmente- viéndola a los ojos

-¿Es por ese telegrama que recibiste ayer verdad?- Decía triste ya que eso significaba perderlo

-Espero que lo entiendas, pero también sabias que yo estaría solo por un tiempo y ahora debo marcharme urgente-

-¿Y lo nuestro?-

El tomándola por los hombros –Rose creo que es mejor solo mantener nuestra amistad-

¡Rose por favor ayúdame! le decía Paolo desde dentro de la Clinica

-Bueno William tengo que irme- y entro rapido

En Londres George seguía intentando averiguar el paradero de Candy y de calmar a la señora Elroy, ya que Neal y Elisa se habían encargado de contarle su versión de porque Candy había huido y de esa manera desprestigiar su reputación, si antes no la aceptaba ahora menos.

-George esta chica revoltosa, quiera matarme a disgusto como William-

-Señora Elroy, creo que no es así como usted piensa. He ido al colegio y he hablado con los señoritos Archie y Stear, es muy diferente la versión a la de los Leegan-

-MMMmmm ellos también están hechizado por esa Candy así que le creo más a Elisa, esto es una vergüenza nuestro prestigio en el colegio por generaciones tirados al suelo por ella. Y dime ¿Sabes algo de William? ¿Le has comunicado de esto?-

-Si le he informado de ello y piensa regresar a Londres lo antes posible-

-Ojala él pueda poner en su sitio a esa chica-

Pero George solo sonrió de medio lado y pensó Si supiera la señora Elroy…

Entretanto Albert preparaba su regreso habían pasado unos días y tenía problemas para encontrar trasporte y llevarlo hacia el puerto, así que no tenía más remedio que estar allí.

Todos notaron el cambio ya que se le veía muy pensativo y taciturno.

Rose preocupada y queriendo saber cuál era la razón real de su regreso a Londres, fue a la cabaña de Albert para hablar de nuevo con él. Toco la puerta pero nadie contesto, por lo que lo pensó si entrar o no ¿Sera correcto entrar sin su permiso? Pensó; pero su afán de descubrir él porque estaba así la hizo entrar.

Paso la vista por toda la estancia era muy austera, estaba ordenada y limpia; era curioso que nunca hubiera entrado.

Siguió su escrutinio con la vista y se detuvo en su mesita de noche vio un pequeño retrato, se acercó y la tomo era la foto de una chica parecida a ella lo cual fue muy revelador para ella.

Dejo el retrato en su sitio y continuo su búsqueda en su mesa de trabajo vio unas cartas y el telegrama que había recibido unos días atrás, las tenía en sus manos estaba tentada en leerlas pero pensó que no era correcto y no quería romper la confianza de Albert.

Así que las dejo, y arrepentida por irrumpir en la cabaña de Albert se dirigió apresurada a la puerta, cuando se topó con Albert que sorprendido la vio y le dijo -¡Rose! ¿Qué haces aquí? ¿Te ha pasado algo? -

-Oh William siento haber entrado sin tu permiso, es que estas muy raro y quería averiguar que te pasaba y quería hablar contigo por eso entre- Y mientras dirigía su mirada hacia la fotografía de Candy le dijo con una mirada triste -Es por ella que estas así y que regresas a Londres ¿Verdad? -

-Si, Se llama Candy -

- Ahora lo entiendo todo William, tu corazón le pertenece a ella-

-Rose...- Albert no sabía que decir, aunque no había nada entre Candy y el, no podía evitar lo que sentía por ella

-No te preocupes William, tú fuiste sincero conmigo desde el principio. Fui yo la que quise seguir con esta relación pensando que podía ganar tu corazón, ella es muy afortunada al tener tu amor-

- Es solo que ella, ahora no está pasando por un buen momento y quiero ayudarla-

-Lo entiendo, espero que ella se dé cuenta de lo afortunada que es por tener tu amor- lo dijo con voz cargada de tristeza y se dirigía a la puerta, pero la detuvo Albert no quería dejar las cosas así, ella era una chica excepcional y no se merecía eso.

-¡Rose! ¡Detente por favor!- Mientras Albert la tomaba del brazo y la volteo para que lo viera a la cara ella estaba en un mar de lágrimas por lo que la abrazo fuertemente.

Se sentaron en la cama - Rose me hubiera gustado enamórame de ti, creí que podia pero me equivoque, perdóname por favor no debi dejar que las cosas fueran a mas-

-William no debes culparte- lo decía Rose ya más calmada -Yo también lo permití y sabía muy bien que esto podía pasar a pesar de todo soy feliz- dijo con una leve sonrisa

Albert sorprendido -¡Rose!-

-Si, William soy feliz de haberte conocido eres una persona excepcional, no me arrepiento de nada. Y no te sientas mal tu mejor que nadie sabe que en el corazón no se puede mandar y sabes una cosa William- mientras se levantaba de la cama

-Yo tengo un lema en la vida es mejor intentarlo y no quedarte con la duda de que habría pasado sino das el paso. Hay veces se gana y otras se pierde y esta vez me toco perder; y creo mi querido William que tú debes hacer lo mismo con esa chica luchar por ella, aunque no se la razón por la que no están juntos-

Albert se había quedado sin palabras admirando a Rose viéndola tan madura y que lección le había dado por lo que se acercó a ella y la abrazo tan tiernamente -Rose siempre serás muy especial para mí y gracias por tus palabras quería reconfortarte y has sido tú lo que lo ha hecho, sabes que puedes contar conmigo siempre-

-Si William me siento afortunada de tener tu amistad, y perdona mi intromisión a tu cabaña –

El viéndola con mucha ternura y con una cálida sonrisa le dijo -No hay nada que perdonar Rose- mientras le daba un beso en la frente ella cerro los ojos -Rose sé que serás feliz y encontraras a una persona digna para ti-

-Y tu William lucha por ella- y diciendo esto ella se marchó.

Los días pasaban y por fin había encontrado quien podía llevarlo así que preparaba sus cosas, recibió un telegrama de George el cual le informaba que Candy efectivamente estaba en América en el Hogar de Pony.

Eso tranquilizo a Albert, aunque eso no cambio su idea de regresar a América, ya había alargado mucho su responsabilidad de ser la cabeza de los Andrew y ya estaba cansado de estar escondido de su propios sobrinos y de Candy.

Asi podía protegerla mejor de los Leegan que tanto mal le habían hecho, ya que George le informo de lo sucedido en el colegio y además le había enviado las cartas de Archie y Stear dirigidas al Tio Abuelo William donde ellos le aclaraban los hecho para evitar que no la repudiara de la familia.

Llego el día de su marcha, la noche anterior todos los de la reserva le habían hecho una despedida, se despidió de todos y antes de subir al jeep abrazo con mucha ternura a Rose, ella con lágrimas en los ojos le dijo -Cuídate mucho William, ten cuidado en tu regreso. No se escuchan buenas cosas de Europa hay rumores de guerra-

-No te preocupes, Poupe cuidara de mí- guiñándole un ojo sin saber que sus palabras eran proféticas y con un cálido beso se despidieron.

El sabía que su regreso será tedioso y peligroso, George preocupado le había dicho que esperara un poco más para el arreglar un viaje seguro, pero estaba decidido regresar lo más pronto posible.

Y siguiendo el espíritu libre y rebelde emprendió su viaje en barco, pero en ese tiempo se declaró la guerra. Por lo que al llegar a Europa la situación no era buena, aunque quería continuar su viaje era difícil porque los pocos trenes que circulaban eran los que movilizaban a los heridos en guerra y los refugiados que huían de la guerra.

Albert espero unos días si mejoraba la situación pero al contrario empeoraba, así que no tuvo más alternativa que subir en uno de esos trenes, lo que no sabía era que ese tren lo llevaría a un remolino de oscuridad pero también de revelaciones.

Continuara…

Hola a todas, lo prometido es deuda, bueno modifique un poquito el capítulo porque si no muchas se enfadarían conmigo si pasaba algo más con Rose, aunque quien no lo intentaría yo lo haría jajaja. Bueno Rose no resulto tan mala después de todo. Bueno que tengan un buen comienzo de semana y gracias por dejar siempre sus reviews que los valoro mucho:)