CAPITULO 16
Laberinto de Confusión
El viaje de retorno sería más difícil y peligroso de lo que se había imaginado Albert, debido a la guerra. Por lo que tenía que refugiarse y esperar que los bombardeos cesasen, se vio obligado a dormir en refugios anti aéreos en condiciones lamentables y ver de cerca la crudeza de la guerra.
Los días pasaban, Albert había logrado llegar hasta Italia pero nuevamente tenia que esperar. Ya que no era seguro continuar, así que sentado junto con su inseparable mascota Poupe en un túnel, pensaba como su testarudez lo había llevado hasta allí. Ya que George quería que esperase hasta que la situación se calmara y buscar otra ruta evitando Europa, pero su mismo afán de llegar lo mas rápido posible a América lo hizo actuar así.
En América, Candy ajena a lo que Albert estaba pasando había tomado la decisión de estudiar enfermería, la carta de Albert fue determinante para que ella se plantease esa profesión.
Si ayudar a los demás, como esa enfermera que esta con Albert en África. Cada uno ha tomado su camino y yo también debo hacerlo pensaba Candy. Así que se marcho a la Escuela de Enfermería de Mary Jaen, amiga de la Señorita Pony.
En la mansión de Chicago, la señora Elroy ya había regresado de Londres, pero estaba preocupada por sus sobrinos en especial por Albert, ya que Europa estaba en una situación muy delicada por declararse la guerra. Así que había escrito a George para que regresaran lo más pronto posible, aunque en Inglaterra aun la situación no era peligrosa.
En Londres, George empezaba ha preocuparse ya que habían pasado unas semanas y no había noticias de Albert. Ni una carta ni un telegrama para informar donde se encontraba, el estaba en un dilema ya que la Señora Elroy presionaba para que regresaran, el no le había dicho nada para no preocuparla, así que contrato a detectives para investigar de su paradero. Pero fue inútil, ya que debido a la guerra la gente no colaboraba era muy desconfiada pensando que podían ser espías y eso dificulto las cosas.
A George se le acaba el tiempo para localizar a Albert, ya que tenia que marcharse pronto con Archie y Stear, así que desesperado envió un telegrama a Rose si tenía alguna noticia. Pero al hacer eso provoco que tanto ella como el grupo se inquietaran, ya que tampoco habían recibido ninguna noticia de el.
Después de unas semanas la situación en Italia hubo una aparente calma, ya que los bombardeos habían cesado, así que Albert decidió que era el momento de seguir su camino y abordo un tren que en su mayoría transportaban a refugiados que huían de la guerra y soldados heridos en combate.
El viaje era muy incómodo debido a que pocos trenes que se atrevían a circular, por lo que había mucho hacinamiento, y él para abstraerse un poco de su situación pensaba en Candy en como estaría y las palabras de Rose por luchar por ella; así perdido en sus pensamientos estaba cuando de repente Coupe le salto de su hombro y salió por la puerta entre abierta del vagón.
-¡Coupe! Vuelve- el sin pensarlo se levanto y como pudo camino hasta la puerta -¡Coupe! Grito con fuerza, pero la mofeta seguía corriendo, Albert quería mucho a su mascota la tenia desde hace unos años y no se perdonaria abandonarla así que salto.
Fue tras ella hasta que la alcanzo –Poupe ¿Porque has hecho esto?- miro hacia atrás y vio que el tren se alejaba, a los pocos minutos escuchó una fuerte explosión y la onda expansiva lo empujó hacia una roca que lo golpeo la cabeza quedando inconsciente y herido.
Los días transcurrían sin noticias de Albert, George no tuvo más remedio que regresar a América. Él tenía la esperanza de haberlo encontrado antes de su marcha, pero fue infructuosa su búsqueda porque la guerra cada día estaba peor incluso en Londres ya no era seguro estar. Además los negocios y las empresas en América necesitaban de su atención, así que le confió a Edward en Londres y a Rose en África de cualquier noticia o carta que pudieran recibir de Albert.
Con un grito se despertó en una cama de lona, inmediatamente sintió un dolor agudo en su cabeza
-Ahh mi cabeza- decía un Albert demacrado y sucio
-¡No se levante!- le dijo una voz femenina pero firme
-Puede marearse- y con rudeza lo trato de volver a acostar
Pero Albert reacciono violentamente -¡Déjeme! Que es todo esto- mientras miraba a su alrededor, estaba como en un hangar había muchas camas con heridos, enfermeras, estaba desorientado
-¡Calmese le he dicho!- le dijo la enfermera de mediana edad
-No se altere ha sido herido, en el tren que viajaba fue atacado y hubo muchos heridos usted entre ellos-
-Pero ¿Donde estoy? ¿En América?-
-Esta en Italia, ha estado inconsciente casi una semana-
-¿Qué?-
La enfermera tomo una carpeta y le dijo -¿Como se llama joven?, hacia donde se dirigía, ¿Tiene familia aquí en Italia?
Albert solo la miraba y puso su mano sobre su cabeza tratando de contestarle, pero su mente estaba en blanco y no podía responder ninguna de las preguntas que le hacia la enfermera
La enfermera le insistía –Vamos muchacho no tengo todo el día, hay más pacientes que debo atender- le decía ya enfadada
El se volvió a sentar -No se quien soy, dígame donde estamos -tomándola de los hombros fuertemente
-Ya se lo he dicho ¡En Italia!, ahora suélteme por favor-
-No recuerdo nada-
-Le digo que me suelte-
Él la soltó y se levanto de la cama como tratando de salir de allí
-Por favor no se ponga en pie, aún está muy débil-
Pero Albert seguía caminando ignorando lo que le decía la enfermera
-¡Por favor deténganlo! y sedénlo- dijo un médico -Hay que calmarlo-
Así entre 2 enfermeras lo llevaron de nuevo a la cama y lo sedaron. Al día siguiente Albert se despertó, se encontraba confuso al no recordar su nombre y como había llegado hasta allí.
Por lo que se frustraba y tenía episodios violentos con el personal sanitario, estos tampoco le daban la atención adecuada ya que ellos le daban más prioridad a los soldados heridos, y él aunque había perdido la memoria sus heridas no eran graves.
Esa tarde un médico iba revisando el historial de cada paciente y evaluar su estado, llego hasta donde estaba Albert que estaba nuevamente sedado vio en las observaciones que era un paciente amnésico, pero que en sus delirios mencionaba América y Chicago.
Así que dio la orden de que fuera trasladado y enviado a América como otros heridos de guerra americanos, además allí ya no podían hacer más por él y necesitaban camas libres para los soldados heridos que cada día iban en aumento.
Mientras tanto Candy había sido traslada al principal hospital de Chicago para terminar sus estudios y diplomarse como enfermera, ella se encontraba feliz porque sentía que había encontrado su vocación.
Terry vivía en Nueva York y a pesar de llevar poco como actor de teatro, ya formaba parte de un grupo teatral. Iban a comenzar una gira por las principales ciudades y eso hizo que fuera a Chicago.
Candy hizo lo imposible por ver a Terry, pero las circunstancias no estaban a su favor porque su encuentro fue muy breve. Pero si fue suficiente para que de nuevo volviera a surgir algo entre ellos, por lo que a partir de ese encuentro se escribían regularmente.
Candy guardaba las cartas de Terry en un cofre que lo hacia llamar el cofre de sus tesoros, iba a guardar la ultima carta de Terry cuando se le resbalo y cayo al suelo abriéndose y dejando caer sus queridos tesoros entre ellos el broche de su príncipe de la colina, la cruz de la Señorita Pony, la foto de su Anthony, iba recogiendo cada uno ellos con mucho cuidado.
Además de las cartas de Terry, tenia otra y era la que Albert le envió donde le decía que se iba a África al tenerla en sus manos la leyó nuevamente aunque prácticamente se la sabia de memoria pero le reconfortaba.
-Albert, ¿Cómo estarás?, hace mucho que no sé nada de ti, quisiera poder verte o por lo menos escribirte y contarte que ahora estudio enfermería por ti, gracias a esta carta pude descubrir mi vocación-
Dio un suspiro mientras guardaba la carta y con una sonrisa pensó Espero volver a verte pronto Albert…, guardo las demás cartas y siguió su turno.
Mas días habían pasado por fin Albert iba en un barco rumbo América, después de tanto ir de un lugar a otro. Fue muy difícil su travesía no era un barco de lujo ni nada por el estilo, llevaban muchos heridos de guerra las condiciones de limpieza y comida eran precarias.
Pero para Albert eso pasaba a un segundo plano, ya que lo que más le atormentaba era no saber quién era, eso provoco que cambiara su carácter y se alteraba con mucha facilidad y frecuencia.
Por lo que continuamente tenían que reducirlo y sedarlo, aunque se encontraba desmejorado por las heridas y el poco comer se resistía con fuerza, por lo que tenían que ir dos o tres enfermeros para reducirlo y lo catalogaron como un paciente peligroso e inestable.
Al llegar por fin América, su viaje no había terminado ya que seguiría en tren rumbo a Chicago, para ingresarlo al principal hospital de la ciudad. Ya que eran las únicas referencias que tenían de él y tal vez allí podrían localizar algún familiar.
Un día Candy se encontraba colocando unos medicamentos en una estantería, cuando escucho mucho revuelo en el pasillo del hospital, salió a ver que sucedía pensaba que seria una emergencia.
Por lo que se apresuro para ayudar, vio que unos enfermeros llevaban en una camilla a un joven hombre vendado de la cabeza, que parecía muerto por su palidez, pero cual fue su sorpresa cuando vio que detrás ellos le seguía una mofeta he allí los gritos y el revuelo
-¿Poupe?- dijo sorprendida Candy
Poupe al verla corrió hacia sus brazos, entonces Candy miro de nuevo mas detenidamente a ese hombre de nuevo, se fijo en sus rasgos y le resultaron familiares
-Esa boca, su nariz ¡Oh no! ¿Eres tu Albert? - Se preguntaba confusa pero al ver a Poupe confirmo su sospecha
-No puede ser, ¿Que le ha pasado?- le pregunto angustiada al enfermero que lo transportaba
-Viene del frente Italiano, es una persona violenta y por eso se le ha sedado-
-Albert ¡Violento! Se equivocan él no es así- decía Candy enfadada
Una voz al fondo del pasillo se escuchó -Llévenlo al cuarto cero- y los enfermeros asintieron y se marcharon con un Albert demacrado.
-No lo pueden llevar allí Señor Director, yo lo conozco-
- ¿Asi?- Pregunto sorprendido, ya que le habían dicho que posiblemente fuera un espía o delincuente.
-SI- dijo Candy con aplomo
- El se llama Albert-
-Pues que bien que lo conoce, porque ha perdido la memoria y no sabemos nada de el-
Candy sorprendida no daba crédito a lo que le decía, estaba como perdida en sus pensamientos
–¡Candy!-
-¡Eh! lo siento es que no puedo creer, que haya perdido la memoria-
-Bueno pues créalo, y ahora dígame ¿Cuál es su nombre completo? ¿Edad? ¿Su familia está aquí en Chicago? ¿Sabe dónde localizarla?-
Candy se quedó muda ya que no sabía que decir
-Que le pasa Candy contésteme-
- Es que… no lo se- contesto temerosa
Ya molesto el director le dijo -Pues no me haga perder el tiempo, y hágame el favor de llevarse esta mofeta antes que nos aromatice a todos-.
Ella la tomo y de escondidas se la llevo a su habitación ya que su compañera de habitación se había marchado a la guerra como enfermera voluntaria.
-Puope quédate aquí mientras se normaliza todo, después de este alboroto- mientras la acariciaba, a Candy se le entristeció su rostro y pensaba Albert, ¿Que hacías en Italia? No puedo creer que hayas perdido la memoria. Si es así yo te ayudare mi querido Albert…
Continuara…
Bueno este es un capitulo de transición, en el siguiente empezara la convivencia mas estrecha entre Candy y Albert :).
Gracias por las que me han dejado sus reviews y ufff menos mal que hacerte con el cambio ;) bueno intentare subir el siguiente el fin de semana.
P.D. Ya he corregido estos detalles :P Lo siento
