CAPITULO 17
UN DULCE ANGEL EN LA OSCURIDAD
Aún no había amanecido pero Candy ya estaba despierta, a pesar de que durmió poco ya que estaba preocupada por la salud de Albert.
¿Se habrá despertado? Mejor me levanto, iré a verlo como esta, antes de comenzar mi turno pensaba mientras se ponía su uniforme y con rostro triste dijo - No puedo creer que haya perdido la memoria… ¡Vamos Coupe! veremos a Albert-
Así que salió de su habitación de puntillas, y de esa forma llego a la habitación donde se encontraba su amigo Albert y sin hacer mucho ruido abrió la puerta lentamente.
Sus ojos expectantes se entristecieron al ver que seguía dormido, se acercó y lo vio detenidamente hasta llegar a su rostro tan varonil, tenía un mechón cubriendo una parte de su rostro, no se resistió y delicadamente lo retiro rozando su frente, -Albert- dijo Candy con una angustia contenida.
-Estas tan pálido y demacrado- decía triste y pensaba Pero a pesar de eso, mantienes tus rasgos dulces. ¡Si, Eres tu! tu boca, tu nariz- Y sin darse cuenta acariciaba su cara como grabando cada detalle de Albert –Despierta por favor Albert y déjame ver tus ojos, escuchar tu dulce voz que tantas veces me han reconfortado-
Pero el no despertó, Candy escucho ya más ruidos en los pasillos -Oh no, se hace tarde tengo que irme- dijo con un dejo de fastidio
-Luego vendré Albert, cuida de él Poupe - y salió corriendo antes que la descubrieran allí.
Para Candy esa mañana pasaba muy lentamente, no podía sacarse de su mente a Albert.
Pero ella no si imagino que al poco tiempo de irse, Albert se despertó sobresaltado
-¿Dónde estoy? he tenido un sueño o eso creo -mientras se sentaba en la cama
-Como si un ángel me hubiera hablado y hasta lo pude sentir - mientras pasaba su mano sobre su mejía.
-¿Dónde estaré? ¡Qué lugar!- Mientras observaba la habitación que estaba sin pintar, oscura y llena de muebles viejos.
-Pero es mejor que en los sitios que he estado antes, ¡Ohh mi cabeza!- se recostó de nuevo y el dolor hizo que se volviera a dormir, pasaron las horas y abrió sus ojos de nuevo no sabía cuánto había dormido, pero al ver que los rayos del sol eran naranjas dedujo que atardecía.
Se levantó y se acercó a la ventana en ese momento alguien abrió la puerta, y vio a una chica vestida de blanco con unas facciones delicadas y una sonrisa cálida.
-¿Quién es usted?, ¿Dónde estoy?- decía serio y un poco a la defensiva
Candy se alegró cuando lo vio levantado, pero se puso muy triste porque no la reconoció, le dolió mucho que le hablara de esa manera tan fría.
Entonces es verdad ha perdido la memoria pensaba y acercándole a él le respondió –En América, estas en el Hospital de Chicago-
-América, Chicago- Albert confundido se puso las manos en su cabeza
Candy al verlo así le dijo –Vamos Albert ven, no es prudente que estés de pie aun estas muy débil, te he traído comida y ropa limpia- mientras lo llevaba del brazo
Albert agradeció a esa enfermera con voz dulce su trato tan gentil, así que asintió y se fue de nuevo a la cama.
-Ahora come un poco Albert, te he traído frutas también- mientras se acercaba con la bandeja
- ¡Albert! Porque me llama así – Le dijo irritado era ya su forma de ser, pero Candy dulcemente lo logro convercer y le menciono que era necesario ponerle un nombre y si no le molestaba poner el de su hermano, Albert se tranquilizó y no puso objeción.
-Disculpe por lo de antes, no pretendía asustarla es que no recuerdo nada de mi pasado-
-No te preocupes yo cuidare de ti, aunque no lo parezca soy una buena enfermera Albert-
- ¿Y cómo se llama señorita?- viéndola fijamente a esos ojos que le atraían de una manera que ni el sabia porque
-Ohh lo siento, me llamo Candice pero me puedes llamar Candy, ¿De acuerdo?- le dijo guiñándole un ojo, el correspondió con una sonrisa.
-Tengo que irme pero volveré mañana Albert, por favor come y descansa- luego se marchó.
Albert mientras comía un poco, pensaba Esa chica Candy es tan dulce o más que su nombre… Mientras sonreía
A pesar que aún me siento confundido y perturbado, es la primera vez desde que me desperté en aquella cama de lona en Italia, que no me sentía reconfortado por una enfermera. Todas ellas tenían un trato frio y sin interés mientras rememoraba sus días en los hospitales de campaña en Europa.
Los días iban pasando Albert tenía revisiones y una enfermera que le llevaba la comida y ropa, pero estos lo trataban igual o peor que en Europa, porque lo consideraban un delincuente. Solo una persona o como él la llamaba un ángel blanco lo reconfortaba y esa era Candy.
Ya que ella tenía un trato cálido y humano, y eso había influido en su cambio de actitud, de violenta e inestable a una más relajada.
-Ella me ha calmado, no se porque después de tanto tiempo sintiéndome perdido por no recuperar mi memoria, ella me transmite serenidad- mientras cerraba sus ojos con una sonrisa de medio lado.
Generalmente Candy trataba de ir una o dos veces al día a ver a Albert, siempre le llevaba alguna fruta y para distraerlo le comentaba como le había ido el día.
Él la escuchaba con interés le llenaba de alegría y le halagaba su interés por su bienestar, él se sentía mejor anímicamente y su ilusión de cada día era ver a Candy.
Pero al Director del hospital no le gustaba que Candy estuviera pendiente del delincuente como él le llamaba, así que una mañana cito a Candy en su despacho
-Candy veo que tiene mucho interés por cuidar al amnésico-
-Si es que… creo que no es suficiente los cuidados que le dan-
-Pero como se atreve a cuestionar mi proceder con el paciente, además le recuerdo que usted es solo una estudiante que no va muy bien por cierto-
-¿Cómo dice?-
-Que si tanto quiere hacerse cargo de él, pues saque su título de enfermera. Y le doy mi palabra de que usted será la encargada, pero ahora deje a la enfermera a cargo hacer su trabajo y no sea entrometida- lo decía con cara de enfado
-No soy entrometida, yo lo conozco ya se lo dije- dijo ya enfadada
-Ya sabe cuál es la condición para cuidarlo, y ahora puede marcharse-
Candy se quedo callada pero enfadada y a la vez preocupada porque era verdad que no iba muy bien, debido a que dedicaba su tiempo libre para estar con Albert.
-Tengo que prepararme de eso depende que pueda cuidar a Albert, pero no me puede impedir el Dorector que lo vea-
Así que de escondidas iba a ver a Albert aunque pocos minutos, pero valió la pena ya que después de unas semanas mientras Albert hacia una siesta, se abre de repente la puerta y ve como Candy entra con un pergamino en las manos
-Mira Albert! ya estoy titulada como enfermera por eso no podía quedarme tanto tiempo como hubiera querido- lo decía mientras se acercaba a la cama.
Albert se incorporaba y se sentía feliz al verla así -¡Felicidades Candy!, siento no tener algo de dinero y darte un regalo- lo decía contrariado
-No Albert, eso es lo de menos. Mi mayor alegría es que podre cuidarte exclusivamente, a partir de ahora- lo dijo con un gran sonrisa
-¡No Candy! no debes molestarte- lo dijo cabizbajo
-Agradezco tus cuidados pero no quiero que tengas problemas por mi culpa. Ya que creo que a este hospital no les importo, estoy seguro que les haría un favor si muriera-
-¡Que! Que tonterías dices Albert- mientras Candy se sentaba a su lado
-Es cierto Candy, podría decir que solo tú me has tratado con simpatía, y aun me pregunto porque- Candy no sabía que decirle ya que si le decía que lo conocía se iba a confundir más.
Y sin pensarlo ella se acercó a él y lo abrazo tiernamente para reconfortarlo, sorprendido Albert correspondió el abrazo acercando su rostro a sus rizos que emanaban un aroma a rosas. Candy al sentir su aliento cerca de su cuello sintió un poco de escalofrió por su espalda, por lo que ella poco a poco deshizo el abrazo.
Él también se iba separando de ella, y viéndola fijamente a sus ojos solo pudo decir -Gracias Candy- mientras con su mano le acariciaba la mejía.
Ella en ese breve instante cerro los ojos al sentir esa calidez de su mano, pero reacciono y se levantó repentinamente sus mejillas se tornaron rojas y sin poder ella misma explicarse el porqué se dirigió rápido a la puerta, solo pudo decirle:
-Bueno Albert debes animarte y darte tiempo. Pronto recobraras tu memoria y yo te ayudare, hasta mañana- y sin verlo a los ojos por lo nerviosa que se sentía se marcho
Albert esa noche recordaba el aroma de ella, cerraba los ojos y pensando en ese abrazo se preguntaba ¿Que me pasa? Soy un tonto, estoy confundiendo sus atenciones. Pero ella es la única que realmente se preocupa por mí, pero… yo no sé quién soy sin pasado sin futuro sentándose dijo:
-Será mejor que me vaya, me siento mucho mejor mi herida ha sanado. Y no quiero interferir en la vida de Candy, yo solo soy un estorbo y quizás un delincuente como dicen en el hospital- y con esa determinación se volvió a tumbar y se durmió.
Al día siguiente muy temprano fue a verlo el Director, le quito las vendas de la cabeza lo reviso y le dijo:
-Ya no es necesario vendarlo. Si usted recordara quien es su familia hoy mismo le daría el alta- lo dijo de una manera tosca
Albert solo bajo la mirada
-No le digo que se vaya hoy, pero tiene que dejar el hospital pronto. Nuestro objetivo de curar sus heridas está hecho, y no podemos seguirlo atendiendo más aquí- y sin más se dio la vuelta para salir de la habitación cuando Albert lo tomo del brazo y le dijo:
-Gracias por todo, y no se preocupe me iré pronto-
El director soltándose y sin verlo le dijo -Eso espero- y se marcho
A media mañana Candy iba a ver a Albert, ya más tranquila por lo sucedido el día anterior, aun se preguntaba porque se había puesto nerviosa al sentir la mano de Albert en su rostro ya que no era la primera vez que lo hacía.
Dejo a un lado ese pensamiento, y se alegró de que vería a Stear, Archie y las chicas, no los veía desde que la visitaron en el hospital por la llegada de Patty a América, que coincidió con el ingreso de Albert.
En esa ocasión al enterarse que Albert estaba en el Hospital ellos le insistieron a Candy en verlo, ya que lo conocieron en Londres cuando iban de excursión al Zoo y Candy se los presentó, a los chicos les cayó muy bien y por eso su interés por su salud.
Candy toco la puerta -Buenos días Albert, hoy tengo la tarde libre y Stear, Archie, Annie y Patty me han invitado para celebrar mi título, te he contado de ellos. Y bueno , solo serán unas horas -
El viéndola con una sonrisa le dijo –Vamos Candy, no tienes que decirme si puedes ir, diviértete te lo mereces- pero su sonrisa se borró porque había tomado la decisión de irse y no se lo diría aunque...
-¡Candy! -
-¿Si? Albert- lo dijo una divertida Candy
-No… nada Candy que la pases bien y cuídate si-
-¿Qué te pasa? porque te has puesto serio, estas seguro que te sientes bien?- le decía Candy un poco preocupada por su cambio de actitud
-Sí, es que no dormí muy bien. Ahora diviértete y no te preocupes por mí. Dormiré una siesta-
- Bueno descansa, te veré luego-
Al mediodía llego la enfermera con la comida sin decir una palabra se lo dejo en la mesita.
Albert que estaba acostado se levantó y le dijo -Buenos días-
Ella respondió con un leve movimiento de cabeza
-Por favor, me podría traer mis pertenencias y… un papel y lápiz- ella extrañada le dijo
-¿Se va hoy?-
- Si –
Asi que la enfermera se dio la vuelta y volvió por lo pedido por él.
Albert se cambió, después se sentó en la cama y apoyado en la mesita empezó a escribir una nota para Candy
Candy
Gracias por tus atenciones hacia mí, me has iluminado en mi oscuridad como un ángel.
Te lo agradeceré siempre.
Albert
Sin saber lo que Albert estaba por hacer Candy estaba muy contenta de ver a sus amigos.
-Hola a todos, que bien los veo. Que buen color tienen, se nota que van mucho de paseo- pero de repente su rostro evidencio tristeza.
-El sol, el aire libre también le vendría bien a Albert- diciéndolo un poco pensativa.
-Vamos Candy, ya verás que pronto recobrara la memoria y será el mismo que conocimos en Londres. Anímate ¡Si! - le decía Stear-
-Si Candy, te tenemos una bonita sorpresa, y esta tarde es dedicada a ti para celebrar tu diplomado, así que sonríe- le dijo Archie
-Tienen razón, perdonen. Se que Albert se pondrá bien- dijo Candy sonriendo
Tal como se lo había dicho Archie paso una tarde muy bella, ya estaba anocheciendo
- Que les parece si para terminar la celebración vamos a la ciudad a cenar. Hay un restaurante muy bonito, te gustara Candy- decía Archie
Todos entusiasmados por la idea respondieron al unísono - ¡Siiii vamos!-
Menos Candy -Gracias pero quiero ver como esta Albert, no quiero dejarlo mucho tiempo solo. Quiero verlo de nuevo sonreir dulcemente y solo yo puedo ayudarlo- mientras su mente se trasportaba a esos días en Londres.
Mientras iban camino a subir al coche para dejar a Candy al Hospital, Annie y Patty la observaban
-¿Te has fijado en Candy, Annie? Se le nota que estima mucho a Albert en toda la tarde no ha parado de hacer comentarios de él. Es curioso que a Terry ni lo ha mencionado-
-Bueno Patty que quieres decir, ella lo conoce de hace mucho y siempre han tenido una bonita amistad. ¿Oh acaso crees que Candy siente algo más por Albert?- lo decía asombrada por la deducción de Patty
-No… Bueno solo me llama la atención por la forma en que habla de el- pero no dijeron nada más porque ya subían al coche
Al llegar Candy pensaba en contarle lo bien que lo habia pasado a Albert, pero al entrar estaba vacía solo una breve nota en la cama y salió corriendo a buscarlo.
Albert sin un rumbo fijo se preguntaba, si había hecho bien en irse sin despedirse de Candy, solo a través de una nota. Pero casi al mismo tiempo se dijo que era lo mejor. Aturdido por el ruido de la ciudad vio un cartel que no muy lejos de allí estaba el parque de Chicago.
El fluir del agua, el viento haciendo música con las hojas de los árboles Albert se sentía bien cerca de la naturaleza.
De pie cerro los ojos y extendió los brazo para aspirar más profundo, al abrirlos elevo sus ojos al cielo y vio una estrella brillar más que todas y sin pensar dijo –Candy- su mente voló a los momentos que Candy cuidaba de él.
Ella siempre con su alegría, su dulzura y con una sonrisa
-¿Donde iré? Bueno me siento bien y sé que podré arreglármela, de momento me quedare aquí a pasar la noche este sitio me relaja-.
Al poco decir esto escucha que alguien lo llamaba, al principio pensaba si le estaba jugando una mala pasada su cabeza porque escuchaba la voz de Candy, pero a medida que la escuchaba más cerca no era su imaginación
–¡Es Candy! Me busca no… no puede ser. Candy no me lo pongas más difícil- y se escondió detrás de un árbol deseaba decirle que estaba allí, pero no quería ser una carga para ella. Pero Poupe lo delato, Candy al verlo corrió abrazarlo con lágrimas de felicidad
-¡Albert! que alegría que te he encontrado- mientras lo abrazaba con fuerza -No sabes cómo te he buscado, tenía tanto miedo de no volverte a ver -
Albert aun confundido y agradado por el interés de ella solo le pudo preguntar como sabía que estaba allí y fue cuando Candy le conto que lo conocía hace tiempo y lo mucho que la había ayudado.
-Ahora es mi turno de ayudarte Albert-
Pero él tenía claro su decisión -No Candy, gracias no te preocupes tanto por mí. Yo podré arreglármelas solo- y soltó su abrazo para irse. Mientras le decía que cuando recuperara la memoria sería la primera en saberlo, y sin querer mirar atrás respiro hondo y siguió caminando porque sabía que si la miraba no podría dejarla.
Pero Candy no se rindió y corrió tras él, mientras lo tomaba del brazo
-¡No! Albert no me dejes, por favor déjame cuidar de ti. Tú has sido alguien muy importante para mí no tengo familia es mentira que tengo un hermano llamado Albert, tú eres lo más cercano a una familia. Albert por favor quiero cuidarte con la misma ternura que tú lo has hecho conmigo- y mirándolo con ojos suplicantes y llenos de lágrimas Candy lo abrazo con fuerza y apoyo su cabeza en su pecho.
Albert al verla así no podía decirle que no, pensaba en lo bien que se sentía a su lado. Asi que el respondió a su abrazo y la estrecho con fuerza y bajo su cabeza ya que Albert era muy alto a comparación de Candy para decirle al oído que intentaría con todas sus fuerzas recuperarse lo más pronto posible.
Continuara…
Quiero que me disculpen por el gran retraso al subir el capítulo, pero intentare reivindicarme el fin de semana.
Gracias por esperar y por sus rewievs, que tengan una buena tarde abrazos
