CAPITULO 18
UN PEQUEÑO CASTILLO
Candy estaba decidida, a recuperar al Albert jovial y alegre que conoció desde que era una niña. Y como ya no podía regresar al hospital, Albert esa noche durmió en el auto caravana de Stear.
Candy decidió que debería buscar un sitio donde vivir con él para cuidarlo, y ayudarlo a recobrar su memoria. Aunque sabía que eso podría acarrearle problemas al dejar la residencia del hospital, así que al día siguiente muy temprano pidió el día libre para buscar un apartamento.
El día fue largo, Candy y Albert recorrieron muchos sitios pero el dinero no era suficiente.
Atardecía ya, cansados y desanimados por no encontrar nada se sentaron en una banca de un parque, Albert se sentía mal, sabia del sacrificio que hacia Candy
–Candy siento todo el trastorno que te estoy causando-
-Que dices Albert, es que con el dinero que tenemos no es fácil encontrarlo, pero ya verás tengo una corazonada y nuestra suerte cambiara -
-¿Así?, Pues dame el dinero que tengas- se escuchó una voz detrás de ellos
Ellos se dieron la vuelta, y vieron a tres hombres mal encarados los rodearon y tomaron fuertemente el brazo de Candy
– ¡No! La toques- Dijo Albert furioso -No tenemos nada-
-No les creemos, mira que preciosidad tenemos aquí- dijo uno de los malhechores acercándose peligrosamente a Candy y tomándole de la barbilla
-Pues entonces tendré que cóbrame de otra manera- lo dijo libidinoso
Eso saco de si a Albert, y sin pensar que estaba en desventaja le estampó un puñetazo en la cara y tiro al hombre al suelo dejándolo casi inconsciente por lo fuerte que le había golpeado.
El que sostenía a Candy, la soltó asustado por recibir un puñetazo también, pero el otro fue atacar a Albert, que este ágilmente esquivó y le dio un puñetazo en el estomago, pero el otro aprovecho para agarrarlo por detrás. Pero Albert al ser muy alto y fuerte no logro dominarlo, se dio la vuelta y empezó a pelear con el maleante.
-No permitiré que le hagan daño a ella-
Candy estaba sorprendida por lo fuerte que era Albert, y como de nuevo la salvaba del peligro. Los malhechores al ver su fuerza y envergadura mejor recogieron al otro que aún seguía tirado y se fueron corriendo.
Albert al asegurarse que se habían ido, fue inmediatamente a ver como estaba Candy, ella no decía nada estaba paralizada apoyada en un árbol
-¿Candy estas bien?- lo decía un Albert preocupado y la tomo por los hombros
Al contacto de él, ella reacciono
-Si Albert estoy bien- viéndolo a los ojos lo abrazo con fuerza y sus lágrimas empezaron a salir, apoyo su rostro en su fuerte y aun agitado pecho por la pelea.
El comenzó acariciar su cabello tiernamente y con una voz serena le dijo –No permitiré que nadie te haga daño mi pequeña Candy, es mejor que nos vayamos de aquí por si quieren volver- mientras la tomaba de la mano, ahora Candy se sentía más tranquila al sentir la protección y seguridad de Albert.
Iban caminado por un puente y al final de este vieron un edificio del cual colgaba un rotulo de alquiler, se vieron y sonrieron.
-Tengo la impresión que este será el lugar- Dijo Candy y no se equivocó, ya que la renta era baja aunque no era la mejor zona de Chicago.
Pero era un apartamento amueblado acogedor tenía un salón, una pequeña cocina, baño y dos dormitorios; le dijeron que eran familia por lo que la casera supuso que eran hermanos, esa noche Albert se quedaría allí y Candy se iría al hospital para preparar la mudanza.
-Buenas noches Albert, descansa ya que hace poco aun estabas en cama- le decía Candy y tomándolo de la mano le dijo:
–Gracias Albert por salvarme de esos hombres, eres muy fuerte. Terry me lo había dicho, pero ahora lo he visto con mis propios ojos, ya te contare de él ¿ok? - Albert le respondió con una sonrisa y con su otra mano acaricio sus cabellos
-No podía permitir que alguien te hiciera daño Candy, te acompañare al hospital-
-Oh no Albert, no te preocupes tomare un carruaje que me lleve al hospital y mañana vendré con mis pertenecías. Le pediré ayuda a Stear y Archie con la mudanza -
Por la mañana Albert se despertó pronto y decidió empezar a limpiar el apartamento, el día fue muy movido subiendo cosas, colocándolas, limpiando pero con la ayuda de Annie, Archie, Stear y Patty se logró en un día.
-UUUUfff Albert, estoy rendida y eso que tuvimos ayuda- y diciendo eso se sentó en el sofá del salón, mientras que Albert estaba en la ventana un tanto pensativo
-Estoy contenta porque ya tenemos nuestro pequeño fortín- lo dijo en broma Candy, Albert se volteo a verla y con una sonrisa le dijo:
-Creo que mejor sería un pequeño castillo, donde vive una bella princesa-
Candy se sonrojo un poco por la forma en que lo dijo -Que cosas dices Albert-
Él al ver su reacción, mejor cambio de tema no quería incomodarla
–¿ Candy? Que te dijo el Director del Hospital al ver que dejabas el hospital -
-¿Eh? nada no hubo ningún problema- no quería decirle lo que realmente le había dicho y pensativa recordó lo sucedido
El director -Candy me he enterado que se va a vivir fuera del Hospital, no tendrá algo que ver con ese hombre con amnesia ¿verdad?. No quiero inmoralidades aquí, con el personal de este hospital tan respetable- diciéndolo de una manera tosca
Candy nerviosa porque le mentía, sin verlo a los ojos le respondió –No, no tiene nada que ver con el, y si no me necesita para nada mas me retiro. Buenos Días- y salió de la oficina.
Habían pasados unos días, Albert y Candy se sentían cómodos viviendo juntos, eran ajenos al enorme revuelo que había por la supuesta desaparición de Albert en una Mansión al otro lado de la ciudad.
-Buenos Días Señora Elroy, ¿Como esta?- Le decía un tanto preocupado George mientras entraba a la Biblioteca
-Como esperas que este George, sin tener ninguna noticia de William. Tenía la esperanza que el informe que recibiste ayer de Europa nos trajera alguna pista, pero nada- y casi desfallecida se sentó en el sofá.
George se apresuró para ayudarla
-No sé hasta cuanto podré aguantar este sin vivir- Decía la Señora Elroy con lágrimas en los ojos. Era la primera vez que George la miraba de esa manera tan frágil, pero ni cuando murió Anthony que lo quería tanto la vio así, ya que siempre guardaba la compostura.
-No se preocupe Señora Elroy, algo me dice que él está bien y solo es cuestión de tiempo que William se comunique con nosotros-
-Ojalá tengas razón, es raro que ni con Robert o su amiga Rose se haya comunicado-
-Es posible que quería aislarse antes de tomar la responsabilidad de ser cabeza de los Andrew- lo decía un George que ni él se creía lo que decía, y solo lo decía para calmar a la Señora Elroy
-¡Más tiempo todavía! No… algo le ha pasado-
-Tranquilícese sé que estará de vuelta cuando menos lo piense, y no se preocupe que yo seguiré investigando- y despidiéndose muy cortes se fue.
Candy se marchaba cada día a trabajar al Hospital, y Albert hacia los quehaceres de la casa y se le daba muy bien cocinar, eso le hacía sentirse útil.
Y además prefería él cocinar porque un día Candy lo sorprendió haciendo la comida, el encantado por el detalle la probó, mientras Candy lo miraba expectante,
-¿Que tal sabe la sopa?, Albert-
-MMmmmm tiene un sabor diferente, muy rica Candy gracias- Sabia fatal pero para no hacerla sentir mal se la tomo, y como era lógico le sentó muy mal y pasó un dia espantoso visitando el cuarto de baño, más de lo que él hubiera querido.
Una tarde Albert en la cocina pensaba que cocinar para la cena
-Ya se, haré un rico estofado para Mi Pequeña Princesa- mientras cerraba los ojos y con una sonrisa de medio lado recordaba el rostro sonriente de Candy, pero rápido los abrió y serio dijo:
-¡Oh! ¿Que me pasa?- mientras se apoyaba en la encimera de la cocina
-¡No puedo, ni debo pensar en ella de esa manera! es solo una relación de enfermera que cuida a su paciente. Además no se si yo tengo familia o incluso esposa, pero…- su rostro reflejo angustia y pensaba:
Además, Candy debe tener a alguien. Recuerdo que menciono a Terry el día de la pelea, hoy que lo pienso. ¿Será él quien ocupa el corazón de Candy?, me dijo que me contaría de él… se lo preguntare. Aunque temía la respuesta, ya que aunque no lo quería admitir empezaba a sentir algo especial por Candy.
Un par de horas mas tarde ya se había hecho de noche, era un poco fría estaban ya en otoño. Así que Albert mientras esperaba la llegada de Candy, encendía la chimenea eso le daba al apartamento un ambiente cálido.
Pocos minutos después escucho unos pasos que subían las escaleras, y se abrió la puerta, a Albert se le ilumino la cara al ver a Candy – Bienvenida Candy –
-Uffff, hace frío- mientras se frotaba las manos
-Ven Candy, acércate y caliéntate frente a la chimenea-
Ella rápido se sentó en el sofá que estaba frente a la chimenea
-Gracias Albert, mira como tengo las manos- extendiendo sus manos para que las tomara Albert, el gustoso las tomo
-Si que las tienes frías- Se sentó junto a ella y empezó a frotarlas. En una mano puso ambas manos de Candy y con su otra mano empezó a frotarlas tan suavemente que parecía más una caricia que otra cosa.
Ese contacto hizo estremecer a Candy se sentía tan bien, pero a la vez se sentía incomoda ¿Que me pasa? se preguntaba en silencio.
Mientras que Albert lo disfrutaba, levanto la mirada lentamente hasta llegar a unos ojos esmeraldas que lo tenían hechizados; aunque su mente le decía que no debía su corazón y su cuerpo no le hacían caso, pero Candy rompió ese momento quitando sus manos y bajando la mirada dijo –Creo que ya no tengo frío, me iré a cambiar- se levanto y se fue a su habitación
Albert se quedó sentado, perdido en sus pensamientos viendo el fuego de la chimenea. Después de unos minutos salio Candy, Albert aun sentado y aparentando que estaba relajado le pregunto
-¿Quien es Terry?- Mirándola fijamente
-¡Eh! ¿Terry?- Candy se sonrojo ya que le había sorprendido la pregunta
-Recuerdas el día de la pelea con esos malhechores me lo mencionaste y dijiste que me contarías de el, y como han pasado unos días y no me has dicho nada de él por eso te lo he recordado-
-Si tienes razón, Bueno Terry es… es- ¿Porque me cuesta hablar de él? Delante de Albert se cuestionaba Candy
- Es amigo tuyo, lo salvaste de una pelea en Londres cuando tu vivías allí, tu trabajabas en el zoo Blue River, y fue así como comenzaste una bonita amistad con él, te estaba muy agradecido por haberlo salvado de una pelea. Terry y yo estudiábamos en el mismo colegio, y bueno él y yo…. - Se detuvo, no sabia porque le costaba decir que eran novios. Y como si leyera su mente Albert termino su frase
-Son novios ¿no? - diciéndolo con una sonrisa un tanto extraña, tratando de disimular lo que él no quería escuchar
-Si- dijo Candy sonrojada
-¿ Y donde está él?- dijo curioso
-Él está en Nueva York, es actor de teatro muy bueno- y poco a poco Candy empezó a contarle de Terry. Como lo conoció, cuando estuvieron en el colegio y sus visitas al zoo, las vacaciones en Escocia, en fin sus vivencias con Terry.
Y a medida que las recordaba, se olvido de lo incomoda que se sentía al principio de la conversación, y le cambio la cara a una de ensoñación.
Albert miro su cambio y haciendo su mayor esfuerzo para disimular su tristeza le dijo:
-Ya veo que lo quieres mucho, es muy afortunado de ser el dueño de tu corazón- mientras lo decía se levantó
-Ven, Candy vamos a cenar, que se enfría- lo dijo un tanto serio, algo que Candy no se percató
Esa noche Albert no podía dormir y pensaba:
Tengo que alejarme de ella, además no creo que a él le guste que yo viva con ella. Pero no tengo dinero… ¡Ya se! mañana buscare un trabajo para irme lo más pronto posible, además me ayudara a distraer mi mente aunque… no es mi mente la que debo distraer sino mi corazón…
Y tal como lo había planeado, salio del apartamento después de irse Candy al hospital, fue en busca de un trabajo.
Casi al final del día encontró uno, en un restaurante de la ciudad como lavaplatos, el sueldo era modesto pero no importaba, estaba contento de haberlo encontrado.
Se le había hecho tarde, así que se apresuro en llegar al apartamento pensaba que Candy ya estaría allí, pero cuando entro no la encontró, así que pensó que quizá había tenido una emergencia.
Es raro que no haya venido, bueno en parte esta bien porque pensé que ella haría la cena... y con una sonrisa dijo -De la que me he librado- y entro a la cocina
hacer la cena.
-Lo mas seguro Candy, vendrá con mucha hambre-
Al terminar la cena decidió esperarla en el salón leyendo un libro, cual fue su sorpresa ver entrar a una Candy alterada. Y sin decir nada fue directo a él a abrazarlo.
-Pensé que te habías marchado, por favor no te vayas de mi lado- lo decía sollozando
Eso dejo desconcertado a Albert Pero como sabe que me quiero ir se preguntó. Y sin contarle sus intenciones calmo a Candy
-¿Porque piensas eso?- dijo Albert
Se sentaron en el sofá, ella estaba ya mas tranquila
-Es que no te encontré cuando vine del hospital, y pensé que te habías ido sin decirme nada como hiciste en el hospital. Por eso fui a buscarte a la ciudad- y mirándolo fijamente a los ojos le dijo:
-Prométeme Albert que no te iras de mi lado, aunque recobres la memoria – lo decía con ojos suplicantes
Albert conmovido le contesto -No te preocupes, Candy- mientras pensaba Candy es lo que mas deseo, poder estar siempre a tu lado…
Continuara…
Bueno en esta etapa de convivencia se despiertan muchos sentimientos y deseos, Mmmm mejor dicho es muy bonita e interesante para Candy y Albert. Jejeje
Muchas gracias por su tiempo en leer el capitulo y por sus comentarios, les deseo que tengan una bonita semana. Y no tardare en poner el siguiente capitulo ;)
