SUMMARY: La vida está llena de momentos especiales, ya sean dulces, amargos, felices o tristes. Eso es lo que la hace tan especial. [Fic para el mini reto: Semana INTENSA del foro ¡Siéntate!]

DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha y Co. no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia es propiedad mía y está hecha sin fines de lucro, sólo con el fin de entretener y despejar la mente, aprovechando de endeudarse en las actividades del sexy foro~


El cielo nublado apenas dejaba pasar los rayos del sol de mediodía, el frío calaba profundo en la piel por culpa de las heladas, pero el interior de la cabaña se mantenía cálido. Podrían atribuirle eso al fuego o a la comida recién servida, pero ellos sabían que gran responsabilidad la tenía la compañía.

V
Nevada

Todos estaban alegres, reían luego de escuchar un chiste de Shippō, los más pequeños en el otro extremo también jugaban con entusiasmo, haciendo el ambiente aún más familiar.

En algún momento, durante la despreocupada charla, ella rozó por accidente la mano de su compañero, ambos se sonrojaron cuando sus miradas se encontraron, atrapándose por unos segundos. Nadie había notado el gesto, excepto el monje, quien sonrió mientras los observaba de reojo, sin querer interrumpirles el momento. El joven exterminador levantó la otra mano para rascarse descuidadamente la nuca, mientras la joven sólo podía sentir sus mejillas arder más intensamente al sentir como él le apretaba tímidamente la mano, ambos miraron hacia el suelo sin soltar palabras, pero volviendo a lo que hacían antes.

Él tomó torpemente su pocillo, derramando parte de su contenido en sus piernas y saltando en respuesta refleja, interrumpiendo el contacto con su compañera y llamando la atención de todos.

— ¡Kohaku! ¿Estás bien? — Su hermana se apresuró a auxiliarlo, preocupada.

— S-Sí, no te preocupes… — Murmuró, mirando de reojo a Rin y volviendo a sonrojarse.

— De seguro el frío le quitó algo de sensibilidad en los dedos — Miroku les sonrió con complicidad, a lo que ellos sólo pudieron responder desviando sus rostros —. Ya sabes que las nevadas pueden producir ese tipo de cosas.

Sango asintió, aún ignorando la verdadera razón de la torpeza de su hermano. Rin volvió a sonreír disimuladamente cuando todos volvieron a lo suyo y dejaron de prestarles atención, buscando nuevamente la mano de Kohaku.

Sí, probablemente la nevada fuese la culpable de que sus manos quisieran sentir el calor de las del castaño.


Palabras: 326.


Bueno, yo shippeo locamente el Kohaku/Rin así que... no me fusilen. Es que ambos son tan tiernos, y además que pasaron por fuertes cosas a tan temprana edad... creo que podrían entenderse a la perfección. Sí, se ven muy lindos juntos (L)

Disculpen el retraso, mañana (en un rato) traeré el siguiente, ya sólo nos van quedando dos :3

¡Gracias por leer! Espero tenerlos hoy también por aquí.

Yumi~