CAPITULO 22

UN ESPERADO ENCUENTRO

Al entrar al banco como era natural se hizo notar, no por su forma de vestir ya que vestía de forma sencilla un pantalón vaquero y una camisa de color negra pero su porte elegante, sus facciones perfectas y su cabello un poco revuelto por el viento le daba un aspecto desenfadado y sumamente sexy.

Por lo que no paso desapercibido por el personal femenino del Banco que lo veían de reojo, y él como era su costumbre era ajeno al efecto que hacia.

Siguió caminando con naturalidad y se dirigió sin titubear a la oficina principal. Él sabía perfectamente que esa era la oficina de George solo rezaba porque estuviera allí, ya que temía no encontrarlo por estar en un viaje de negocios o incluso por estarlo buscando a él…

-Buenas Tardes Señorita ¿Esta el Señor George Jhonson en su despacho?- al terminar la pregunta se tenso a la espera de la respuesta de ella.

La secretaria de George se encontraba de espaldas a él, porque estaba colocando unos documentos en un archivador y asi en esa posicion le respondió

-Si se encuentra caballero, pero ahora mismo tiene una llamada muy importante…- mientras se volteaba para ver quien preguntaba por su jefe, se quedo sin palabras y sin poder ocultar la agradable vista que tenia, ya que que estaba acostumbrada a tratar con los socios del banco que eran hombres mayores y estirados. Por eso su grata sorpresa ya que Albert era todo lo contrario.

Albert suspiro aliviado ya que detrás de esa puerta se encontraba George, más que su tutor era su amigo y confidente.

-Si gusta esperar, Caballero- le decía Ruth mientras salía de su tontuna

Albert le sonrio –Si gracias voy a esperarlo, Señorita-

-Me… me llamo Ruth- le dijo titubeando

-Entonces Ruth le puede decir por favor al Señor Jhonson que lo busca un amigo suyo-

-Por supuesto que si, ¿A quién anuncio?-

-Digale que soy Albert-

-Señor Albert… ¿y su apellido?- le dijo curiosa

-Creo que no hace falta, nose preocupe él sabrá quien soy-

-Esta bien como usted diga Señor Albert, venga conmigo por favor lo llevare a la sala de visitas-

Albert con una sonrisa le agradeció su amabilidad, ella se marcho hacia el despacho de George, Albert se quedo de pie observando lo señorial y lujoso del lugar no había cambiado mucho, él alguna vez fue con George cuando aun era un adolescente.

Entretanto George se encontraba en su despacho firmando unos documentos y escucho tocar la puerta

Toc toc -Disculpe Señor Jhonson, siento molestarlo, pero es que tiene una visita-

-¿Una visita? Si no tengo nada programado para lo que queda de tarde- le dijo serio

-Si lose, pero no es ninguno de los socios es un joven muy atrac…. Ehh digo joven caballero y se hace llamar Albert, dice que es un buen amigo suyo –

Él al escuchar el nombre se levanto inmediatamente, no podía creerlo ¿Será William?, y sin decirle nada se dirigía hacia la puerta.

-Señor Jhonson iré yo a buscarlo- mientras se apresuraba para alcanzar a George

-¡No!, no se preocupe Ruth- y cerro la puerta tras el, dejando a una anonada Ruth por la reacción de su jefe.

Los segundos le parecieron horas a George, mientras iba a la sala de visitas deseando que fuera Albert Ojalá seas tú William y su incertidumbre se desvaneció cuando entro a la sala y lo vio.

Albert miraba por un vitral mientras escucho pasos, al voltearse vio a George no había cambiado siempre con su porte elegante quizás un poco canoso.

-¡George! que alegría volverte a ver- mientras se acercaba ha abrazarlo tan fuerte como trasmitiéndole todo el cariño que le tenia.

George por su parte trataba de reprimir sus lágrimas pero estaba tan feliz de verlo y que estaba bien que no pudo detenerlas.

-Mi querido William no sabes lo feliz que me siento- mientras el también con fuerza lo abrazaba

-Te había buscado por todas partes ¿Donde has estado todo este tiempo?- mientras lo tomaba de los hombros para verlo mejor - Estas bien, ¡te has cortado el pelo! Te ves mas maduro- le decia con una sonrisa, en eso se percato que se acercaba Ruth entonces le dijo -Ven William vamos al despacho para tener privacidad y me cuentes donde has estado todo este tiempo-

Ruth se paro en seco al encontrase a su jefe y su apuesto amigo camino al despacho, iba hablar cuando George le dijo:

-Por favor Ruth no estoy para nadie, no quiero que nadie me moleste - lo dijo tajante

-Como usted diga Señor Jhonson, ¿Les llevo algo de tomar?-

-No, no se moleste Ruth, nosotros nos serviremos gracias- y sin mas entraron y se cerro la puerta

Casi de inmediato se acerco Cristin la asistente personal del Director del Banco

-¿Pero quien es ese joven tan apuesto?- preguntaba curiosa

-Pues se ha presentado como un amigo del Señor Jhonson-

-Nunca lo había visto por aquí- y eso que llevo 5 años trabajando aquí

-Si es raro, estoy segura que es la primera vez que viene a verlo, pensaba que el Señor Jhonson no tenia amigos es que es tan reservado-

-Bueno ojala venga mas seguido porque es muy buen mozo- lo decía con una sonrisilla, y antes que les llamaran la atención siguieron con su trabajo aunque Ruth seguía intrigada del misterioso y guapo amigo de su Jefe.

Ajenos al revuelo que había causado la visita de Albert, ellos estaban ya más tranquilos, se sirvieron un whisky para terminar de relajarse y se sentaron en el sofá.

-William donde has estado todos estos meses, hemos movido cielo y tierra pero todo había sido en vano ya que no fuimos capaces de encontrarte. Teníamos la sospecha que posiblemente estuvieras en América pero era solo una suposición- le decía con cara de frustración al recordar todo lo que había hecho por encontrarlo.

-Lose George perdóname por haber causado tanto sufrimiento, reconozco que no fue buena idea regresar a Europa de esa manera tan precipitada sabiendo el peligro de la guerra-

-Siempre tan impulsivo y rebelde, no serias tu si actuaras de otra manera, lo importante es que estas aquí. Pero aun no me has contestado donde has estado- mientras le daba un sorbo a su whisky

-Bueno George es una larga historia. Y si no me he comunicado en todo este tiempo no es porque no quería sino porque no había podido-

-¿Como? ¿Que te ha pasado?- lo decía preocupado pensando que quizás lo habían retenido contra su voluntad y se había escapado.

-No te preocupes George estoy bien ¡No me ves!- lo decía para tranquilizarlo

Dio un suspiro y comenzó su relato –Había logrado llegar a Italia después de esperar que se calmara un poco los bombardeos, allí aborde un tren que llevaba heridos de la guerra y refugiados- y su rostro se entristeció al recordar lo cruel de la guerra pero siguió su relato, George lo escuchaba atentamente

-Pero el tren fue atacado, si no hubiera sido por poupet quizás no hubiera sobrevivido-

-¿Como dices? ¿Por la mofeta?-

-Si, salte antes de la explosión porque poupet quizás presintió que algo malo iba a pasar. Y salto del tren, fui tras de ella y a los minutos una gran explosión se escucho. La onda expansiva me golpeo la cabeza y perdí la memoria- y asi continuo Albert relatando lo vivido a George y como llego hasta Chicago

-Así que perdiste la memoria- se levanto del sofá como asimilando lo relatado por Albert

-Entonces estos últimos meses ¿Has estado en el hospital de Chicago?- mientras pensaba en lo cerca que estaba

-No, pero fue allí donde un dulce ángel me saco del hospital y me cuido hasta ahora- lo decía mientras ponía cara de ensoñación al pensar en Candy.

-Pero ya te lo contare luego, ahora dime como esta la tía- decía expectante

-La señora Elroy se encuentra bastante afectada desde que desapareciste, aunque es fuerte su salud se ha visto afectada y mas ahora que…- y se detuvo

-¿Ahora que?- Le dijo preocupado Albert y se levanto del sofá

- Que el señorito Stear se ha marchado a la guerra como voluntario-

Albert se dirigió al ventanal y con voz apagada dijo -Es comprensible-

-Bueno aunque no me has preguntado por ella, tengo que contarte algo sobre Candy- le decía serio

-No se como te lo tomaras, sé que le tienes mucha estima pero…-

Albert se dio la vuelta curioso, y por eso mismo lo dejaría hablar -¿Que le ha pasado a Candy?-

-Bueno la señora Elroy me comento que Candy vive aquí en la ciudad y …-

-¿Y?, continua George- Pero ahora dudaba decírselo, porque no sabia como se tomaría la noticia, ya que sabia que Albert le tenia un cariño ¨especial ¨ a Candy.

Tomo valor y le dijo -Bueno que esta viviendo con un hombre, y si quieres mi opinión me ha decepcionado mucho su actuar-

Albert no pudo mas y se echo a reír -Vaya ¿Quien será el afortunado?- le decía con una media sonrisa

A George le había desconcertado su reacción -No puedo creer que no te moleste, y por primera vez estoy de acuerdo con la Señora Elroy que esta vez Candy no ha actuado bien-

-Pues a mi no me parece mal su actuar- le dijo divertido

-Pero… ¡William que te pasa! acaso ese golpe te ha hecho olvidar lo que sientes por ella. No te intriga el porque ha hecho eso-

-Claro que no lo he olvidado, de hecho ha crecido lo que siento por ella- lo decía mirándolo a los ojos pero luego se giro y fue de nuevo al ventanal.

-¡Entonces!, como te lo tomas de esta manera-

-Te dije antes que un dulce ángel me cuido hasta ahora y sabes porque no me ha enfado porque ese afortunado que vive con Candy soy yo- volviéndolo a ver

-¡Que dices William! todo estos meses… ¿Has estado viviendo con Candy?- Lo decía sorprendido

-Si George, el destino ha movido sus hilos de una manera que fui a parar al mismo hospital donde trabaja Candy, pero después de unos días el hospital ya no quería hacerse cargo de mi porque pensaban que era un delincuente o un espía de la guerra, y aunque al principio yo no quería ser un problema para Candy, ella a pesar de todo se ofreció para cuidar de mi hasta recuperar la memoria. Dejo el hospital y buscamos un apartamento, arriesgando así su reputación, ya que al vivir juntos daría pie a las habladurías pero dijimos que éramos familia-

George se encontraba atónito al escuchar lo relatado por Albert

-Sabes George nunca he sido tan feliz como hasta ahora viviendo con Candy, me parece irónico que estando amnésico hizo que me acercara no solo más a Candy sino también a mis sobrinos todos ellos me han ayudado a mi recuperación, y por eso se lo de Stear espero que vuelva pronto la guerra es horrible-

-Todos esperamos que vuelva con bien- decía George pensativo

-Y dime como se ha enterado la tía de lo de Candy si ella no se ha interesado nunca por su bienestar-

-Ha sido el señorito Neal-

-¿Neal? hasta cuanto dejaran de hacer daño a Candy- Lo dijo enfadado -Y que interés tiene Neal con quien vive Candy- lo dijo como intuyendo algo…

-Que insinúas…-

-No se George, creo que Neal tiene algo entre manos, será mejor no perderlo de vista-

-Esta bien, y ahora dime William ¿Te vendrás conmigo a la mansión? La señora Elroy se llevara una agradable sorpresa y se pondrá muy feliz de volver a verte… -

Albert pensativo le contesta:

-¡No! Aun no es el momento pero le darás esto- se levanto para ir al escritorio y se sentó, tomo una pagina y una pluma. Y comenzó a escribir

-¿Que haces?-

-Le entregaras esta carta a la Tía, dile que te ha llegado esta tarde-

-Entonces ¿Cuando iras a verla?-

-Dentro de 2 semanas- lo dijo serio

-¿Porque dos semanas?

-Porque quiero que preparemos mi regreso pero con la diferencia que esta vez haremos publica mi identidad como la cabeza de los Andrews lo he retrasado demasiado y ahora ha llegado el momento-

Mientras lo decía con ese aplomo y seguridad, George se sentía satisfecho por el hombre en que Albert se había convertido y se sentía muy orgulloso.

-No te preocupes William estará todo listo, empezare mañana mismo a disponer todo para tu regreso- lo decía complacido que su querido rebelde sentara la cabeza.

-Y que le dirás a Candy o ya sabe quien eres en realidad-

-No lo sabe, ya llegara el momento oportuno para que lo sepa- y lo decía con una media sonrisa -Bueno George, tengo que irme-

-Espera un momento- mientras iba al escritorio -Creo que necesitaras esto- y le daba un sobre con dinero

-Ah si claro, tanto tiempo en austeridad que ya me había acostumbrado- mientras le guiñaba un ojo

-Bueno ya no William, recuerda que ahora todo esto te pertenece como cabeza de los Andrew- mientras ponía una mano en su hombro –Entonces ¿Te veré mañana?-

-Si George, pero creo que será mejor no vernos aquí, quedemos cerca de donde vivo con Candy- George estuvo de acuerdo se verían todos los días hasta su presentación oficial. De esta forma pondría al tanto a Albert del estado de las empresas de la familia.

Unas horas antes en el Hospital…

Toc, toc -¿Me mando a llamar Señor Director?-

- Si Candy pasa, tengo algo que decirle- lo decía serio y con una mirada inquisidora

-Pues lo escucho Director- decía Candy tranquila aunque un poco extrañada por la actitud tan fría del director

-Iré al grano Candy, le mande a llamar para comunicarle que usted esta despedida. Y no se moleste en buscar trabajo en otro hospital de la ciudad porque ninguno la contratara-

Candy palideció –¿Co.. como dice? pero ¿Por qué?-

-Me he enterado que nos ha estado engañando todos estos meses y que vive con ese hombre , desde el principio fui muy claro con respecto a eso-

-Pero… Doctor-

-Es una vergüenza que viva con un hombre sin estar casados, que inmoralidad- decia ya enfadado

-No piense mal, ¡Tanto Albert como yo somos personas respetables y no tenemos de que avergonzarnos, porque no hemos hecho nada malo!- iba a seguir hablando pero el director la interrumpio

-Cállese, recoja sus cosas y márchese de este honorable hospital-

Candy salio llorando del despacho, mientras escuchaba comentarios muy hirientes hacia ella, ya que todo el hospital se había enterado de su situación.

Mientras guardaba en una caja sus pertenencias pensaba Como es posible que se haya enterado si habíamos tenido cuidado, esto seguramente ha tenido que ver Neal me habrá seguido quizás alguna vez hasta el apartamento sin darme cuenta-¡Te odio Neal!- Lo decía con lagrimas de frustración.

Y no se había equivocado ya que unos días antes, el día en que Candy lo rechazo en la puerta del hospital, Neal se fue furioso

Splat! –Neal que es ese portazo, me has asustado ¿Que te pasa?- decía Elisa mientras hojeaba una revista

-Y mama ¿Donde esta?-

-Se acaba de marchar, ha ido a ver a la Tía Abuela tenia algo importante que decirle- mientras una risa malvada salía de su boca

-Así que donde la Tía Abuela…- dijo como meditando y llevando su mano a la barbilla

-¿Que estas pensando Neal?-

-Ven vamos a ver a la tía también, te interesará lo que le tengo que contar…- y de esa manera la Tía abuela se entero de que Candy vivía con un ¨delincuente¨ ya que así fue como lo describió Neal movido por los celos...

Termino de guardar sus pertenencias y Candy salió del hospital, se volteo a verlo con mirada melancólica como despidiéndose de el y con desgano empezó a caminar en dirección al apartamento, pensaba en lo injusto que era la vida con ella porque las cosas que más quería el destino se las arrebataba Mi trabajo que tanto me gustaba, y las personas.. Anthony, Terry… pero si con algo le volvía la sonrisa y le reconfortaba, era pensar que Albert estaba con ella.

- Estando juntos se que de alguna manera u otra saldremos adelante- decía mas animada pero de repente se detuvo Pero… Y si recupera la memoria se ira de mi lado... No, no debo pensar en eso sacudió su cabeza y siguió su camino.

Cuando llego sabia que aun faltaban unas horas para que Albert llegara, sin saber que él había recobrado su memoria y en ese momento se encontraba con George .

Cuando entro al apartamento se dejo caer al sofá dio un resoplo y dijo –Tengo toda la tarde por delante ¿Que haré? ¡Ya se! limpiare bien la casa y le haré una rica cena a Albert-

Así que comenzó a ordenar y sacudir cada parte del apartamento, hasta que llego al dormitorio de Albert ella casi nunca entraba allí.

Pensaba si era correcto pero era justo que ella limpiara alguna vez -Pobre Albert siempre es el que limpia todo, que sorpresa se llevara-

Empezó a quitar el polvo aunque no era mucho, la tenia muy ordenada en eso vio que unos periódico estaban mal colocados arriba del armario -Oh Albert a olvidado tirar esos periódicos se sorprenderá que lo he arreglado- sin imaginarse que ella seria la sorprendida, tomo una silla y subió para ir bajando los periódicos pero algo llamo su atención.

Era una foto de Terry, en otro había otra portada de él anunciando su decaída y entre mas veía los periódicos se dio cuenta que todos tendían algo relacionado con Terry.

-Albert ¿Porque tienes todo esto aquí guardado? Acaso me querías proteger y evitar que no siguiera sufriendo por Terry. Albert.. siempre cuidando de mi –

Ella bajó todos los periódico y con curiosidad empezó a leer, sus ojos empezaban a llenarse de lagrimas y su corazón se oprimió al enterarse del fracaso de Terry en su obra debut como actor principal debido al alcohol, que este había dejado el grupo de teatro y a Susana. Y no sabían nada de él, ella no paraba de llorar

-Terry… Pensaba que tú estabas llevando bien nuestra separación, yo me he esforzado cada día en dejar de quererte y creo que lo estoy consiguiendo. Pero tú... Acaso no recuerdas que lo prometimos ser felices con nuestro destino- continuo su llanto y como una niña pequeña se durmió de tanto llorar.

Después de unas horas iba subiendo las escaleras del edificio de apartamento Albert, venia más tranquilo y hasta animado porque estaba decidido a conquistarla. Siendo esto la razón principal para acelerar su presentación como cabeza de los Andrew, quería protegerla de todo y de todos, ya no quería tener mas secretos con Candy quería decirle quien era en realidad y lo mas importante poder decirle lo que sentía por ella-

Al entrar le extraño ver luz en su habitación, y su sorpresa fue ver a Candy dormida sobre la alfombra y rodeada de los periódicos que el pensaba había escondido bien para evitar que ella sufriera.

Una sombra de tristeza cubrió su corazón, al ver en el rostro de ella que había llorado mucho y pensó Aun lo amas Candy… Pensé que ya lo ibas superando, pero me equivoque. Me imagino que querrás ir a buscarlo… Suspiro pesadamente y la tomo en sus brazos suavemente, pero para no despertarla la puso en su cama, le limpio delicadamente las lagrimas y no pudo resistir acariciar su rostro y su cabello Eres tan bella Candy como quisiera poder hacerte yo feliz, daría todo por tu amor... le puso una manta y salio pensativo de la habitación.

Unos minutos después Candy abría despacio sus ojos

-¿Dónde estoy? Dijo sentándose –Ah si, estoy en la habitación de Albert me quede dormida, pero…- y se percato que estaba en la cama y no en el suelo.

Luego escucho ruidos de platos –Entonces ha sido Albert el que me puso en su cama y ha limpiado mis lagrimas, pensé que soñaba pero en realidad eran sus manos las que tocaban mi rostro- y se dejo caer de nuevo a la cama, abrazo a la almohada y solo dijo -Albert…-

Continuara…

Hola a todas, por los pelos he cumplido pero lo logre jejeje bueno esto se pone cada vez mejor hasta yo me emociono :), bueno agradezco sus comentarios y por seguir leyendo.

Este fic si tendrá un final más definido y feliz que el anime o el manga, de hecho mi fic no termina en la colina de Pony yo continuare la historia, espero que no las aburra. Un abrazo muy fuerte para todas :)