CAPITULO 23

CAMBIANDO EL DESTINO

Albert se despertó vio el reloj, aun no amanecía, pero ya no podía dormir. El día anterior había sido diferente y extraño con muchas emociones y sentimientos encontrados, volver a ver a George, sentir de nuevo el peso de su apellido y por consiguiente la responsabilidad que eso conlleva pero sobretodo ver de nuevo a Candy llorar por Terry.

Así que se sentó en su cama y como no quería abrumarse mejor se levanto, se ducho se vistió y antes de reunirse con George tal como habían acordado la tarde anterior, decidió dar un paseo y así despejar su mente y pensar tranquilamente lo que tenia que hacer de ahora en adelante.

El sol ya había salido y sus rayos inundaban de su luz la habitación de Candy, se sentó sobresaltada-¿Que hora es?- vio el reloj

-¡Me he quedado dormida!, tengo que irme al hospital es raro que Albert no me haya despertado- mientras corría al armario para cambiarse pero de pronto se detuvo y recordó que la habían despedido del hospital, así que ya sin prisa salio de la habitación.

-Buenos Días Albert- pero nadie le respondió iba camino a la cocina para ver si estaba allí, pero vio que en la mesa del comedor estaba preparado el desayuno y junto a ella había una nota, curiosa la tomo y empezó a leer

Buenos Días Candy

Espero que no te hayas quedado dormida y llegues tarde al hospital, pero es que tuve que salir temprano al restaurante, porque olvide decirte anoche que me han cambiado el turno, que tengas un bonito día…

Albert

-No sabia que abrieran tan temprano, es extraño que no me lo haya dicho… pero hoy que lo pienso desde ayer por la noche lo he visto diferente estaba especialmente callado y serio-

Se sentó y empezó a desayunar Será que al ver que había llorado tanto junto a los periódicos... pensará que es porque no he olvidado a Terry. Pero… tengo que aclarárselo porque no es así…

Candy ese día se había propuesto encontrar un trabajo en otro hospital aunque el Dr. Leonard le había dicho que no se molestara, pero no se rendiría.

En una cafetería no muy lejos del apartamento Albert entraba

-Buen día George, ¿Me esperabas hace mucho?-

-No, hace cinco minutos que he venido-

-Bueno George cuéntame cual fue la reacción de la tía al recibir mi carta- preguntaba mientras se imaginaba la cara de su tia

Así que este le contó que la señora Elroy se puso muy feliz con la carta y que muy animada empezó a pensar en los preparativos de su presentación incluso pensaba hacer una fiesta e invitar a la familia y a los socios.

Después de estar casi todo el dia reunidos, Albert fue en busca del doctor Martin quería seguir con la rutina para no levantar sospecha, además se llevaba muy bien con el doctor y lo invito a tomar un café o lo que ¨quisiera¨, este le agradeció el gesto y le dijo que para llegar mas pronto al bar tomaran el atajo por el parque, Albert se sonrió por la prisa que tenia el Dr. Martín de ir al bar a tomar no precisamente un café, pero se sorprendieron al encontrarse a Candy sentada en una banca del parque muy pensativa y triste.

El primer pensamiento que se le cruzo a Albert fue que estaba así por Terry

-¿Candy que haces aquí y no en el Hospital?-

Y el doctor Martin dijo: Acaso te han despedido por ser una enfermera muy enojada jajaja- lo dijo en broma pero no estaba equivocado

-Ehh bueno si… aunque no ha sido por eso Dr. Martin- dijo cabizbaja

Ambos se sorprendieron y el doctor Martin se sintió mal ya que no pensaba que de verdad la habían despedido

-Candy, ¿Pero que ha sucedido para que te hicieran eso?

-Ehhh pues… - no encontraba como decirle que era porque habían descubierto que ellos vivían juntos

Cuando de repente se escucharon unos gritos y muy cerca de ellos un gruñido, detrás de unos matorrales apareció un león todos se asustaron y Candy se levanto de la banca y corrió a los brazos de Albert mientras que el Dr. Martin se puso detrás de él.

-Candy ponte detrás mío con el Dr. Martin- le dijo en un susurro para no alterar mas al león

Ella le dijo no con la cabeza

-¡Vamos Candy! hazlo despacio ya veras que todo saldrá bien- viéndola fijamente a los ojos

Ella accedió pero tropezó y al caer al suelo dio un pequeño grito, eso hizo que el león se sintiera amenazado y se lanzó hacia Candy pero Albert con reflejo se puso en su camino evitando que atacara a Candy pero el recibió el zarpazo del león.

Candy casi se desmaya pensando que había matado a Albert, ella quería ir donde él pero no la dejo el Dr. Martín. Los cuidadores distrajeron al león para que no volviera atacar a Albert, además querían alejarlo para poderlo matar, pero Albert lo evito insistiendo que el intentaría meterlo en la jaula le llevo unos largos minutos pero lo logro.

Así que una vez dentro el león, Candy se soltó de el doctor Martín

-¡Albert! ¿Estas bien? -Y fue abrazar a un mal trecho Albert

-Candy no me abraces tan fuerte, no es que no me guste sino es que me duele un poco- mientras hacia un gesto de dolor

-¡Oh!, Lo siento Albert pero es he tenido tanto miedo que te pasara algo malo, no podría soportarlo- mientras lloraba nerviosa pensado lo que hubiera podido pasar si el león no hubiera querido entrar en la jaula.

-Vamos Candy tranquilízate, no ha sido nada- mientras le sonreia

-¿Como dices? ¿Qué no ha sido nada? Si casi te mata por evitar protegerme no hubieras hecho eso- mientras seguían saliendo sus lágrimas sin control

-Candy te lo dije hace un tiempo- mientras la tomaba de la barbilla con su mano derecha -No voy a permitir que nadie te haga daño- mientras con el pulgar acariciaba su mejia

El doctor Martin al verlos sonrió -Pero acaso no se dan cuenta de lo que se aman- y a medida que se iba acercando a ellos carraspeo para hacerse notar porque parecía que no había nada mas que ellos dos, lo que provoco que se rompiera ese momento entre Candy y Albert

-Ven muchacho de nuevo a la clínica hay que curarte para evitar que se te infecte esas heridas- mientras caminada decía para si Heridas de amor… jejeje

Llegaron a la clínica, Albert se sentó tenia rasgada la camisa del lado izquierdo iba a quitársela pero le dolió el hombro

-Albert deja, no te esfuerces yo te la quitare- le dijo Candy se sentó frente a él y empezó a desabotonar la camisa aunque lo había hecho muchas veces para curar a un paciente no sabia porque se sentía nerviosa y hasta un poco acalorada pero lo atribuyo al incidente del león, mientras que Albert la miraba fijamente al tenerla tan cerca pero luego bajo la mirada y sonrió de medio lado ya que se acordó de un sueño que tuvo no hace mucho.

Una vez que le quito la camisa a Albert, Candy comenzó a limpiarle la herida. Había tenido suerte que no fue muy profunda, mientras lo hacia Candy volvió a pensar en que ya no volvería mas al hospital curar algún enfermo, Albert observo su cambio e intuyendo le pregunto –Candy, ¿Que ha pasado en el hospital?-

-Te lo diré después-

-Anímate Candy, que te parece si trabajas con un reconocido medico en su consulta – le decía el Doctor Martin

-Lo dice en serio Dr. Martin, ¿Me recomendaría con el?-

-Bueno eso esta hecho lo tienes delante- mientras se empinaba una botella de whisky

-¿Usted? – Dijo Candy un poco desilusionada

Albert quería detener la risa al ver la cara que puso Candy, ella al verlo se enfado y le apretó mas de la cuenta el vendaje

-auchhh Candy –

-Lo siento Albert, pero me parecía que estaba un poco floja-

El acercándose despacio a su oído, en voz baja le dijo:

-Vamos, Candy es una buena opción mientras encuentras otro trabajo en un hospital- ella lo miro y pensaba Albert … siempre tienes las palabras adecuadas…, Gracias.

Así que ella asintió con la cabeza -Tienes razón Albert-, y dirigiéndose a el Doctor Martin dijo:

-Acepto trabajar con Usted. Muchas gracias por ofrecerme el puesto de enfermera-

-Muy bien Candy me alegro que lo aceptes, ¿Cuando quieres empezar? -

-Mañana mismo- dijo muy animada.

Luego de terminar de curar a Albert se marcharon, iban camino al apartamento

-Candy, Ahora ya puedes contarme ¿porque te han despedido?-

Ella agacho la cabeza y le empezó a contar lo sucedido con el director y lo que tuvo que escuchar del personal del hospital.

Albert se sentía mal, detuvo su paso y le dijo –Perdóname Candy, esto es por mi culpa-

-No Albert tu no tienes la culpa, aunque hubiera sabido esto no me importa. No me hubiera perdonado nunca no cuidar de ti, eres mi amigo y te quiero mucho- ella se detuvo y sus mejias se sonrojaron

Albert se sorprendió por sus palabras y no pudo evitar sentirse feliz –Gracias Candy por tus palabras, tu para mi eres muy especial y yo también te quiero mucho- diciéndolo desde lo mas profundo de su corazón

-Gracias Albert- y aun sonrojada Candy continuaron su camino hacia el apartamento.

Al día siguiente Candy se levanto muy temprano o eso pensaba ella no quería que le pasara como el día anterior, pero se dio cuenta que Albert ya se había marchado

–Vaya otra vez se ha ido temprano, pero no me dijo nada- lo decía extrañada llevo su mirada a la mesa si había dejado una nota como ayer y efectivamente había una nota y junto a ella había algo mas era una rosa rosada.

Querida Candy

Te deseo mucha suerte en tu primer día con el Dr. Martin, no seas muy dura con el tenle paciencia. Siento no poder decírtelo personalmente pero tengo de nuevo el primer turno en el restaurante.

P.D Te dejo esta rosa por agradecimiento a tus cuidados de ayer, espero que te guste…

Albert

Candy inconscientemente se llevo la nota a su pecho y suspiro luego tomaba la bella rosa –Que hermosa es- pero al ver el reloj salio de su ensoñación, se fue cambiar y desayuno rápido, ya se marchaba cerro la puerta tras si e iba bajando las escaleras cuando se detuvo en seco y regreso al apartamento, luego salio de nuevo pero con la rosa en su mano

Al llegar a la clínica –Buen día Doctor Martin- decía una jovial Candy

-Buen día Candy, vaya ya veo que quieres dar el toque femenino a la clínica trayendo flores-

-Oh no bueno, es que me la regalo Albert y me daba pena dejarla allí, además aquí la veré mientras trabajo- lo decía mientras buscaba un recipiente para colocarla en la mesa

El doctor Martin solo reía Hasta cuando seguirá este juego de estos chicos

Entretanto Albert se encontraba con George

-Pero William ¿Que te ha pasado?- lo decía mientras le miro vendado el hombro

-Oh nada George es una larga historia, ya te contare.- con una sonrisa

Albert y George estuvieron otro día mas hablando sobre el estado de las empresas y planificando como seria la presentación a los socios de las diversas compañías que tenían repartidas por el país y el extranjero

-Bueno George creo que eso es todo por hoy, mañana quedaremos un poco más tarde-

-¿Y eso William?-

-Es que pienso comprarme un coche-

-Pero si puedes escoger el que quieras que hay en la mansión-

-No, es que no quiero uno de lujo al contrario uno de segunda mano o tercera- mientras sonreía

-Ahh ya entiendo mientras estas con la señorita Candy-

-Si-

-Pero porque no le dices la verdad de una vez-

-Sabes George me gusta me quiera así como Albert y no por ser un Andrew-

-¿Te quiera? -Lo dijo con una sonrisa y levantando una ceja

-No… quiero decir… - y se puso nervioso… -Que con ella soy tal como soy y no tengo que aparentar por mi apellido -

-Nunca lo has sido con ella y quizás por eso tu la…-

Albert curioso a que George termina la frase –¿Yo que?-

-Tú lo sabes mejor que yo-

-No lose George pero intentare averiguarlo -

-Tranquilo William que creo que tú en el fondo lo sabes y sin miedo a equivocarme Candy también pero solo necesita un pequeño empujón -

-Ya se vera George, de momento me iré al apartamento no quiero que Candy se extrañe que llegue tarde-

-Muy bien William y recuerda escucha tu corazón y ve el de Candy creo que los dos tienen una venda y no la ven….-

-Gracias George por tu consejo- y se marcho

George se quedo pensando que era evidente que entre ellos había algo especial indestructible a través del tiempo, la distancia y las personas.

Candy había terminado su primera jornada en la clínica del doctor Martin, fue divertido por los pequeños que fueron y divertido en ocultarle el whisky al doctor Martin, aunque al final le dio la botella ya que recordó la nota de Albert que no fuera tan dura con el, en su camino compro un helado lo iba degustando mientras que en la otra mano llevaba de regreso la rosa que le regalo Albert, pero su alegría le duro poco al ver que en el edificio le esperaba Neal con un gran ramo de rosa rojas, ella se enfureció Es que no entenderás que te detesto Neal pensó Candy

-Hola Candy mira lo que tengo para ti - lo decía orgulloso

-Hum no las quiero gracias y si me disculpas estoy muy cansada después de mi ¨Dia de trabajo¨-

-Que pronto has encontrado un trabajo-

-Lo sabia Neal, sabia que tú tenías que ver con que me despidieran en el hospital-

-Eh yo no he tenido nada que ver- lo decía sin verla a los ojos

-Siempre has sido un cobarde di la verdad, entonces sino has sido tú pues dile a Elisa o a la señora Leegan que no es tan fácil hacerme daño-

El enfadado le dijo -Y que me dirías si en que te despidieran, ha tenido que ver la tía Elroy al enterarse que vives con ese delincuente. Sabes… lo mas seguro el tío abuelo William también lo sepa -

Candy palideció –Eres ruin Neal, como se lo dice al Director te lo digo a ti, no hacemos nada de lo que tengamos que avergonzarnos él y yo- mientras se aferraba a la rosa como si se aferrara a Albert

-Me cansa esta conversación ya no quiero hablar de ese delincuente de pacotilla, ahora toma este ramo y tira esa estúpida rosa- lo decía ya con exigencia

-No gracias, puedes irte por donde viniste con tus rosas-

-Ja me rechazas por esa insignificante rosa- mientras con un manotazo se la tiro a Candy al suelo y la pateo

Ella no podía creer lo que había hecho -Eres un estúpido Neal no entiendes que no me interesas ni por un millón de rosas te haré caso, y menos ahora por lo que le has hecho a mi rosa-

-Que tiene esa miserable rosa para rechazar las mías ¿Quien te la dio? ese delincuente verdad- lo decía un tanto celoso

-Te equivocas ¡No es un delincuente! y su nombre es Albert, él es la persona mas encantadora cosa que tu nunca lo serás no te perdonare que hayas pisoteado su rosa- mientras la recogía e iba entrar al edificio

-¡Que! Así que es de él ¡Candy!… ¿Acaso estas enamorada de ese bueno para nada?-

Candy solo lo vio con una mirada que lo fulminaba y entro

Albert que estaba en la esquina observando todo estuvo a punto de ir si era necesario, no le importaba adelantar y darse a conocer de esa manera como William Albert Andrew, así que estaba a la espera de lo que hacia Neal, ya que si intentaba hacerle daño o ir a buscarla él lo evitaría, pero no fue necesario ya que se fue tirando al suelo el ramo de rosas.

Hasta cuando dejara a Candy en paz tengo que hacer algo, mientras subía al apartamento, pero una cosa le intrigaba cuando Neal le cuestiono a Candy si estaba enamorada de él ¿Será posible? y con un media sonrisa entro al apartamento…

Continuara…

¨Regalar una rosa rosada es la forma, mediante flores, de agradecer un favor importante. También significa el aprecio que se tiene por alguien. El rosado lleva consigo el significado de ausencia de maldad, es decir, no hay ninguna doble intención en la persona que se las ofrezca. Por eso, la persona que regala este ramo de flores es de fiar¨

Este es el significado que encontré cuando alguien regala una rosa de color rosada, así que en este momento de la historia creo que es la mas adecuada ya se vera mas adelante si nuestro guapo príncipe cambia a otro color.

Muchas gracias por los comentarios, agradezco que les vaya gustando la historia, que tengan una bonito feliz fin de semana. Un abrazo y bendiciones :) Hasta el próximo capitulo.