Capitulo 24

UNA LUZ DE ESPERANZA

Albert entro en el apartamento con una media sonrisa y busco a Candy con la mirada, ella estaba sentada en el comedor recomponiendo un poco la rosa pero había poco que hacer.

A Albert le conmovió que quisiera arreglar la rosa que él le regalo, pero inevitablemente recordó al gusano de Neal ya que el había sido el causante de eso y su rostro se endureció pero tenia que disimular

-Hola Candy, como fue tu primer día con el Doctor Martin-

-¡Albert! que bien que ya estas aquí- se levanto de la silla y lo abrazo fuerte

-Que pasa Candy- mientras el le acariciaba su cabello

-Gracias por la nota y la rosa solo que…- y miro hacia la mesa donde estaba la maltrecha rosa

-Vaya espero que no hayas tenido un mal día, y te hayas desquitado con la rosa- lo decía divertido

-No Albert tuve un día estupendo, es muy agradable trabajar con el doctor Martin, lo que le paso a la rosa fue…- se detuvo y no sabia si decirle que había sido Neal

-¿Que paso Candy?- lo dijo serio esperando que le contara el incidente con Neal

-Fue un accidente, un niño con una bicicleta tropezó conmigo…- pero como una niña bajo la cabeza porque no sabia mentir

Albert le levanto la barbilla y la miro a los ojos, él sabia perfectamente lo que había pasado –Candy, ¿Estas segura que todo esta bien?- lo decía insistiendo

-Bueno... En realidad- Candy se sentía mal en ocultarle la verdad así que se armo de valor y le comenzó a contar que fue Neal Leegan el culpable del destrozo de la rosa.

Porque lo había rechazado una vez mas, y así fue como Candy empezó a contar de que hace un tiempo Neal la pretendía y no sabia porque, que la buscaba muchas veces al hospital pero que ella siempre había rehusado a salir con él.

-Y por eso estoy casi segura que Neal ha sido el culpable de que me despidieran del Hospital, es un cobarde. Lo siento Albert no habértelo dicho antes pero no quería preocuparte pensé que se le pasaría, que solo era un capricho – lo decía al borde de las lagrimas pero de rabia.

Albert mientras la escuchaba hacia su mayor esfuerzo por disimular su molestia con Neal, lo único que quería en ese momento era darle un par de golpes para que dejara de una a vez tranquila a Candy.

-Bueno Candy, tranquila todo se arreglara- se lo decía con una cálida sonrisa mientras ponía sus manos en sus hombros para trasmitirle serenidad.

Ella lo miro no sabia como siempre él la tranquilizarla y la hacia sentirse segura y le dijo –Gracias Albert- y ella inclino su cabeza al lado izquierdo para acariciar con su mejia la mano de Albert y mientras lo hacia cerro los ojos.

Albert se quedo sorprendido por el gesto por lo que se tenso y eso provoco que la sujetara con mayor fuerza, ella al sentir eso reparo de lo que había hecho , se incomodo y dijo lo que se le vino primero a su mente

-¿Y como fue tu día Albert?- Y se soltó de Albert se dio la vuelta un poco sonrojada y pensó: Pero que he hecho que pensara Albert de mí

Para no incomodarla siguió con la conversación –Muy bien Candy, que te parece si lees un poco en lo que yo preparo la cena- mientras se dirigía a la cocina pero Candy lo detuvo

-No Albert hoy cocinare yo, descansa mejor. Hoy también te levantaste muy temprano y aun te recuperas de las heridas - Él no quizo quitarle la intención aunque ello podría provocarle un dolor de estomago pero estaba dispuesto

-Gracias, en ese caso me iré a duchar-

Mientras se duchaba pensaba que tenia que hacer algo con Neal, no podía permitir que siguiera molestando a Candy. Salio de la ducha, se estaba terminando de vestir cuando escucho un grito de Candy

Se asusto y salio corriendo -¡Candy! ¿Que te ha pasado?- mientras entraba a la cocina

-Albert lo siento, creo que he quemado el guiso-

- jajajaja no te preocupes, yo me encargare-

-Vaya…- lo decía Candy desanimada

-Vamos Candy solo ha sido un accidente, tengo una idea para que te olvides de lo sucedido con Neal y esto- mientras colocaba la olla quemada al fregadero –Que te parece si te invito a cenar-

-¿Cómo? pero sabes que andamos justo de dinero, aunque me encanta la idea- decía Candy

-Bueno es que como evite que sacrificaran al león los del circo me lo agradecieron, y me han dado una buena recompensa- mientras le guiñaba el ojo

-¡Oh! Albert que buena noticia en ese caso me iré a duchar rápido y me cambiare, no tardo- y como una niña salio de prisa

Albert se sentó en el salón a esperar a Candy y tomo el periódico, mientras lo hojeaba vio algo que le llamo la atención, era una nota en donde se especulaba la pronta presentación del misterioso Sir William Andrew

-Jajaja la tía no pierde tiempo- mientras movía su cabeza pensando en lo atareada que estaría preparando su regreso, después de unos minutos escucho que Candy salía de su habitación y al llegar al salón el levanto la vista

–¿Ya estas lista Candy?- pero solo pudo decir eso en ese momento, ya que no sabia si era ese vestido de color verde que le sentaba tan bien definiendo su figura o que ya no podía detener sus sentimientos hacia ella.

- Que pasa Albert ¿No voy bien?- Decía un poco confundida, ella lo interpreto al revés que era porque no se miraba bien

-Que dices Candy, estas muy hermosa. Además llevas el cabello diferente, te ves muy guapa así- mientras se levantada y la miraba embelesado

Candy sonrió aliviada, no lucia sus típicas coletas sino que lo llevaba suelto solo sostenido con un listón a juego con su vestido, este era nuevo lo había comprado con ayuda de Annie para el viaje a Nueva York cuando iba a ver a Terry pero no tuvo la oportunidad de usarlo, así que pensó que esta seria una buena ocasión para estrenarlo.

Albert no pudo resistirse le tomo la mano y se la beso muy despacio y levantando la mirada le dijo:

-Mi bella dama ¿Nos vamos?-

Ella estaba feliz, le encantaba la forma de ser de Albert tan atento, divertido y ella sonriendo le siguió el juego y le dijo:

-Si caballero, podemos irnos-

Los dos salían del apartamento sonriendo, ya en la calle iban charlando quien nos los conociera pensarían que eran una pareja de recién casados se notaba su complicidad en sus miradas y gestos.

Llegaron a un pequeño restaurante italiano era muy acogedor y romántico con velas en cada mesa.

-Albert es precioso este restaurante nunca he estado en el- y pensaba que había hecho bien en elegir su vestido

-Me alegro Candy, me lo habían comentado los chicos de cocina-

Se sentaron y empezaron a charlar amenamente, en eso se acerco el mesero para tomar nota y pronto le sirvieron una botella de vino

-Brindemos Candy- dijo albert con una sonrisa

-Muy bien y ¿Porque brindamos?- mientras sostenía su copa

-Por un nuevo comienzo- el lo decía porque estaba decidido conquistar a Candy, pero ella lo interpreto por haber comenzado a trabajar con el Doctor Martin.

Así que empezó a contarle como había sido su día en la clínica. Pero alguien los observaba con rabia desde la acera de enfrente

-No me había equivocado Candy esta enamorado de ese muerto de hambre, pero eres tonta ese no me llega ni a los pies. Ya veras Candy ya pensare la manera de que me ames a mi y no a ese bueno para nada- se marcho furioso en su coche

Pero Albert sintió que alguien los observaba miro por la ventana pero ya era de noche y no veía a nadie, así que pensó en mejor echar un vistazo.

Ya habían terminado de cenar así que se levanto, Candy se sorprendió

-¿Qué pasa Albert? ¿A donde vas?- dijo curiosa

Albert con una sonrisa de medio lado le dijo -Enseguida vuelvo- y salio del restaurante miro a los alrededores pero no vio a nadie, pero luego vio algo y dijo:

–Esto terminara por alegrarla- a los pocos minutos venia con un ramo de rosas rosadas

-Albert son hermosas-

-He pensado que así ya no estarás disgustada por la otra-

Candy las recibió encantada, luego lo miro seria y le dijo:

-Gracias Albert perdóname por no contarte lo de Neal, tuve que habértelo dicho antes-

-No te preocupes Candy, ahora ten la seguridad que yo cuidare de ti y no permitiré que ni él ni nadie te haga daño- ellos estaban sentados frente a frente y él puso su mano sobre la de ella que estaba en la mesa para transmitirle seguridad.

-Albert… contigo me siento segura, cuando me despidieron me sentía abrumada, pero después pensé que juntos podíamos salir adelante y así ha sido… tu me has animado trabajar con el Dr. Martin y ahora con lo Neal ya no me preocupa- lo miraba fijamente

Albert se sentía feliz por las palabras de Candy, y quería descifrar lo que decía su mirada. Iba decir algo cuando...

-¿Desean algo mas?- dijo el Mesero, ellos separaron sus manos

-No gracias- y mirando a Candy -Creo que se hace tarde y tu siendo una dormilona no querrás levantarte mañana jajaja-

-¡Albert! que cosas dices- aunque pensaba que era verdad, la conocía muy bien.

Al día siguiente Albert muy temprano se fue dejándole nuevamente una nota a Candy

Querida Candy

Gracias por la velada de anoche la pase muy bien contigo, aunque quizá por mi culpa llegues un poco tarde.

Que tengas un bonito día

Albert

Albert había ido a comprar un coche, y como dijo de tercera mano, pero era lo que quería.

George lo esperaba en el bar de siempre de repente escucho una pequeña explosión, salio a ver que era y su sorpresa fue ver a Albert montado en un coche que hacia tanto ruido y humo como una locomotora.

-William pero… jajaja me has recordado al señorito Stear con sus inventos-

-Jajaja creo que sus coches son mejores sin duda- lo dijo mientras se bajaba, pero al mencionarlo ambos les llego la preocupación de que Stear estaba en la guerra.

-Espero que este bien Stear, he leído en los periódicos que se recrudecen las batallas – dijo serio y con preocupación

-Yo también espero que este bien el Señorito Stear, ven entremos-

Se sentaron en un reservado que tenía el bar para tener más privacidad

-Bueno ya esta casi todo listo para presentarte la otra semana a los diferentes directivos de nuestras empresas-

Albert suspiro profundo y dijo –Muy bien George, gracias por lo que estas haciendo-

-Bueno también la señora Elroy se esta encargando de otras cosas como por ejemplo de la fiesta de presentación-

-Y que se difunda el rumor en los medios de mi presentación, la tía vuelve a las mismas-

-Lose William, pero esto le viene bien para distraerse en lo relacionado con el Señorito Stear -

-Bueno… tienes razón George, pero no quería tanto aspaviento para mi presentación-

-Es inevitable sabes que eres una celebridad que con el tiempo has ganado la fama de excéntrico y misterioso, la sorpresa que se llevaran cuando vean que eres joven y no un viejo cascarrabias-

Siguieron charlando y hablando de los negocios era casi mediodía

-George, creo que lo dejaremos por hoy-

-Bueno pero… aun hay cosas pendientes, ¿Que tienes que hacer?-

-Bueno he comprado el coche y quiero dar un paseo con Candy últimamente ha estado trabajando mucho y quiero llevarla a un sitio que le gustara- mientras su mirada se iluminaba

George sonreía porque veía a Albert como un adolescente con su primer amor,

-¿Cuando se lo dirás William? – Mientras lo miraba acusativo

-¿A que te refieres?- Lo dijo simulando extrañeza

-Lo que sientes por ella-

-Todo a su tiempo, George- mientras los dos se levantaban

-¡Que! Aun dudas de lo que Candy siente por ti- lo decía con una media sonrisa, ya que por lo que le contaba Albert de Candy era mas que evidente que ella también estaba enamorada de él –Debes de dar un paso mas, William- mientras le ponía la mano sobre su hombro

Albert mirándolo le sonrió y le dijo -Si creo que tienes razón y se lo que voy hacer ahora-

Y se marchó, George lo siguió con la mirada y se sentía orgulloso de él un chico con las ideas claras, aunque necesitara un poco de ayuda.

Le tranquilizaba que Candy fuera la elegida por él, ya que eran muy parecidos, él necesitaba alguien así jovial y divertida.

Ya que sabia que él tendría que afrontar momento duros y difíciles como responsable de una de las familia de mayor prestigio y patrimonio del país, tratar por lo general con círculos de personas frías y estiradas.

Y George recordó aquella conversación que tuvo con Albert cuando aun era aun un adolescente, y tenia temor a estar solo en su vida, se sonrió porque ahora estaba seguro que ya no lo estaría que había encontrado a Candy esa chica de buen corazón y bella.

Albert se fue hacer unas compras antes de ir a buscar a Candy a la clínica

- Hola Doctor Martin ¿Como esta?¿Y Candy?- mientas la buscaba con la mirada

-Estoy muy bien Albert, bueno Candy hace unos 10 minutos que se fue almorzar te la encontraras calle abajo seguro-

-Gracias doctor, por cierto le quería pedir si le puede dar un poco mas de tiempo para almorzar a Candy, es que quiero llevarla a dar un paseo con el coche que he comprado-

El doctor Martin sonriendo le dijo – Sin ningún problema muchacho, tómense el tiempo que quieran-

-Muchas gracias, no será mucho-

El doctor Martin pensó Parecen un par de adolescentes que juegan al ratón y al gato jajajja

Se subió al coche,

iba despacio ya que no andaría lejos y de pronto la vio, utilizo el claxon para llamar su atención y pensó: Vaya sorpresa que se llevara cuando me vea en el coche

Ella volvió a ver no como Albert esperaba, con cara de pocos amigos, -¡Deja de molestarme de una vez!-

-Ho… Hola Candy, soy yo Albert- dijo un poco desilusionado pensando que eran para él esas palabras

-¡Albert! Que sorpresa, no… no pienses que te lo decía a ti, es que… Neal otra vez, también me abordo por la calle -

Albert se tenso - ¿Y que ha pasado?, ¿Te ha molestado de nuevo?-

-No Albert olvídalo no ha sido nada, pero dime ¿Y este coche?- No quería seguir hablando del gusano de Neal ni que este le dijo que Terry había desaparecido

-¿Te gusta? no es el mejor del mundo pero con lo de la recompensa es lo que pude comprar-

-Esta bien Albert-

-Así que quería compartir esto contigo y por eso te invito a comer-

-Pero tengo poco tiempo-

-No te preocupes ya le he pedido permiso al Dr. Martin-

-Piensas en todo Albert, en ese caso acepto encantada- mientras Albert le abría la puerta, Candy vio algo diferente en él.

-Albert te has puesto gafas oscuras- y le recordó como cuando lo conoció que siempre las llevaba

-Bueno, es que el viento me molesta- aunque en realidad no era por eso sino porque ya había recuperado su memoria, y sus gafas le servían para ocultar su identidad y también sus sentimientos.

-¿Donde vamos?- lo decía ilusionada al ver que salían de la cuidad

-Vamos a la orilla del rió es primavera y es el mejor lugar para disfrutarlo-

-Que gran idea hace mucho que no vamos de pic nic-

Hacia un día estupendo el cielo azul, el viento soplaba sin prisa y sol brillaba en todo su esplendor, y dos jóvenes corazones buscaban un lugar donde disfrutar de su compañía mutua.

Se sentaron bajo un gran árbol, se escuchaba el correr del agua

-Ah, que bien se esta aquí- decía Albert mientras se tumbaba en la hierba, Candy se sentó junto a él.

-Si es hermoso este sitio Albert, sabes me recuerda a la colina de Pony es un lugar muy importante para mi, me gustaría que algún día fueras conmigo y lo conocieras-

-Si Candy, me encantaría- mientras pensaba para si: Para mí también es un sitio especial mi querida Candy

Candy estaba colocando el mantel, la comida y los refrescos

-Candy siento que no sea mucha cantidad pero no me dio el dinero para más-

-Albert no importa lo compartiremos, solo el hecho de estar aquí contigo disfrutando de este sitio me hace sentir muy bien-

El se incorporo y se sentó acercándose un poco mas a ella, la miraba de una manera intensa, como otras tantas veces pero esta vez daría un paso más

Él tomo el emparedado y lo partió en dos

-Sabes Candy, me gustaría no solo compartir esto contigo sino mas cosas ¿Que te parece?-

Candy como hipnotizada lo miraba y tardo en responder

-Sii…me gustaría Albert-

-Que te parece si a partir de ahora compartimos no solo los buenos momentos, sino también los problemas y preocupaciones- mientras le daba la mitad del emparedado y que al dárselo en su mano él sutilmente le acaricio la de ella, cosa que provoco en Candy un estremecimiento, pero esta vez no se sintió incomoda y una leve sonrisa se reflejo en su rostro sin dejar de mirarlo a pesar que el llevara sus gafas se podía ver sus ojos.

Y casi en un susurro Candy le dijo: -Si Albert, quiero compartir contigo mis alegrías y preocupaciones-

Ambos mantenían la mirada, parecía que el tiempo se había detenido alrededor de ellos e instintivamente se iban acercando muy despacio

-Perdone Señor me puede ayudar a bajar mi cometa que esta enredada en esa rama- le dijo un niño de unos 8 años

Albert con una sonrisa le dijo que si, pero mientras se levantaba daba un suspiro muy profundo ya que se había roto ese momento tan íntimo que se había creado entre ellos.

Mientras tanto Candy, sentía su corazón latir a mil por hora y bajo su vista.

Albert ayudo al niño, y Candy aun nerviosa había comenzado a comer, Albert luego se sentó junto a ella a comer. Aunque se había perdido ese momento, Albert se encontraba feliz porque pudo sentir que Candy también correspondía a ese sentimiento…

Continuara…

De verdad que me llena de mucha alegría recibir sus comentarios y que me sigan leyendo, creo que las deje con la miel en la boca en este capitulo pero esto es así poco a poco todo a su tiempo como dice nuestro guapo Albert.

El próximo capitulo lo subiré el siguiente sábado, pero quería comentarles que a partir de allí no actualizare semanalmente porque me voy de vacaciones dos meses y bueno aunque quería dejar mas avanzada la historia no he podido, pero es que me gusta tomarme mi tiempo para escribir los capítulos y dejarlos a mi gusto. Seguiré subiendo pero no con la frecuencia que hasta ahora, pero ya a finales de agosto retomare el ritmo, lo siento espero que no se molesten.

Que tengan un buen fin de semana y bendiciones :)