Declaimer: Realmente no sé para qué sirve esto…

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Edward era un buen paciente, y Bella estaba agradecida por ello, suficientemente nerviosa estaba ya por tenerlo a su alrededor como para que encima él le se pusiera quejumbroso.

Edward se quitó la camiseta para que pudiera ver la herida del costado izquierdo, la cual pese haber sido muy bien vendada parecía al borde de la infección, pero eso no fue por lo que ella se quedó observándole durante varios segundos sin decir nada. Su piel estaba levemente bronceada, sus músculos parecían esculpidos en piedra, no parecía real. Bella sacudió la cabeza.

-Siéntate en la camilla.-Dijo ella orgullosa de sí misma porque la voz no le temblara como si fuera una colegiala.- ¿Cómo te lo has hecho?

-Me dio de refilón una trampa, unos centímetros más y me habría arrancado los intestinos.-Dijo con una mueca d dolor mientras Bella le curaba la herida.

Bella siguió curando la herida delicadamente, Doc estaba durmiendo en su tienda, estaba agotado y no podía hacerse cargo e Edward, y aunque Bella lo comprendía eso no significaba par que le pusiera menos nerviosa. Una vez que le había curado la herida y los huesos del costado le cortó la pernera del pantalón. El balazo no era profundo, y Doc se había encargado de sacarle la bala, pero la herida estaba sucia.

-¿Por qué frunces el ceño de esa manera?- Preguntó Cullen desconfiado.

-Esto te va a doler, mucho.-Dijo ella mientras cogía unas pinzas.

Insertó las pinzas con un algodón en la herida mientras separaba la carne de la herida, cuando lo sacó e algodón estaba lleno de sangre coagulada y de sudor. Cogió otro algodón y lo empapó en alcohol. Repitió la operación mientras Edward siseaba y se removía inquieto.

-Estate quieto, si te mueves es peor.-Dijo ella sin apartar los ojos de las heridas.

Edward asintió, pero aún así siseaba y apretaba en un puño la sábana de la camilla. Cuando sacó el algodón, pese a estar manchado de sangre no tenía nada fuera de lo habitual, por lo que se dispuso a coser la herida.

-Te va a quedar una cicatriz bien fea, tanto en las costillas como en la pierna.-Comentó ella mientras hilvanaba el hilo en la aguja para romper el silencio.- Si os hubierais dado más prisa…

-Da lo mismo, de todos modos a las chicas os encantan las cicatrices.-Ese comentario hizo rodar los ojos a Bella, pero sonrió levemente.- Y tiene sus ventajas, voy a pasar al menos una semana contigo, sin nada más que hacer.

Bella se quedó paralizada un momento, era cierto, negó con la cabeza y siguió a lo suyo.

-Más bien dos semanas, tal vez más.-Comentó ella mientras se acercaba más a Edward.-Bien, ahora quiero que te quedes quieto como una estatua.

Edward asintió y Bella le clavó la aguja en la pierna, no necesitó más de cinco puntos, le vendó la pierna con cuidado. Y miró el tobillo roto, le quitó el vendaje provisional viendo que estaba un poco hinchado, al palpar se dio cuenta de que la rotura no era total.

-Tranquilo.-Dijo cuando él se removió y gruño cuando apretó con fuerza la zona del hueso roto.-Es tan sólo una fisura, lo que significa que si todo va según lo que se deba se curara antes.

Le vendo apretado, para que no pudiera mover el tobillo en absoluto, pese a ser una fisura no debía moverlo ni apoyarlo si no quería fracturarse el hueso del todo.

-No vas a poder andar en absoluto.-Dijo ella mientras lo miraba a los ojos con gesto de profesora.- Te traeré unas muletas para que puedas ir al baño y poco más. Ni se te ocurra apoyar ese pie si no quieres rompértelo del todo.

Edward asintió, aunque no parecía muy feliz ante ese presagio. Cuando acabó de curarle Bella lo llevó del brazo hasta el baño, donde le colocó un barreño lleno de agua fría, jabón y un taburete.

-Límpiate y ponte esto. Dijo mientras le acercaba una muda limpia, una camiseta y un pantalón deportivo, que previamente le había traído Emmet.-Cuando hayas acabado me avisas para que te lleve a la cama, ni se te ocurra ir por tus propios medios.- Y con esto cerró la puerta.

Bella comenzó a colocar toda la zona donde Edward dormiría, alejado de la puerta y cerca del baño y del despacho de Doc, colocó sobre la cama un par de mantas más y una almohada más para que pudiera dormir con el pie un poco elevado.

-Bella.-Edward la llamó en un gruñido.

Bella se acercó al baño y llamó a la puerta antes de abrir, encontrándose a Edward sin camiseta. Bella alzó la ceja.

-Normalmente duermo en ropa interior, pero no creo que eso sea correcto.

Le miró, pese a encontrarse más limpio tenía peor aspecto, como si todo le doliera más ahora. Bella lo llevó hacia la cama y le colocó la pierna mientras el protestaba porque podía hacerlo él sólo.

-Esta noche dormiré en el despacho de Doc.-Dijo, y le calló antes de que la interrumpiera.- Emmet ya lo sabe y el despacho de Doc tiene un catre y cerradura en la puerta. Estaré bien, el que no lo está eres tú, descansa, te sentará bien.

Bella cerró la puerta del despacho y se metió en el catre. Estaba agotada, emocionalmente. Habían vuelto los dos, y eso le tranquilizaba de sobremanera.

Horas después, en medio de la noche Bella se despertó sin recordar como se había quedado dormida. Un gruñido quejumbroso la llamó la atención, era Edward, medio dormida se levantó de la cama y salió a ver qué pasaba.

Edward estaba en la cama, aún dormido, pero estaba sudoroso y tiritaba como si se encontrara en medio del polo norte. Se quejaba en sueños. Bella le tocó la frente suavemente, estaba ardiendo, debía de tener muchísima fiebre.

-Edward, despierta.-Le susurró ella dulcemente mientras le acariciaba el pelo.-Vamos.

Él abrió los ojos, desorientado y nervioso, pero cuando vio a Bella junto a él se relajó.

Bella trajo un barreño de agua fría, un pañuelo, antibióticos y algo de morfina junto a un termómetro. Le colocó el termómetro. Parecía tan cansado, tan enfermo que Bella no pudo evitar acariciarle el pelo suavemente, haciendo que el cerrara los ojos.

-No te duermas todavía.-Le susurró ella con dulzura sin dejar de acariciarle el pelo.

-No me estoy durmiendo.-Y parecía cierto, porque pese a que su voz sonara baja, se le veía muy despierto.-No cuando estás haciendo eso.

Bella le sonrió y cogió con la mano libre el termómetro, 39ºC, tenía muchísima fiebre, Bella suspiró y se alejó de Edward para introducir el pañuelo en el agua fría, lo escurrió un poco y se lo colocó en la frente.

-Sé que está frío, pero hay que bajarte la fiebre ¿de acuerdo?- El asintió.-Ahora vas a tomarte los antibióticos, y cuando te haya bajado la fiebre te daré algo que te haga dormir.

-No quiero morfina.-Dijo él mientras alargaba su mano y acariciaba suavemente el brazo de Bella, provocando que su piel se erizara.

-Tienes que descansar como es debido.-Contestó Bella mientras sacudía la cabeza.-Dormir y estar limpio son dos de las cosas más importantes cuando uno está enfermo.

No se apartó de sus caricias, eran demasiado placenteras. Le observó tomarse los antibióticos sin rechistar. Bella le volvió a humedecer el pañuelo, pero esta vez le pasó el pañuelo por la parte interna de los brazos, por el cuello y la nuca antes de volver a colocárselo cuidadosamente en la frente, para seguir acariciándole el pelo.

-Nunca pude imaginar que podía tener frío en este lugar.-Dijo él mientras la miraba a los ojos abrasadoramente.

-Resulta inimaginable.-Dijo ella distraídamente.

Al cabo de una media hora la fiebre le había bajado, tenía mejor color y parecía reticente a quedarse dormido o a que la inyección de morfina se le acercara más de lo debido a la piel.

-Tienes que dormir, así que vas a dejar que te de la morfina.-Dijo ella.-O al gran Cullen le asusta una inyección de nada.-Dijo ella con una sonrisa juguetona en los labios.

-¡Por supuesto que no!-Dijo él, falsamente ofendido.

-Claro.-Dijo Bella como si no le creyera.

-Me dejo a cambio de algo.-Dijo él con un extraño brillo en la mirada.

-¿De qué?-Preguntó ella recelosa.

-Acércate.-Dijo él, haciéndole un gesto para que acercara su cabeza a la suya, como si quisiera decirle algo al oído.

Bella lo hizo, y cuando apenas estaba a unos centímetros de él, el agarró su nuca con fuerza y la besó. Bella gimió en sus labios antes de responder al beso dulcemente, él la mantenía sujeta, como si temiera que se fuera a separar, sus labios se movían suave pero concienzudamente sobre los de ella, la lengua de él se metió en la boca de ella y las lenguas comenzaron a acariciarse la una a la otra, como si estuvieran danzando. Segundos, minutos, horas después, ninguno de los dos estaba muy seguro del tiempo que había pasado, Edward se separó de ella para susurrarle al oído.

-Ya puedes pincharme.

Bella se quedó perdida durante unos segundos, antes de volver de golpe a la realidad, dolida porque él no pareciera tan afectado como ella por el beso cogió la jeringuilla y se la clavó con más fuerza de la necesaria a la piel, ella pudo ver como poco a poco su rostro se iba relajando y como los párpados verdes iban cayendo.

-Bella.-Dijo él en apenas un susurro.

-Dime.

-No quiero perderte.- Y entonces se durmió.

Bella se quedó paralizada en la silla, con la boca entreabierta, paralizada, pero con la certeza en la mente de que sus sentimientos, fueran los que fueran, eran correspondidos, esa idea la despejó, y fue consciente de que no volvería a dormirse.

Miró su reloj, eran más de las 5 de la madrugada, en menos una hora el campamento empezaría a despertar y media hora más tarde ella tendría que levantarse también. Por su falta de sueño, decidió prepararse ya. Se acercó a su tienda de campaña, se lavó, se cepilló los dientes y se vistió. Inconscientemente había cogido la ropa que mejor le quedaba. Cuando volvió a la enfermería eran las seis menos cuarto, por lo que se fue a peinar en condiciones, haciéndose una coleta en lo alto de su cabeza.

Pese a no haber dormido más que tres horas las ojeras eran menos pronunciadas, pese a haber dormido poco había sido un sueño reparador, se encontraba menos cansada y más alegre, aunque eso podía ser por tener a Jasper y a Cullen allí.

A las seis y media llegó Doc, con mejor aspecto del que había tenido la noche anterior, había firmado los papeles para pedir más morfina y otro tipo de suministros, había revisado a Edward mientras este dormía profundamente.

-No sé qué haremos sin ti.-Dijo mientras se acercaban los dos juntos a por el desayuno.

Bella tampoco lo sabía, Doc no pasaba mucho tiempo en la enfermería, el salía en todas las expediciones, ya fueran de las que duraban dos se manas o un día, por lo que como mucho pasaba dos días completos en el campamento. Y cuando estaba allí descansaba y buscaba tiempo para sí mismo. Eso no quería decir que descuidara a los pacientes, les revisaba cada poco tiempo, y si estaban realmente graves se hacía cargo de ellos. El problema era cuando pasaba dos semanas fuera, volvía un herido grave y al día siguiente tenía que volver a irse, nadie se haría cargo del enfermo en condiciones si no fuera por Bella

-Seguro que os mandan a otro médico, este es uno de los campamentos más grandes.-Comentó Bella alegremente.

-Sí, claro.-Dijo.-Me voy, Banner me reclama.

Bella cogió su taza de café y volvió a la enfermería. Edward seguía dormido, y si todo iba como era debido lo seguiría estando hasta media mañana. Al medio día entró Seth con una brillantes sonrisa en los labios.

-Bella,-Cantó alegremente.-Me voy de aquí a la vez que vosotros, me han adelantado el regreso por las lesiones, a demás tendré una pensión por veterano ¡Veterano recién cumplidos los 19!

-Eso es genial.-Sonrió Bella mientras recogía la enfermería.-¿Qué vas a hacer cuando llegues a casa?

-No lo sé, realmente no tengo un hogar al que volver, no tengo familia.-Dijo fingiendo despreocupación.-No quiero volver a Nueva York, ni siquiera quiero volver a una gran ciudad.

-Tal vez podrías trabajar en mi rancho.-Seth la miró con interés.- Jazz trabaja allí junto con su padre, está alejado de las grandes ciudades, te darán alojamiento y el salario es bueno.

-No sé…-Dijo él con inseguridad.-No tengo experiencia.

-Un mozo de cuadra no necesita mucha, ya te lo enseñarán allí-Dijo ella, alegre.-De todos modos, si te hace sentir mejor puedes hablar con Jasper o con mi hermano.

-Lo haré.-Se despidió de ella y se fue.

Al poco tiempo Edward se despertó, todavía algo confundido llamó a Bella, la cual se acercó a él.

-¿Qué tal te encuentras?- Le cuestiono mientras le ponía el termómetro y le miraba inquisitivamente.

-Me duele todo, aunque me encuentro infinitamente mejor que anoche nada más despertarme.-Comentó con un gruñido mientras se incorporaba.

-Genial, eso significa que la infección está remitiendo.-Dijo ella alegremente.-Lo que no significa que vayas a dejar de tomarte los antibióticos.

-Lo suponía. ¿Qué hay de…?

-Esta noche será tu última dosis.-le interrumpió ella con respecto a la morfina mientras sonaba la campana que indicaba la comida, ella comería allí con Cullen.- Tienes que descansar y no puedes hacerlo en condiciones con ese dolor, esperemos que para maña ya no te duela tanto.-Explico ella mientras miraba el termómetro, la temperatura era de lo más normal.- Genial, no tienes fiebre.

-No me refería a la morfina, en realidad, pero gracias por el informe médico.-Comentó él divertido, mientras ella le ponía un paño mojado en la frente.-¿Por qué me pones esto si no tengo fiebre?

-Porque no queremos que te suba, aunque yo pensaba que lo agradecerías con este calor.-Comentó mientras se acomodaba en su silla junto a la cama de Edward.- ¿A qué te referías?

-Al beso, a lo que te dije antes de que cayera inconsciente, por ejemplo.-Dijo él como si fuera obvio a lo que se había referido. Bella se quedó con la boca abierta.- Me gustas, quiero decir.-gruñó como todo hombre que no estuviera acostumbrado a expresarse.-Realmente, quiero ver a donde esto nos lleva.

-Yo…

Y el miedo la paralizó.

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WOW, dos capítulos en menos de 24 horas, os lo debía después de tanto retraso.

Espero que os guste.