CAPITULO 30

CAMBIOS INESPERADOS

Su corazón se aceleraba mientras leía la carta una sonrisa se dibujada en su rostro y eufórico se levanto del sofá y dijo: -Ahora si estoy seguro que ya no amas a Terry, ya no hay nada que nos separe mi amada Candy-

Y aunque quería leer la carta una y mil veces tenia que irse a preparar tenia una compromiso que no podía eludir, se duchó y se vistió con un elegante frac.

Toc toc

-William, Buenas Noches el coche nos espera-

-Hola George – le dijo con una gran sonrisa

George que lo conocía bien vio algo diferente en él, un brillo especial en sus ojos. Y le dijo: -¿Ha llegado correspondencia de Chicago?-

Albert rió mientras se miraba en el espejo y se arreglaba la pajarita del frac, se miraba sumamente sexy se había recortado mas el pelo, tenia que estar impecable ya que la recepción que iba acudir era en su honor.

-Si George y sabes una cosa me ha alegrado tanto estar equivocado y que tu tuvieras razón- mientras le ponía la mano en su hombro con una gran sonrisa

-Te lo dije William, me alegro mucho por ambos-

Salieron para subir al coche que los llevaría a la mansión del Alcalde de la ciudad, era una recepción muy lujosa donde solo la crema y nata de la sociedad neoyorquina se dio cita.

Albert como iba siendo habitual a los eventos sociales a los que acudía, su llegada fue el centro de todas las miradas en preferencia de las damas que trataban de ser no tan evidentes en mostrar su gusto por ver a Albert con ese porte imponente y ese aura que muy pocos poseían.

Durante la fiesta Albert prefería conversar con sus socios y demás invitados con el fin de evitar bailar aunque había ocasiones que era inevitable y esa noche parecía que iba a ser una de esas ya que su seductora presencia era como miel para las abejas…

Después de la cena Albert salio a la terraza para tomar un poco de aire hacia una noche estupenda una luna que hacia brillar con su luz plateada el horizonte, se apoyo en la terraza y pensó Mi amada Candy cada vez esta mas cerca el momento para poder decirte lo que siento por ti… pero una voz seductora interrumpió sus pensamientos

-Buenas Noches William porque tan solo, puedo hacerte compañía-

El se volteo extrañado con la confianza en que le hablo esa señorita, era una chica de pelo negro con ojos azules y vestía un vestido que hacia resaltar de una manera sugestiva su esbelta figura

-¿No me recuerdas William? Soy Margareth Thompson, mi padre es socio tuyo de las Fabricas Thompson de Londres mas de una vez estuviste en nuestra mansión con el Señor Jhonson.

-Lo siento mucho Margareth es que ha pasado mucho tiempo- mientras le besaba su mano

-Llámame Maggie mejor, bueno no te culpo que no me reconocieras era una chiquilla cuando te conocí-

-Si tienes razón además pasaba reunido con tu padre y coincidimos pocas veces-

-Era una pena, sabes una cosa quería que fueras mi acompañante para mi fiesta de presentación en sociedad y le pedí a mi padre que te convenciera pero te habías marchado a un largo viaje según dijo mi padre- simulando disgusto

-Si, me fui a África- dijo Albert parco en palabras y pensando en como escabullirse de ella sin ser descortés

-Eres un poco introvertido para ser la cabeza de los Andrew, para todos fue una sorpresa cuando mi padre recibió la carta de la señora Elroy no se lo podía creer que tu siendo tan joven fueras el misterioso y excéntrico señor William-

-Creo que nadie se lo imaginaba- y no dijo nada mas la conversación era un poco forzada y eso lo noto Margareth

-Ya veo que eres tímido pero no importa eso hace verte mas atractivo-

Ha Albert le disgustaba ese de tipo de chicas impertinentes y arrogantes -Bueno Margareth tengo que regresar adentro a seguir unos asuntos-

-No, deja a un lado los negocios y concédeme este baile- dijo tomándolo del brazo de manera firme y por no ser descortés mas por su padre que por ella, no tuvo mas remedio Albert que bailar

Ella mientras iban camino al salón de baile hacia todo lo posible para que los demás invitados se enterasen con quien iba a bailar, por lo que cuando comenzó el baile los fotógrafos de la crónica social no perdieron la oportunidad de fotografiar a la celebridad del momento.

Pero la satisfacción de haber logrado bailar con el hombre más deseado del momento no le duro mucho a Margareth, ya que luego de dos bailes Albert aludió un tremendo ¨dolor de cabeza¨ que tubo que dejar la fiesta…

Después de esa fiesta Albert recibió unas cuantas invitaciones de parte de Margareth pero Albert la rechazo aludiendo compromisos de trabajo, y le ayudo también que unas semanas después se marcho de Nueva York.

Pasaron unos meses más y Albert continuaba con su ritmo frenético de trabajo viajando de una ciudad a otra pero eso no alteraba la comunicación con Candy. Pero algo lo tenia intranquilo temía que sus negocios inevitablemente lo llevaran al otro lado del océano, eso significaría no ver Candy y la comunicación seria mas lenta.

Una mañana en el despacho de una de sus oficinas se encontraba Albert, cuando entro George con una carta en la mano

-William nos ha escrito Sir Edmund Bridgerton y solicita tu presencia urgentemente, que te parece si viajamos el mes que viene-

Albert pensativo se paro -¿Pasa algo grave para que requiera mi presencia de esa manera?-

-Bueno no, solo es que quiere presentarte formalmente ante el consejo ya sabes como es todo esto-

-Bueno pues que espere-

-Pero.. William-

-Pero nada George... llevo casi un año sin parar quiero ver a Candy hace mucho que no la veo. Así que le responderé a Sir Bridgerton y le diré que estaré allí dentro de dos meses-

-Ya veo que ya lo tienes decidido-

-Si George así que terminando aquí que será dentro de un par de semanas regresamos a Chicago, y ahora mas que nunca estoy decidido a conquistar a Candy y si ella quiere le diré que se venga conmigo a Londres…- decía con ojos soñadores

Mientras tanto en Chicago, Candy terminaba de arreglarse se miraba al espejo y recordaba el día en que llego a la mansión de Annie junto con Patty.

-Annie que alegría verte de nuevo, cada vez te veo mas bella- decía Candy muy feliz

-Que cosas dices Candy, tu estas bien aunque… deberías dejarme asesorarte en tu aspecto- mientras la miraba de pies a cabeza con una afable sonrisa

Candy se sorprendió por el comentario de Annie, que le dijera eso de esa manera tan directa, Patty reía

-Pero… ¿Que les pasa a las dos? ¿Acaso me visto tan mal?- lo decía un tanto ofendida

-No Candy no te enfades pero ya estas cerca de los veinte años acaso no te das cuenta que ya no eres una niña sino una señorita. Así que considero que debes cambiar en tu forma de vestir lo mismo que tu peinado ya no te favorece- le decía Annie mientras se dirigían a la terraza.

-Si Candy creo que un cambio de imagen no te vendría mal- decía Patty

-Vaya pues no se que decirles como me siento si molesta o triste- decía desconcertada por la sinceridad de sus amigas pero también pensó que si quería conquistar a Albert no era mala idea además era posible que la Tia abuela quizás la aceptara si se veía como una señorita de sociedad.

Annie tomo de nuevo la palabra -Candy no te sientas mal ahora debes pensar en verte guapa para gustarle a los chicos- mientras veía de reojo a Patty que tenia una mirada cómplice

Al decir eso Annie, Candy se ruborizo pensando en gustarle solamente a Albert -Oh que dices Annie yo… Yo no quiero gustar a los chicos-

-Tienes razón Candy a quien tienes que gustarle es a Albert cuando regrese de viaje-

Candy abrió los ojos hasta mas no poder y se puso roja como un tomate, pensaba ¨Pero como se han dado cuenta acaso he sido tan evidente¨

-¿Que... que dices Annie ?, Patty ayúdame por favor-

-Vamos Candy a nosotras no nos engañas, lo sabemos desde hace un tiempo- lo decía Patty tranquila para que Candy se calmara

-¿Hace un tiempo?- Decía mas desconcertada

Annie invitándola a sentarse le dijo -Si Candy lo sabemos quizás… antes que tu-

-¿Cómo?- Candy no podía creer lo que oía

-Candy es muy evidente que estas enamorada de Albert desde hace mucho, incluso me atrevo a decir aun cuando eras novia de Terry. Estabas siempre hablando mas de Albert que de Terry- le dijo Patty recordando cuando celebraron que Candy se había diplomado como enfermera*

-Tiene razón Patty y desde entonces empecé a observarlos y te puedo decir que Albert…- y Annie dejo de hablar al ver a Candy ausente

Candy escuchaba a sus amigas y meditaba lo que dijo Patty ¨Es verdad me dolió mucho cuando lo deje con Terry pero fue más mi dolor cuando Albert se marcho del apartamento y no sabia donde estaba…¨, luego miro a Annie y le dijo: -¿Qué ibas a decir de Albert?-

-Que estoy segura que Albert también esta enamorado de ti-

-Tú crees que él se fije en mi, más ahora en la posición que esta-

-Candy estoy segura no te preocupes. Tu mejor que nadie sabes como es él y el te quiere por encima de todos los formalismos sociales pero creo que él no ha dado un paso mas porque aun teme por si sientes algo por Terry-

-Tienes razón, precisamente en su ultima carta me lo menciono si quería escribirle ya que el se encontraba en Nueva York-

-¿Y que le dijiste?- decía Annie curiosa

-Que Terry era parte de mi pasado y que… quería seguir adelante y que él me ayudara- decía sonrojada

-¡Candy! muy bien dicho, creo que sutilmente le has dejado claro que ya Terry no te interesa. Bueno pues no hay nada más que hablar le diré a mi madre que hable con la señora Elroy para que le informe que te quedaras una temporada conmigo y te asesorare en cuanto a vestirte y mañana iremos a un estilista…- decía Annie emocionada

Candy volvía de nuevo a la realidad se miraba al espejo y aunque ella nunca había sido vanidosa, le gustaba como se veía ahora.

Su cabello ahora generalmente lo llevaba suelto adornado con un listón o peinetas lo tenía un poco más largo debido a que sus rizos rebeldes habían cambiado por unos bucles definidos. Ya no se peinaba con sus dos características coletas también había cambiado su forma de vestir ahora usaba vestidos con corsé que estilizaban aun mas su figura que conjuntaba con zapatillas de tacón y usaba ligeramente maquillaje, resaltando sus labios y ojos.

Albert se encontraba cada vez más cansado de tanto trabajo ya que llevada mucho tiempo sin parar pero lo prefería para así no alargar mas su viaje y así ver dentro de unos días a Candy.

Una tarde mientras revisaban unos documentos George le dijo: -Bueno William creo que al cerrar este contrato creo que daremos por finalizado nuestro viaje-

-Ufffffffffff si ha sido más largo de lo que me esperaba- mientras se quitaba la corbata y se desabotonaba el primer botón de la camisa

-Bueno estarás feliz de que pronto veras a la señorita Candy-

-Si he pensado no decirle nada de mi regreso y me iré directo al hogar de Pony, porque se que ya esta allí me lo dijo en su ultima carta que recibí ya veras la sorpresa que le daré… - dijo sonriente

George solo sonrió de medio lado y no le dijo nada, continuando con el trabajo

Finalmente había llegado el día de partir rumbo a Chicago que tanto había esperado Albert.

Albert quería salir a primera hora pero debido a que George fue a una reunión de ultima hora salieron después del mediodía por lo que el tren llegaría a Chicago a media tarde del día siguiente eso provoco que Albert fuera un poco contrariado por el retraso de George.

-Vamos William cambia esa cara acaso no recuerdas que veras pronto a Candy- decía tranquilo

-Si pero llegaremos a media tarde y no en la mañana pero aunque se me haga de noche me iré al Hogar de Pony a verla-

-William llegaras muy cansado no solo del viaje sino de todo lo que has trabajado todo este tiempo. Además tu mismo has dicho que se te hará tarde y no es conveniente arriesgarse manejar de noche con lo cansado que estas. Después de tanto tiempo un día mas no se ira la señorita Candy a ningún sitio descansa y te vera de mejor aspecto-

-Si, quizás tengas razón George-

Pero Albert no sabia que todo estaba perfectamente planificado, George adrede se había retrasado para que se fueran en el siguiente tren para evitar que se fuera a buscar a Candy. El junto con Archie y Annie habían planificado que Candy estuviera en la mansión de Chicago esperando su llegada.

George sabia de la transformación de Candy porque Archie lo tenía al tanto de todo, se encontraba muy feliz porque estaba seguro que esta vez no habría nada que los separa.

Al día siguiente temprano por la tarde, llego Archie a recoger a Annie y a Candy para ir a la mansión y esperar la llegada de Albert; Patty ya se había marchado a Florida pero seguía en comunicación con ellas.

Candy se encontraba muy nerviosa porque después de tanto tiempo de no verlo tenia miedo de que no le gustara su cambio.

-Vamos Candy todo saldrá bien ese vestido que he escogido para ti te hace ver realmente bella era un vestido de color verde manzana ceñido en la parte de arriba hasta la cintura y vaporoso en su falda llevaba un cinturón de un verde oscuro que hacia juego con su zapatillas y un listón en su cabello del mismo color, se había maquillado de manera sutil sus labios con un carmín rosa al igual que sus mejias.

Cuando llegaron era la hora del té, la señora Elroy los esperaba

-Buenas Tardes Señora Elroy- dijo Candy

-Buenas tardes Candice- le dijo en tono frío como siempre

La vio de pies a cabeza no era la primera vez que la veía ya que de vez en cuando Candy la había visitado con Annie, pero su trato no era mas que lo estrictamente formal.

La señora Elroy aunque sabia que ella había cuidado de Albert no quería que su sobrino tuviera otra relación sino solo la de ser su tutor, pero algo le decía que no era así por eso estaría muy pendiente de cada gesto de ambos.

Además tenia un plan encaminado si sus sospechas eran ciertas, le preocupada que Albert estuviera enamorado de Candy ya que este no mostraba ningún interés por alguna jovencita de la alta sociedad.

-Bueno he notado que has esmerado mucho tu arreglo Candice- Y la miraba de arriba a bajo

-¡Eh! bueno señora Elroy quiero que Al… William vea que me he convertido en una dama- le decía mientras se ponía un poco ruborizada

Ya Albert y George iban subidos en el coche que los esperaba en la estación de tren de Chicago, Albert iba muy callado

-¿Qué pasa William?-

-Debí haber pedido otro coche e irme directamente a ver a Candy y sorprenderla con mi llegada-

George rió y pensó Si supieras William que tu serás el sorprendido…

Se escuchaba el motor de un coche todos los sirvientes se apresuraron a colocarse en las escaleras para dar la bienvenida, el mayordomo se dirigió rápido al salón de té para avisar que el coche del Señor William entraba a la propiedad.

Candy se puso pálida y se levanto, la Tia abuela la vio de reojo, para que no resultara tan evidente la reacción de Candy, Annie se levanto también.

-Vamos Tia a recibir a nuestro Tío- Dijo sonriente Archie mientras le ofrecía el brazo y salieron del salón

Annie la tomo de la mano y le dijo -Tranquila Candy todo saldrá bien ya lo veras-

-Eso espero Annie ¿Como me veo?- mientras se componía la falda

-Muy bella Candy estoy segura que lo dejaras sin palabras-

Albert iba distraído viendo por la ventanilla pero del lado del jardín por lo que no se dio cuenta quienes estaban en la entrada.

Cuando aparco el coche George pudo ver a Candy hasta él se quedo sorprendido por lo bella y cambiada que se miraba.

Y con una sonrisa le dijo a Albert –Bueno William hemos llegado- abrió la puerta y bajo

Albert suspiro pesadamente y pensó Debí ir mejor donde Candy y sin mucho animo bajo del coche sin imaginar que unos ojos verdes llenos de ilusión lo miraban

Candy detenía la respiración cuando lo vio bajar, no podía creer que después de tanto tiempo lo tenia solo a unos metros, su corazón latía muy rápido lo vio mas apuesto tenia el pelo mas corto aunque tenia una incipiente barba de 2 días, y vestía un traje italiano de color negro que lo hacia verse irresistiblemente guapo.

Albert al bajar del auto sintió una mirada y como si su corazón lo guiara levanto la vista directo a Candy y tal como dijo Annie lo dejo sin palabras la vio tan hermosa para el siempre lo había sido pero ahora se miraba arrebatadamente bella.

George al ver que se había quedado parado lo tomo del brazo para que caminara, eso lo hizo reaccionar y subió las escalinatas y sin pensar fue directo a Candy

-Candy, que agradable sorpresa- y la abrazo

-Bienvenido Albert- Sus miradas se reencontraron ambos tenían un brillo especial pero un carraspeo los saco de ese momento de volver a sentirse de nuevo juntos.

La Señora Elroy un tanto enfadada y de forma sarcástica le dijo - Bienvenido William, yo también me alegro verte- lo dijo así porque por protocolo tenia que saludarla a ella primero.

Albert ignorando su enfado se acerco a ella con una sonrisa y le dijo - Tia cuando tiempo, me alegra verla bien de salud-mientras la abrazaba y le daba un beso.

-Hola Archie, Annie como están- lo decía lleno de felicidad porque no se esperaba ver a Candy además verla así de bella.

-Bueno entremos al salón- dijo seria la señora Elroy

Tras ella iba Candy y Albert, el no podía dejarla de admirar y muy suave le dijo -Estas muy hermosa- mientras le guiñaba un ojo ella le sonrió sonrojada pero satisfecha que había valido la pena seguir los consejos de Annie.

Todos iban sentándose pero Albert noto la mirada observadora de la Tia Abuela, y aunque antes no había sido prudente ahora si lo seria. Aunque quería estar junto a Candy era mejor sentarse con la señora Elroy, Candy se sentó junto con Annie.

Al principio hablaban de como había ido el viaje y lo bien que les había ido los negocios en las ciudades que habían visitado, Archie por su parte les comentaba como había llevado algunos contratos que Albert le había confiado ya que poco a poco también lo estaban introduciendo en las empresas.

La señora Elroy, Candy y Annie solo escuchaban hasta que la señora Elroy tomo la palabra

-Bueno creo que han hablado suficiente de negocios-

-Si Tía tiene razón- dijo Albert y se levantó

-Si nos disculpan unos minutos quiero dejar mi portafolio en la biblioteca, me acompañas George-

-¡Eh! si claro- y se levantaron cuando Albert paso junto a Candy le sonrió de una manera muy seductora que ha Candy le hizo sentir mariposas en el estomago

Entraron a la biblioteca y George le dijo -Que pasa William para que me necesitas-

Albert sonrió dejo el portafolio sobre el escritorio y se sentó en la silla tomo papel y lápiz y escribía algo en él.

-Que haces William-

-Te lo diré en un momento- y siguió escribiendo con una sonrisa

En el salón conversaban cuando Albert y George entraron de nuevo.

-Bueno William he visto por los periódicos que has tenido una vida social bastante activa me ha sorprendido gratamente- dijo a señora Elroy

-Bueno Tia eran compromisos que tenia que acudir pero no era mi gusto sabes que son cosas que poco me interesan-

- Y como está la señorita Thompson sé que te llevas muy bien con ella- lo dijo mientras miraba la reacción de Candy.

Candy se tensó y casi suelta la tasa de té, Annie en voz baja le dijo -Tranquila Candy, la señora Elroy te está viendo-

Así que Candy bajo la mirada y siguió tomando su té, Albert que ya se imaginaba la treta de su Tia tranquilo le dijo:

-Pues no sabría decirte Tía solo coincidí con ella en una ocasión y no la volví a ver tenia mucho trabajo- mientras se sentaba de nuevo junto a ella.

-Es una pena es una dama encantadora por lo que me tome la libertad de invitarla a que venga a pasar una temporada con nosotros-

Eso si saco de quicio a Albert -Tía no tiene porque invitarla, además yo me iré pronto a Londres- dijo serio.

Al escuchar eso Candy se puso pálida No puede ser, se va de nuevo

-Bueno lo siento no podemos ser descortés con ella, recuerda que es hija de una de las mas ilustres familias de Londres y su padre es un accionistas importante de nuestras empresas. Margareth es un señorita muy hermosa tienes que darte la oportunidad de conocerla mejor-

Albert no quería discutir más delante de todos y sobre todo de Candy, acababa de llegar y no tenía ánimos.

-Ya los hablaremos mañana tía, estoy muy cansado del viaje-

-Si William tienes razón, si me disculpan me iré a la descansar antes de la cena, tu deberías hacer lo mismo- dijo la señora Elroy

-Si tía tiene razón, es más la acompañaré a su habitación-

Candy estaba desconcertada porque ahora que se iba la tía podían hablar más tranquilamente, y resulta que se marchaba a su habitación

-Si tienen razón descasen un poco el viaje ha sido muy largo, nosotros iremos a la ciudad- decía Archie

-¿Nos acompañas Candy?- dijo Annie pero no recibió respuesta

-¡Candy!- volvió a llamarla estaba con la mirada perdida

-Si- dijo con un hilo de voz

Mientras la Tia salía del salón junto con George, Albert dijo:

-Bueno los veré luego- se acerco a Annie y le dio un beso en la mano pero cuando se iba a despedir de Candy el metió su mano en el bolsillo de su pantalón y cuando tomo la mano de Candy para besarla, él le dio una nota y muy suave le dijo con una sonrisa -Por favor leea-

Y luego salió tras la señora Elroy y George, Candy se volvió a sentar y abrió la nota

Mi bella Candy

Espérame en la casa del árbol que esta cerca del lago, llegare en 30 minutos

No faltes

PD Estas hermosa Candy

Albert

Ha Candy le volvió la alegría de golpe y su corazón volvió a latir a mil por hora.

-Vamos Candy- dijo Archie

-No he cambiado de opinión ir ustedes, yo me quedare aquí-

-Pero te aburrirás tú sola-

-Gracias Archie, pero estaré bien-

-Si Archie vamos no te preocupes por Candy-

-Pero… - Archie seguía sin entender el cambio de Candy

-Ya te lo explicare en el camino- le dijo Annie ya que al estar junto a Candy vio cuando Albert le dio la nota

-Nos veremos luego Candy- le dijo Annie guiñándole un ojo

Candy estaba feliz así que salió de la mansión y se fue en dirección al lago, sabia donde estaba la casa del árbol ya que hace un tiempo durmió con Annie ya que por maldad de Elisa y Neal no les permitieron dormir en la mansión.

A pesar de los consejos de Annie no pudo resistirse trepar al árbol, se quedo fuera a esperar a Albert se sentía nerviosa y a la vez feliz porque estaría junto con Albert sin la mirada de la Tia abuela.

Poco después al estar en lo alto tenía una buena visibilidad y vio que Albert se aproximaba, su corazón se empezó de nuevo acelerar. Albert se había duchado y cambiado, vestía ahora de manera informal con un pantalón de mezclilla y una camisa azul que tanto le favorecían.

-¡Albert! Estoy aquí-

-¡Candy jajaja! ya veo que no has cambiado nada- mientras le sonreía

-¿Te bajo la escalera?-

-No es necesario olvidas que yo se trepar muy bien- y no tardo en subir

Cuando Albert subió y estuvieron uno frente al otro solo se miraron sin decir nada, pero Candy no pudo más y corrió hacia él a abrazarlo.

-Albert no se sabes cuánto te extrañe- el cerro los ojos y la estrechó más junto a su cuerpo y le dijo:

-Yo también te he extrañado tanto mi querida Candy no veía el día de volver a verte- se quedaron así abrazados unos minutos disfrutando de poder sentir la cercanía de sus cuerpos

Albert deshizo el abrazo pero solo para tomar su mano y le dijo -Ven Candy entremos-

Pero Albert tenia muchos años de no subir a la casa del árbol, al entrar se dio en la cabeza con una viga y no podía ponerse erguido ni en la parte más alta, así que le dijo a Candy

-Creo que no ha sido una buena idea Candy, mejor bajemos y vamos al lago- le dijo mientras sonreía y se pasaba la mano en la cabeza donde tenía el golpe

Candy riendo asintió y salieron de la cabaña

Bajaron por la escalera, estaba atardeciendo y cuando se dirigían hacia el lago Albert nuevamente tomo la mano de Candy pero esta vez entrelazaron sus dedos y él con su pulgar acariciaba suavemente su mano nuevamente Candy sintió mariposas en el estomago.

No decían nada era raro que después de tanto tiempo de no verse las palabras no salían, pero no eran necesarias se comunicaban con la mirada y con el rozar de sus manos.

Al llegar a la orilla se sentaron bajo un árbol, Albert rompió el silencio

-Candy que agradable sorpresa encontrarte aquí, quería sorprenderte e ir directo a verte al hogar de Pony pero George hizo que nos retrasáramos pero ahora creo que lo hizo adrede- mientras sonreía

-Bueno… si él nos ayudo-

-¿Así? Hay más implicados entonces- dijo levantando una ceja

-Jajaja si eso creo- dijo con una sonrisa cómplice

Nuevamente se quedaron callados sus miradas de volvieron mas intensas Candy lo miraba detenidamente y le dijo:

-Veo que te has rasurado la barba Albert, cuando te vi bajar del coche pensé por uno momento que te la dejarías de nuevo como cuando me rescataste en la cascada- Y sin poder resistir Candy paso su mano sobre su mentón, él tomo su mano y suavemente la beso. Lentamente levanto la vista y con una mirada muy penetrante le dijo:

-No sabes cuánto desee poder estar de nuevo contigo Candy, el viaje se alargo mucho te he extrañado mucho- mientras colocaba la mano de Candy en su pecho, ella podía sentir el corazón de Albert latir muy rápido aunque pensaba que no más que el de ella.

Esta vez Candy a pesar de la forma tan intensa que la miraba Albert ella no bajo la mirada

-Yo también te extrañe mucho, aunque…-

Y ella quito su mano y volteo su cara, Albert un poco desconcertado le dijo -Aunque que Candy, ¿Que pasa?-

-Que no creo que me echaras tanta en falta, ya que estabas ocupado con esa Señorita Thompson- dijo ya en tono enfadado

Albert sonrió de medio lado se sintió halagado porque era evidente que Candy estaba celosa eso hacia no más que confirmar lo que Candy sentía por él. Así que se acercó más a ella y delicadamente con su mano tomo su rostro para que lo mirara

-No Candy te equivocas, ella no significa nada para mi es más si la tía se empeña en que venga es porque cree que estoy enamorado de otra chica-

Candy era aún muy inocente y le dijo

-O…otra chica- y bajo su mirada pero no pudo voltear la cara porque él aun la tenía en su mano

El sonrió -Si una chica muy bella con unos preciosos ojos verdes que me tienen hechizados-

Candy levanto la vista -¿Como?-

El la soltó solo para acariciar su cabello y le dijo: -Con un hermoso cabello rubio- y se iba acercando aun mas a ella

Ella no decía nada no se podía creer lo que le decía Albert, él acercó mas su rostro al de ella y suavemente con su nariz empezó acariciar la de ella y ya hablando en susurro le dijo -También tiene unas hermosas pecas sobre su nariz- en ese momento ambos cerraron los ojos ella con el corazón a mil su respiración se entre cortada y solo pudo susurrar el nombre de él.

- Candy... eres tu la única mujer que hace latir mi corazón, no podría amar a nadie mas que a ti- sus alientos se mezclaban y sus bocas estaban a milímetros, Albert deseaba probar el sabor de sus labios entonces Candy hizo un leve moviendo hacia adelante lo suficiente para que se rozaran sus labios, y no hizo falta más.

Albert empezó a besar muy suavemente a Candy puso su mano delicadamente sobre el cuello y la otras en su cintura para acercarla mas hacia él. Albert no lo podía creer estaba besando a Candy y esta vez no era un sueño…

Continuara…

No se si mas de alguna me querrá tirar de los pelos por dejar aquí el capitulo pero tengo que crear expectación jejeje. Bueno finalmente se ha dado el beso entre nuestros queridos rubios no los he hecho sufrir mucho, bueno el siguiente capitulo creo que les gustara

Gracias por sus comentarios un abrazo muy fuerte mis queridas lectoras, nuevamente gracias por hacer tiempo para leer la historia :)

* Capitulo 17