CAPITULO 31

CONFESIONES

Atardecía en la ciudad de Chicago una fresca brisa acariciaba a dos jóvenes corazones, que desde que se conocieron estaban predestinados a estar juntos a pesar que las circunstancias muchas veces no estaban a su favor, ya no existía entre ellos miedos, distancia, ni personas que los separaran.

Para Candy este era su segundo beso de amor y era muy diferente a su primer beso que fue robado e inesperado por Terry, este en cambio era un beso deseado y cargado de amor.

Albert la besaba muy lentamente para no asustarla pero sobre todo para disfrutar de ese momento que por mucho tiempo había deseado sentir los dulces labios de Candy, le sorprendió gratamente sentir que Candy también lo besaba aunque de forma tímida.

El instintivamente estrecho suavemente a Candy a su cuerpo, ella no puso ninguna resistencia al contrario coloco sus manos sobre el cuello de Albert y empezó acariciarlo muy suavemente eso solo provoco que el beso se tornara mas demandante.

Aunque Albert disfrutaba esas caricias y deseaba seguir demostrándole todo el amor que sentía por ella, pensó que era prudente detenerse además tenia todo una vida por delante con ella, así que fue cada vez mas despacio en sus besos hasta separarse lentamente, abrió los ojos y pudo ver que Candy aun tenia cerrado sus ojos pero no tardo en abrirlos sus miradas se encontraron nuevamente y sus ojos irradiaban felicidad pero sobre todo amor, Albert acariciaba el delicado el rostro de Candy y le dijo:

-Candy te amo tanto, agradezco a Dios por haber permitido que te conociera-

-¡Albert…!- y no dijo nada mas se quedo callada, no le salían las palabras estaba asimilando la profundidad y significado de sus palabras ya que nunca nadie le había dicho que la amaba, se sentía tan feliz.

Albert le inquieto que Candy no le dijera que lo amaba pero pensó que tenía que darle tiempo todo esto era nuevo para ella, aunque al sentir sus besos demostraban lo que ella sentía por él.

-No te sientas forzada a decir nada Candy, si te he dicho que te amo es porque solo quiero que sepas lo que siento por ti. Tomate el tiempo que quieras mi amada Candy- mientras le dio un suave beso en sus labios que Candy recibió encantada.

-No Albert no necesito tiempo, me siento muy afortunada por estar aquí ahora contigo, lo que pasa es que nadie me había dicho que me amaba- ahora era ella la que acariciaba el rostro de Albert

-Ahora nadie nos separará mi amada Candy- mientras tomaba su mano y la besaba

-Si aunque… la Tia que dirá – y su cara cambio a preocupación y miro hacia abajo

-Candy por favor mírame, tranquila yo hablare con ella esta noche-

Candy solo de pensarlo se tenso y le dijo: -No Albert-

-Pero… ¿Porque Candy?- dijo intrigado él lo tenia muy claro se enfrentaría a la Tía y a quien fuera por ella

-Por favor, espera un poco ¿Si?- Le dijo mientras se acerco para darle un tímido beso en los labios

Eso desarmo a Albert -Esta bien Candy pero solo será por poco tiempo-

-Gracias Albert- y de nuevo le volvió ese brillo especial en sus ojos

Los últimos rayos de sol se despedían, aunque Albert quiera estar mas tiempo así con Candy se acercaba la hora de la cena y era mejor regresar.

-Mi amada Candy creo que es hora de regresar se acerca la hora de la cena, además Annie y Archie no tardaran en llegar- así que se levanto y ayudo a Candy la miro tiernamente y tomados de las manos le dijo

–Gracias Candy-

-¿ Porque Albert?-

-Porque me has hecho el hombre mas feliz al aceptarme-

Candy lo miraba embelesada y lo abrazo con fuerza, pensaba que desde que lo conoció el era el único que la hacia sentir bien como no amarlo.

-Tú también me haces sentir la mujer más feliz-

Luego se miraron y no pudieron evitar que sus labios se unieran nuevamente su respiración se mezclaba el roce de sus labios provocaba en ellos sensaciones que no podían describir solo sentir.

El revoloteo de un pájaro que buscaba el refugio del árbol, los hizo volver a la realidad sonrieron porque había anochecido ya y no se habían percatado, tomados de la mano iban camino a la mansión estaban ya en la entrada cuando Candy lo detuvo.

-Albert la tía abuela puede que ya no este en su habitación y este con los preparativos de la cena y nos vea entrar juntos-

-Tranquila Candy si eso pasa, George iba estar pendiente de ella-

Y no se equivoco, la señora Elroy ya había bajado pero como había planeado Albert estaba con George en la biblioteca y de esa forma no se daría cuenta que llegaban juntos.

-Mi querida Candy me iré a preparar para la cena te acompaño a tu habitación-

-Si-

El se acerco a ella para decirle casi en un susurro -Candy me gustaría que después de la cena nos viéramos en la biblioteca-

Candy volvió a sentir mariposas en el estomago al sentirlo tan cerca de ella y por la forma en que se lo dijo ella le respondió asintiendo su cabeza.

Iban a subir cuando escucharon que Archie y Annie entraban. Archie al verlos juntos sonrió y sin titubeos les dijo:

-Que tal parejita como fue su encuentro después de tanto tiempo separados-

-¡Archie!- le reto Annie por se tan directo

Candy se puso roja como un tomate, en cambio Albert tranquilo le sonrió y le dijo:

-Muy bien Archie solo te puedo decir que me siento el hombre más afortunado- mientras miraba a Candy con ojos de amor y la tomaba de la mano

-Oh cuanto me alegro por ambos- dijo realmente feliz Archie

- Archie por favor de momento no queremos que lo sepa la Tia- dijo Candy

-Candy lo quiere así, pero solo será por un tiempo-

- No se preocupen nosotros los ayudáremos – dijo Annie

- Bueno mis queridas damas tenemos que cambiarnos para la cena- decía Archie mientras se acercaba a Annie para darle un beso en la mejia.

-Nosotros iremos con Candy donde la señora Elroy, allí los esperaremos- dijo Annie

-No tardaremos- dijo Albert que también se acercaba a Candy pero ella no se esperaba que Albert se despidiera con un beso en los labios fue rápido pero a la vez excitante Candy se sonrojo mucho.

Annie sonrió al ver la cara de Candy al no esperarse el beso de Albert, antes de entrar a la biblioteca Annie detuvo a Candy y le dijo:

-Candy que alegría saber que por fin te has quitado la venda de los ojos y hayas visto lo que te ama Albert-

- Si Annie no te puedes imaginar lo feliz que me siento nunca antes me había sentido así, pero… tengo miedo de la Tia Abuela y de esa señorita Thompson- dijo disgustada Candy

-Candy tranquila, confía en Albert aunque yo no estaré estos días para ayudarte prométeme que no dejaras escapar tu felicidad mereces ser feliz con Albert por muchos obstáculos que te encuentres-

Candy meditaba las palabras de Annie –Si te lo prometo, Gracias Annie-

-Bueno ahora respira profundo que vamos a la biblioteca y no te pongas nerviosa delante de la Señora Elroy-

Candy suspiro y entraron

-Buenas Noches -

-Buenas noches, ¿Que tal el paseo por la ciudad?-

-Muy bien señora Elroy, ahora Archie ha subido para prepararse para la cena- mientras se sentaban

-Candice ¿Te pasa algo?- mientras la observaba ya que notaba algo diferente en ella

-No solo es que estoy un poco cansada del paseo Señora Elroy- mientras le sonreía y miro a Annie

Annie para desviar la atención de la Señora Elroy empezó hablar de las últimas tendencias de moda, Annie tenía un exquisito gusto por la moda.

Al poco tiempo entraban Albert y Archie vestían unos elegantes trajes pero sin corbata ya que iba a ser una cena informal, Albert vestía en tono gris mientras que Archie tono camel se miraban muy apuestos.

La tía abuela al verlos se sintió muy orgullosa de ellos, tenían ese porte y galanura característica de los Andrew, aunque le vino a la mente como se verían Anthony y Stear pero queriendo dejar a un lado esos tristes pensamientos le pegunto a Albert

-¿Has descansado William?, pensaba mandar una mucama para llamarte-

-Me siento mejor que nunca Tia- y de manera rápida vio a Candy pero la señora Elroy no se percato pero Candy si, suficiente para que sus mejias se sonrojaran.

-Bueno pues en ese caso pasemos a la mesa- dijo la tía mientras todos se levantaban

La cena transcurrió tranquila seguían comentando el viaje, aunque la tía estaba pendiente de ellos dos no noto nada, Albert conocía muy bien a su tía y supo disimular lo que sentía por Candy de esa manera evito ponerse en evidencia y poner en peligro sus encuentros.

Una vez terminada la cena fueron al salón principal mientras Annie tocaba el piano, los caballeros se servían whisky.

Candy y la señora Elroy escuchaban atentas a Annie pero la señora Elroy le dijo a Candy

-Candice me ha dicho William que te quedaras unos días aquí- decía con desprecio

-Bueno… es que Annie sale de viaje con su madre unos días. Espero que no le moleste-

Ella solo la miro seria, ya que pensaba que podría ser un problema para lo que tenía planeado

Albert se percato que la tía abuela hablaba con Candy y por la cara que tenia no era nada bueno así que se acerco y le dijo:

-Tía me gustaría hablar con usted si puede ser en privado-

-Muy bien creo que me marchare ya a mi habitación ha sido un día muy largo preparando tu llegada, pasen todos buenas noches-

Annie dejo de tocar el piano para despedirse de la Sra. Elroy

Mientras salía con ella, Albert miro a Candy y le guiño un ojo. Ha Candy le sorprendió esa actitud tan atrevida de Albert que no conocía, pero le gustaba porque él actuaba así por ella.

George se marcho también, al poco después Any también se despedía así que Archie la llevo en su coche. Candy subía las escaleras para ir a su habitación cuando paso por la habitación de la señora Elroy que estaba junto a la de Albert, se le acelero el corazón solo de pensar en que lo vería de nuevo y así que entro a su habitación y se fue a la terraza necesitaba tranquilizarse o tranquilizar su corazón ya que había sido un día lleno de grandes emociones.

Entretanto en la habitación de la Sra. Elroy

-William me alegro que todo haya salido bien he escuchado comentarios muy favorables a tu gestión en los negocios a si como con el trato con nuestros socios no puedo sentirme mas orgullosa-

-Gracias tía pero no es merito solo mío es de George también-

-Si, si pero no hay duda que eres como tu padre-

-William, ahora que estamos solos quería decirte que espero que Candy no este cuando recibamos la visita de Margareth-

-Porque dice eso, no veo el problema que ella este aquí-

-Bueno no quiero que Margareth piense otra cosa-

-Tia, Candy forma parte de la familia Andrew no veo nada de malo que ella este aquí y si Margareth piensa otra cosa no es nuestro problema-

La señora Elroy no dijo nada más, no tenia ánimos de discutir el primer día con Albert después de varios meses sin verlo

-Bueno William de que querías hablarme-

-De ella precisamente Tía-

-William solo te pido que seas cortes con Margareth precisamente he recibido un telegrama que vendrá dentro de una semana-

-Tía por favor no comprendo porque la invito sabe lo que pienso de esto-

-William antes lo entendía porque eras un adolescente pero ahora ya es hora de sentar la cabeza estas cerca de los treinta años, además eres la cabeza de los Andrew no tienes que demorar en tener descendencia-

-Tía usted misma lo ha dicho ya no soy un adolescente que puede manejar, soy un hombre por lo que no creo que deba buscarme una esposa- decía ya molesto

-¿Por qué? acaso tienes a alguien y no me las comunicado- decía expectante y a la vez temerosa por la respuesta

-No tía de momento no, ahora comienzo en los negocios quiero estar al cien por cien no quiero la distracción de ninguna futura esposa- pero no lejos de la realidad cuando dijo esposa solo pudo imaginar como tal a Candy

-Por favor William no te cierres a conocerla se un caballero y cortejala por favor-

-Tía… lo siento la atenderé como anfitrión de la familia pero nada mas y por favor no quiero hablar mas del asunto creo que se lo he dejado claro. Buenas Noches Tía- mientras le dio un beso y se dio la vuelta para salir de la habitación

-¡William!, espera-

-Que sucede tía- dijo serio y con una mirada firme que la doblego y solo pudo decir

-Buenas Noches William, iras mañana a las oficinas-

-Si, por eso iré un rato a la biblioteca-

-No estas cansado, ha sido un viaje muy largo-

-Si un poco pero tengo que dejar todo listo para mañana, Buenas Noches tía que descanse- y salio de la habitación.

Candy escucho la puerta y no sabia que hacer estaba muy nerviosa tenia miedo que los descubriera la tía en la biblioteca, ya que cada vez que amaba a una persona el destino se encargaba de separarlos, pero esta vez estaba dispuesta a luchar por lo ella amaba y estaba segura de amar a Albert y por eso se enfrentaría a lo que fuera.

Así que se levanto y recodando los consejos de Annie para poder conquistarlo y gustarle siempre a Albert, abrió su armario y pensó que se cambiaría de vestido empezó a ver detenidamente cada uno aunque ya tenia uno en mente…

Una vez cambiada se hizo una coleta alta se puso colorete en las mejías y se pinto la labios con uno tono rosa, Candy tenia una belleza natural que no necesitaba de mucho maquillaje para lucir hermosa.

Poco después abrió despacio la puerta y vio que la luz de la habitación de la tía estaba apagada así que de puntillas bajo las escaleras muy despacio no se porque se acordó de cuando se escapaba del Real Colegio San Pablo

Unos treinta minutos antes….

Mientras Candy se preparaba, Albert entraba a la biblioteca donde estaba George.

-Vaya William pensé que estarías cansado del viaje-

-Estoy mas lleno de vida que nunca- dijo muy sonriente

-Mmmmm algo me he perdido no es así William-

-Sabes George por fin me siento el hombre mas afortunado del mundo porque he sido aceptado por la mujer que amo- mientras le sonriera

-¡Oh vaya cuanto me alegro William!- se levanto para darle un abrazo, el mas que nadie sabia lo que había sufrido por no tener el amor de Candy, aunque estaba seguro que un día se darían cuenta y ese día finalmente había llegado.

-Pero la tía aun no lo sabrá de momento, Candy lo ha querido así y creo que es buena idea tengo que ver de que manera lo manejo pero no me importa estoy dispuesto a todo por estar con Candy-

-Vamos William no te exaltes te entiendo, se lo que has sufrido pero eso no es justificación para que vayas a actuar como un adolescente dejándote llevar… tu sabes a lo que me refiero-

-No George no te preocupes se lo que hago, además a Candy la amo y además la respeto tienes que estar tranquilo-

-Bueno confió en ti, entonces será un secreto-

-Si, de momento si por eso nos veremos ahora que la tía esta dormida así no levantaremos sospechas-

-Mmmmm ¡William!- dijo serio George

-Vamos George ya soy un hombre y no un adolescente alocado regido por las hormonas, te olvidas que viví muchos meses solo con ella-

-Bueno pero eran diferentes las circunstancias, sabes que soy como un padre para ambos y quiero lo mejor para los dos-

-Ya te lo dije antes no te preocupes-

-Bueno en ese caso mejor me retiro no quiero incomodar a la señorita Candy-

George se marcho, Albert se quito el saco para estar mas cómodo, meditaba lo dicho por George suspiro se desabotono el primer botón de la camisa, esbozó un sonrisa y penso en ir para buscar a Candy asi que se disponia a salir de la biblioteca y cual fue su sorpresa encontrase con ella en la puerta, Candy dio un pequeño grito porque no se lo esperaba

-Shhhhh, entra Candy- y la tomo de la mano una vez dentro Albert pudo ver a una Candy realmente hermosa con un hermoso vestido de color lavanda que se ceñía a su cuerpo.

Candy se sonrojo porque Albert no pudo evitar verla de pies a cabeza, pero reconocía que era eso lo que pretendía al ponerse ese vestido

-Candy estas muy hermosa con este vestido- y se acerco a ella puso sus manos sobre su estrecha cintura.

-Gracias Albert, me alegro que te guste-dijo con un toque de timidez y coquetería

Albert estaba cautivado por la belleza de Candy

-No estaba segura de bajar- mientras ponía sus manos sobre el pecho de Albert.

-Porque Candy, no debes preocuparte-

-Tengo miedo Albert porque… cuando amo a alguien se va de mi vida-

-¿Amo?- dijo sorprendido

Candy se sonrojo –Si Albert aunque esta tarde no te lo dije. Yo… yo te amo…- le dijo mirándolo a los ojos para que él no tuviera ninguna duda de sus sentimientos.

-¡Candy!- dijo sorprendido y muy feliz por oír en los labios de Candy que lo amaba.

-Candy tu no sabes desde cuando yo te amo, me haces el hombre mas feliz de la tierra al escuchar de tus labios que me amas-

-Nunca… antes se lo había dicho a nadie-

-Pero se que has amado a Anthony y a Terry-

-Si pero han sido muy diferentes, todos estos meses que has estado ausente sentía que una parte de mi me faltaba y eso me hizo reflexionar-

-A que te refieres- mientras le acariciada con suavidad su mejia

-Que lo de Anthony fue un amor tierno pero muy breve, lo de Terry fue un amor de adolescencia arrebatado e impetuoso el tiempo demostró que fue así. Pero… contigo es diferente desde que nos conocimos existió entre nosotros una conexión que nunca he podido descifrar y que no le he encontrado con nadie mas que solo contigo-

-A mi me sucedió lo mismo contigo Candy-

-Siempre fuiste un amigo que estaba a mi lado cuando mas lo necesitaba me salvaste la vida, me ayudaste a superar los momentos mas difíciles de mi vida la muerte de Anthony y Stear y mi ruptura con Terry. Al principio te veía como un amigo pero eso se fue transformando en algo mas. Además solo contigo podía ser yo misma y mostrar mis debilidades-

-¡Candy…!- decía Albert sorprendido por la confesión de Candy

Ella vio el rostro sorprendido de Albert y se puso de puntillas y le dio un suave beso en los labios

-Cuando nos encontramos en Londres me alegro tanto volverte a ver y no pude negar que me gustaste como te veías sin la barba-

-¡Vaya! esta claro que la barba no me favorece- decía divertido

-Pero bueno en el colegio estaba Terry…y tu conoces el resto cuando regrese de Escocia y recibí tu carta diciéndome que te habías marchado a África sentí un enorme vació pero sabia que eras así un espíritu libre… Tu mi amado Albert siempre has sido una parte importante de mi vida. Y cuando te volví a ver en esa camilla mal herido me sentí morir nunca me había preocupado tanto por alguien solo por ti-

Albert no podía creer lo que escuchaba, Candy abriendo su corazón ante él sin ningún temor y prejuicio.

-Creo que fue allí cuando empecé a sentir algo más que un cariño fraternal hacia ti aunque yo aun no lo había descubierto-

-No creo Candy tu estabas con Terry y yo se lo que sentías por él-

-Yo también así lo creía pero al pensar y mirar hacia atrás mis actos demostraban lo contrario, ahora lo veo claro-

-¿Como puedes estar segura de eso?-

-Annie y Patty sabían que yo estaba enamorada de ti, y me lo hicieron ver cuando vine a Chicago-

-Pero…. Ellas como pudieron llegar a esa conclusión-

-Por mí actuar estaba constantemente mas pendiente de ti que de Terry, mi vida giraba en torno a ti y me veían muy feliz junto a ti-

-Candy solo puedo decir que me siento muy alagado por tus palabras y esto solo me confirma que tu eres la mujer que Dios ha destinado para mi-

Albert se acerco y la abrazo con fuerza para luego buscar sus labios para transmitirle de esa manera todo el amor que sentía por ella

Candy subió sus brazos para alcanzar su cuello y así acercarlo mas a ella, sus labios se unieron se sentían ambos en el paraíso ese beso no solo era eso, era un sello de amor.

Albert acariciaba su espalda y buscaba con sutil urgencia el interior de su boca aunque Candy no tenia experiencia en las artes del amor su instinto hizo que no hubiera barreras para encontrar el exquisito placer del deseo…

El sentía en todo su cuerpo el placer de besar a la mujer que amaba, su arrebato lo llevo a apoyarla en la pared ella no puso ninguna resistencia se dejo llevar por su fuerza y pasión nunca había sentido esas sensaciones se sentía volar, no podía creer que un hombre arrebatadoramente guapo y poderoso estuviera locamente enamorado de ella.

Cuando les falto aire se separaron un poco, ella aun con sus ojos cerrados ladeo su cabeza para tomar un poco mas de aire, momento que aprovecho Albert para explorar su cuello con suaves besos eso provoco en Candy un escalofrió en su cuerpo que nunca había experimentado y se sentía tan bien.

Pero aunque Albert estaba perdido también por las placenteras sensaciones de sentir en sus labios la suave y embriagante piel de Candy, lo dicho por George le hizo detenerse tenia que ser un caballero y hacer honor al gran amor que sentía por ella que iba mas allá del deseo…

Por lo que fue besando con menos intensidad su cuello y busco de nuevo sus labios para besarlos pero esta vez mas despacio y entre un beso y otro le dijo:

-Te amo Candy como nunca he amado a nadie-

-Albert yo te también te amo- Albert tomo su mano y se dirigió al sofá que estaba junto a la chimenea

Allí sentados Candy quería seguir abriendo su corazón a Albert por lo que quería contarle como se había sentido cuando el se marcho del apartamento tomo aire y le dijo:

-Cuando te fuiste del apartamento y leí tu carta me sentí morir nunca me había sentido tan triste y sola por eso te busque desesperadamente quería convencerte que te quedaras conmigo o irme contigo. Allí empecé a descubrir lo que sentía por ti, comprendí que eso no era solo una amistad sino que era algo mas por eso no desistí en buscarte.

-Candy lo siento pero ya no pienses en eso. Ya no tienes que buscar mas porque estoy aquí contigo y estaré a tu lado siempre- le dijo al oído

Ahora fue Candy la que busco sus labios para plasmar su amor y necesidad de él, nuevamente se perdieron en las placenteras sensaciones de sentirse amados, de necesitarse pero Albert haciendo esfuerzo de su cordura empezó a bajar la intensidad del beso que poco a poco se iba tornando más demandante.

Candy se sintio un poco apenada por dejarse llevar de esa manera

Albert percibió eso y con su mano levanto delicadamente su mentón

-No te sientas mal yo tampoco quisiera que esta noche terminara pero debemos cuidar para que la tía no se entere-

-Albert la Tía se opondrá por muchas razones-

-No Candy-

-Albert para ella yo no estoy a la altura de esas damas de sociedad, además no vera bien que yo tu hija adoptiva se enamore de su tutor- decía apesadumbrada

-Candy tu estas encima de las demás no hay nadie que se compare a ti. Y con respecto a tu adopción previendo eso en mi presentación se les informo a mis socios que fue George como representante legal de la familia el que te adopto.-

Candy seguía preocupada se le notaba en su rostro

-Candy conozco a la Tia y por eso he pensado en anular tu adopción para que así no tenga argumentos para tratar de separarnos-

-¿Albert has pensado en todo eso?-

-Si Candy por eso no te preocupes, olvídate de eso Candy y aunque no lo aceptara no me importaría a renunciar a todo por ti, toda mi vida he esperado por tener tu amor. Y ni la Tía ni nadie podrá oponerse a lo que siento por ti y estar contigo- mientras con una dulce sonrisa trataba de animarla

Candy casi lloraba de emoción por lo dicho por Albert, ya que nadie había arriesgado tanto por ella, ni Terry que pensaba que la amaba tanto sucumbió al primer obstáculo que surgió entre ellos.

-Ahora mi amada Candy creo que debemos ir a nuestras habitaciones no es prudente estar ha estas horas de la noche- ya que entre besos y confesiones estaban cerca de la media noche.

-Si Albert tienes razon-

-Duerme bien mi amada Candy- mientras le daba un delicado beso

-Tu también Albert, recuerda que te amo-

Se dio la vuelta casi salía de la biblioteca cuando Albert detuvo su salida

-Yo también te amo, ya te había dicho lo bella que te ves me has dejado sin aliento-

-Eso es lo que pretendía- y le guiñó un ojo y se marcho

Albert se quedo sorprendido por la respuesta de Candy y complacido por su forma coqueta y sutil de actuar con él.

Con todas las emociones a flor de piel no tenia ganas de ir a dormir así que se sirvió un vaso whisky

Y se sentó frente a la chimenea cerro los ojos y echo su cabeza hacia atrás y volvió a recordar los besos de Candy No puedo creer que por fin estemos juntos…

Candy en su habitación tampoco podía dormir ya que las sensaciones que sintió junto con Albert nunca antes las había sentido, ella tan inexperta en las artes del amor en cambio Albert con su forma de besarla y acariciarla la hizo extremecer le faltaba el aire solo de pensarlo Albert como es posible que un hombre como tu ha podido fijarse en mi estoy segura que muchas mujeres estarán interesadas en ti...

Entonces inevitablemente se le vino a la cabeza ¨la señorita Thompson¨ pero no quiso preocuparse así que abrazo la almohada y recordando los besos de Albert llenos no solo de amor sino también de pasión se durmió con una sonrisa en sus labios ya que su corazón rebosaba de alegría.

Continuara…

Bueno no he avanzado mucho en la historia porque quería enfatizar sus primeros encuentros entre Albert y Candy y como se sentían ahora que finalmente estaban juntos, veremos que pasa con Margareth nunca falta un pelo en la sopa.

Según mis cálculos en este momento de la historia Albert tiene 27 años y Candy 19

Muchas gracias por sus reviews me ha alegrado enormemente todos sus comentarios agradezco de corazón que se tomen el tiempo para escribirme un gran abrazo amigas con cariño y les deseo una buena semana :)