CAPITULO 32

CELOS

A la mañana siguiente un joven con ojos azules despertaba lleno de vida con su torso desnudo entre las sabanas de seda puso sus brazos detrás de su cabeza y volvió a revivir los momentos tan intensos del día anterior con Candy y con una gran sonrisa en sus labios dijo:

-Esta vez no fue un sueño, esto es real- y suspiro como un adolescente con su primer amor aunque en realidad era su primer y único amor.

Se levanto de la cama y se ducho, al salir solo llevaba puesta en una toalla en su cintura mientras buscaba en el armario que traje se pondría, aunque no quería tenia que ir a las oficinas ya que habia cosas pendientes que necesitaban su aprobación.

Termino de vestirse con un traje azul marino, se miraba tan elegante y atractivo.

Cuando iba salir pensó en buscar a Candy para bajar juntos a desayunar y tal vez robarle un beso, pero pensandolo mejor no era prudente alguien los podía ver, así que paso de largo de la habitación de Candy pero en sus pensamientos le dijo Buenos Días Mi amada Candy

Cuando entro al comedor ya estaba la tía abuela y Archie

-Buenos días a todos- dijo muy sonriente y se acerco para darle un beso muy efusivo a su Tia

Ella sorprendida le dijo: -Buenos Días William, veo que has dormido bien, pensé que estarías muy cansado del viaje-

-Estoy bien tía he dormido como nunca- pero luego pensó que tenía que ser menos expresivo delante de ella

Archie solo reía ya que él si sabia el motivo real de tanta felicidad y energía de Albert Si supiera la tía… pensaba

Estaba sentándose Albert cuando entro Candy de prisa sabia que si llegaba tarde la Tia se molestaría.

-Buenos Días a todos perdonen la tardanza- mientras vio muy rápido a Albert y sintió muchas mariposas en su estomago no porque tuviera apetito sino por como la miro y lo atractivo que se veía con ese traje tenia que admitir que le gustaba mucho como le quedaban esos trajes.

-Vaya Candice parece que has tenido una mala noche-

-Oh no Señora Elroy he dormido como nunca- mientras se sentaba junto a Albert que presidía la mesa.

Eso puso en alerta a la tía que casualidad que los dos dijeran lo mismo

Los sirvientes empezaron a servir el desayuno, se sentía un poco de tensión ya que Candy notaba que la tía la observaba constantemente por lo que no levanto la vista de su plato ya que no quería delatarse y poner en peligro su relación con Albert.

Para desviar la atención de su Tia Albert le pregunto:

-Y George tía, ¿Esta en la biblioteca?-

-No, él se marcho hace un momento a las oficinas tenia que preparar unos documentos pensó que te levantarías tarde-

-Bueno en ese caso me iré pronto no quiero dejarle todo el trabajo a él-

Candy se tenso porque con la euforia de volverlo a ver no había pensado que haría cuando él se fuera a las oficinas, no quería estar en la mansión con la Tia tenia miedo que con sus preguntas descubriese lo que había entre ellos y eso hizo que dejara de comer.

-Candy te sientes mal es que no desayunas- le dijo Archie preocupado

-No es que no amanecí con mucho apetito- decía pálida pensando como iba hacer ya que Annie no llegaría hasta dentro de dos semanas.

Albert que intuía lo que le pasaba tranquilo le dijo:

-Candy me ha dicho Archie que quieres ayudar de nuevo al doctor Martin en su clínica- Tanto Candy como Archie lo miraron sorprendidos pero ninguno dijo nada

-Es eso cierto Candice- dijo con desaprobación pero luego lo penso mejor y seria un alivio ya que para ella la presencia de Candy no era de su agrado

Albert con la mirada le decía a Candy que dijera que si

-Si Señora Elroy-

-Me alegro Candy, envíale mis saludos al Doctor Martin de mi parte-

-Si Alb.. William-

-¿William?, no Candy llámame como siempre Albert-

-¡No!- dijo enérgica la señora Elroy

-Tia… tanto Candy , Archie y Annie me pueden llamar así, ellos me conocieron con ese nombre no veo razón por la no sigan haciéndolo-

-Pero…- decía con disgusto

-Pero nada Tia, acaso no es mi otro nombre-

-Si, pero… no se ve bien ese trato tan informal-

-No digo más, creo que esto ha quedado aclarado- la vio serio y determinante

Ella bajo la vista, le recordó mucho a su hermano que era de fuerte determinación y cuando decidía algo era difícil de hacerlo cambiar de opinión. Así que no queriendo que le quitara autoridad delante de Candy ya no dijo nada mas al respecto.

Archie queriendo suavizar el ambiente en broma le dijo:

-Y yo que pensaba llamarte Tío Abuelo-

-jajaja vamos Archie no soy tan viejo-

Entonces el ambiente se relajo y empezaron hablar ellos de los pendientes que les esperaba en la oficina.

Cuando Albert termino de desayunar dijo:

-Si me disculpan tengo que preparar unos documentos a George antes de marcharme a la oficina, Candy cuando termines de desayunar necesito comentarte algo, te esperare en la biblioteca- Y salio del comedor

Unos minutos después Candy había terminado de comer y se disponía a levantarse cuando la señora Elroy le dijo en tono muy frió -Candice-

-Si señora Elroy – decía nerviosa por si le preguntaba que era lo que tenia que hablar con Albert, porque no sabría que contestarle

-No creas que porque estas bajo la protección de William puedes quedarte todo el tiempo que quieras aquí, esperamos una invitada especial espero que lo entiendas-

Archie salio en defensa de Candy -Tia, Candy forma parte de esta familia y tiene todo el derecho de estar el tiempo que ella quiera-

Candy se sentía muy incomoda y no quería problemas ni para Albert ni para Archie así que le dijo:

-No se preocupe Señora Elroy no estaré mucho aquí. Si me disculpan- se levanto y salio cabizbaja del comedor

Candy se dirigía a la biblioteca suspiro pensativa porque no quería decirle a Albert lo que le había dicho la Sra. Elroy así que tomo aire, saco su mejor sonrisa y toco la puerta.

Albert abrió y con una gran sonrisa le dijo: -Entra por favor Candy-

Al cerrar la puerta con seguro la estrecho entre sus brazos y muy suave le dijo -Buenos días mi amada Candy- y sin que ella pudiera contestarle la beso de manera suave, Candy olvido todo a su alrededor era natural se sentía volar cada vez que estaba entre los brazos de Albert y sobretodo al sentir sus besos llenos de amor.

Después de un momento de amor, ambos abrieron los ojos y sonrieron; Albert tomo su mano –Ven Candy, sentémonos un momento en el sofá- y se dirigieron al que estaba frente a la chimenea

-Candy se que no es prudente que te quedes sola con la tía no me fío de ella, así que pensé que seria buena idea fueras a la clínica del Doctor Martin. Hare que el chofer te lleve ¿Que te parece?-

-Me parece muy bien la verdad que no había pensado que haría mientras tu estuvieras fuera las emociones de ayer no me permitieron prever esta situación. Aunque… creo que es mejor que me vaya de la mansión-

-¿Como dices? Te ha dicho ahora algo la tía con respecto a tu estancia en la mansión-

-Bueno...- no quería decírselo

-Vamos Candy recuerdas nuestra promesa de contarnos los problemas y preocupaciones, hoy mas que nunca quiero que lo hagamos así- mientras acariciaba suavemente con su mano su rostro

Ella asintió y mirándolo le dijo -Es que… no quiere que me quede mucho tiempo aquí porque esperan a una ¨invitada especial¨ - dijo celosa de solo pensarlo

-Lo sabia- dijo en tono molesto

- No quería decírtelo porque no quiero que discutas con la señora Elroy por mi culpa, aunque reconozco que no me quiero ir y dejarte -

-Candy quiero que estés a mi lado, no te preocupes al ser ahora la cabeza de los Andrew no solo tengo obligaciones sino también privilegios y uno de ellos es que lo que yo decida esta por encima de lo que la tía quiera, así que te quedaras aquí conmigo o acaso quieres dejarme solo a expensas de Margareth- lo decía mientras como un felino lentamente se acercaba a ella.

-No por supuesto que no- decía Candy tratando de no demostrar sus celos por esa señorita, que aun no conocía pero solo de pensar que ella estuviera interesada en Albert le afectaba

Albert sonrió porque era una forma de que así no se fuera

-Bueno pues esta decidido no te iras, y mientras yo vaya a la oficina tu te iras a la clínica del doctor Martin – mientras le guiño el ojo

-Gracias Albert la verdad que no sabia que hacer mientras estuvieras fuera- él se acerco para besarla en sus labios

Luego Candy lo abrazo y casi en susurro le dijo -Me siento tan feliz y segura junto a ti- no quería separarse de él pero con gran esfuerzo le dijo:

-Me iré a preparar Albert, que tengas un buen día- y le dio un tímido beso en los labios aun Candy se avergonzaba al hacerlo, pero solo se guiaba de su corazón se levanto rápido y salio de la biblioteca.

Albert con una sonrisa le dijo antes de salir -Tu también tengas un hermoso día-

Poco después Albert y Archie se marcharon juntos a las oficinas.

Mientras iban en el coche Archie le dijo:

-Vaya me tomaste por sorpresa menos mal que estaba bien despierto y no metí la pata, dime una cosa Albert no estas nervioso cuando se lo cuentes a la tía-

-No Archie, la tía tendrá que aceptarlo o si no...-… y se quedo callado mientras miraba pensativo por la ventana

-Sino que Albert- dijo expectante Archie

-Estoy dispuesto a renunciar al apellido de los Andrew, lo tengo muy claro-

-Vaya Albert eres muy valiente, yo no pondría enfrentarme de esa manera a la tía, pero estoy casi seguro que no permitirá que renuncies-

-Yo pienso lo mismo pero quiero que sepa que lo haria si es necesario y lo sabe. Pero solo quizás de esa manera entienda que lo que yo siento por Candy es real y no un capricho-

-Pero… ¿Y la señorita Thompson he escuchado que esta muy interesada en ti?-

-He podido escapar de ella antes, así que esta vez no será diferente-

-Jajaja vaya si que tienes experiencia en escabullirte de las chicas, las traes por la calle de la amargura- lo decía divertido

-Jajaja pero que tonterías dices Archie- mientras reían

Entre tanto Candy subía al coche que la llevaría a la clínica del Doctor Martin, pero se percato que el coche tomo otra dirección, iban por otra calle que ella no conocía así que le dijo al chofer:

-Disculpa Tomas, este no es el camino-

-Si señorita, el señor William me dijo que era este-

-Ha Candy le sorprendió, pero confiaba en Albert-

Candy por la calle vio una pareja de enamorados se miraban muy felices y por primera vez, se sintió identificada con esa pareja nunca antes se había sentido tan feliz, se sentía como en las nubes.

Cada vez que recordaba los tiernos y apasionados besos de Albert hacia que se sonrojaba y sintiera muchas mariposas en su estomago no podía creer lo que estaba viviendo.

Iba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta que el coche se había detenido.

-Aquí es señorita Candy- mientras se bajaba para abrirle la puerta

Entonces Candy reparo y vio una casa de dos plantas se veía nueva

-¿Es aquí? Esta seguro Tomas- dijo pensando que se había equivocado, pero al mirar mas detenidamente la fachada vio un cartel que decía Clínica Medica atendida por el Doctor Fernand Martin¨

-Vaya- dijo Candy sorprendida gratamente ya que no era la casa vieja y desbaratada que ella conocía

-Señorita pasare por Usted en la tarde-

-Gracias Tomas-

Aun era temprano así que no había abierto, toco la puerta con recelo porque aun dudaba si era el mismo doctor Martin con quien ella había trabajado.

Y con grata sorpresa vio que era el mismo doctor Martin con su aspecto amable y bonachón.

Candy a pesar que había estado viviendo en Chicago con Annie no había tenido la oportunidad de visitarlo.

-¡Candy eres tu!- dijo con sincera alegría y la abrazo

-Buenos días doctor Martin, cuanto tiempo me alegro verlo de nuevo- mientras lo abrazaba con cariño

-Estas muy cambiada, te ves muy hermosa-

-Oh que cosas dice- decía Candy sonrojada por el cumplido

-Perdóneme Doctor Martin por no haberlo visitado antes, pero aunque hubiera querido no lo hubiera encontrado - decía un poco apenada

-Oh no te preocupes mi querida Candy, y ahora dime que te parece mi nueva clínica ¿Te gusta?- decía orgulloso

-Estoy sorprendida, creía que el chofer se había equivocado me alegro tanto que las cosas le vayan muy bien-

-Si Candy, pero tengo que decirte que Albert ha tenido mucho que ver en todo esto-

-¿Cómo?, Albert-

-Si en agradecimiento por los cuidados cuando tuvo el accidente, me hizo construir esta casa. En la planta baja esta la clínica y arriba vivo yo con todo lo necesario. Es un gran hombre Albert con un gran corazón, siempre lo he dicho-

Albert siempre ayudando y haciendo felices a las personas, como no amarte pensaba con ojos soñadores

-Ven Candy te preparare un café, me alegro mucho que se hayan vuelto a encontrar hacen una estupenda pareja- mientras le servia la taza de café

-Eh no, doctor Martin Albert y yo…-

-Jajaja Candy yo ya soy un viejo con muchas arrugas y experiencia, ni tu ni Albert pueden disimular el gran amor que se tienen-

-¿Como dice?- decía sonrojada por haber sido descubierta

-Yo lo note desde hace mucho- y Candy se sorprendió ya que había escuchado eso antes y recordó cuando Annie y Patty le dijeron mismo

-Sabes Candy cuando los conocí pensé en primer momento que eran novios, pero luego vi que no era así solo amigos. ¿Recuerdas el ataque del león? esa preocupación y afán de querer estar junto a él a riesgo de tu vida no solo hay cariño de un simple amigo es algo mas, después de eso cuando traías las rosas que te regalaba Albert y con el cuidado que las tratabas hasta el mas ciego podía verlo bueno… menos ustedes estaba claro jajaja-

-Tiene razón ya otras personas me han dicho lo mismo-

-Por eso cuando Albert se marcho y te pusiste muy mal. Me puse muy triste pero estaba seguro que él volvería, un amor como el que se tienen no se podía romper, es amor verdadero-

Candy al ver que no podía negar lo evidente le dijo:

-Por favor doctor Martin no lo mencione a nadie de momento queremos tenerlo en secreto-

-No te preocupes seré una tumba, aunque a mi juicio Albert no parece que quiera tenerlo en secreto por mucho tiempo-

-¿Por qué lo dice?-

-Esta mañana ha venido y lo primero que me ha dicho es que era el hombre más feliz del mundo porque tú habías aceptado ser su novia-

-Eso le ha dicho- dijo sonrojada mientras le resonaba en su mente ¨su novia¨ y no pudo evitar suspirar

En ese momento alguien toco la puerta

-Yo iré doctor Martin, será su primer paciente -

Y fue abrir y se encontró un enorme ramo de rosas rojas

-¿señorita Candy White? - preguntaba el mensajero

-Si soy yo- y el corazón de Candy empezó a latir rápidamente como últimamente le pasaba

-Ves mi querida Candy creo que Albert no quiere ocultar lo que siente por ti-

En el ramo había un pequeño sobre y Candy lo abrió

Mi amada Candy te envió estas rosas como señal del amor que te tengo, que tengas un hermoso día.

P.D. Pasare por ti para comer

Siempre tuyo

Albert

Candy no sabia que decir se sentía tan amada, el doctor Martin sonreía –Bueno Candy porque no las pones en esta mesa-

-Eh si si, son hermosas no le parecen-

Entretanto en la oficina mientras iban camino a una reunión junto con George, Albert aprovecho para hablar con él.

-Sabes una cosa George hoy por fin ha llegado el día en que le he enviado rosas rojas a Candy, seguro ya las habrá recibido-

-jajaja William si te vieras la cara-

-No me importa George, ríe todo lo que quieras-

-Me siento tan feliz por ti- le decía George

-Espero que no se alargue mucho la reunión tengo pensado ir a comer con Candy-

-Bueno en ese caso es mejor que entremos ya-

Transcurrió la mañana rápido, Albert llego en su coche a buscar a Candy

-Hola Doctor Martin-

-Hola muchacho pasa, Candy se esta cambiando-

Candy terminaba de cambiarse arreglo un poco su cabello y pinto sus labios aunque ultimadamente no le duraran mucho

Cuando salio vio a Albert sin pensarlo corrio directo a sus brazos

-Hola mi querida Candy ¿Que tal la mañana?-

-OH muy bien se me ha pasado muy rápido-

-Bueno doctor Martin la traeré de vuelta a la hora-

-Tranquilos tómense el tiempo que deseen-

Subieron al coche y Albert se dirigía al lago cuando unos meses atrás estuvieron a punto de besarse, sino hubiera sido por una cometa enredada en un árbol.

Cuando llegaron se sentaron bajo el mismo árbol

-Albert quería darte las gracias por las rosas son hermosas-

-Me alegró que te gustaran-

-Fue una agradable sorpresa, más cuando me decías que pasarías por mí para comer-

-He pensado que de esta manera podemos vernos sin ningún problema, aunque si quieres que sea sincero no quiero esconderme Candy, quiero gritar a los cuatro vientos que te amo-

-Albert espera un poco mas, tengo miedo que algo o alguien nos separe, aunque esta vez estoy a dispuesta a luchar-

Albert le sorprendió escuchar eso ya que nunca antes lo había dicho ni con Terry

-Pues entonces no te preocupes juntos podremos con la tía abuela-

-Pero también esta la invitada de la tía abuela, Archie me ha dicho que esta muy interesada en ti- decía seria

-Acaso estas celosa Candy- le preguntaba con una mirada y sonrisa cómplice

-Bueno no puedo evitarlo- era raro que nunca antes había sentido tantos celos ni cuando Terry actuaba con Susana.

-Eso me halaga pero tranquila tu confía en mi, la tía siempre ha querido imponerme alguna chica y si antes no lo hice menos ahora que por fin tengo tu amor-

Empezaron a comer disfrutaron la comida hacia un precioso día y esta vez no hubo ninguna cometa que interrumpiera un beso entre ellos.

Los días iban pasando y así de manera furtiva siempre disfrutaban de momentos juntos, estaban viviendo los momentos mas felices de sus vidas aunque sabían que eso cambiaría dentro de poco porque estaba próxima la llegada de Margareth.

Una noche durante la cena la tía abuela le dijo a Albert

-William te recuerdo que mañana viene la señorita Thompson espero que sepas cortejarla como un caballero-

Albert vio a la tía con rostro serio y le dijo –No lo he olvidado tía y yo también le recuerdo mi opinión con respecto a la Señorita Thompson-

-Porque no te das la oportunidad de conocerla mejor es una señorita encantadora según he escuchado esta muy interesada en estrechar más su amistad contigo, por favor William solo te pido eso-

Candy entretanto partía su filete con cierta fuerza como queriendo de esa manera liberar sus celos y rabia, al saber que esa chica estaría tratando de conquistar a Albert.

A la mañana siguiente cuando Candy se despertó pudo ver en su mesita de noche una rosa roja junto con una nota

Albert... pensó y abrió la nota

Buenos días mi amada

Solo quiero decirte que todo saldrá bien recuerda que mi corazón te pertenece a ti y a nadie mas.

PD Esta noche me gustaría que nos viéramos en la biblioteca ya que no podremos comer juntos

Siempre Tuyo

Albert

Aun era temprano había mucho movimiento en la mansión, la Tia abuela quería tener todo preparado para cuando Margareth llegara, Candy no hubiera querido ir a la clínica pero no tenia ninguna excusa ya que le preocupaba que Albert se quedaría para recibirla pero también quería demostrarle que confiaba en él.

Albert salía de su habitación no de muy buena gana sabia que no seria un día fácil, pero al pasar por la habitación de Candy sonrió y pensó ¿Ya habrá leído mi nota? Se ve tan hermosa cuando duerme y siguió su camino hacia el comedor

Todos estaban desayunando la tía abuela monopolizo la conversación hablando de Margareth, hacia todo lo posible para convencer a Albert de que ella era la candidata perfecta para ser la futura esposa del patriarca, pero estaba muy lejos de lograrlo pues Albert tenia muy claro quien quería como esposa.

Después de desayunar todos se marcharon, Albert se fue al despacho y la Tia siguió con los preparativos.

A media mañana el mayordomo anunciaba la llegada de la señorita Thompson, Albert y la Tia abuela la esperaban en las escalinatas junto con la servidumbre

Ella bajo del carruaje con su dama de compañía, Albert se acerco para darle le bienvenida y escoltarla

-Bienvenida Margareth, Señora Harris , ¿Como estuvo el viaje?-

-William que alegría de volver a verte- Y sin mas lo abrazo muy efusiva algo que tomo por sorpresa a Albert

La sra. Harris le dijo -Muy bien Señor Andrew, pero muy cansado-

-Bienvenida mi querida Margareth y Señora Harris- no es que la conociera mucho pero tenia esperanzas en ella para que Albert sentara por fin la cabeza y para alejar de una vez por todas a Candy de la vida de Albert.

Entraron a la mansión y se dirigieron al salón de te, Margareth se sentó junto a Albert era muy evidente el interés que ella sentía por él, cosa que incomodaba mucho a Albert pero de lo que el estaba a acostumbrado a lidiar.

-No sabes Margareth como esperábamos tu llegada ¿verdad William?-

-Bueno espero que se sientan cómodas y su estadía sea agradable-

-Estando tu, claro que lo será- dijo mirándolo a los ojos con descaro

Pero un carraspeo la hizo no decir nada mas, era la Sra. Harris su tarea como dama de compañía de Margareth no era tarea fácil y casi siempre estaba retándola ya que era una jovencita bastante caprichosa y arrogante.

-Tenia la esperanza de que te acompañara tu padre, hace mucho que no lo veo- decía la señora Elroy muy sonriente

-Le manda muchos saludos esta muy ocupado con los negocios no se que tendrá entre manos porque no quiso viajar a América decidió quedarse en Londres-

-Es una pena, ¿verdad William?- para talvez sacarle algunas palabras

-Si tía, pero he hablado con él esta semana y se disculpo por no venir-

-No me lo habías mencionado-

-Lo siento tía lo olvide, tengo otras cosas en mi cabeza- después de decir eso solo limito a tomar su te

Al ver la señora Elroy el evidente desinterés que tenia Albert por Margareth tenía que pensar rápido así que le dijo:

-William porque no llevas a la señorita Thompson a cabalgar después del almuerzo-

-Pero... seguro estará cansada del viaje-

-OH no William, contigo se me olvida todo- dijo con una sonrisa muy coqueta

La señora Harris solo levanto los ojos hacia el cielo como pensando que ella ya no tenia remedio

Así que a media tarde salieron a cabalgar, Albert vestía con el habitual traje para montar, llevaba un pantalón blanco con una chaqueta negra y botas del mismo color hacia resaltar su esbelta y varonil figura cosa que Margareth no pudo evitar verlo detenidamente y se dijo así misma que ella haría todo lo posible por ser la futura Señora Andrew costara lo que costara.

Ella flirteaba descaradamente pero Albert educadamente sabía como mantenerla a distancia y controlar la situación. Ella se sentía un poco frustrada por no lograr cautivar a Albert pero tenia varios días por delante.

Atardecía ya Albert le dijo que deberían regresar para prepararse para la cena, pero en realidad quería ver a Candy ya que sabia que no tardaría en llegar.

Cuando volvían de dejar los caballos en el establo, un coche se estacionaba frente a la mansión era Candy.

Cuando ella bajo vio a Albert y su ¨acompañante¨, Candy miro detenidamente a Margareth e instintivamente cada una se sintió amenazada por la otra, por lo que Margareth tomo del brazo a Albert y apoyo su cabeza en su hombro ella era mas alta que Candy.

Candy se tenso pero tenia que disimular, Albert por su parte percibió la tensión entre ellas y se desprendió de Margareth para saludar a Candy

-Hola Candy como te fue en la clínica, te presento a la Señorita Thompson hija de un socio y amigo de la familia-

-Encantada Señorita Thompson, yo soy Candy White- y extendiendo su mano

Y Margareth pensó para si Así que esta es Candy de quien me hablo la señora Elroy

La miro de forma despectiva y rechazo darle la mano -Perdona que no te de la mano pero has dicho que vienes de una clínica espero que te hayas desinfectado, acaso estas enferma-

Albert le molesto sobremanera su actitud hacia Candy –Creo Margareth que eso no ha sido muy cortes-

-No te preocupes Albert, vengo de un clínica Señorita Thompson porque ¨trabajo¨ como enfermera-

-Oh vaya – dijo con desprecio

–Pues yo veo que es una noble profesión me parece fantástico lo que ella hace, creo que le debes una disculpa- decía muy molesto Albert

Margareth al ver como estaba Albert pensó que no era prudente su actitud y tragándose su orgullo dijo:

-Si William tienes razón, perdóneme señorita White pero es que he tenido un viaje muy largo espero me disculpe- mientras sonreía hipócritamente

-No se preocupe, y puede llamarme Candy-

-Bueno todo arreglado entonces, ahora vamos William a tomar el te- mientras se aferraba nuevamente al brazo de Albert en forma posesiva

-Quieres acompañarnos Candy- dijo Albert

-No gracias, estoy un poco cansada. Los veré en la cena- dijo con un poco de enfado por el desagradable momento con Margareth pero a la vez se sentía aliviada porque sabia que ese tipo de chicas no le gustaban a Albert aunque era muy guapa.

-Como apruebas que esa chica trabaje, que deshonor para el apellido Andrew-

-Porque lo dices no veo nada malo en que trabaje y ayude a personas que lo necesitan- Luego hubo un silencio un tanto incomodo cuando llegaron al salón se sentaron.

-Dime William, ¿Por qué te llama Albert? No te disgusta-

-No al contrario me gusta que me llame asi- y hubo otro siliencio pero para alivio de Margareth en ese momento llegaron la tía abuela y la señora Harris.

Albert se encontraba muy molesto por la forma en que le hablo a Candy, y vio la oportunidad de marcharse cuando ellas llegaron así que dijo:

-Bueno creo que las dejo para que charlen-

-Pero…- dijo la Tia Abuela

-Tengo algo que hacer algo en la biblioteca- Y salio, pero paso de largo de la biblioteca y subió con prisa las escaleras

Toc toc

-Adelante, Albert pero que haces aquí-

-Candy solo quería disculparme por la forma tan grosera que te hablo Margareth-

- No te preocupes Albert no fuiste tu-

Mientras se acerco a él y con su mano acaricio su rostro que el encantado recibió, él la tomo por la cintura y con una voz muy sensual le dijo:

-No estas celosa-

-No porque se que no es el tipo de chica que podría interesarte-

-Jajaja, vaya me conoces muy bien, pues por eso pase lo que pase te amo- y le dio un dulce beso te veo en la cena y salio antes que alguien lo viera

Ya en la cena los acompañaba George y Archie

-Que tal tu primer día en Chicago- le pregunto Archie

-Oh me ha encantado estar con William, mañana me gustaría conocer la ciudad- dijo mientras miraba a Albert

-Que buena idea, ¿No te parece William?- decía la Señora Elroy

-No quiero ser descortés contigo Margareth, pero tengo unos asuntos que atender en la oficina mañana sin falta-

-Pero George se puede ocupar de ello, verdad George- dijo la Sra. Elroy mirando a un incomodo George que no sabia que responder

-Pues para mi seria un placer enseñarte la ciudad estos días que no esta Annie me aburro mucho- dijo Archie queriendo ayudar a Albert

-Gracias Archie, Margareth el es un gran guía así que no se diga mas gracias Archie-

Margareth no pudo disimular su desilusión

Candy rió con disimulo pero se percato de ello Margareth, durante la cena observaba a Candy estaba sentada frente a ella y algo le decía que las miradas entre Albert y Candy eran muy cómplices

-Querida Margareth haremos una fiesta de bienvenida en tu honor el fin de semana que viene-

-Oh muchas gracias señora Elroy- decía feliz ya que esta vez Albert seria solo para ella o eso pensaba ella

Mas tarde cuando todos estaban en sus habitaciones una puerta muy despacio se abrió era Candy que sigilosa bajo las escaleras, Margareth que aun no se había dormido escucho algo y se asomo a la puerta y pudo ver como Candy bajaba las escaleras

-¿A dónde ira?- asi que tomo su bata y salio, iba a bajar cuando alguien detrás de ella le dijo

-Margareth, que haces a estas horas deambulando- le dijo seria la señora Harris

-Es que… quería saber hacia donde iba Candy-

-Es algo que a ti no te incumbe, ira a la cocina por leche seguramente. Ven vamos a tu habitación- mientras la tomo de la mano

-Pero…- dijo Margareth frustrada porque no creía que fuera a la cocina

De esa manera Albert y Candy pudieron continuar disfrutando de su tiempo juntos.

Los días transcurrían y para suerte para Candy, Annie había regresado una tarde fue a buscarla a la clínica para ir a comprar el vestido para la fiesta ya que ella tenia un buen gusto y le eligió para Candy un vestido negro palabra de honor.

-Pero Annie creo que es muy atrevido- mientras la modista se lo acomodaba

-Candy te ves muy hermosa tienes que demostrarle a esa Margareth que eres mas bella y elegante, además estoy segura que ella querrá impresionar a Albert pero con este vestido no lo logrará- mientras le guiño el ojo

-Si tienes razón- mientras se miraba al espejo y se daba vuelta para ver la parte de atrás del vestido donde dejaba ver su espalda

Llego el día de la fiesta cada uno se preparaba, Albert se colocaba el frac al ser el anfitrión.

Albert tenia curiosidad por el vestido de Candy ya que esta solo le había dicho que seria diferente a los que había usado antes y creía que le gustaría mucho, así que estaba ansioso por verla así que en cuanto termino de arreglarse se dirigió a su habitación bajaría con ella, aunque la tía había insistido que también lo hiciera con Margareth mas que era en su honor la fiesta.

Toco la puerta y la mucama le abrió la puerta

-Ahora sale la señorita Candy- y tras ella venía Candy muy hermosa con el vestido palabra de honor le ajustaba todo su cuerpo hasta las caderas se abría con capas, llevaba guantes negros largos, el pelo recogido decorado con una pequeña tiara que dejaba ver su delicado cuello y espalda ese vestido estilizaba mas sus figura, Albert no pudo disimular el gusto de verla que se quedo con la boca abierta solo porque estaba la mucama tuvo que hacer un gran esfuerzo por no estrecharla entre sus brazos

-Candy estas muy hermosa esta noche-

Ella estaba muy feliz, Annie no se había equivocado en la elección del vestido.

Candy por su parte cuando vio a Albert vestido de frac sintió como muchas mariposillas jugaban en su estomago, era la primera vez que lo veía vestir con ese traje, lo hacia verse arrebatadoramente guapo más si se podía.

Sus miradas se intensificaron y sin darse cuenta sus cuerpos se iban acercando como imanes cuando una voz los saco de su ensueño

-William acaso te olvidas de mi- decía mientras salía con un vestido rojo de su habitación

-Por supuesto que no Margareth ahora mismo iba a buscarte-dijo con una sonrisa forzada

Empezaron a llegar los invitados, Albert como patriarca y anfitrión de la velada dijo unas palabras para luego comenzar la cena.

Margareth esperaba con impaciencia el baile, al término de la cena se iba abrir el baile.

Sin mas remedio Albert invito a Margareth al salón de baile y la orquesta empezó a tocar una hermosa melodía, cuando termino Albert soltó a Margareth pero ella insistió que continuaran bailando mas cuando vio que Candy los miraba así que se acerco mas a él para decirle algo al oído y luego posar su cabeza en su pecho.

-William me siento tan feliz contigo, no me has dicho nada de mi vestido-

-Estas muy bella-

-Me lo puse especialmente para ti pero si quieres después de la fiesta puedes quitármelo- le dijo muy sugerente, Albert se tenso y se molesto mucho

-Creo que no es de una dama hacer ese tipo de comentarios a un hombre-

Ella no dijo nada solo sonrió al ver que Candy se levantaba molesta y se subía las escaleras.

Albert también la vio sabia que estaba molesta por la actitud tan descarada de Margareth y en ese momento llego Archie

-Albert me permites bailar con nuestra invitada- le dijo mientras le guiñaba un ojo

-Será un honor-

-Pero… si aun no ha terminado esta pieza- dijo disgustada

Albert se despidió de ella con un beso en la mano y sin pensarlo dos veces subió las escaleras en busca de Candy

Toc toc

-¿Candy?- pero no respondió así que abrió la puerta pero no estaba allí, pensó que tal vez podría estar en la terraza que estaba al final del pasillo.

Y efectivamente allí estaba apoyada viendo el cielo, pudo ver su silueta iluminada por la luna se miraba tan hermosa.

Camino sigilosamente hasta estar detrás de ella y sin decir nada puso sus manos sobre los hombros desnudos de Candy y empezó acariciar suavemente sus brazos y muy despacio beso su delicado cuello, Candy cerro los ojos al sentir sus manos y su cálido aliento en su cuello su cuerpo se estremeció. Albert se acerco mas a ella y al oído le dijo –Así que aquí estabas mi amada Candy, te estaba buscando-

-¿En serio? Pensé que seguías disfrutando tu baile con Margareth– dijo intentando parecer enfadada pero los pequeños besos y sutiles caricias que le hacia Albert la desarmaron así que ya no pudo seguir enfadada con el.

-No estés celosa Candy sabes que te amo solo a ti, por favor solo disfrutemos de este momento bajo la luna tu y yo- la soltó y se puso frente a ella

-Candy ya no quiero seguir con este juego ocultándonos no temo a lo que digan los demás, ya no tiene sentido seguir asi nos amamos y es lo que me importa-

-Pero Albert… sabes mis razones-

-Candy no te das cuenta que si lo decimos nos evitara estas situaciones tan incomodas tanto para ti como para mi-

-Tienes razón Albert-

-Yo Candy tengo muy claro que lo que quiero es estar a tu lado-

Ella lo miraba embelezada y le dijo: -Yo también lo tengo muy claro que quiero estar siempre a tu lado-

La terraza estaba cerca del salón de baile, aunque estaba en la segunda planta se podía escuchar la música del baile, comenzaba un vals que ha Candy le era familiar y su mente voló cuando bailo con Anthony y luego en el colegio con Terry.

-Candy me concedes este baile- mientras galante esperaba la respuesta

Candy sonrió y asintió con la cabeza empezaron a bailar, sus miradas eran muy intensas la luz de la luna iluminaba sus rostros llenos de felicidad.

-Candy no sabes cuanto deseaba poder bailar contigo alguna vez, cuando me invitaste al festival de mayo estaba dispuesto intentar descubrir si sentías algo por mi. Pero estaba claro que no era ese el momento…- mientras su mente recordó ese instante y sintió la tristeza en su corazón al pensar que quizás ella no seria para el. Pero todo eso había quedado atrás, era el pasado.

Candy lo escuchaba y se dio cuenta desde cuando Albert estaba enamorado de ella –Mi amado Albert, yo siempre quise bailar con mi príncipe de la colina y al fin se ha cumplido mi sueño-

Y poco a poco se iban acercando mas y mas hasta que sus labios se unieron, todo a su alrededor no existía solo estaban ellos sintiendo como sus besos y sus caricias demostraban que estaban predestinados a estar juntos.

Pero no se percataron que alguien con una rabia contenida los observaba desde la oscuridad

-Lo sabia, decía mientras estrujaba con fuerza la cortina de la que se escondía no permitiré que esa se case con él. Haré lo que sea- y una sonrisa malévola se dibujo en su rostro

-¡Ya se! me meteré en tu cama William y haré que todo mundo se entere y te obligare a que se cases conmigo- y se fue porque no podía soportar verlos

Continuara…

Lo sientooo mucho pero he estado muy ocupada y no he podido actualizar como hubiera querido, pero bueno que sepan que terminare la historia aunque sea lenta como una tortuga.

Bueno ya entro en escena Margareth ya se vera que pasa en el siguiente capitulo. Gracias por esperar y dejar sus comentarios. Bueno amigas un abrazo muy fuerte y que estén bien ;) hasta el siguiente capitulo.