CAPITULO 33
CAMBIO DE VIDA
Luego de bailar bajo la luna y disfrutar la cercanía de sus cuerpos con suaves besos y caricias, Albert le dijo le dijo a Candy:
-Será mejor que regresemos a la fiesta, seguro se preguntaran donde estamos y los invitados pronto se empezaran a marchar-
-Tienes razón pero… si no te importa Albert yo me quedare ya en mi habitación- En realidad no quería encontrarse con Margareth
-Esta bien mí querida Candy solo porque ya me has concedido este baile te dejaré-
Tomados de la mano caminaban por el pasillo al llegar a la habitación de Candy se detuvieron, Albert la miraba dulcemente y le dijo:
-Gracias mi amada Candy por esta hermosa noche-
-Ha sido una noche que nunca olvidare, mi amado Príncipe- mientras acariciaba su rostro dulcemente y se dieron un dulce beso
-Duerme bien mi amor- dijo Albert con voz grave, al decir esas palabras Candy sintió un escalofrió por todo su cuerpo esas dos simples palabras pero que significaban tanto que resonaron con fuerza en su corazón, se sintió tan sorprendida que unas lagrimas empezaron asomar en sus verdes ojos
Albert un poco desconcertado el porque de su lagrimas le pregunto -¿Que te sucede?-
-Es que… nunca antes me habían llamado así ¨mi amor¨- dijo emocionada
-Me alegro que fuera yo porque tu realmente eres mi único y gran amor- mientras limpiaba dulcemente sus lagrimas
-Tu también lo eres, siempre lo has sido desde que te vi en la colina de pony- dijo con una sonrisa
-Hasta mañana entonces mi amor- y beso suavemente sus labios, y se dio la vuelta.
Antes de cerrar la puerta Candy le dijo: -Albert mantén las distancias con Margareth-
El sonriendo le dijo -Tranquila Candy no te preocupes-
Al bajar tuvo la suerte que la tía se encontraba en el salón de baile por lo que no se dio cuenta que bajaba de la segunda planta, así que entro tranquilamente y se acerco a su tía
- William ¿Donde estabas?, Te has perdido casi todo el baile a Margareth se le ve muy disgustada-
-Estaba en la biblioteca, lo siento por ella pero sabe que no soy mucho de fiestas, Tía creo que debemos ir al recibidor que algunos invitados se machan-
Entretanto Margareth con rabia contenida miraba a Albert
-¿Que te pasa Margareth?, no tienes buena cara- le dijo la señora Harris
-No nada- dijo seria y tomo una copa de champang
-Porque no vas a descansar ya, la fiesta casi termina-
-Déjame en paz, estoy bien-
La señora Harris suspiro
Pero Margareth se lo pensó mejor así que dejo la copa en una mesa, tenia que planificar bien los detalles de su plan.
-Esta bien me iré a descansar-
Poco después la fiesta llegaba a su fin y la noche transcurrió sin sobresaltos, pero no se imaginaban que alguien en la mansión tenia un plan que podría cambiar el rumbo de las vidas de Albert y Candy.
A la mañana siguiente Albert despertó con una alegría contenida se preparo para bajar cuando paso por la habitación de Candy sonrió y con una mirada soñadora bajo, cuando entro al comedor solo estaba George
-Buenos Días William-
-Buen día George esta todo listo ya –
-Si tengo todo preparado-
Poco después fueron llegando los demás, hablaban tranquilamente.
-William- dijo melosa Margareth porque no vamos de picnic hace un estupendo día
-Lo siento Margareth pero tengo que ir a las oficinas-
-Pero William si hoy es sábado- dijo la señora Elroy
-Lose tía pero tengo un negocio que quiero cerrar esta mañana y no puede esperar- y vio rápidamente a Candy y le sonrió
Candy le intrigo su actitud y ella le correspondió con una sonrisa tímida, pero sintió que algunas miradas que la herían y le extraño que ahora Albert fuera evidente en su actuar con ella, pero recordó la conversación de la noche anterior
-Así que si me disculpan, nose cuando vendré seguramente después del almuerzo- Y se levanto junto con George
-Bueno en ese caso aprovechare ir de compras- dijo Margareth tenia en mente visitar una tienda de lencería, quería buscar las prendas mas provocativas que habían no quería dejar ningún cabo suelto ya que esa misma noche llevaría a cabo su plan.
Candy prefirió subir a su habitación a leer un libro, no se podía imaginar lo que se avecinaba.
Tal como dijo Albert no llego a almorzar, era media tarde y Margareth ya en su habitación sacaba con satisfacción sus ¨compras¨ las saco de la caja y fue al espejo. Se los puso encima imaginando como se vería y sonrió
-Esta noche William Andrew no podrás escapar de mí y haré que esa estupida se vaya de tu vida para siempre-
En ese momento tocaron a la puerta
-Quien será el inoportuno- y guardo rápido la lencería y guardo la caja debajo de la cama
-Adelante-
-Buenas tardes señorita Thompson espero no haberla molestado- dijo el mayordomo
-¡Si, lo ha hecho! ¿Que quiere?- dijo mirándolo despectivamente
-Ha venido un telegrama para usted-
-¡Un telegrama!- dijo extrañada
Lo tomo con urgencia y le cerro casi en las narices al mayordomo, lo abrió rápido y empezó a leerlo, con rabia lo estrujo
-No puedes hacerme esto- Y furiosa salio de la habitación
Sin llamar a la puerta entro en la habitación de la señora Harris
-Que les has dicho tú a mi padre, para que me mande este telegrama- mientras se lo mostraba enérgica
-No he sido yo estoy tan sorprendida como tu-
-No te creo que pretendes-
- Yo he recibido uno también, y no he hecho nada ya te lo he dicho. Tu padre te conoce perfectamente y si te dice que tenemos que irnos a Nueva York esta noche tendrá sus motivos para hacerlo -
-Pero… quiere que estudie ¡Yo, una dama!, porque me hace esto-
-Me parece que ha tomado una buena decisión- Ya que miraba que no se comportaba como una dama y un buen escarmiento no le vendría mal
-Empezare a preparar tus cosas para marcharnos esta misma noche, como ha ordenado tu padre-
-¡No! esto no lo voy a permitir hablare con la señora Elroy-
La señora Harris fue tras ella ya que la conocía muy bien y haría un teatro y no estaba equivocada porque Margareth bajo las escaleras a buscar a la señora Elroy que por las tardes solía leer un libro en la biblioteca, así que sin llamar entro llorando.
-Pero Margareth ¿Que pasa? ¿Porque lloras de esa forma?-
-Mi padre quiere que me vaya esta noche para Nueva York- mientras lloraba sobre las rodillas de la señora Elroy
-Pero… ¿Ha pasado algo grave? para que te marches de esa manera si acabas de venir- Dijo confundida
-Señora Elroy tengo orden del señor Thompson y creo que no debemos cuestionar su decisión usted lo conoce bien-
-Si, si claro pero…-
En ese momento alguien toco la puerta
-Adelante- dijo la señora Elroy
Era Albert que entraba junto con George
-William ¡Margareth se marcha!-
-Lose tía- lo dijo tranquilo
-¿Como?- Dijo aun mas sorprendida
-¡Entonces… Tú!- Dijo Margareth exasperada
Albert la miraba firme y a la vez tranquilo -Margareth, señora Harris, George tiene los boletos de tren para esta noche y el chofer las llevara a la estación-
-Esta no es manera de tratarme eres un estúpido no puedes hacerme esto- y salio corriendo
-¡Margareth!- dijo sorprendida la señora Elroy no era actitud de una dama
La señora Harris que la conocía bien no se impresiono de su actitud
-Perdonen a Margareth, ella es muy impulsiva y necesita aun que madurar, por eso creo que su padre hace bien enviándola a estudiar, si me disculpan tengo que arreglar todo- Y se marcho
-William no me digas que tu has tenido que ver con la marcha tan precipitada de Margareth- decía con enfado contenido
-Tia solo te puedo que esta mañana he cerrado un buen negocio con Sir Arthur Thompson-
-¿Cómo?, Y que… en una de las cláusulas del contrato estaba alejar a Margareth de ti-
-Tia soy un caballero y solo le puedo decir que Margareth necesita madurar y no es quien usted piensa-
-¿Que me quieres decir?-
-Dejemos aquí el tema, ella y yo somos muy diferentes-
-Si, reconozco que no actuado bien esta tarde contigo- y se levanto estaba muy desanimada ya que su plan había salido mal y quería descansar en su habitación.
Unas horas antes en las oficinas
- William te felicito creo que has conseguido hacer un buen acuerdo con Sir Thompson, la verdad que nadie había pensado que seria una buena inversión pero se ve que tienes visión- decía orgulloso por la iniciativa y talento que tenia Albert para los negocios
-Jajaja no me des todo el merito a mi sino a Candy- mientras se sentaba en su silla
-¿Candy?- Dijo sorprendido George
-Si, ante la inminente llegada de Margareth le daba vueltas a mi cabeza como hacer para alejarla, y me entere que su padre tenía en mente abrir una nueva fabrica de hierro. Ya que ahora se necesitará mucho para la reconstrucción de las ciudades después de la guerra pero no había ningún inversor europeo que estuviera dispuesto a arriesgar ya que económicamente no se lo podían permitir, así que vi que era una buena oportunidad para expandir nuestro patrimonio y sobretodo lograr mi objetivo así que me puse en contacto con él y le plantee un acuerdo-
-¿Que tipo de acuerdo?- Dijo con una sonrisa de medio lado
-Bueno que yo seria su socio inversor con una condición-
-¡William! has sido capaz…-
-Si George le fui sincero, le dije que yo estaba interesado en otra dama y que no quería darle falsas esperanzas a su hija y que si me ayudaba yo también lo podía ayudar-
-Es evidente que estuvo de acuerdo entonces-
-Se disculpo por la situación en que me había puesto, al enviar a Margareth a Chicago-
-Eres muy astuto, me recuerdas tanto a tu padre- dijo sonriendo
-Así que como te dije ha sido por Candy-
-Bueno pero eso con lleva que tu viaje a Londres se adelante-
-No me importa, porque le diré a Candy que venga conmigo-
-Pero…-
-Tranquilo George lo tengo todo pensado- y le sonrió
Poco antes que Albert llegara a la mansión Candy escucho mucho movimiento e incluso discutir a Margareth, no quería tener ningún contacto con ella y para evitarla salio mejor de la mansión a dar un paseo cerca del lago y le apeteció subir a un árbol estaba atardeciendo no se porque recordó cuando subió por primera vez a un árbol con Albert en Lakewood* (cap 8) y pensó en como había cambiado sus sentimientos hacia él desde entonces.
Con un profundo suspiro y con una sonrisa en sus labios agradeció a Dios por sentirse así tan amada por Albert, se sentía tan feliz junto a él y ahora si sabia realmente lo que es estar enamorada.
Tenía sus ojos cerrados pensando en él cuando escucho su nombre, ella abrió los ojos con emoción porque era la voz de su amado Albert que la buscaba entre los árboles.
-Albert estoy aquí- dijo aun sentada en el árbol
-¡Vaya Candy! jajaja no quieres perder la costumbre- se quito el saco y la corbata, y se dispuso a subir
Al llegar arriba Candy lo recibió con un abrazo -Hola mi amor te extrañe, que feliz me haces que estés aquí conmigo-
Él cerró los ojos para disfrutar de su abrazo y sus calidas palabras, luego la vio y le dio un dulce beso
-Pues ahora estarás mas contenta porque te tengo una buena noticia y otra no se si será buena o mala-
-¿Como?, cual es la buena noticia- dijo emocionada
-Bueno que Margareth se marcha esta noche a Nueva York-
Candy abrió mas sus ojos –Pero… ¿Como es posible eso?-
-Bueno mi amada Candy, ya te he dicho que también tiene sus ventajas ser la cabeza de los Andrew. He hecho un negocio con su padre y bueno… le fui sincero de que estoy locamente enamorado de una bella dama- mientras acariciaba su cabello dulcemente
-Oh si que es una buena noticia ya que no me gustaba que estuviera constantemente flirteando contigo- dijo frunciendo un poco su nariz pecosa
-Ahora estará preparando sus cosas parte esta noche para Nueva York-
-Y… ¿La tía Elroy lo sabe ya?- dijo aun sorprendida por la noticia
-Si como es lógico no le gusto pero se le pasara mi amada Candy-
-¿Dime cual es la otra noticia?- dijo con evidente interés
-Bueno es mejor que bajemos- dijo serio
Eso ha Candy le preocupo él la ayudo a bajar, quedaron uno frente al otro y Albert puso sus brazos alrededor de su cintura y la acerco mas hacia él
-Candy la otra noticia es que al haber cerrado este negocio con Sir Thompson es necesario adelantar mi viaje a Londres-
-¡Como!, Pero… ¿Cuando partirías?- Dijo angustiada y triste porque pensaba que pasaría otra temporada sin verlo. Pero esta vez seria más difícil porque lo amaba tanto y no sabia como llevar su ausencia y empezó a llorar
-Mi amada Candy- le dijo dulcemente y le levanto su rostro con delicadeza -No llores recuerda que eres mas linda cuando ríes que cuando lloras, aun no he terminado de contarte todo-
-Es que solo de pensar que estaré separada de ti-
-Pero es que yo quiero que vengas conmigo, porque yo tampoco podría estar ya lejos de ti-mientras la miraba de manera intensa
-¡Albert! ¡Si! quiero ir contigo, pero… la tía no lo permitirá-
-Bueno eso esta por ver, pero eso solo depende de ti mi amada Candy- le dijo serio
El la soltó solo para arrodillarse delante de ella y de su bolsillo del pantalón saco una pequeña caja que abrió
-Mi amada Candy con nadie mas que contigo me siento feliz y completo, y Te Amo tanto que me gustaría compartir el resto de mi vida contigo por eso quiero preguntarte si quieres casarte conmigo- lo dijo muy nervioso y conteniendo la respiración ya que quizás era muy pronto pero estaba dispuesto a correr el riesgo ya que estaba seguro de su amor
Candy con sus manos en su pecho porque no se esperaba eso, miraba asombrada a Albert pero inmediatamente esbozo una sonrisa y en sus ojos empezaron a salir unas lagrimas esta vez de alegría –¡Si!, si Albert quiero casarme contigo-
El aun arrodillado sonrió aliviado por la reacción y respuesta de Candy tomo su mano y le puso delicadamente el anillo tenia un precioso diamante, Albert lo había mandado hacer exclusivamente para ella.
Luego Albert se puso de pie, la tomo por la cintura y la levanto del suelo dando vuelta y le dijo:
-Me haces el hombre mas feliz del mundo, Mi amada Candy- Sus miradas irradiaban felicidad luego la bajo para darle un beso lleno de amor que poco a poco se fue tornando cada vez más apasionado como queriendo trasmitir todo el amor que sentía por ella y por haber aceptado su propuesta de matrimonio
Al separarse y verla de manera penetrante le dijo:
- Candy ahora ni la tía ni nadie podrá separarnos, ya que haré mi viaje con mi hermosa prometida-
-Albert me siento tan feliz como nunca en mi vida me he sentido ahora se lo que es el verdadero amor-
Y sin poderlo evitar se unieron nuevamente, Albert se perdía en sus labios y la tomo mas posesivamente Candy se dejo llevar se sentía tan amada por el, cuando les falto el aire solo rieron y Candy bajo su vista para ver su hermoso anillo de compromiso
-Candy esta misma noche le diré a la tía de nuestro compromiso-
-¡Hoy! Pero… con el disgusto que tiene con lo de Margareth no se si será prudente-
-Candy, si se lo digo hoy le ahorrare esta noche de pensar quien será la siguiente chica que quería que conozca-
-Si creo que tienes razón, en ese caso quiero estar contigo-
-Candy conozco a la tía abuela y creo que esta noche me dejes a mi yo la se llevar- Era verdad, pero también temía que la tía le dijera algo desagradable a Candy y no quería que Candy pasara una situación así.
-Esta bien, quizás sea lo mas prudente-
Así que tomados de la mano se fueron a la mansión, en la entrada estaba el coche de la familia que esperaba llevar a Margareth.
Cuando entraron Albert vio que bajaba las escaleras Margareth con cara de pocos amigos junto con la Señora Harris.
-Candy porque no me esperas en la biblioteca tengo de despedir a Margareth- le dijo con una dulce sonrisa, nuevamente Albert quería proteger a Candy
-Si Albert- lo soltó de la mano y se dirigió a la biblioteca
Albert se dirigió al pie de las escaleras para escoltarlas, cuando lo vio Margareth le dijo
-Ya estarás contento ¿No?, esto no te lo perdonare-
-Siento mucho Margareth que te lo tomes así, pero no creo que tengamos nada en común-
-Tienes razón porque yo no tengo nada en común con esa mal nacida- dijo con rencor
-No te permito que hables así de ella mucho menos en mi casa, no me obligues hablar con tu padre si me entero que hablas mal de ella creo que tu serás la mas perjudicada- dijo en tono fuerte y semblante serio que hizo a Margareth diera unos pasos atrás ya que no conocía eso de él
La señora Harris intervino
-Señor William discúlpela por favor, ya nos hemos despedido de la Señora Elroy gracias por todo y creo que es mejor no demorar nuestra partida- mientras tomaba del brazo a Margareth antes que fuera a decir algo mas
-Que tengan un buen viaje- dijo aun serio Albert
Salieron y se escucho el motor del coche, Candy salio de la biblioteca y vio el semblante de Albert ella se acerco a él
-Vamos Albert no dejes que esa chica mal educada estropee este momento tan especial para nosotros- mientras acariciaba su rostro aun tenso por el momento con Margareth, Albert cerró los ojos al sentir su caricia tomo su mano y la miro
-Gracias Candy-
Ella le sonrió –Ahora te ves mas buen mozo-
Más tarde llego la hora de la cena, la señora Elroy no bajo aludiendo un fuerte dolor de cabeza, tanto Archie como Annie se quedaron muy sorprendidos al enterarse de la marcha de Margareth y se alegraron así que la cena transcurrió tranquila aunque notaban diferentes a Albert y Candy, al terminar de cenar Albert pidió traer una botella de Champán todos se quedaron un poco extrañados
-Pero que vamos a celebrar Albert, la marcha de Margareth- dijo Archie
El se levanto y tomo la mano de Candy -Bueno queremos comunicarles algo muy importante Candy y yo-
Annie lo sospecho porque reparo en el anillo que llevaba Candy, así que esperaba emocionada lo que iba anunciar Albert
- Candy ha aceptado ser mi esposa-
Todos se admiraron por la rapidez de la noticia, aunque no les sorprendió porque sabían lo mucho que se amaban y por las numerosas pruebas que habían vivido en el pasado
Annie dijo muy feliz -Muchas felicidades me alegro tanto se que serán muy felices- mientras abrazaba a Candy
-Felicidades William, esta vez si me has sorprendido no me lo esperaba- le dijo George mientras lo abrazaba
-Pues felicidades parejita, entonces para ¿Cuando la boda?- Dijo Archie inocentemente, Candy se sonrojo.
-Bueno la verdad aun no hemos fijado la fecha, de momento Candy me acompañara a Londres ya que tengo que partir por negocios y allí lo decidiremos verdad mi amada Candy- dijo con una radiante sonrisa
-Si, aun estoy muy emocionada por la petición me siento tan feliz y compartirlo con las personas que más quiero-
-Entonces… ¿Cuando se marcharan?-
-Dentro de dos semanas-
-¿Iras tu con ellos George?-
-No me quedare contigo para supervisar aquí los negocios-
-Ahora solo falta informárselo a la Tia y lo haré esta misma noche- dijo determinante Albert
-Bueno antes de eso creo es mejor que tomemos un vaso de whisky- le dijo Archie ya que conocía como era la tía abuela
Así que todos se dirigieron al salón de estar, Candy y Annie se sentaron en un sofá
-Candy antes de marcharte tenemos que ir de compras tienes que renovar tu armario para el viaje-
-Pero Annie tengo ya mucho vestidos, no me hace falta-
-Candy quizás no has caído en la cuenta que estas comprometida con el patriarca de los Andrew, cuando se sepa la noticia todos los ojos estarán en ti quieras o no serás una figura publica-
-No había pensado en eso-
-No lo digo para asustarte sino para que veas que tu vida será diferente a partir de ahora en algunos aspectos y bueno tienes que guardar una imagen aunque no te guste-
-Si… tienes razón pero no me importa porque si hay que hacer todo eso para estar junto a Albert estoy dispuesta, lo amo tanto que no podría estar sin él-
Annie respiro tranquila porque conociendo a Candy quizás se podría sentir abrumada por las responsabilidades que llevaría ser la esposa de Albert
-Muy bien iremos de compras entonces- dijo con una sonrisa Candy
-Me imagino que le escribirás a Patty se alegrara tanto-
-Si y también a la señorita Pony y a la hermana Maria aunque me hubiera gustado decírselo en persona-
Mientras ellos se servían un vaso de whisky, George le dijo:
-Bueno William aun sigo sorprendido, tienes que tener mucho tacto con la señora Elroy ahora que subas hablar con ella-
-Si lo haré intentare que entre en razón sin discutir-
-Albert yo te ayudare para que la tía apruebe tu compromiso con Candy-
-Gracias Archie pero esto lo haré yo solo-
Toc toc
-Adelante-
-Buenas Noches tía ¿se siente indispuesta?-
-No William solo estaba cansada ha sido un día muy complicado-
-Lo comprendo Tia-
-William aun no entiendo como has sido capaz de hacerle eso a Margareth-
-Tia, no me gusta hablar mal de nadie pero solo le puedo decir que Margareth no teníamos nada en común-
-Como puedes decir eso, sino intentaste conocerla-
-Si tía creo que la conocí suficiente para hacerme una idea de como era, pero bueno ya no quiero hablar mas de eso y el motivo de venir hablar con Usted es algo muy importante para mi, venga sentémonos- dijo serio pero tranquilo
Ella se tenso pero no sospechaba lo que le iba a decir
-Tia le agradezco mucho que se preocupe en buscar una esposa para mi-
-Si pero he fracasado- decía con tristeza
-No se ponga así quiero comunicarle que he encontrado a la mujer que si me hace feliz y que junto a ella se que puedo afrontar cualquier cosa en la vida-
-¿Como dices? Pero… ¿Quien es?- dijo con temor
-Tia esta tarde le he propuesto matrimonio y le puedo decir que me siento el hombre mas afortunado del mundo nunca antes me había sentido así, porque es Candy la mujer que amo-
-¡Como has dicho!- y se levanto por la impresión -¡William! ¿Estas loco?-
-¡Si! tía quizás tenga razón estoy loco de amor por ella-
-William eso es un capricho no te precipites, ya no te buscare mas novias pero no sigas con esta locura-
-Tia no estoy actuando de manera impulsiva, si usted supiera desde cuando estoy enamorada de ella-
-Fue cuando vivieron juntos, ella te sedujo esa Candy es una…-
-¡No! siga por allí tía, ¡Por favor!- y se levanto el con determinación porque no permitiría que insultara o pusiera en duda la reputación de Candy
-Que hace esa chica entonces, para que todos los hombres de esta familia caigan en sus garras-
-Tia ella no hace nada nos gusta su espontaneidad, su alegría, su dulzura y se equivoca en pensar que ella ha hecho algo, ella si es una verdadera dama y además yo me he enamorado de Candy dos veces antes de mi amnesia ya la amaba y cuando yo no recordaba nada me fui enamorando de nuevo de ella no lo pude evitar, y eso que sabia que amaba a otro pero el destino hizo que ahora estemos juntos- dijo sonriendo
La tía lo miraba sabia por su mirada y su semblante que era verdad lo que le decía aunque no le gustara
-William no voy a permitir ese enlace, tu tienes que buscar alguien que este a la altura con nuestro linaje-
-Siento entonces que lo mire así, porque en ese caso me veré obligado a desligarme del apellido Andrew y renunciar a ser el patriarca-
-¡Como dices!, ¿Serias capaz William?- Sentía como le faltaban las fuerzas, lo conocía bien y lo haría si fuera necesario
-¡Si! Tía- dijo con temple
-¡Dios mío William!-
-Tia por favor usted es muy importante para mi y quisiera que se alegrara por mi compromiso con Candy, pero no le estoy pidiendo su aprobación para casarme con ella-
Ella seguía asimilando la noticia y las consecuencias que tendría si no lo aceptaba, pero su orgullo era mas fuerte así que solo le dijo:
- Déjame sola por favor William-
El suspiro porque esperaba que ella doblegase su orgullo y aceptara -Esta bien tía- iba camino a la puerta cuando se detuvo y se volteo
-Una cosa mas tía tengo que adelantar mi viaje a Londres y Candy me acompañara- se dio la vuelta y se disponía a salir cuando la señora Elroy le dijo:
-¡William! Un momento-
-Si-
Ella suspiro profundamente y le dijo: -En ese caso tendrá que llevar a una dama de compañía, tendremos que guardar su reputación-
Albert se sorprendió ya que su tía había cedido aunque no del todo, a pesar que no le gustaba la idea de ir con una dama de compañía pensaba que el también tenia que ceder un poco ya que eso era una buena señal de que ella estaba aceptando su compromiso con Candy.
-Esta bien tía buscaremos una dama de compañía-
Todos en el salón estaban muy nerviosos esperando que Albert regresara de hablar con la tía, Candy estaba un manojo de nervios Annie trataba de calmarla pero era imposible, cuando entro Albert con una sonrisa todos suspiraron aliviados.
-No puedo creerlo Albert… como lo has hecho- dijo Archie sonriendo
Fue hacia donde Candy y la tomo de la mano -Bueno puedo decir que ahora esta asimilando la noticia y me ha dicho que busque una dama de compañía para el viaje-
Era tarde así que Archie y Annie se despidieron felices que todo iba saliendo bien para Albert y Candy, y George se marcho a descansar.
Albert y Candy se fundieron en un abrazo –Todo va a salir bien mi amada Candy, creo que debemos ir a descansar nosotros también porque mañana quiero llevarte a un lugar- le dijo con una sonrisa cómplice
-Si, ¿Donde iremos?- dijo como una niña entusiasmada
-¡Ah! será una sorpresa, pero tenemos que salir a primera hora-
-Estaré lista no te preocupes- y le guiño un ojo, luego se despidieron con un dulce beso de buenas noches.
A la mañana siguiente, aunque a ambos les costo dormir por lo intenso del día anterior estaban listos y eso que aun no había salido el sol.
-No se preocuparan por nuestra ausencia-
-No Candy, George sabe hacia donde vamos- mientras la miro dulcemente
Iban saliendo de la ciudad cuando Candy le venció el sueño y se durmió apoyada en el hombro de Albert
Albert al darse cuenta -mi amada Candy nunca cambiaras siempre serás una dormilona- y con una sonrisa continuo su camino
Un rato después los rayos de sol acariciaban el rostro de Candy eso hizo que ella despertara, abrió lentamente los ojos y pudo ver que iban en una carretera junto a un lago que le resulto familiar. Se sentó sobresaltada ¿Albert vamos a Lakewood?-
-Buenos días mi bella durmiente, bueno no exactamente-
-Entonces... ¿A la cabaña del bosque?-
-Me gustaría pero… esta vez creo que no podremos-
-Y ¿entonces?-
-Ya lo veras-
- ¿Al hogar de Pony?- Dijo emocionada
-Si Candy quiero que tus madres nos den la bendición-
-¡Albert!- dijo con lágrimas de felicidad como él podía adivinar sus pensamientos y deseos
Se miraba ya de lejos el hogar de Pony pero Albert se desvió hacia la derecha y aparco el coche al pie de un lugar muy importante para ambos.
-Candy antes de que hablemos con la señorita Pony y la hermana Maria me gustaría ir antes a la Colina de Pony ¿Quieres?-
-Si- dijo ella y sin pensarlo corrió hacia el gran árbol, tenia mucho tiempo de no estar allí.
Albert pronto la alcanzo y tomándola de las manos le dijo serio
-Candy si estamos aquí es porque es un lugar muy importante para ambos y que quería preguntarte nuevamente si estas segura que quieres casarte conmigo, porque se que quizás para ti te resulte muy precipitado pero yo lo he tenido muy claro desde hace mucho. Y quizás he sido egoísta por eso quiero que seas sincera conmigo sino estas segura lo entenderé y aceptare-
-Albert… ¿Porque me dices todo esto?-
El suspiro -Porque no será fácil ser esposa del jefe del clan yo mucho tiempo quise escapar de esta responsabilidad y aunque me costo mucho ya lo he asumido pero tu mi Candy no tienes porque llevar esta carga- dijo cabizbajo
Ella se acerco a él suavemente, rozaba con sus dedos el rostro de Albert y con una voz dulce pero firme le dijo
-Mirame Albert yo te amo y no tengo ninguna duda de estar junto a ti-
-Pero no será fácil, nuestra vida será diferente a la que tuvimos en el apartamento-
-Estoy dispuesta a nueva aventura contigo mí amado Albert, no niego que no había pensado en eso pero Annie me lo hizo ver y anoche estuve reflexionando en todo lo que conlleva ser tu esposa pero no me importa hemos pasado por muchas cosas juntos y esta no será diferente ahora. Es mas creo que será la mejor de todas porque estaremos juntos sin que nadie nos separe-
-Entonces…- dijo con un brillo en sus ojos
-Entonces mi amado Albert te confirmo aquí delante del padre árbol que quiero casarme contigo porque te amo y soy feliz junto a ti-
Albert la abrazo y suspiro muy profundo porque aunque la amaba tanto tenía miedo que ella le abrumara su cambio de vida
Se acercaron lentamente para darse un beso pero esta vez no fue impulsivo sino todo lo contrario, sus labios se rozaban muy despacio como disfrutando de ese contacto tan intimo, él acariciaba su rostro tan suave y Candy enredaba suavemente sus dedos entre sus cabello, la colina era testigo de su amor.
Lentamente abrieron sus ojos -Bueno Candy vamos al hogar de Pony-
Era casi mediodía estacionaron el coche frente al hogar, unos niños que jugaban fuera empezaron a gritar de alegría -¡Candy!, Candy ¡Señorita Pony es Candy!-
Tanto la señorita Pony como la hermana Maria pensaban que era una broma de los niños, pero vieron como Albert le abría la puerta a Candy -Es cierto es nuestra Candy- dijeron felices
Ella al verlas salio a su encuentro se encontraba tan feliz de verlas
-Candy, hija que agradable sorpresa. Señor William bienvenido como estuvo su viaje-
-Muy bien gracias, me alegro de volverlas a ver-
-Pasen por favor les preparare un te-
Y entraron al salón, Albert aunque no quería reconocerlo estaba un poco nervioso.
-Señorita Pony, Hermana Maria el motivo de nuestra visita es que como madres de Candy quería pedirles su bendición y aprobació porque... le he pedido a Candy que sea mi esposa-Candy miraba embelesada a Albert le enternecía verlo así nervioso poco habitual en él.
-Dios mío pero que gran noticia, claro que si Señor William tiene nuestra bendición- dijo la señorita Pony mientras brotaban de sus ojos lagrimas de felicidad
-Nos alegramos tanto, Candy no podías encontrar un hombre tan bueno y que te ame tanto como el señor Andrew, me alegro que se dieran cuenta de su amor era tan evidente- dijo la hermana María
Albert y Candy se miraron un poco sonrojados y sorprendidos por el comentario
-Jajajaja no se avergüencen es verdad lo notamos desde hace mucho-
-Gracias por su bendición estamos muy felices, también queríamos comunicarles que debido a los negocios de Albert, tendremos que viajar dentro de poco a Inglaterra y bueno no las veré por un tiempo-
-Tranquila Candy estaremos bien, solo que no olvides escribirnos-
-Señorita Pony he traído golosinas y tarta para los niños-
-Oh muchas gracias por sus detalles señor William yo le ayudare -dijo la hermana María
-Yo también voy- dijo Candy
Candy espera me gustaría hablar contigo- dijo la señorita Pony
Se sentaron nuevamente con mucho cariño tomo las manos de Candy
-Candy el señor William es un gran hombre con grandes responsabilidades a sus espaldas, de él dependen muchas familias y empresas no es fácil llevar esa carga, se que tu serás una buena esposa y debes apoyarlo en los momentos de dificultad, eres compresiva, cariñosa y alegre, son tus mayores cualidades y estoy segura que él se enamoro por eso de ti. Recuerda que al unirse una pareja en matrimonio ya no serán dos personas sino una solo por lo que habrá cosas que sacrificaras tu y el también-
-Gracias señorita Pony por sus palabras, estoy dispuesta a sacrificarlas porque nunca antes me he sentido tan feliz y amada-
-Me alegra escucharlo Candy, mereces ser feliz y estoy segura que el Señor William lo hará-
Luego salieron y vieron como los niños estaban felices y alborotados por los caramelos y bizcochos que había llevado Albert para ellos.
Poco después se marchaban, tenían que regresar a Chicago era largo el regreso, empezaba a anochecer cuando llegaron a la mansión, al entrar Archie y George salían del despacho
-Que tal la visita al hogar de Pony-
-Muy bien Archie-
-La tía abuela quiere hablar con ustedes los espera en su habitación- dijo Archie
Candy se tenso -Tranquila señorita Candy- le dijo con una calida sonrisa George
Albert los vio a los dos e intuía que ellos quizás habían hablado con la tía, así que el más tranquilo que Candy subían las escaleras para ir a ver a la tía abuela.
-Buenas Tardes Señora Elroy- dijo Candy muy nerviosa
-Buenas Tardes como fue el viaje-
-Muy bien tía, las madres nos han dado su bendición a nuestro compromiso- mientras con firmeza sostenía la mano de Candy que le temblaban de los nervios
La señora Elroy lo miro detenidamente suspiró y dijo:
-En ese caso... yo también les doy mi bendición-
Candy abrió hasta mas no poder sus ojos, Albert sonrió porque para el era importante que lo aceptara, así que sin pensar se acerco a ella y la abrazo
-Tia me alegro tanto recibir su bendición también-
Candy se quedo allí de pie, no se atrevía a moverse
La tía la vio y le dijo: -Acaso ¿Tu no estas contenta Candice?-
Albert la miro tranquilo y le extendió una mano para se pusiera junto a él
-Si señora Elroy para nosotros es muy importante su aprobación, pero es que estoy muy nerviosa-le dijo tímida
-Bueno solo espero que te comportes correctamente, recuerda que estas comprometida con el patriarca de los Andrew- dijo seria
-Señora Elroy me gustaría que me ayudara a conocer mejor todo lo relacionado de la familia Andrew y a prepararme para ser una buena esposa para Albert antes de marcharnos de viaje-
-¡Candy!- dijo sorprendido Albert ya que era estar muchas horas con la tía y eso no era lo más divertido del mundo
Al escuchar la señora Elroy le sorprendió gratamente que ella siendo una revoltosa ahora se estaba preocupando en conocer su historia, ahora le estaba demostrando que había madurado y sobre todo que qa realmente amaba a Albert, pero no quiso demostrar su agrado y solo le dijo:
-Por supuesto Candice eso aunque no lo hubieras dicho tendrías que hacerlo de todas formas- dijo seria
Albert sonrió un poco, conocía a su tía y era un buen comienzo para mejorar su relación entre ellas.
Los días iban pasando muy rápido Albert estaba muy ocupado instruía a Archie para que él se encargara de los negocios en su ausencia aunque George se quedaría con el para ayudarlo, quería que Archie aprendiera lo máximo posible.
También le había escrito a su amigo Edward sobre su llegada a Londres con su ¨prometida¨ cuando Edward recibió la carta no lo podía creer ya que entre la alta sociedad Albert tenia la fama de ser un hombre muy escurridizo para las damas.
-Vaya vaya William esto si que es una sorpresa esperare con impaciencia tu llegada. ¿Quien será la que te gano tu corazón?- y se alegro sinceramente de que su amigo había encontrado el amor.
Se levanto y le contó a su esposa Rachel que emocionada le dijo que iba a preparar una fiesta de bienvenida para ellos.
Por su parte Candy se despidió del Doctor Martín que muy feliz recibió la noticia de que estaban comprometidos, así que sus días pasaban entre largas horas de estudio de la familia y costumbres, aunque Annie la rescataba para ir de compras.
Solo faltaba un día para su marcha ambos estaban muy emocionados aunque no irían solos no importaba, porque estarían juntos en esta nueva etapa de sus vidas.
Continuara…
Hola amigas bueno espero que les siga interesando la historia estarán contentas que a la tal Margareth le di puerta pronto o mas bien dicho Albert ;), como ven no los he hecho sufrir demasiado. Gracias por sus comentarios de verdad que me llenan de mucha satisfacción bueno un abrazo muy fuerte y les deseo que pasen un buen fin de semana hasta el siguiente capitulo :)
