CAPITULO 35
AMORES DEL PASADO
-¿Quien será ella?- Se preguntaba Candy muy intrigada, y no pudo evitar sentir celos ya que Albert en lugar de tener un trato distante e indiferente con ella como hacia generalmente con las damas que siempre le rondaban, mostró una actitud de mucha complicidad y afecto. Por lo que Candy nunca había experimentado tantos celos, y quería estar allí junto a él para saber quien era la misteriosa dama.
Entretanto Albert no salía de su asombro y sorpresa de volver a ver a Rose, era ajeno a los celos que en ese momento sentía Candy.
-Como me alegra volver a verte Rose es una agradable sorpresa- Y se acerco a ella para abrazarla cariñosamente que ella con agrado recibió.
En eso el jefe de meseros se acerco a Edward para consultarle algo por lo que les dijo -Enseguida vuelvo, para mientras ponerse al día- y se marcho
Hubo un silencio entre ellos eso si, se miraban con cariño y admiración por volverse a ver después de tanto tiempo. Rose rompió el silencio diciéndole:
-William cuando me contó Edward que vendrías me puse muy feliz de que te volveríamos a ver, no sabes lo preocupados que nos dejaste a todos en África cuando no tuvimos ninguna noticia de tu paradero y pensamos lo peor -
-Si lose- y bajo su mirada –Pero tenia tanta prisa por regresar a América que no escuche consejo y actué temerariamente, lo siento-
-Eso ya no importa- y lo tomo de la mano -Gracias a Dios estas aquí sano y salvo-
-Me llevaron del frente italiano hasta el hospital de Chicago. Si no hubiera sido por Candy que es enfermera como tu, no se si hubiera recuperado la memoria…-
Rose al escuchar eso lo soltó, su mirada cambio y con un dejo de tristeza dijo: -Esta claro que estaban predestinados a estar juntos…- y suspiro
-Si Rose de eso estoy seguro, sin sus cuidados creo que no estaría aquí. Ahora esta con Rachel luego te la presentare -
-Me gustara conocerla, Enhorabuena por tu compromiso estoy segura que serás muy feliz, ella es muy afortunada - dijo con una sincera sonrisa pero un poco apagada
Albert se percato de ello por lo que le dijo -Edward me ha dicho que eres Jefe de Enfermeras en el hospital me alegro por ti-
-Gracias William, cuando termino la guerra regresamos a Inglaterra nos encontramos un panorama desolador y nos pusimos manos a la obra abrimos una planta en el hospital para los heridos y lisiados de la guerra, eso hizo que se nos reconociera por nuestra labor humanitaria. Y bueno una cosa llevo a la otra y me propusieron ocupar la vacante de jefa de enfermeras y aquí estoy- dijo orgullosa
-Eres admirable Rose- lo dijo con admiración
-Gracias William- Y lo miro fijamente
Albert se debatía como preguntarle a Rose si ella había encontrado a alguien especial, porque deseaba tanto que ella fuera feliz como él lo era ahora con Candy, ya que era un ser excepcional y de buen corazón pero no encontraba las palabras.
Cuando por fin le iba a preguntar –Dime Rose tu has…- fue interrumpido por Edward
-Bueno de que me he perdido- dijo Edward que venia con otro joven que dijo:
-Felicitaciones William por tu compromiso-
-¡Paolo! que bueno volverte a ver- y lo abrazo
-Bueno creo que mi querida esposa ya te habrá felicitado- y tomo de la mano a Rose
-¡Como dices! Están casados que sorpresa me alegro mucho- viendo a Rose que sonreía pero bajo la mirada
- Rose ¿No se lo habías contado aun?- Dijo levantando la ceja y un poco serio ya que siempre sintió celos de Albert ya que el fue testigo en África de lo que sentía Rose por Albert
Edward que noto la tensión y conocía un poco la historia dijo: -Es que hay tantas cosas que contar como que por fin William se nos casa jajaja. ¡Oh mira William allí viene Rachel con tu bella prometida!- dijo aliviado
Albert se sintió también incomodo por el comentario de Paolo, así que quiso disimular y por eso salio en busca de Candy –Si me disculpan iré al encuentro de Candy-
Candy se alegro mucho por el gesto de Albert de ir a su encuentro, ya que le carcomían los celos
-Ven mi amor, quiero presentarte a unos amigos con los que fui a África-
-Si claro- A medida que se iban acercando Candy se percato que la misteriosa dama que hablaba con su amado Albert tenia un cierto parecido a ella y se pregunto si era ella la enfermera que le contó Albert en una de sus cartas
-Candy te presento a Rose te hable de ella y a su marido Paolo que también nos acompaño en el viaje es medico-
Candy sintió un gran alivio y esos celos que tenia habían desaparecido, su semblante cambio a uno mas relajado y muy efusivamente los saludo
-Felicidades por el compromiso- dijeron ambos
-Muchas gracias, encantados de conocerlos- dijo Candy con una gran sonrisa
-Bueno parejitas creo que es la hora que nos sentemos a cenar- dijo Rachel
Albert tomo de la mano a Candy y se acerco a ella -¿Que tal mi amor? Como estuvo el interrogatorio con Rachel- dijo divertido
-Jajaja bien creo que no he dejado nada que contarle- dijo relajada pero aun con la incógnita si hubo algo mas que amistad entre Albert y Rose por la forma en que se saludaron.
-Sabes Candy, Rose es jefe de enfermeras del Hospital de Londres y necesita voluntarias- la miro de manera cómplice y continuo –Y había pensado que mientras yo este en el trabajo talvez…-
No lo dejo continuar y lo abrazo –Claro que si, gracias mi amor por conocerme tan bien-
-Entonces… te gusta la idea-
-Si gracias por pensar en cada detalle- muy sonrientes y cómplices entraron al comedor
La cena trascurrió tranquila las tensiones del principio se fueron disipando ya que tanto Candy como Paolo ya no se sentían amenazados.
Al término de esta, Rachel invito a los comensales a pasar al salón principal para un recital de piano, ya que no era una fiesta con muchos invitados para hacer un baile.
Era cerca de la media noche la velada había sido muy agradable, los invitados empezaban a marcharse.
Rose y Paolo se despedían de los anfitriones para luego despedirse de Albert y Candy -Bueno muchas felicidades de nuevo, un día tienen que venir a visitarnos a nuestra casa- Dijo Rose
-Gracias por la invitación- dijo Candy
-Rose perdona lo precipitado que te lo diga pero antes entre la sorpresa de volverte a ver olvide pedirte un favor-
-No te preocupes William, Edward me lo comento- Y viendo a Candy -Nos vendrá de maravilla tu ayuda Candy, después de la guerra hay muchos soldados que necesitan rehabilitación por eso necesitamos voluntarios-
-Gracias Rose- Dijeron al unisono Candy y Albert
-No tienen nada que agradecerme, bueno se nos hace tarde mañana Paolo tiene turno de mañana. Te veré Candy la otra semana- Y salieron su chofer los esperaba
Albert los siguió con la mirada y solo esperaba que Rose realmente hubiera encontrado el amor y fuera feliz con Paolo.
Luego dirigió su mirada a Candy y se sintió muy agradecido con la vida porque a pesar de que no fue fácil, él si lo tenía la soltó de la mano para abrazarla con premura y mirándola dulcemente le dijo -Bueno mi amor creo que nosotros también nos marchamos-
-Si Albert- dijo correspondiendo su abrazo tan cálido
Así que entraron de nuevo para despedirse de los demás invitados y de los anfitriones.
-Gracias por esta agradable noche- le dijo Albert a Edward y Rachel
-William nos ha alegrado volverte a ver después de mucho tiempo y sobretodo de verte sentar la cabeza con esta preciosa dama de la cual ha sido un placer conocer- dijo Edward galante a Candy mientras le besaba la mano
-Para mi también ha sido un placer conocerlos y gracias por la agradable velada- dijo Candy aun sonrojada por el cumplido de Edward
-Bueno otro día tendrán que venir a tomar el té y así conocer a nuestros hijos, y se van familiarizando-
-Rachel- increpó Edward a su esposa
Candy y Albert solo sonrieron un poco incómodos.
-¿Que pasa? Es la verdad están comprometidos es solo cuestión de tiempo- dijo Rachel
Albert desviando la conversación dijo- Bueno nos encantara conocerlos. Gracias de nuevo por la fiesta de bienvenida- y se subieron al coche, Albert generalmente conducía su coche y mas cuando iba con Candy le gustaba tener privacidad e independencia por lo menos por algunos momentos.
Durante el camino hablaban de lo agradable que había sido la fiesta, cuando Albert le hizo el comentario que le agrado mucho volver a ver a sus amigos con los que fue a África eso hizo que Candy de nuevo se preguntara si había sucedido algo entre Rose y él, y solo de pensarlo los celos regresaron, pero se recrimino ya que eso había sido su pasado y era normal que el tuviera otros amores como ella los tuvo.
Al día siguiente salieron a cabalgar por los alrededores ambos disfrutaban de su mutua compañía y del bello paisaje que los rodeaba.
Llegaron hasta la orilla del lago y se sentaron Albert suspiro y se recostó sobre la hierba mirando al cielo con una sonrisa, Candy curiosa le pregunto curiosa
-Porque esa sonrisa?-
Se volteo para mirarla -Porque estoy con lo que mas amo la naturaleza y sobre todo tu mi amada Candy- y la atrajo hacia él quedando casi encima de él, sus miradas se profundizaron Candy suspiro y acaricio el rostro en donde una incipiente barba adornaba el rostro varonil de Albert.
Y como era casi imposible el estar tan cerca y no demostrarse lo que sentían el uno por el otro sus labios se encontraron como otras tantas veces. Cada momento, cada caricia y cada beso iba afianzando cada vez más su amor.
El domingo amanecía con el cielo despejado por lo que auguraba un sol radiante, por lo que Albert y Candy se preparaban para ir al Zoológico para ambos les traía muy buenos recuerdos aunque fueran por diferentes motivos, ya que para Albert fue reconfortante trabajar alli y por sentirse libre del apellido Andrew y vivir como el le hubiera gustado. Pero también fue el tiempo en que Candy se enamoro de Terry.
Estaba muy concurrido, algunos antiguos compañeros de Albert seguían en el zoológico que los saludo feliz de volverlos a ver y que se encontraban bien.
Cuando Albert tomo de la mano a Candy ella no pudo evitar comparar cuando unos años atrás estuvo con Terry dando ese mismo paseo, y quizás fuera por la inmadurez de la juventud fue tan diferente la experiencia. No había comparación ya que con Albert se sentía realmente amada y protegida por él.
-Mira Candy mi antigua oficina- dijo señalando la desvencijada cabaña de madera donde se reunían
-¡Vaya! Es un milagro que aun este de pie. Vamos acerquémonos-
Pero había un cerrojo –Creo que ya no es habitable- dijo sonriendo Albert
El día transcurrió rápido para ellos, fue un agradable fin de semana ya atardecía así que tenían que regresar, cenarían pronto y se irían pronto a dormir ya que al día siguiente comenzarían la semana cada uno con sus nuevas obligaciones.
Empezaba a salir el sol, Candy se levanto un poco sobresaltada se le había hecho un poco tarde se ducho rápido y se vistió, bajo corriendo las escaleras al entrar al comedor se encontró a Albert leyendo el periódico mientras desayunaba, el levanto su mirada con una sonrisa de medio lado y se puso de pie para ir hacia donde ella
-Buenos días mi bella dormilona creo que habrá cosas que nunca cambiaran- mientras le daba un beso
-Vamos Albert no es tan tarde, creo…- dijo un poco apenada
-jajaja solo bromeaba Candy- y coloco la silla para que se sentara y luego él tomo de nuevo su asiento.
-Bueno mi amor espero que tengas un buen día en el hospital, me gustaría comer contigo pero me temo que tendré muchas reuniones este día y no se a que horas podré desocuparme pero el chofer esta a tu disposición pasara por ti a la hora de comer-
-Albert gracias piensas en todo- Se levanto y se puso detrás de él para abrazarlo –Espero que te vaya bien con tu presentación con el consejo en especial por ese señor Farrel, te daré un amuleto de la suerte- y le dio un dulce beso, esa espontaneidad e inocencia de Candy la hacia única para ojos de Albert que cada día la amaba mas.
Albert poco después se marcho ya que no quería llegar tarde su primer día.
Entretanto en las oficinas de los Andrew lo esperaba Richard, y como paso en Chicago había mucha expectación de ver al Señor William Andrew aunque por los periódicos su identidad ya no era un secreto.
Cuando entro en las oficinas todo fue de gran expectación Richard lo recibió he iba presentándolo al personal, no dejaba a nadie indiferente unos le sorprendía lo joven que era, los empleados con mas años les recordaba a su padre y al personal femenino provocaba suspiros por lo guapo y encantador que era el patriarca de los Andrew.
Cuando terminaron las presentaciones se dirigieron al despacho que antiguamente ocupaba su padre y mas recientemente George era muy elegante y señorial estaba revestido de madera tenia unos vitrales que dejaban entrar mucha luz por lo que hacia un ambiente cálido y acogedor.
Se sentó Albert y empezó a revisar la correspondencia, Richard le entrego la agenda para que viera la programación de los reuniones -Aquí tiene la agenda del día, Señor Andrew-
El la tomo y algo le molesto que provoco que su rostro se endureció -Veo que se ha cambiado la hora de la reunión que había convocado ¿Porque?- Dijo serio
-Bueno… Es que el señor Farrel dijo que no podía a esa hora y la cambio él-
-Ya veo… Por esta vez aceptare este cambio- dijo serio, y pensó que solo era un gesto de rebeldía de parte de Farrel tratando de imponer su voluntad y demostraba que no seria una persona fácil de tratar.
-Lo siento si desea algo más Señor Andrew-
-Si dos cosas primero que no me llames Señor Andrew solo llámame William y lo segundo quiero que me hagas un favor- mientras tomaba una pluma y un papel…
Un poco mas tarde el chofer llevo a Candy al hospital, iba un poco nerviosa aunque Rose le pareció una persona agradable había algo que la intranquilizaba.
Al llegar busco a Rose que estaba en su despacho –Hola Candy bienvenida ven te presentaré con el personal, nos ayudaras en la planta de rehabilitación creo que tendrás experiencia en ese campo, sino como hubieras encontrado a William, ¿No?- mientras salían del despacho
-Bueno si tengo un poco, aunque no era mi área, lo de Albert fue una casualidad – dijo sin dar mas detalles
-Sin duda estaban predestinados – dijo entre dientes y suspiro
-Decías algo- dijo Candy ya que no alcanzo a oír lo que dijo Rose
- No nada, ven entremos hemos llegado- entraron era un salón muy amplio y con grandes ventanales, estaba equipado con todo lo necesario para la rehabilitación de los soldados heridos por la guerra que desgraciadamente eran muchos. Ahora entendía Candy porque necesitaban voluntarios.
La presento a los demás enfermeras y voluntarias, y pronto se puso a trabajar. La forma de ser de Candy jovial y alegre se gano pronto la simpatía de sus compañeras.
Candy estaba ayudando a caminar a un joven soldado cuando una enfermera la llamo
-Candy tienes algo en recepción- dijo con una sonrisa
-¿Asi?- Y otra voluntaria la relevo
Y salio rápido y a medida que se acercaba a recepción pudo sentir un agradable olor, su corazón se acelero y vio como un enorme ramo de rosas rojas la esperaba junto con una pequeña nota.
Sonrió Albert… dijo para si, tomo la nota y la abrió
Mi querida Candy espero que tu primer día en el hospital este siendo lo que esperabas. Te mando estas rosas para decirte lo mucho que te amo y que te admiro por la mujer que eres.
Pienso en ti
Albert
Candy suspiro porque Albert siempre conseguía sorprenderla con sus detalles, tomo el ramo, aspiro su agradable aroma y cerro lo ojos.
-Que hermosas rosas, me imagino que son de William- dijo Rose que estaba detrás de ella
Candy se sobresalto –Si, son de él-
Rose se inclino para olerlas –Eres una chica afortunada… Candy-
A Candy le inquieto lo que le dijo y en la forma en que la miraba que no supo descifrar
Hubo una pausa y Rose como saliendo de sus pensamientos le dijo con una sonrisa -Puedes llevarlas a la sala de descanso-
-Gracias- Candy las llevo allí, luego continuo sus labores pasaron las horas rápido que llego la hora de comer, el chofer llego a buscar a Candy, pero ella había decidido quedarse mejor en el hospital y comer con las demás voluntarias así que se disculpo con el y que pasara al final del día.
Entretanto Albert comió algo ligero y revisaba una documentación preparándose para la reunión principal que era la del consejo, cuando termino de revisarlo se levanto para darse un pequeño descanso se tomaba un té mientras miraba por la ventana y una sonrisa se dibujo en su rostro Espero que te gusten las rosas… Quisiera que las horas pasen pronto para verla y me cuente que tal su primer día. Aunque estoy tranquilo se que Rose la ayudara
Toc toc -Señor William ya están todos en la reunión-
-Muy bien vamos- Se puso su chaqueta y tomo los documentos. Ambos se dirigieron a la sala de reunión
Al entrar los miembros del consejo le dieron la bienvenida y lo felicitaron por su cargo, algunos le transmitían su sorpresa que el era el fuera el jefe de los Andrew, pero el señor Farrel fue el ultimo en felicitarlo
-Buenas tardes caballeros es un placer volverlos a ver, se que les ha causado una enorme sorpresa mi verdadera identidad pero espero ganarme su confianza como lo hizo mi padre, les aseguro que mi estancia aquí será para fortalecer nuestro patrimonio y empresas eso si solo se lograra con unidad y lealtad- dijo mirando directamente a señor Farrel que no le pudo mantener la mirada.
Dando este saludo Albert, comenzó la reunión con un ambiente tenso entre Farrel y él, ya que este intentaba poner en entre dicho la capacidad como líder de Albert diciendo con indirectas que el no sabia lo que sucedía en sus empresas y negocios de Londres, pero con esto logro el efecto contrario ya que Albert hablaba con firmeza y seguridad. Por lo que los demás socios se sorprendieron de lo capaz que era y se sintieron tranquilos que su patrimonio estaba nuevamente en buenas manos.
Al término de esta siguieron las reuniones individuales con cada miembro del consejo ya que quería conocerlos mejor y sobretodo a Farrel.
Fue una tarde larga pero satisfactoria para Albert porque había demostrado su capacidad y sobre todo su derecho propio como cabeza de los Andrew.
Empezaba a anochecer, ya en su despacho Albert revisaba la agenda del día siguiente con Richard y lo que mas deseaba en el mundo era llegar a la mansión para ver a Candy así que dio por terminada su primer día de trabajo en Londres.
Candy había llegado hace un rato y lo esperaba junto con la señora Miller en la biblioteca, una de las mucamas le informo que llegaba Albert.
Ella tiro el libro que leía y salio corriendo con su habitual entusiasmo
-Bienvenido mi amor- le dijo arrojándose a sus brazos que él ya los tenia abiertos para recibirla
-Hola mi amor- y sin dar tiempo a que ella dijera algo la beso en los labios
-Hmmm Hmmm, Buenas tardes señor William- dijo la señora Miller
-Mejor dicho buenas noches, siento el retraso- mientras deshacía el abrazo con Candy
- Gracias mi amor por las bellas rosas que me enviaste-
-Me alegro que te gustaran-
- ¿Como te fue en la presentación con el consejo? - dijo Candy
Suspiro y la tomo de la mano -Bueno podríamos decir que bien- dijo con una media sonrisa -Ya te lo contare en la cena mejor cuéntame tu ¿Como te fue en el hospital?-
-Oh muy bien Rose es muy amable y las demás también me he sentido muy bien así que decide a comer allí con ellas-
-Muy buena idea Candy- y le guiño el ojo
Poco después se dispusieron a cenar, mantuvieron una conversación muy amena contando como había ido su día. Ambos recordaron los días en que hacían lo mismo en aquel pequeño apartamento de Chicago.
Los días iban pasando y luego las semanas, Candy cada día se iba integrando mejor en el hospital y se sentía útil con ayudar a los soldados de guerra, aunque había momentos en que se recordaba mucho de Stear de como hubiera deseado que el fuera uno de ellos, la relación con Rose era cordial aunque distante ya que Rose solo llegaba supervisar ya que pasaba muy ocupada al ser jefe de las enfermeras o esa era su escusa.
Albert por su parte trabajaba mucho y mantenía comunicación con su tía ya que le había prometido escribirle con regularidad y con George del cual tenia informado de los cambios que pensaba hacer ya que quería destituir a Farrel ya que había confirmado sus sospechas y este estaba robando capital de las empresas pero sabia que era muy astuto por lo que tenia que actuar con cautela por lo que junto con sus abogados iba recopilando información y entrevistándose con el personal de las empresas para no dejar ningún cabo suelto.
En cuanto a su relación ellos cada día se sentían mas compenetrados aunque no estaban todo el tiempo juntos, pero los momentos que si lo estaban lo vivían intensamente eso a pesar de la compañía de la señora Miller aunque eso pronto iba a cambiar.
Una tarde mientras Albert y Candy paseaban por los jardines llego entre sollozos la señora Miller
-Señora Miller que le pasa, ¿Porque esta en ese estado?- dijo Candy que salio a su encuentro
-Bueno, es que… He recibido una carta de mi hija que vive en América- dijo entre sollozos
-¿Le ha pasado algo?- dijeron ambos preocupados
-¡Oh no! todos lo contrario esta esperando un bebe ¡Seré abuela!- dijo secándose las lagrimas -Lo que pasa es que siempre ha sido frágil de salud y los médicos le han dicho que guarde reposo durante su gestación-
-Entiendo señora Miller- dijo Albert acercándose a ella –Imagino que quisiera estar con ella en estos momentos, arreglare para que este con su hija y no se preocupe por los gastos médicos correrán por mi cuenta- Y con una sonrisa calida le puso sus manos sobre sus hombros para transmitirle tranquilidad
-¡Señor Andrew! Gracias – dijo entre lágrimas ahora de alegría
Candy miraba esa escena que solo hacia ver el gran corazón de Albert
- Ahora tranquilícese su hija se pondrá muy feliz de que este con ella-
-Señor Andrew muchas gracias, pero me comprometí con la señora Elroy y el Señor Jhonson…-dijo preocupada
-Señora Miller no se preocupe yo me encargare de explicarles-
-Pero… Y la señorita candy-insistió afligida
-Se lo que piensa pero soy un caballero, puede quedarse tranquila por eso. Recuerde que no estamos solos en la mansión-
-Disculpe señor Andrew no quería ofenderlo-
-No se preocupe ese es su trabajo pero le aseguro que estaremos bien, ahora debe pensar en su hija y su futuro nieto- Dos días después se marcho para América.
Entretanto en América Archie se desenvolvía muy bien en los negocios tanto George como La señora Elroy se sentían satisfechos ya que los comentarios que escuchaban de Archie en las empresas era prometedor.
Annie por su parte a pesar del desacuerdo de su madre empezó a estudiar en una academia de moda y diseño.
Patty seguía estudiando en Florida para ser profesora, siempre mantenía comunicación con Candy que la había felicitado por su compromiso y con Annie. Pero no les había contado que mantenía comunicación con Tom que con cada carta que se enviaban se fortalecía su amistad y que iba naciendo una ilusión en sus corazones.
Se acercaba ya el otoño sinónimo de días grises y lluviosos, así que Albert quería aprovechar el buen tiempo y planeo ir de picnic el fin de semana.
Candy un día antes quiso hacer una tarta de manzana para el picnic y darle una sorpresa a Albert ya que eran de sus favoritas.
Asi que a la mañana siguiente Candy se despertó muy feliz por el día que les esperaba se vistió con un vestido de un tono azul pastel sin mangas ajustado hasta la cintura y falda con volantes se puso una chaqueta blanca se terminaba de hacer una coleta alta cuando tocaron la puerta.
Era Albert que vestía informal con un pantalón vaquero y una camisa de color beige y su habitual bufanda que le sentaba tan bien, ya que le daba ese toque bohemio y sexy.
-Buenos días mi amor, ¿Lista para el picnic?- mientras le daba un dulce beso
-Si estoy lista, ¡Ah! espera- y regreso a tomar un sombrero para el sol
-No te he dicho que te ves muy bella- mientras la tomaba por la cintura
-Aun no- dijo sonrojada por lo intensa de la mirada de él
Bajaron al comedor y desayunaron rápido ya que querían aprovechar el tiempo al máximo. Prepararon el picnic y se marcharon, Albert condujo hasta un enorme parque donde había un hermoso lago entre la espesura del bosque divisaron una pequeña colina y fueron hasta allí encontrando el lugar ideal para disfrutar del día.
Juntos extendieron una manta a cuadros Candy coloco la comida mientras Albert servia un poco de vino y se sentaron juntos apoyados sobre el árbol, sin darse cuenta suspiraron a la vez luego se miraron y rieron
-Me parece un sueño Candy que este en este lugar aquí contigo -
-Entonces no es la primera vez que estas aqui-
-No, venia mucho aquí ya que no vivía muy lejos-
-Pensé que vivías en la mansión-
-No Candy en ese tiempo quería desligarme un poco de los Andrew compre un pequeño apartamento luego si quieres te lo enseño, era mi refugio y aquí venia cuando me sentía solo o solamente quería respirar aire puro-
-Ahora ya no volverás a sentirte solo Albert me tienes a mi para siempre-
-Si Candy, y me gustaría saber si has pensado cuando quieres casarte conmigo- dijo expectante
-Si Albert muchas veces lo he pensado pero no te he dicho nada porque me daba vergüenza que pensaras que apresuraba las cosas-
-Jajaja vamos Candy por mi me casaría hoy mismo contigo, pero pienso que te gustaría casarte en América y mas concretamente en el hogar de Pony-
Candy estaba muy sorprendida y le dijo -Parece que me has leído la mente Albert-
-Te conozco bien mi bella princesa, en ese caso tenemos que esperar unos meses creo que por primavera habré terminado mi trabajo aquí-
-Bueno eso no esta tan lejano- dijo con una sonrisa
-Bueno pues decidido mi amor en primavera en la colina de Pony será nuestra boda- mientras le daba un dulce beso
Luego ella lo abrazo con fuerza -Es maravilloso nunca me he sentido tan feliz-
Fue un día muy especial para ambos ya que estaban planeando su vida juntos, pasaron una agradable dia muy ilusionados por los que le deparaba el futuro.
Era media tarde y Albert le dijo –Bueno Candy esta atardeciendo creo que es hora de marcharnos- mientras se levantaba galante le ofreció su mano para ayudarla a levantar
-Si pero me dijiste que me enseñarias tu antiguo apartamento-
-Bueno lleva mucho tiempo cerrado no se en que condiciones estará de haber sabido que lo querias ver lo hubiera hecho arreglar un poco-
-¿Como? entonces ¿Es el típico apartamento de soltero?- Dijo graciosa
-Jajaja no lo digo por eso, creo que el mas ordenado era yo mientras vivíamos juntos en Chicago- dijo eso y aprovecho para acercarla a su cuerpo y besarla.
Tal como dijo Albert no estaba muy lejos de allí y pronto llegaron era una calle poco transitada sin el bullicio y desparpajo de las calles del centro de la ciudad.
Era un segundo piso de un edifico antiguo pero acogedor, al entrar era evidente que llevaba cerrado mucho tiempo asi que Albert se apresuro abrir las ventanas de par en par para que entrara el aire fresco y los rayos tenues de sol ya que iba atardeciendo.
El apartamento era austero propio de Albert sin mucho lujo pero con todo lo necesario.
Albert salio al balcón del salón -Ven Candy- mientras extendía su mano, ella sin pensarlo se acerco -Mira que bello atardecer- mientras puso su brazo en su espalda
-Que bello atardecer- dijo Candy mientras se acercaba más a él
-Es hermoso, muchas veces lo vi aquí, nunca pensé verlo junto a ti- dijo cautivado por la emotiva mirada de Candy
Se quedaron en silencio hasta que el sol desapareció, por lo que empezó a refrescar por lo que Albert se coloco mejor la bufanda, Candy lo miro y le dijo:
-Hace mucho que no vestías de esta manera-
-Si Candy no lo hago con la frecuencia que yo quisiera-
-Llevas la bufanda de siempre ¿Tiene un valor especial para ti?- dijo curiosa y expectante por la respuesta de él
-Fue un regalo-
-¿De… alguien especial para ti?- dijo tratando de disimular sus celos
-Si pero no de la forma que tu piensas- dijo tranquilo
-Explícate-
-Me la regalo Rose en África para mi cumpleaños-
-¡Oh! Se ve que eran bueno amigos- dijo mientras se daba la vuelta ahora entendía el comportamiento que hubo entre ambos en la fiesta y los celos volvieron en Candy
Albert vio su reacción así que se acerco a ella, la tomo de los hombros y la giro para verla a los ojos
Y con la voz mas dulce le dijo –Candy no estés celosa de Rose, no niego que pudo haber algo entre nosotros pero tu no lo permitiste- dijo acariciando su rostro
-¿Cómo?- dijo desconcertada
El sonrió y le dijo –Cuando te vi aquí en Londres no se que paso que empecé a sentir algo diferente por ti, pero….- tomo aire y continuo – Me di cuenta que tu estabas enamorada de Terry, y ademas pensaba que era muy mayor para ti-
-¡Albert!- dijo cambiando su semblante a tristeza por pensar en lo que él sintió en ese momento
- En ese momento me di cuenta que yo no tenia cabida en tu corazón así quería poner distancia entre nosotros, y se dio la oportunidad de viajar con Rose y el resto del equipo medico a África-
-¿Entonces que paso entre ustedes?- conteniendo la respiración
-No te mentiré Candy lo intentamos, pero… yo no pude- dijo mirándola a los ojos
-¿Por qué?-
-¡Por ti! ya te lo he dicho- dijo acercándola más a él
-¿Cómo?-
El sonrió -¡Porque simplemente estaba enamorado locamente de ti! , y ella me gustaba porque me recordaba a ti. Por lo que no era justo para ella-
Entonces Candy comprendió por primera vez lo que sintió Albert al no sentirse correspondido por ella y unas lagrimas empezaban a salir de sus ojos.
- ¿Cómo pude estar tan ciega?- y lo abrazo con fuerza
-No Candy no te sientas culpable por eso-
-Perdóname Albert no quería hacerte daño, tu siempre fuiste lo mas importante para mi- mientras sus lagrimas recorrían su rostro
Él le limpio las lagrimas dulcemente -¡Candy¡ si te digo todo esto es para que no haya secreto entre nosotros pero no quiero hacerte sentir mal. El destino es así del cual estoy agradecido ya que ahora estoy aquí contigo- mientras sus penetrantes ojos azules la miraban
Candy quería mostrarle lo mucho que lo amaba así que sin decir nada mas, ella se puso de puntillas para rozar sus labios y besarlo de una manera muy intensa quizás para demostrar lo mucho que lo amaba algo que con sorpresa pero a la vez con agrado respondió Albert.
Candy entre besos empezó por primera vez levemente a mordisquear deliciosamente los labios de Albert, el no podía negarse a esas caricias que lo embriagaban.
Así que sus besos fueron mas demandantes y arrebatados, cuando les falto el aire Albert levanto su cabeza momento que aprovecho Candy para besarlo en su cuello suavemente y quitarle la bufanda quizás para dejar el pasado atrás.
-¡Candy!- dijo Albert perdido entre el deseo y la cordura
Ella continúo con sus besos y caricias que cada vez demandaban mas, por lo que Albert la tomo en brazos y la llevo sin pensar a la que había sido su habitación.
Sus miradas estaban obscurecidas por el deseo que sentían en ese momento de sentirse unidos por uno solo amor, Albert la coloco suavemente sobre la cama y empezó a besarla, sutilmente le quito la chaqueta y empezó acariciar su suave piel. En Candy no había ninguna resistencia al contrario sus caricias iban a mas, ella empezó a desabotonar la camisa de él. Eso quizás fue lo que hizo recapacitar a Albert que si no se detenían ahora no podría después, y se sintió mal por su comportamiento ya que el debía comportarse de manera sensata y como un caballero con Candy se lo había prometido a George y a la señora Miller.
Así que suavemente detuvo la mano de Candy para que no siguiera desabotonando su camisa, y aun agitado por el deseo le dijo:
-Candy perdóname no debí permitir que esto llegara a este punto-
Candy lo miro en ese momento se sintió avergonzada ya que ella había comenzado la situación y bajo la mirada, busco su chaqueta para ponérsela.
-Candy no te sientas mal, fue mi culpa-
-Si Albert es mi culpa-
-Bueno mi amor ya paso no le demos mas vueltas lo importante es que hemos detenido esta situación, aunque no niego que lo deseo pero aun no es el momento- mientras la ayudaba a levantarse de la cama
Ya había anochecido así que decidieron que lo mejor era irse, y no volverían más al apartamento para evitar situaciones tentadoras.
El tiempo pasaba ya estaba entrado el otoño los días eran grises y lluviosos pero eso no hacia que se opacara la convivencia de ambos, Albert seguía ejerciendo con éxito su papel como patriarca de los Andrew tenia casi todo listo para destituir a Farrel pero tenia que ir antes a Escocia ya que tenia pendiente cerrar el acuerdo con el Señor Thompson el padre de Margareth.
Candy un día mientras almorzaban en el hospital junto con las voluntarias y demás enfermeras incluida Rose, entro una llorando –No puedo mas Rose, es un paciente muy conflictivo y exigente-
Todas se quedaron sorprendidas, Rose se levanto –Tranquila Sophie, buscare una sustituta ya no iras esta tarde tranquilízate- mientras la sentaba y otra compañera le llevaba una taza de té
-Es de nuevo ese señor creo que todas hemos estado atendiéndole y no hemos aguantado mucho- dijo una enfermera
Y otra replico –Si es que no solo es lidiar con él sino con su esposa que es muy desagradable-
-Tengo que buscar una sustituta ya, sino tendré que ir yo de nuevo- Dijo Rose pero hubo silencio
Así que Candy se ofreció –Rose si quieres puedo intentarlo yo, cuando trabaje en el hospital tuve un paciente así cascarrabias y conflictivo. Pero lo supe llevar si quieres déjame intentarlo-
-Si es buena idea- dijeron las demás compañeras aliviadas que no les tocaría ir a ellas
Rose medito un poco –Esta bien Candy- así que al termino de la comida iban camino a la habitación del paciente
Así que Rose le estaba poniendo al corriente del estado de su nuevo paciente –Ha estado ingresado hace unas semanas por una infección y no creo que tenga muchas posibilidades de recuperación-
-Entonces ¿Es terminal?-
-Estamos haciendo todo lo posible, por eso hemos mandado a llamar a sus familiares algunos vienen de América por si acaso sucede lo peor-
-Entiendo, me comprometo Rose a cuidarlo y haré lo que este en mis manos para que el se mejore-
-Gracias Candy me quitas un gran peso de encima, ojala lo consigas. Recuerda que es un paciente muy difícil de llevar, la mayoría de los nobles no son muy amables-
-¿Es un noble?- dijo mientras entraban la habitación estaba en penumbras ya que estaban las cortinas extendidas se encontraba dormido así que se acercaron despacio y Candy vio algo familiar en él
-Si es un duque, el duque de Grandchester – dijo en voz baja para no despertarlo
Candy palideció –¡El Duque de Grandchester!-
Continuara…
Hola mis queridas y pacientes lectoras siento mucho por tardar en subir los capítulos pero las circunstancias de la vida real han hecho que demorara tanto. Lo que si les aseguro que terminare la historia :) . Muchas gracias por sus comentarios y paciencia un abrazo muy fuerte y hasta el siguiente capitulo.
