CAPITULO 38

ENCUENTRO

-Albert… ¡Que! ¡Nooo! ¿Qué quieres decirme con esto? Yo te amo a ti no necesito meditar nada- y se dejo caer al suelo y sus lagrimas empezaron a caer sin medida, Candy no podía creer lo que le decía esa carta y un vacío muy profundo sintió en su corazón como cuando se marcho del apartamento y pensaba que nunca mas lo volvería a ver.

-¡Como…! Como puedes irte sin más… sin poder explicarte como sucedieron las cosas ¿Como puedes pensar que puedo vivir sin ti? - dijo frustrada y molesta estrujando la carta pero luego esa frustración se transformo en tristeza, se levanto y se limpio sus lagrimas. Salio de la habitación con la determinación de ir tras Albert. Bajaba las escaleras casi corriendo a buscar al chofer para que la llevara a Escocia pero luego se percato que debía actuar con prudencia ante los demás así que respiro hondo y trato de mostrarse tranquila.

Se encontró al mayordomo que iba entrar al comedor ya que estaban sirviendo la cena

-Señorita Candy, el señor Andrew aun no ha venido-

-Y no vendrá porque me dejo una nota diciéndome que se ha marchado urgentemente a Escocia-

-¿Cómo? ¡Escocia! Que raro no me dijo nada- dijo extrañado

-Si bueno… tenia que estar mañana a primera hora para firmar un contrato- dijo dudosa

-¡Ah! claro por eso salio solo con su portafolio. Ahora que lo dice tenia que ser algún acuerdo difícil porque tenia cara de preocupación, bueno en ese caso señorita solo cenara usted entonces-

-No, yo tampoco cenare-

-¿Cómo? ¿No cenara señorita?- -

-No es que no tengo apetito solo tomare un vaso de leche, además tengo que preparar mi equipaje para irme a Escocia por eso baje también para decirle a Fran que viajamos esta noche-

-Pero… ¿A esta hora? Mejor mañana señorita además…- pero Candy no lo dejo continuar no quería mas demora

-Si lose no son horas pero…- y pensando en una excusa valida dijo –Es que tengo que llevarle un documento a Albert que necesitara- dijo vacilante ya que ni ella se lo creía pero es que por ella fuera saldría corriendo ahora mismo sin perder mas tiempo

El mayordomo apenado le dijo -Señorita Candy lamento informarle que Fran se ha marchado porque tenia una situación que atender en su casa y no volverá hasta mañana a primera hora pero si es tan urgente ese documento para el señor Andrew le haré llamar-

-No… no se preocupe. Albert lo entenderá esperare hasta mañana entonces- dijo comprimiéndosele su corazón y su rostro no pudo disimular su tristeza y frustración por no poder irse ese momento tras Albert

El mayordomo al ver su reacción se preocupo -¿Se siente bien señorita? No tiene buena cara le llevare el vaso de leche a su habitación-

-Gracias es muy amable- Candy ya no podía contener mas sus lagrimas así que se dio la vuelta rápido y empezó a subir muy despacio las escaleras, sentía que la mansión se le venia encima.

Nuevamente un dolor profundo atravesaba su corazón ya que cada minuto que pasaba sentía que Albert se alejaba cada vez mas de ella, lo único que le aliviaba un poco es que esta vez si sabia donde ir a buscarlo y estaba decidida a demostrarle que el dueño de su corazón era solo él.

El día siguiente fue un día gris y lluvioso lo normal en época de otoño, un coche solitario recorría un camino donde la bruma cubría de gris los verdes paisajes de Escocia, pareciera de esta forma recibir también triste a Albert.

Después de muchas horas de viaje en el que había momentos en el que Albert se arrepentía de haberse ido así y mas de una vez tuvo el impulso de dar media vuelta en el camino y regresar a Londres, pero sus inseguridades ganaron y finalmente llego a Escocia.

Con aspecto cansado y apesadumbrado llego a la entrada de la villa, se bajo del coche y entro caminando por el bello jardín pero del cual Albert no apreciaba ya que su mente y sobretodo su corazón estaba en otra parte.

La villa era hermosa y señorial Albert tenia mucho tiempo de no ir, allí vivió hermosos momentos con sus padres y hermana cuando el era niño así que había pensado hacer lo mismo cuando tuvieran familia con Candy pero ahora todo eso se había desvanecido y suspiro pesadamente.

Entro a la estancia que estaba fría y vacía ya que los empleados no lo esperaban hasta dentro de unos días, aunque todo estaba ya acondicionado y preparado para su llegada.

Pero prefirió que no hubiera nadie para recibirlo ya que quería estar solo, así que tiro en el sofá el portafolios y se quedo parado en medio del salón perdido entre sus pensamientos pero luego se dirigió a la chimenea para encenderla así que coloco la leña y pronto se escucho el crujir de la madera arder no quiso sentarse en el sofá sino en el suelo frente a la chimenea, con sus rodillas dobladas se apoyo en ellas y miraba fijamente el fuego como esperando encontrar una respuesta pero su mente le traicionaba y volvía a recordar ese momento en que vio a Candy abrazando a Terry y se preguntaba una y otra vez si Candy no había dejado de amar a Terry pero luego… recordaba los dulces y apasionados momentos vividos con Candy y dijo susurrando -Como olvidar tus besos Candy…- y toco sus labios pero no queriendo torturarse mas se levanto y salio de la villa dirigiéndose al establo, cuando entro el cuidador se llevo un tremendo susto ya que no lo esperaba ver allí.

-¡Señor Andrew, que sorpresa! no lo esperábamos ¿Cuando ha llegado?. Nadie nos informo de su llegada para recibirlo- dijo preocupado

-No se preocupe Nicolás es mi culpa no avise, pero no quiero molestar tengo todo lo necesario en la villa-

-Bueno aun así le avisare a Chloe que le prepare algo de comer-

-No Nicolás gracias, no es necesario-

-Pero señor William- dijo sorprendido

-De verdad estoy bien- dijo aunque no había comido nada desde el día anterior -Solo quiero cabalgar un rato-

-Pero… el tiempo no le acompañara mucho-

-No importa, lo necesito- dijo con una sonrisa apagada

-En ese caso se lo preparare-

-Gracias Nicolás-

En un momento ensillo al caballo y Albert subió

-¿Esta seguro que no quiere que vayamos hoy a la villa?

-No, mejor mañana y no me espere yo guardare el caballo-

-Muy bien Señor William, entonces en ese caso hasta mañana-

-Hasta mañana- y salio del establo

Empezó a cabalgar caía una fina lluvia, al ir cabalgando deprisa las gotas de lluvia recorrían con prisa su rostro lo que parecían ser lagrimas o ¿Lo eran? y Albert solo quería confundirlas con la lluvia…

Unas horas antes Candy iba en el coche con la mirada perdida viendo sin ver el horizonte, unos débiles rayos de luz anunciaban el nuevo día, Candy iba sentada en la parte trasera del coche muy callada entre sus manos llevaba la carta dejada por Albert, no sabia cuantas veces la había leído tenia sentimientos encontrados de enfado y dolor por como habían sucedido las cosas ya que Albert se había marchado sin poder darle la oportunidad de aclararlo y pensaba ¿Acaso Albert no fui clara en demostrarte lo que siento por ti? No puedo creer que dudes de mi amor pero después unas lágrimas salían de sus ojos.

La tarde se volvía más gris y la lluvia empezó a caer con más fuerza eso obligo a Albert a regresar, dejo al caballo en el establo. Estaba empapado por la lluvia y salpicado de barro así que cuando llegara a la villa se daría un baño.

Al entrar el fuego casi se había extinguido por lo que echo mas leña a la chimenea, luego subió a la segunda planta entro a una bella y amplia habitación era la que pertenecía antiguamente a sus padres, empezó a desabotonar su camisa sin mucho afán se quito las botas, luego fue a un enorme armario saco una camisa y un pantalón, preparo el baño y se quito el resto de la ropa.

Entro en la bañera y esperaba que su agua calida relajara su cuerpo y también su mente, asi que se apoyo y cerro los ojos pero en su mente aparecio la imagen de Candy y se pregunto

-Candy ¿Que estarás haciendo ahora? ¿Estarás ahora con Terry? - así que resoplo pensando que ni el baño lo libraba de su dolor

Candy sentía que el coche iba muy despacio o era su afán de ver a Albert, así que le dijo al chofer

-Fran ¿No podría ir mas rápido?-

-Lo siento señorita, no puedo es que empieza a llover y no es prudente con esta carretera llena de barro-

-Tiene razón Fran- Así que resignada se apoyo en el respaldo y entre el movimiento monótono del coche y no haber dormido casi nada la noche anterior hizo que el sueño la venciera.

-¡Puf!- ese ruido hizo despertar con sobresalto a Candy, fue el chofer cuando cerró con prisa la puerta del coche para ir abrir la cancela de la villa ya que llovía con fuerza.

-Hemos llegado al fin- y pudo ver que la villa estaba iluminada y respiro tranquila porque eso significaba que él estaba allí y su corazón se acelero, no queriendo esperar más tomo su maleta y salio del coche

-¡Señorita Candy! no baje del coche por favor se mojara. Yo la llevare hasta la entrada de la villa- dijo sorprendido porque no se esperaba eso, ya que llovía con fuerza

-Quiero ir andando- y siguió caminando no parecía importarle que se estuviera empapando por completo por la fría lluvia

El chofer subió corriendo de nuevo al coche que se puso al lado de Candy y de nuevo insistió en que subiera al coche, pero recibió la misma respuesta

-En ese caso señorita… si me necesita estaré en esa casa adjunta es de los empleados-

-Muchas gracias por traerme, espero que descanse ha sido un largo viaje-

-Gracias lo haré, hasta mañana señorita-

Candy a medida que se acercaba a la puerta metió su mano en el bolsillo de su abrigo y tomo con fuerza la carta porque quería primero reprocharle a Albert que dudara de su amor y hacerle ver lo mal que lo había pasado por su actuar, así que con esa determinación llego a la puerta dejo su maleta en el suelo y llamo a la puerta…

Albert bajaba las escaleras cuando escucho que llamaban a la puerta, pensó que era Nicolás y se apresuro abrir ya que seguía lloviendo con fuerza sin imaginarse que quien estaba en el otro lado de la puerta era Candy

Cuando abrió la puerta vio a Candy calada hasta los huesos por la lluvia -¡Candy!- sus miradas se encontraron nuevamente y sus corazones empezaron a latir con fuerza, Albert no podía creer que ella estuviera allí

Candy olvido todo enfado ya que al verlo se percato que él no estaba mejor que ella y agradeció a Dios por encontrarlo, por lo que sin decir nada y como si una fuerza superior a ella la empujo a abrazarlo con fuerza, las palabras no le salían y solo pudo escuchar esa dulce voz que tanto amaba.

–Candy mi amor estas aquí… - dijo Albert que también la abrazo con fuerza y cerro los ojos

-Candy perdóname por favor, no debí irme así- y se separo de ella lentamente para verla, ella tenia sus ojos llenos de lagrimas y le dijo:

-Albert te amo solo a ti, porque dudas de mí- mientras sus lágrimas caían sobre su rostro

El dulcemente limpio sus lagrimas –Lo siento mi amor, he sido un tonto, reconozco que no actué con madurez me deje llevar por mis inseguridades. Te amo Candy- dijo acercándola mas hacia a él no quería separarse mas de ella

-Vine a buscarte porque… ¡Quiero estar solo contigo y con nadie más!-

Él al escuchar eso no dijo nada y solo busco sus labios deseaba tanto sentirlos nuevamente, fue un beso muy intenso hasta con desesperación ya que Albert pensaba que nunca mas volvería a sentirlos. Candy se dejo llevar por el deseo, quería demostrarle lo mucho que lo había extrañado y amaba.

Aunque era un momento muy intenso Albert reparo que ella estaba empapada por la lluvia y temblaba no por la emoción de encontrarse de nuevo sino por el frío que tenia.

-¡Candy! Mi amor estas temblando de frío- dijo mientras la frotaba con sus manos para darle un poco de calor

-¡Achuu!- estornudo Candy –Es un día frío- mientras se encogía y se frotaba las manos

-Tienes que quitarte esta ropa y tomar un baño caliente, no quiero que enfermes- Así que salio a la puerta y tomo la maleta que seguía afuera y cerró la puerta

-Ven mi amor, te enseñare tu habitación- la tomo de la mano y subieron a la segunda planta, abrió una puerta continua a su habitación

-Es hermosa y acogedora- dijo Candy mientras admiraba la belleza de los muebles y los cuadros que adornaban la habitación

-Si, esta era la habitación de mi hermana cuando vivíamos aquí- y no queriendo hablar mas de ello por traer recuerdos agridulces le dijo –Bueno mi amor que te parece si mientras tomas el baño caliente, te preparo algo rico de comer porque me imagino que no has comido nada-

Y ella le dijo que no con la cabeza

El sonrío -Lo sabia, porque yo tampoco he comido nada- y se acerco para darle un suave beso en los labios y salio de la habitación.

Cuando bajada por las escaleras Albert no podía creer como había cambiado su enorme tristeza a una alegría que no le cabía en su corazón y todas las dudas o inseguridades habían desparecido para siempre ya que Candy lo amaba a él.

Así que con una sonrisa fue a la cocina y empezó a buscar lo necesario para preparar el plato favorito de Candy, un rico estofado.

Terminaba de prepararlo y lo puso al fuego, pensó que Candy tardaba pero no importaba, así que dispuso hacer un poco de té puso la tetera y dos tazas en una bandeja. Se dirigió hacia el salón y puso la bandeja en la mesa que estaba junto al sofá.

Se sentó y miraba como ardía la leña, cuando escucho abrir la puerta del segundo piso, eso le hizo levantarse para ir a recibirla al pie de las escaleras pero cual fue su sorpresa al ver a una hermosa y sensual Candy bajando delicadamente las escaleras con una delicada bata de satín de color blanco su cabello lo llevaba suelto solo sostenido con una listón del mismo color.

Albert no se lo esperaba y pronto se vio hechizado por su belleza y sensualidad ya que nunca antes la había visto así, ni cuando vivieron en el apartamento por lo que intento inútilmente disimular su asombro, Candy cuando vio su cara sonrió aunque no pudo sostenerle mucho la mirada ya que la miraba con intensidad y se sonrojo -Siento mi amor por hacerte esperar tanto, pero es que casi toda la ropa de la maleta estaba mojada y solo esto estaba seco-

El la tomo de la mano y la beso- Entonces tengo que agradecer a la lluvia porque estas muy bella así- dijo con una sonrisa de medio lado

-Albert…- dijo aun mas sonrojada

No quería incomodarla así que le dijo -Ven Candy te he preparado un te caliente mientras se termina de hacer un rico estofado. Espero que te guste-

-Mmm huele delicioso, gracias Albert-

Candy se sentó mientras Albert le servia el té, luego se sentó y con rostro serio y ojos suplicantes le dijo –Candy quería nuevamente pedirte disculpas por marcharme de esa manera, sabes George siempre me ha dicho que contigo he actuado como un adolescente inseguro. Pero eso ya no volverá a pasar te doy mi palabra-

Ella lo miraba con sorpresa por la confesión -¿Eso te ha dicho? Pues tiene razón, porque creo que fui sincera y transparente contigo en cuanto a lo de Terry-

-Si que lo fuiste pero tienes que entender que yo más que nadie supe como lo amaste y luego lo que sufriste cuando se separaron además algo me decía que Terry quería conquistarte así que cuando los vi como se abrazaban en el pasillo del hospital creí que se había hecho realidad mi mayor temor-

-Si tienes razón de pensar eso y mal interpretarlo pero no me diste la oportunidad de aclarártelo, era todo lo contrario precisamente fui con Terry a la sala de descanso para reprenderle y decirle que ya no cuidaría a su padre porque él había sobrepasado los límites y que me había faltado al respeto a ti y a mi al enviarme ese ramo de rosas al hospital dando pie a las habladurías del personal-

-Y eso paso Candy, porque Edward precisamente fue a la oficina a decirme que tu habías recibido esas flores de Terry, y que si iba todo bien entre nosotros… -

Candy pensó que quizás algo tuvo que ver en eso Rose, pero no creyó que fuera necesario comentar sus sospecha a Albert y le dijo – ¡Lo siento Albert!, ahora eres tu el que debe perdóname porque reconozco mi culpa en todo esto también ya que debía de haber dejado de cuidar al Duque cuando supe que Terry venia y haber evitado todos estos malos momentos que hemos vivido-

-No Candy no hay nada que perdonar se que tienes un corazón noble y quieres ayudar a las personas y yo no te iba a impedir que lo hicieras nunca lo he hecho y nunca lo haré-

-Lo hubieras hecho hay veces actúo sin ver las consecuencias de mis actos y esto ha estado a punto de que te perdiera- dijo con lagrimas en sus ojos recordando ese doloroso vacío de no estar junto a él

-Ya todo paso mi amor esta todo aclarado- dijo el abrazándola tiernamente

-Si pero no te equivocabas en desconfiar de Terry ya que me confeso que era mentira la existencia de Alice-

-¡Que!- dijo deshaciendo el abrazo para mirarla a los ojos

-Si, pero recoció su errónea forma de actuar al punto de querer disculparse contigo. Así que quería contarte todo eso y que me marchaba contigo a Escocia… pero tú te habías marchado-

-Lose no te di la oportunidad de explicarte y mis inseguridades hicieron marcharme-

Ella se acerco a él y empezó a acariciar dulcemente su mentón y pudo sentir una incipiente barba –Como dijiste ya esta todo aclarado ahora estamos juntos es lo que importa mi amor. Tu eres el amor de mi vida desde que te conocí en la colina de Pony a los 6 años cautivaste mi corazón-

-Candy gracias por tus palabras, me reconfortan- dijo mirándola con amor

-Pero no solo quiero que te reconforten quiero que lo creas, sabes Albert venia decidida a…- callo y bajo su mirada un poco sonrojada

-¿Decidida a que mi amor? Continúa por favor - dijo curioso y levantando su rostro para que lo viera a los ojos, ella tomo aire y aunque nerviosa por lo que le iba a decir lo dijo con determinación:

-Cuando te habías marchado no dude en buscarte y estaba decidida a unirme a ti totalmente para demostrarte que solo te amo a ti- y se sonrojó mas por lo dicho pero era verdad aunque fuera en contra de sus principios

-Candy… mi amor- dijo con admiración aunque el lo deseaba, sabia que no debía de pasar hasta su matrimonio

-Candy no es necesario y no es porque no lo desee sino porque primero que nada creo en tu amor y te respeto. Además soy un caballero y le di la palabra a George y la señorita Pony pero reconozco que cada vez se me hace mas difícil yo también deseo unirme a ti en cuerpo y alma porque te amo tanto- y se fue acercando a ella para sentir sus dulces labios y sin mas sus labios se unieron lo deseaban… lo necesitaban... ya que habían vivido horas interminables cuando se creían separados para siempre pero solo fue una breve pesadilla de la que ahora despertaban felices de estar juntos y con la certeza de que no volverían a separarse.

Albert besaba a Candy muy despacio disfrutando ese contacto acariciaba suavemente con sus manos su espalda la bata de satín se lo facilitaba.

Candy por su parte se dejaba llevar por esas sensaciones tan placenteras que Albert le hacia sentir con sus caricias y besos tan embriagantes, el roce de su barba no sabia porque le gustaba tanto, eso provoco en ella desear mas su cercanía y rodeo con sus manos su cuello para acariciarlo y acercarlo mas…

Poco a poco se fue intensificando ese momento cuando se separaron un poco se miraron y sus ojos estaban oscurecidos por el amor y el deseo.

Candy empezó a besar a Albert desde su mentón hasta llegar a su cuello eso a Albert lo perdía, al sentir así a Candy tan seductora no pudo más y se fue acomodando en el sofá llevando a Candy con el quedando ella encima de el, Albert se dejaba amar por Candy el con los ojos cerrados acariciaba el tentador cuerpo de Candy y aunque no había nadie en la villa quien podría juzgar su actuar nuevamente la cordura volvió a él y recordó lo que hacia un momento le había dicho a Candy y debía cumplir su palabra.

Así que aunque hizo un esfuerzo extraordinario suavemente dejo de besar a Candy y se incorporo ayudando a Candy, aun agitados y sus corazones latiendo rápidamente se sentaron no dijeron nada, ya no había que explicarlo los dos lo sabían se deseaban cada vez mas pero había que hacer lo correcto así que se levantaron del sofá.

-Iré a ver si el estofado esta listo- dijo Albert

-Te acompaño y así te ayudo a poner la mesa -

-Aunque un poco mas y quizás hubiéramos tenido que cenar estofado ahumado…- dijo con una sonrisa

Pero por suerte no paso, prepararon juntos la mesa y ya mas tranquilos y relajados empezaron a cenar, Albert cortaba un trozo de carne del estofado cuando sintió la mirada de Candy y sus bellos ojos azules la miraron y vio como Candy lo observaba detenidamente al punto que ella había dejado de comer, así que con curiosidad y una sonrisa le dijo

-¿Pasa algo mi amor? es que no había comido nada desde ayer- dijo un poco apenado tocándose el mentón pensando que tenia sucia su incipiente barba y con la otra mano tomo la servilleta para limpiarse

-jajaja no mi amor no te preocupes no es por eso que te miraba es que con esa barba estas muy atractivo, me gustas así mucho también- dijo acariciando su mentón

-Lo dices en serio pensaba esta misma noche afeitarme-

-Es una pena pero entiendo que como cabeza de los Andrew debes hacerlo-

-Vaya Candy, estaba seguro que no te gustaba porque cuando te salve en la cascada te desmayaste porque pensabas que era un oso-

-jajaja si lo recuerdo como si hubiera sido ayer, pero la tenías muy larga-

-Bueno si te soy sincero la hecho de menos pero más porque me recuerda mí época en que viví libremente aunque… me faltabas tú-

-Albert…-

-Así que pensándolo bien ya no la quiero, y si estoy así es porque no tenía ánimos de nada pensando que te había perdido -

-Si y pensar que ayer a esta misma hora leía tu carta -

-Pero gracias a Dios ya estamos de nuevo juntos y esta vez no nos separemos más mi amada Candy-

-Si mi amor nunca mas- y se acerco para darle un suave beso

Después de esas confesiones continuaron cenando, Albert le contaba la historia de la casa y los bellos momentos que había vivido allí de niño.

Cuando terminaron de cenar ambos se sentían muy agotados pero felices por todas las emociones vividas por lo que subieron a la segunda planta para descansar.

-Bueno mi amor espero que duermas bien- mientras la tomo de la cintura y acerco su rostro y de manera delicada rozo su nariz con la de ella

-Tu también descansa, hasta mañana mi amor- se puso de puntillas y coloco sus brazos alrededor de su cuello para poder besarlo era evidente que la atracción cada vez era mas fuerte y mas después de pensar que se habían separado para siempre.

Albert se dirigió a su habitación, se cambio y se tumbo a la cama feliz de que estaba Candy junto a él ahora ya no había ninguna duda, ningún temor de perderla por un antiguo amor, el finalmente era el dueño del corazón de Candy.

Habían pasado unas horas era de madrugada había parado de llover y un silencio absoluto se apoderaba de la villa, cuando Albert que dormía profundamente escucho que alguien lo llamaba él al principio pensó que estaba soñando pero luego se sentó de manera brusca al reconocer que quien lo llamaba era Candy.

Así que se levanto rápido y salio lo más rápido que pudo de su habitación y sin llamar entro a la de Candy pensando que algo le sucedía.

-¿Candy estas bien?- acercándose entre penumbra ya que la tenue luz de la chimenea no alumbraba demasiado pero si era suficiente para ver que Candy estaba dormida pero llamaba desesperadamente a Albert por lo que él se sentó en la cama y dulcemente tomo su rostro para despertarla, Candy estaba hasta sudando por la angustia que tenia en sus sueños

-Candy … Candy mi amor despierta estoy aquí – dijo, al momento Candy se despertó con sobresalto y aun con el rostro compungido le dijo –Albert estas aquí- y lo abrazo con mucha fuerza como para evitar que se marchara de su lado

-Calmate mi amor estoy aquí ha sido solo un sueño-

-¡No! Ha sido una pesadilla- dijo entre lagrimas

-¿Candy porque lloras?- dijo preocupado por verla aun tan alterada

-Es que… era tan real tu te marchabas me decías que no podíamos estar juntos y te ibas dejándome…. Por mas que te suplicaba y te llamaba tu no mirabas hacia atrás- decía llorando como si hubiera sido cierto

-Mi amor es solo un mal sueño la realidad es otra estoy aquí junto a ti y nunca te dejare- mientras la estrechaba mas

Ella no dijo nada solo sollozaba, el acariciaba su cabello para tranquilizarla

-Vamos mi amor vuelve a dormir aun falta para que amanezca descansa- mientras le ayudaba acostarse de nuevo y le colocaba la sabana.

–Me quedare aquí hasta que te duermas- dijo con mirada dulce

-Gracias mi amor- ella se acerco a él buscado su protección y con la tranquilidad que él estaba junto a ella cerro los ojos para intentar dormir, él que seguía sentado en la cama acomodo su cabeza sobre el respaldo que no era muy cómodo pero aun así continuo acariciando el cabello de Candy después de unos minutos el cansancio hizo que Albert cerrara los ojos para descansar un poco antes de marcharse a su habitación pero sin darse cuenta se durmió profundamente.

Unas horas después unos rayos de sol entraban por la ventana, Albert se despertó con un poco de dolor de cuello y reparo que se había quedado dormido en la habitación de Candy, se incorporo un poco pero despacio porque Candy aun dormía profundamente, él la contemplo y una dulce sonrisa se dibujo en sus labios y sin poder resistirse acaricio su suave rostro lo que provocó que ella despertara, Candy abrió lentamente sus ojos al sentir unas calidas manos en su rostro

-¡Albert! te quedaste aquí conmigo- dijo viéndolo con amor ya que pensaba que no habría sido cómodo para él dormir así

-Buenos días mi amor, como has dormido- dijo acercándose a ella para robarle un beso

-Muy bien, pero… creo que tu no- y se sentó

-Bueno aunque no lo creas dormí como nunca al dormir junto a ti, aunque el cuello…- dijo mientras paso su mano sobre su cuello adolorido

Ella se arrodillo sobre la cama para ponerse junto a él -Lo siento mi amor fue por mi culpa espero que esto te ayude- y se acerco para darle pequeños besos en el cuello, eso provoco en Albert un escalofrió y que cerrara los ojos.

Ella sonreía porque sabia lo que le provocaba a Albert así que le pregunto con una risa coqueta -¿Te sientes mejor?-

Albert que aun tenia los ojos cerrados los abrió y riendo porque sabia lo que había hecho Candy le dijo -Si mucho mejor-

Luego se puso serio como si meditara algo en su mente y su mirada se volvio profunda, Candy noto su cambio y le pregunto

-¿Que pasa mi amor? ¿Que piensas?- dijo intrigada por el cambio

-Candy me gustaría amanecer cada día contigo-

-Si a mi también me gustaría, pero tenemos que esperar…-

-Lo se pero si quisieras casarte conmigo aquí en Escocia ya no habría necesidad de esperar...-

Aunque a Candy le tomo por sorpresa, inmediatamente lo abrazo y le dijo con efusividad -¡Si! Si quiero casarme contigo aquí y que nadie nos separe más-

El soltó un suspiro aliviado y feliz porque no estaba seguro que ella estuviera de acuerdo porque sabia que era importante para ella casarse en América en el Hogar de Pony con sus seres queridos pero las circunstancias habían cambiado….

-¡Entonces mi amor! preparare todo para nuestra boda- dijo Albert con una enorme sonrisa

-Albert que dirá la tía abuela de esto… ¡Se enfadara mucho!-

-No te preocupes Candy, yo me ocupare de eso. Ahora lo que debes de preocuparte es de ir a buscar un hermoso vestido para nuestra boda- dijo mientras se levanto de la cama y tomo a Candy por la cintura para alzarla y decirle:

-¡Candy, me haces el hombre mas feliz del mundo!, ahora mi bella dama la dejare para que se prepare hay mucho que hacer- dijo feliz le dio un beso muy sentido y salio de la habitación

Candy cerro la puerta tras si y puso sus manos en su pecho estaba emocionada y con toda la felicidad reflejada en su rostro se dirigió al cuarto de baño para ducharse…

Albert por su parte se ducho rápido, se rasuro y se cambio, bajaba las escaleras cuando entraba Nicolás y su esposa Clhoe

-Buenos señor Andrew- dijeron ambos

-Buenos días- dijo muy sonriente

-Señor William nos a dicho Fran que esta aquí su prometida-

-Si ella bajara en un momento, por cierto tengo que hablar con Fran quiero que lleve a Candy a la ciudad antes de que se marche a Londres-

-Muy bien señor lo llamare ahora mismo-

-Espere Nicolas necesito hablar antes con usted, acompáñame al estudio-

-Muy bien señor- dijo extrañado

-Nicolas quería preguntarle si su hermano es aun el párroco de la zona- Dijo expectante

-Si señor Andrew-

-Que bien necesito hablar con él ¿Cree que puedo encontrarlo esta mañana?-

-Si señor, sin ningún problema el llega como ha esta hora a la iglesia-

-Gracias Nicolas, entonces iré después del desayuno-

Salían del estudio y vio a una bella Candy bajando las escaleras

-Nicolas le presento a Candy mi bella prometida-

-Encantada- dijo Candy

-Bienvenida Señorita Candy-

Luego se dirigieron al comedor para desayunar, ambos tenían un brillo especial en sus ojos, Nicolas y su esposa no entendían aun porque tanta felicidad se respiraba en el ambiente pero se alegraban.

-Candy el chofer te llevara al centro para que escojas el vestido y todo lo que necesites, yo iré hablar con el párroco-

-Espero que quiera casarnos-

-Creo que no habrá problema Candy no hay nada que nos impida casarnos, el es párroco de la Familia desde hace mucho tiempo, aunque tengo mucho de no verlo-

-¡Albert! ahora que lo pienso creo que no podremos casarnos…- dijo Candy con cara de preocupación

-Pero ¿Porque?- dijo desconcertado

-Porque aun sigo siendo tu hija adoptiva por eso-

El puso una cara de alivio y le dijo -Eso ya no es problema mi amor-

-¿En serio?-

-Si, Candy olvide decirte que George me había enviado la documentación donde se anulaba tu adopción, lo siento coincidió con lo de Terry…-

Candy respiro tranquila -En ese caso todo sigue adelante que alegría- dijo con una gran sonrisa

Así que desayunaron rápido ya que había muchas cosas que hacer, Candy poco después se marcho con Fran y Albert prefirió ir en caballo ya que la iglesia no estaba muy lejos de la villa.

Asi que cabalgando entre bellos paisajes teñidos de un verde intenso llego a la hermosa iglesia, al bajar vio al párroco era un señor canoso de porte elegante y gesto gentil.

-Buenos días Padre Christopher-

-Buenos días muchacho, que se te ofrece-

-Creo que no se acuerda de mi ¿Verdad?- dijo Albert

El lo miro detenidamente –Ahora mismo no, pero me recuerdas mucho a sir Andrew acaso ¿Eres el pequeño Bert?

-Si soy yo, bueno ya no tan pequeño…- dijo con una sonrisa

-¡Hijo como has crecido! te pareces tanto a tu padre que Dios lo tenga en el cielo ¿Como estas? Han pasado muchos años

-Si era un niño cuando lo vi la última vez-

-Dime ha venido la señora Elroy contigo a Escocia me gustaria saludarla-

-No esta en América ya esta un poco mayor para viajar, así que ahora soy yo el que llevo los asuntos y negocios de la familia aquí-

-Entiendo, estoy seguro que lo haces muy bien como lo hizo tu padre, y dime en que te puedo ayudarte-

-Bueno... estoy comprometido con una bella dama y quería...- no lo dejo continuar

-¡Entiendo!, en ese caso es mejor que pasemos a la sacristía- dijo sonriendo y abriendo la enorme puerta de madera para llevarlo a la sacristía mientras llegaban este le dijo

-Recuerdo como si fuera ayer cuando te bautice como pasa el tiempo hijo-

Al entrar a la sacristía el padre Christopher fue a una estantería y tomo un grueso libro

-Siéntate hijo- el hizo lo mismo coloco el libro en el escritorio tomo sus gafas y le pregunto

-Bueno William así que quieres casarte aquí, ¿o me equivoco?-

-No padre- dijo con una sonrisa

-Muy bien dime que fecha quieres, me imagino será para el año que viene en ¿Primavera? o en ¿Verano?- mientras ojeaba el libro para apuntar la fecha

-Bueno en realidad… no queremos esperar tanto quería pedirle si podíamos casarnos esta semana- dijo un poco nervioso

-¿Cómo? ¡Esta semana! Pero hijo ¿Acaso ella esta…?-

-No padre no piense mal, recuerde vengo de una familia de caballeros la única razón es que nos amamos-

El padre lo miro fijamente y como meditando la situación le dijo

-Si hijo perdona esa es una razón suficiente y me alegra mucho que te cases por amor como lo hicieron tus padres, ya que últimamente celebro matrimonios que la mayoría son acordadas por sus familias es una pena que sea así porque no tiene fundamento ninguno-

Albert respiro tranquilo que él entendiera y estuviera de acuerdo, parecía que todo estaba saliendo a su favor

Entre tanto Candy iba en el coche cuando vio un escaparte con unos bellos vestidos de noche, así que le dijo a Fran que se detuviera, bajo del coche hubiera querido que su amiga Annie le ayudara a elegir el vestido.

Cuando entro se maravillo por la cantidad de bellos vestidos y uno llamo su atención lo tenia un maniquí era de color blanco palabra de honor la parte inferior del vestido tenia unas pequeñas incrustaciones era muy sencillo pero elegante Candy no pudo evitar emocionarse cerro los ojos y se imagino vestida así en la Iglesia junto con Albert

Un carraspeo la hizo salir de su sueño –Buenos Días madame ¿Le puedo ayudar a encontrar algo en especial?- dijo una mujer de mediana edad que vestía muy elegante y con acento francés

-Si gracias aunque ya encontré el vestido- dijo acercándose para ver mejor los detalles del vestido

-Ha elegido bien señorita este modelo nos ha llegado esta semana debería probárselo-

-Si, gracias-

Así que fueron al probador, Candy entro con el vestido poco después salio -¡Vaya! pareciera que esta hecho a su medida- dijo sorprendida ya que generalmente se tienen que ajustar

Candy se miraba a través de los espejos que estaban en el probador y con una gran sonrisa no podía creer la suerte que había tenido –¡Si este es el vestido!-

-Muy bien señorita le puedo sugerir unos zapatos y estola que le quedarían perfecto a ese vestido-

-Gracias, además de eso me gustaría ver la lencería- dijo un poco sonrojada ya que no estaba acostumbrada hacer eso

-Oh si iba sugerírselo le enseñare lo que nos ha venido de París…- decía emocionada la dependienta por su joven clienta

Era casi medio día y Albert llego a la villa pero Candy aun no había llegado no le extraño ya que pensó que buscar un vestido de novia no era fácil así que entro al estudio

Se sentó en su despacho tomo una hoja de papel y una pluma, empezó a escribirle a la tía abuela explicándole de la mejor manera si era posible porque se casaría en Escocia, sabia que se llevaría un disgusto pero sabia que con el tiempo y la ayuda de George lo entendería.

Candy llego poco después del mediodía cargada de cajas. Albert salio de de la biblioteca y cuando vio como venia con cajas y Fran detrás de ellas con unas cuantas mas se sonrió y le dijo -¡Vaya Candy parece que te has traído toda la tienda jajaja- decía divertido

-Hola mi amor, prohibido mirar el interior de las cajas- dijo simulando seriedad

-Mmmmm eso quiere decir que has encontrado el vestido, en ese caso haré lo que me dices- dijo guiñándole el ojo de manera coqueta

-Así que las subiré a mi habitación-

-Te ayudo a llevarlas-

-No mi amor puede que quieras espiar, Fran me ayudara. Gracias de todas formas- dijo divertida

-Jajaja, Esta bien te esperare aquí y que te parece si mientras preparan la comida damos un paseo por los jardines-

-Buena idea, no tardare- Así que rápido subió a la habitación y dejo las cajas sobre su cama pero el vestido lo saco de la caja para colgarlo con cuidado en su armario.

Luego se arreglo un poco y bajo no quería hacer esperar mucho a Albert

Él la esperaba al pie de la escalera, tomados de la mano salieron de la villa

-Bueno mi amor entonces ¿Encontraste todo lo que necesitabas?-

-Si Albert tuve mucha suerte no pensé encontrarlo en la primera tienda estoy muy emocionada-

-Me alegro que lo encontraras pronto porque nos casaremos pasado mañana…-

Continuara…

Hola de nuevo mis queridas amigas y lectoras de la historia bueno este capitulo ha sido decisivo para nuestros rubios al punto de adelantar la boda por lo que creo que el siguiente capitulo tendrá advertencia jejeje aunque soy un poco Light en eso porque me gusta que mejor vuele nuestra imaginación. Bueno amigas ya quedan pocos capítulos que escribir ya que me voy acercando al final de la historia agradezco su paciencia a lo largo de la historia ya que en los últimos capítulos estoy tardando mucho en subirlos pero entre el poco tiempo y que me gusta subirlos hasta que estoy satisfecha con el resultado hace que demore mucho. Bueno un abrazo muy fuerte a todas y muchas bendiciones, gracias por dejar sus reviews :)