CAPITULO 40

REGRESO A AMERICA

Un nuevo día comenzaba con el cielo despejado y el sol salía con todo su resplandor, pero Albert y Candy aun no podían apreciarlo ya que aun dormían como era natural no pudieron evitar amarse nuevamente. Sus cuerpos y sus corazones se deseaban, esa pasión contenida por muchos años hacia que su necesidad de amarse no podía aplacarse.

Unas horas después, el picoteo continuo de un pájaro por intentar abrir una semilla en la ventana despertó a Albert que de manera perezosa abrió sus bellos ojos azules de los cuales irradiaban un brillo especial se los froto y vio que Candy aun dormía plácidamente el sonrió y suspiro.

No se levanto quería esperar hasta que Candy despertara esta vez no había ningún motivo porque hacerlo al contrario quería estar junto a Candy ya que era el tiempo de los dos sin obligaciones ni exigencias de horarios, así que cerró los ojos nuevamente para recordar la apasionante primera noche que vivieron como marido y mujer…

-Ven Albert vamos a la habitación- dijo Candy con una sonrisa coqueta

Albert sonrió también y se dejo guiar por ella, le cautivaba esa forma de jugar de Candy

-Albert porque no te pones cómodo y me esperas en la cama- dijo Candy mientras muy despacio empezaba a desabotonar la camisa de él, levanto la vista y mirándolo de manera sugerente le dio un beso en los labios y muy suave le dijo:

-No tardare…- Y entro en el cuarto de baño

Albert la siguió con la mirada y con una sonrisa termino de desabotonar su camisa luego la puso sobre la silla que estaba junto a la chimenea y vio que el fuego se estaba apagando por lo que puso mas leña, luego se dirigió a la cama y se tumbo esperando con expectación a que saliera Candy.

No tuvo que esperar mucho ya que escucho como se abría la puerta del baño, se sentó y no pudo evitar abrir la boca mientras se sentía hechizado por tan bella visión.

Candy muy sensual caminaba hacia él con una sugerente lencería de color blanco y una fina bata de seda que llevaba entre abierta

-¡Candy…!- solo pudo decir Albert ya que estaba cautivado por la sensualidad y belleza de Candy, que continuaba caminando delicadamente hasta llegar junto a él

El sin poder resistirse se levanto de la cama, la tomo entre sus brazos y con sus ojos oscurecidos por el deseo de volverla amar le dijo–Estas… tan seductora… y hermosa…- mientras sus manos recorrían suavemente su cuerpo

Ella sonrió complacida al ver la reacción de Albert y se dejo llevar por la caricias de él e inevitablemente provocó en Candy encender nuevamente su pasión, así que Candy de manera sugerente le pregunto –Sospecho que te gusta lo que llevo puesto ¿No?- mientras acariciaba y besaba su pecho que cada vez estaba mas agitado por el deseo…

Él la miro y con una sonrisa seductora le dijo -Si mi amor estas arrebatadoramente hermosa así, pero solo lamento una cosa…-mientras le quitaba muy despacio la bata

Ella se hecho un poco para atrás y puso cara interrogante ya que le sorprendió lo que le dijo -¿Que? ¿Porque dices eso?-

El sonrió nuevamente de manera sensual -Lo digo porque aunque te ves muy hermosa así, lamento que dure muy poco puesto- y la acerco mas hacia él y así empezar amarse con pasión y deseo…

-MMmmm- empezaba a estirarse Candy de manera perezosa, el se giro y dulcemente le dijo:

-Buenos días mi bella esposa ¿Como has dormido?- dijo mientras el suavemente apartaba de su mejia unos rizos rebeldes para luego besarla en los labios

Ella se sentía volar no podía pedir mejor despertar junto a Albert que era tan dulce y seductor a la vez, después de corresponder el beso con pasión ella

-Ha sido una noche mágica mi amor- y se puso sobre su pecho que el gustoso la recibió abrazándola

Candy miro la ventana y vio que los rayos del sol eran fuertes

-¡Vaya! Creo que ya es cerca del mediodía- dijo con un poco de vergüenza por haberse despertado tan tarde

-Jajaja si Candy pero no importa, estos días que estaremos aquí no nos vamos a preocupar a que horas nos levantemos o comamos es nuestro tiempo juntos sin horarios que seguir-

- Si Albert tienes razón- y se tumbo nuevamente sobre su pecho mientras el acariciaba su cabello y su espalda…

La luna de miel fue una bella experiencia para ambos no podían sentirse mas pletóricos y felices, pero el tiempo no se detenía y había llegado el momento de regresar a la villa.

Así que Albert aunque sin mucho animo tenia que volver a sus obligaciones como cabeza de los Andrew y entre esas estaba la de concretar y firmar el acuerdo pendiente con Sir Thompson, la principal razón por la que había viajado a Escocia.

Camino a la villa mientras hablaban amenamente recordando los momentos tan bellos que habían vivido Albert le dijo:

-Candy ahora como mi esposa tienes la misma autoridad que yo-

-¡Eh! Si…Lo se- dijo nada mas Candy y mirando hacia el frente como asimilando las nuevas responsabilidades que eso conllevaba

-Se mi amor que te tomara un tiempo asimilarlo, pero es la verdad ahora tu tienes mas autoridad que la Tia así que tu puedes disponer de la villa como a ti te parezca ahora eres dueña de ella-

-Si Albert no te preocupes, aunque no es fácil asimilarlo pero la Tia abuela me lo hizo ver, como también cuales serian mis funciones y obligaciones como tu esposa. Así que estoy mas que dispuesta a aceptarlas porque es para estar junto a ti porque no podría ser feliz con nadie mas que contigo Te amo tanto Albert…- dijo ella mirándolo con tranquilidad para transmitírselo ya que sabia que él se preocupaba por eso

Él la miro y tomo su mano -Gracias mi amor, yo también te amo y agradezco tu esfuerzo-

-Si tú has podido adaptarte a esta forma de vida, yo también- dijo guiñándole un ojo

Ambos sonrieron y continuaron su camino hacia la villa…

Al día siguiente Albert se marcho hacia su reunión con Sir Arthur Thompson

-Buenos días William te veo muy bien, ven siéntate-

-Buenos Días Arthur, por fin nos vemos-

-Si he estado muy ocupado viajando pero ya estoy aquí, lamento que esperaras ya que tu ayudante me informo que ya estabas aquí en Escocia lo siento-

-No te preocupes Arthur, he aprovechado para disfrutar de unos días de descanso y así mostrarle a mi prometida Escocia- Albert quería mantener aunque sea por un tiempo su casamiento en secreto para así darle a Candy el tiempo de adaptarse a su nuevo rol

-Ah lo entiendo, déjame decirte que has dejado a muchas chicas desilusionadas incluida mi hija- dijo divertido sin afán de incomodarlo

El sonrió y le levanto sus cejas y queriendo desviar la conversación le dijo:

-Bueno Arthur que te parece si revisamos el contrato con las cláusulas modificadas como lo hablaron nuestros abogados…-

-Jajaja eres igual que tu padre diplomático y muy correcto, serás un gran patriarca para la familia Andrew. Tu padre estaría muy orgulloso por el hombre que te has convertido- dijo sincero ya que el fue un amigo de su padre

-Gracias Arthur por tus palabras-

Y así empezaron a revisar el documento que concluyo con el contrato firmado y comenzando así una nueva alianza con un prospero negocio para el clan, era casi medio día y Albert se dirigía a la villa muy satisfecho por el acuerdo logrado.

Al llegar apenas había bajado del coche cuando una feliz y espontánea Candy salio a recibirlo rodeándolo con sus brazos para abrazarlo y darle un beso en sus labios

Mientras los sirvientes los miraban sonriendo por tan bella estampa, estaban contentos de que el señor Andrew hubiera encontrando el verdadero amor con una joven tan encantadora y sencilla.

-Bienvenido mi amor, ¿Como te fue con Sir Thompson?-

-Muy bien mi amor hemos firmado, aunque se retraso mas de la cuenta ya que insistía en que me quedara a comer pero…- y se acerco a su oído para decirle –Pero deseaba estar aquí contigo- y con su nariz acaricio sugerentemente su mejia, eso hizo estremecer a Candy

-¡Albert!- dijo sonrojada por la forma en que se lo dijo tomo la compostura y acariciando su mentón le dijo –Yo también quiero estar todo el tiempo posible contigo pero entiendo cuales son tus obligaciones. De verdad no te preocupes por mi no quiero que modifiques tu trabajo-

El tomo su mano y la beso -Gracias Candy- mientras la miraba de manera dulce

subían las escaleras, cuando entraron a la villa Albert sintió una agradable fragancia, y vio en el recibidor un jarrón con hermosas flores que inundaban la estancia con ese fresco aroma

-Que hermosas flores- dijo Albert

-¿Te gustan?- Dijo Candy con entusiasmo -Chloe y yo fuimos a la ciudad creí que quedarían bien aquí-

-Muy bien Candy tu eres como ellas, traes la alegría y la belleza a esta villa-

-Si señor William eso mismo le he dicho yo- dijo Chloe sonriendo

El otoño transcurría apacible con sus días grises y de lluvia pero esta vez para Candy y Albert este tiempo no opacaba su felicidad al contrario era propicio para estar juntos, como pasar una tarde lluviosa frente a la chimenea disfrutando de su amor.

Albert aunque no quería separarse de Candy las obligaciones como patriarca lo obligaban ya que tenia que presentarse con sus socios de Escocia, Candy por su parte visitaba regularmente a la madre de Edward ya que su marido aun seguía de viaje y ambas iban a la clínica de la parroquia que ayudaba a los mas necesitados por lo que de esa manera Candy se sentía útil y así pasar el tiempo mientras Albert se ausentaba.

Una noche mientras cenaban Albert y Candy hablaban de las navidades que se acercaban

-Sabes Candy estoy muy ilusionado por celebrar estas fiestas-decía con un sonrisa

-¿Si? Yo también aun no me creo que serán nuestras primeras navidades como una familia-

-Si mi amor ahora lo somos, hace mucho no tenía esta ilusión por celebrarlas porque eran fechas dolorosas para mí pero ahora tú has transformado esa tristeza en alegría- mientras la tomaba de la mano de forma cariñosa

-Lo imagino en estas fechas la ausencia de los seres queridos se hace mas duro, pero ahora empezaremos hacer que sean diferentes llenas de ilusión y alegría-

-Si mi amor, así que tienes que pensar donde quieres pasarlas si aquí o en Londres. Yo terminare esta semana todo por lo que venia a Escocia así que tu decides mi amor-

-Bueno… en ese caso quizás me gustaría celebrarlo en Londres- dijo ilusionada

-Pues sus deseos serán cumplimos mi bella dama- dijo galante y besando su mano

Entonces así como había dicho Albert, al final de la semana el termino sus compromisos y se despidió de sus socios y empleados con la promesa de volver en un futuro cercano. Tanto él como sus asociados estaban satisfechos por los nuevos acuerdos y la forma de dirigir el legado de los Andrew.

Entretanto Candy preparaba la marcha con el pesar de Chloe y Nicolás que extrañarían la alegría y calidez de Candy y Albert.

El domingo temprano por la mañana partían, despidiéndose de ellos, así como de Roxanne aunque ella unos días después se marcharía a Londres también por el mismo motivo.

El trayecto era largo pero no importaba si iban juntos, nada parecido como cuando llegaron a Escocia que cada uno pensaba que había perdido una parte de su corazón.

Ya era de noche cuando llegaron a Londres, las calles estaban adornadas con motivos navideños al igual que los escaparates de las tiendas, niños en las esquinas de las calles cantando villancicos. Candy como una niña pequeña admiraba y respiraba ese espíritu navideño no sabia si la felicidad que sentía en su corazón hacia sentir y vivir mas está época, Albert la miraba con satisfacción y sonreía.

Cuando por fin entraban a la propiedad de los Andrew, Albert le dijo:

-Mi amor me imagino que estarás cansada del viaje-

-Si un poco-

-Bueno mañana, yo me iré temprano a las oficinas pero tu te puedes levantar cuando quieras-

-Oh no Albert me levantare contigo tengo muchas cosas que hacer-dijo con ilusión

-¿Así?- dijo sorprendido

-Si, tengo que preparar la mansión para la navidad, había pensado que porque no invitamos a Edward y a su familia a pasarlo con nosotros-

-Es una buena idea mi amor se los diremos esta noche-

Después de cenar, Albert fue al estudio y tomo el teléfono para comunicarles a Edward la intención de invitarlos a pasar con ellos la Nochebuena

-Buenas noches Edward ya estamos en Londres-

-Hola William, bienvenido ¿Que tal el viaje?-

-Muy bien, un poco cansados la verdad-

-Lo imagino por eso pensamos Rachel y yo de mejor ofrecerles una cena de bienvenida el fin de semana ¿Que te parece?-

-Muy bien gracias Edward, nosotros también queríamos invitarlos a pasar las navidades con nosotros-

-Oh será un honor, pues en ese caso hablamos de los detalles en la cena… -

Al día siguiente tal como dijo Candy empezó a preparar y a decorar la mansión nunca antes lo había hecho por eso su ilusión, Albert iba a las oficinas y procuraba cuando las reuniones se lo permitían ir a comer con Candy.

Llego el fin de semana e iban de camino a la cena en la mansión de los Gallagher

-Bienvenidos se les ve estupendamente, el matrimonio les ha sentado muy bien- dijo Edward sonriendo

Candy se sonrojo, Albert tomo cariñosamente la mano de Candy y con una radiante sonrisa le dijo:

-Claro Edward, Es evidente ¿Verdad?- dijo sonriendo

-Hola Candy bienvenida de nuevo a Londres- Dijo Rachel que se acerco mas a ella y en voz baja le pregunto -¿Que tal la luna de miel?-mientras le guiñaba un ojo

Candy aun se puso mas roja pero sonriendo le dijo en voz baja también -Solo te puedo decir que seguí tus consejos- y sonrió

Después de la bienvenida pasaron al comedor se sentaron y empezaron con los aperitivos

-Bueno y que tal por aquí por Londres deben ponernos al corriente que ha pasado en nuestra ausencia- dijo Albert

-Bueno parece que afortunadamente para ustedes aun no se han enterado de la boda- dijo Rachel

-Si aunque no creo que dure mucho- y resoplo Albert ya que le gustaba pasar desapercibido

-Bueno ya en el hospital ya estamos volviendo a la normalidad después de la marcha de Rose y Paolo, hemos tenido que reorganizarnos-

-¿Como? Rose se ha marchado ¿A donde?- dijo Albert sorprendido

-Oh pensé que lo sabias asumí que ella te lo había comentado, bueno a Paolo le propusieron un puesto en un hospital de Italia y acepto así que Rose espero a que el Duque se recuperara y unos días después se marcharon...-

Para Rose fue un alivio que le saliera ese oportunidad a Paolo porque aun se sentía aborchonada por su actuar y pensó que lo mejor era poner distancia entre Albert y Candy.

-Entiendo- dijo Albert extrañado porque no se lo dijo aunque pensó que quizás mejor así

Candy cuando escucho lo del duque sintió alivio que el se recuperara totalmente

-Me alegro mucho que él este bien de salud-

-Si Candy, él estaba muy agradecido contigo y con el hospital, su hijo Terrence se marcho antes de que saliera del hospital, el duque dijo que tenia que regresar a América a preparar una nueva obra de teatro- dijo con una sonrisa de alivio mientras miraba a Albert

Albert asintió y sonrió viendo a Candy, ella lo miro con alivio también y solo esperaba que esta vez fuera realmente feliz Terry y encontrara el verdadero amor…

La cena como era de esperar fue amena y la conversación luego se centro en la celebración de navidad y anéctodas de navidades pasadas…

La navidad llego… Candy fue una excelente anfitriona todos pasaron una agradable celebración con las personas que querían ya que tanto la familia de Edward como los padres de él se habían convertido tanto para Albert como a Candy en su familia.

La celebración de fin de año Candy y Albert decidieron pasarlos solo ellos dos en la intimidad y tranquilidad de su mansión no querían el aspaviento de esas celebraciones, se parecían tanto

Ding… Ding… sonaba el reloj que tenían en el salón Albert vestido de smoking tan elegante y gallardo como siempre sostenía una copa de champagne que hacia brindar con la de Candy que vestía un vestido de tono rojo se miraban radiantes y con un brillo especial en sus ojos brindaron por el nuevo año que comenzaban dieron un sorbo a la copa para luego darse un sentido beso

-Feliz año mi amor- dijo Albert mientras la cercaba mas a él

-Feliz año Albert, mi amor -

-No puedo sentirme más feliz y agradecido con Dios por esto Candy-

-Si yo me siento igual, te imaginas puede que dentro de un año tengamos un miembro mas en nuestra familia- dijo ilusionada

Él con una gran sonrisa le dijo -Brindemos por eso mi amor…-

Y así con esa nueva ilusión comenzaban el año, y a pesar de la distancia en una mansión de Chicago también recibían con esa misma ilusión el año hacia mucho tiempo que no había un ambiente tan feliz y lleno esperanza.

La señora Elroy tenia otro semblante y se podía apreciar un brillo especial en sus ojos ya que era un año con acontecimientos importantes en la familia, sus queridos y únicos sobrinos se casaban aunque eso la ilusionaba mucho más era que pronto crecería el legado de los Andrew.

No podía evitar pensar que pronto llegarían los niños como le había dicho una vez George, lo deseaba tanto ya que la mansión que hacia muchos años llevaba el silencio y la ausencia de aquellos que no volverían mas, así que todos en América esperaban con ansias el regreso de Albert y Candy que seria a principios de la primavera según les había confirmado Albert en su ultima carta.

El tiempo seguía su curso y se empezaba a ver como en los árboles tímidamente brotaban sus hojas anunciando la llegada de la primavera.

En todo este tiempo Albert iba delegando mas funciones a Richard ya que consideraba que era una persona en la que podía confiar y George estaba de acuerdo por lo que él se quedaría supervisando los negocios hasta que el volviera a Londres, Candy por su parte ayudaba de nuevo en el Hospital en rehabilitación y también visitaba regularmente a Rachel.

Era media tarde y Candy preparaba el baño ya que pensaba visitar a Rachel, así que animada preparo la ropa que se pondría y entro al baño.

Poco después al salir con una bata de baño Candy estaba con cara de desanimo pero aun así empezó a vestirse al terminar bajo de las escaleras despacio como perdida en sus pensamientos hasta que el chofer la hizo salir de ellos

Cuando llego a la mansión de los Gallagher, Rachel la recibió con una sonrisa pero vio a Candy cabizbaja pero en ese momento no le dijo nada

Así que mientras tomaban el te Rachel se preocupo porque Candy seguía en la misma actitud así que sin esperar más y sin rodeos le pregunto:

-¡Candy! ¿Que te pasa? ¿Hay algo que te preocupa?-

Candy la miro, suspiro y dejo su taza de te en la mesita

-Bueno… Rachel ¿Te puedo hacer una pregunta?-

-Si Candy, pregúntame lo que quieras-

-Bueno es… es muy personal- dijo dudando si hacérsela o no

-Candy creo que en este tiempo que llevas aquí hemos hecho una buena amistad y ten la confianza que lo que hablemos no saldrá de aquí confía en mi por favor- dijo ya preocupada por ver a Candy así

-Gracias Rachel- decía con sinceridad Candy

Y suspirando como para tomar valor le dijo:

-Bueno… cuando tu y Edward se casaron ¿Cuanto tiempo paso para que… quedaras embarazada de Sebastián?- dijo esperando con inquietud su respuesta

Rachel dudo de que manera decírselo a Candy, porque sabia que le afectaría –Bueno Candy… cada mujer es diferente y …- se detuvo pero tubo que continuar al ver la cara de expectación de Candy.

-Como te decia cada mujer es diferente, yo tengo amigas que tardaron mucho- dijo con una sonrisa nerviosa

-Y ¿Tú?- dijo Candy con la miraba apagada

Rachel se levanto para sentarse junto a ella

-Al mes de casarnos Candy…-

Candy bajo la mirada y unas lagrimas empezaron a salir de sus ojos

Rachel la tomo de las manos -Candy como te dije antes eso no significa nada además puede que lo estés ahora- le dijo para animarla

-No, porque esta tarde al ducharme…- dijo entre lágrimas

-Entiendo … - Y hubo un silencio hasta que Candy volvió hablar

-Llevamos ya unos meses casados y no quedo embarazada Rachel, trato de no mostrarme preocupada pero se que Albert también lo esta aunque no me lo diga-

-Candy te aconsejo que deberías hablarlo con William creo que a ambos les ayudara, seguramente el no quiere tocar el tema para que no te sientas mas presionada pero una cosa te puedo asegurar y es que esta preocupación no te ayuda en nada debes tranquilizarte y confía en Dios que pronto llegaran los niños-

-¿Tu crees?- Deseando Candy que sus palabras se hicieran realidad

-Si Candy, tu eres joven no te preocupes- dijo con una sincera sonrisa y la abrazo para reconfortarla

-Gracias Rachel por tus palabras y tienes razón debo hablarlo con Albert…-

Esa noche como era costumbre después de cenar ambos iban al estudio a leer un libro frente a la chimenea, Albert miraba de reojo a Candy ya que le llamo la atención que no pasaba de página después de un rato.

-Candy mi amor que esta rondando por tu cabecita- dijo sonriendo y acercándose más a ella

-Bueno quería hablar de algo importante y que nos involucra a los dos, aunque imagino que sabrás a que me refiero- y bajo la mirada

Albert intuyo a que se refería pero no había abordado el tema para no incomodarla, pero ya que ella había comenzado era el momento de hablarlo y afrontarlo

-Si Candy pero no tienes que preocuparte se que ambos deseamos ser padres pero cada pareja es diferente y estoy seguro que pronto formaremos una familia- tomándola dulcemente de la barbilla para verla ella tenia sus ojos llenos de lagrimas el tomo el pañuelo que tenia en su bolsillo y limpio las lagrimas que recorrían el rostro de Candy

Ella lo abrazo con fuerza y apoyada sobre su pecho le dijo -Es que pasa el tiempo y… nada-

-Candy mi amor, tranquila solo han pasado unos meses debemos confiar en Dios que el nos bendecirá con ellos ya sean nuestros o no recuerda que hay otras maneras de formar una familia - dijo mirándola con ternura

Candy comprendió a que se refería ya que ella fue adoptada, su semblante cambio y como siempre las palabras de Albert le tranquilizaron y le dio paz a su corazón -Albert…- dijo ya con una sonrisa –Gracias… te amo tanto por ser como eres-

El la abrazo tiernamente y le dijo muy suave en su oído – Yo también te amo Candy, y estaremos juntos para afrontar tanto las alegrías como las preocupaciones que nos de la vida-

Después de hablarlo ambos sintieron que un gran peso se habían quitado de encima ya que estaban juntos en esto para afrontarlo con amor y esperanza.

Unos días después Albert mientras estaba revisando unos documentos en las oficinas se le ocurrió una idea para animar a Candy, así que tomo el teléfono para hablar con George y comentarle sus planes, a él le pareció bien la idea y se encargaría de preparar todo.

Albert estaba entusiasmado con la idea pero seria una sorpresa para Candy así que no le comentaría nada

Las siguientes semanas ya mas tranquilos y relajados prepararan su regreso a América, tuvieron suerte que la noticia de su boda no salio a la luz hasta dos días antes de su marcha, así que pudieron pasar desapercibidos en Londres.

Una noche antes Albert y Candy invitaron a Edward y a Rachel querían despedirse de ellos y agradecerles todo lo que habían hecho por ellos

-Los extrañaremos mucho y sentimos no poder acompañarlos en la boda de Chicago- dijo con verdadero pesar Edward

-Nosotros también los echaremos de menos pero es un hasta luego sabes que los negocios me harán venir pronto por aquí- dijo con una sonrisa Albert

-Bueno mi querida Candy te deseo un buen viaje y ten fe que todo saldrá bien. No te olvides de escribirme- dijo Rachel con unas tímidas lagrimas ya que estimaba a Candy y echaría de menos su compañía.

-Yo también Rachel- Y se fundieron en un abrazo

La velada había terminado y sus queridos amigos se marchaban, Albert y Candy los seguían con la mirada al pie de las escaleras estaban tristes ya que habían pasado unos momentos muy felices y determinantes en sus vidas pero también ya era el momento de regresar.

Al día siguiente muy temprano entre la bruma llegaban al puerto para así comenzar su viaje hacia América.

Como era de esperar, ellos eran el centro de atención en el barco ya que todos querían conocer y presentarse ante la esposa del misterioso y atractivo patriarca de los Andrew, por lo que Candy muy amable y sin perder su bella sonrisa junto con Albert conversaba en la cena de gala que esa noche ofrecía el capitán como era la costumbre, pronto se gano la simpatía de la gente incluso de las damas que tiempos atrás la miraban con envidia.

Albert se sentía tranquilo y feliz de ver a Candy ya que la miraba cómoda con su nuevo papel como la esposa del patriarca, aunque debido a eso no podían disfrutar de mucha privacidad si aprovechaban los momentos en que estaban en su camarote fuera de la vista de los demás y disfrutaban de su amor y de su mutua compañía.

El viaje transcurrió sin percances, al desembarcar en el puerto de Nueva York un coche los esperaba para llevarlos a la estación de tren

Cuando bajaron personal de la estación de tren se apresuraron a bajar el equipaje y el jefe de Estación les dio la bienvenida

-Buenos días Señor y Señora Andrew bienvenidos a América espero que tuvieran un buen viaje-

-Si muchas gracias- dijo Albert dándole la mano de manera cordial

-Vengan por aquí yo los llevo hacia su vagón-

Albert tomo de la mano a Candy y empezaron andar, pero Candy se percato que el tren de Chicago estaba al lado contrario ya que vio un cartel que lo indicaba.

-Albert creo que se ha equivocado, el tren de Chicago es aquel- señalandolo

Albert sonrió – No te preocupes Candy, luego te lo explico-

Candy se quedo con la incertidumbre y pensó Albert siempre tan misterioso y sonrió

Cuando llegaron al pie del vagón el Jefe de Estación les deseo un buen viaje

-Espero que tengan un buen viaje Señor y Señora Andrew he escuchado que en Florida hace un tiempo estupendo-

-Muchas Gracias, eso esperamos –

Cuando Candy escucho Florida se sorprendió mucho pero no le dijo hasta que se marcho el jefe de estación

-¡Albert! ¿Vamos a Florida? – dijo sorprendida

El sonrió y le dijo -Si mi amor y parece que nos hará buen tiempo- y le guiño el ojo

-Pero no me habías dicho que tenías que ir por negocios-

Sin perder la sonrisa –Te lo explico en el tren- y le dio un dulce beso en los labios para luego ayudarla a subir

Ya cuando estaban acomodados Candy con lo curiosa e intrigada que estaba no espero más y le pregunto:

-Dime mi amor ¿Que asuntos tienes que atender en Florida?

-Bueno uno y es muy importante- y se puso serio

-Vaya eso parece por tu cara, tienes que firmar algún ¿Acuerdo importante?-

El sonrió de nuevo y acercándose a ella lentamente Candy le dijo –No tengo que firmar nada, en realidad no vamos a Florida por negocios vamos por placer- dijo besando suavemente el cuello de Candy que hizo estremecer a Candy

-¿Cómo dices?- mientras cerraba los ojos disfrutando de sus besos

El luego la miro y le dijo –Había pensado pasar unos días juntos a la orilla de la playa solo tu y yo. ¿Que te parece la idea?-

A Candy se le ilumino la cara y con una gran sonrisa le dijo -Albert es una idea genial, nunca dejas de sorprenderme- y lo abrazo con fuerza para luego besarlo con deseo y demostrarle lo mucho que lo amaba cuando les falto el aire Albert le dijo:

-Tendré mas ideas de estas si me lo agradeces así- dijo divertido

-¡Albert!- dijo Candy roja con un tomate

-jajaja, será como una segunda luna de miel- dijo de manera seductora

-Pero se hace después de la boda y no antes- dijo con una media sonrisa

-Mmmm tienes razón pues creo que habrá una tercera- mientras se ponía la mano sobre su barbilla

Ambos sonrieron, felices y con ilusión disfrutaron del viaje que los llevaría a Florida donde el clima y la playa les sentarían bien a ambos.

George había mandado a preparar una villa pero no de la propiedad de los Andrew por expresa petición de Albert ya que quería mantener el anonimato y sobretodo no toparse con los Leegan que vivían allí desde que Albert los expulso de Chicago.

A medida que el tren iba llegando a la estación Candy abrió la ventana para admirar mejor el bello paisaje, las palmeras ondeando con la brisa marina mientras la playa con el vaivén de la olas les daban la bienvenida –¡Es hermoso!- dijo como una chiquilla, Albert la miraba feliz sabia que este clima le animaria.

Un coche los esperaba pero esta vez lo conduciría Albert así que subió el equipaje y se marcharon.

Estaba atardeciendo los tonos naranjas se impregnaban en el lugar no fue muy largo el viaje ya que pronto llegaron a una villa preciosa pintada de blanco rodeada de un bello jardín de flores tropicales que los recibían con esos vividos colores.

Albert bajo miro el horizonte y el mar estaba en calma, respiro hondo luego se apresuró a abrir la puerta de Candy que bajo maravillada por el lugar, la brisa marina enredaba sus rizos.

El la tomo por la cintura y mirándola fijamente le dijo –Espero que te guste mi amor- y la beso ya que se sentía pletórico por estar con ella en ese bello lugar

Cuando se separaron Albert con una sonrisa le dijo – Ven Candy vamos a ver el atardecer a la orilla del mar mientras se descalzaba para poder sentir la arena

-Si- dijo entusiasmada y ella hizo lo mismo

Mientras caminaban la brisa marina inundaba sus sentidos, las gaviotas revoloteaban en el cielo era un ambiente tan relajado se sentaron y Albert la abrazo con ternura

Ambos admiraban tan bello espectáculo, Albert se giro para ver a Candy sonrió al verla feliz y relajada así que con voz tranquila le dijo:

-Candy me haces muy feliz te amo tanto, que no habrá nada que cambie lo que siento por ti-

A Candy le latía su corazón rápidamente estaba emocionada por las bellas y sentidas palabras de Albert –Yo también te amo nunca pensé que se podía amar de esta manera-

Continuara…

Hola mis queridas lectoras se que habran pensado que me olvide de la historia pero no, lo que pasa es que he estado con muchas ocupaciones y la musa se me fue de vacaciones un tiempo pero lo bueno que ya volvió :), ya no diré cuando subiré el siguiente porque siempre quedo mal.

Espero que estén bien y sigan teniendo interés por la historia.

Un abrazo muy fuerte con mucho cariño y gracias por esperar ;)