Me, Myself and I

IV

Por Aomine Daiki.


Fue como si la oscuridad de una noche de invierno explotara al medio día. Scott podía sentir la frialdad de Diciembre danzar en esa mañana de Julio. Los murmullos del capitán y los otros vengadores sonaban parecido a los arrullos de una cigarra y al mismo tiempo al silencio sepulcral de las nevadas. El lúgubre escenario resaltaba la cruda realidad con el cuerpo de Rhodes pareciendo ganar calor con los rayos del Sol aún filtrándose por los ventanales. Natasha había sugerido taparle el rostro pero por alguna extraña razón nadie se animó a hacerlo. Y Lang entendía o suponía entender el por qué. Nadie deseaba admitir la pérdida de un compañero y amigo.

"Es inútil, no puedo encontrar la señal de Stark en el radar"

Clint llevaba ya 45 minutos tratando de localizar al multimillonario pero al parecer no estaba teniendo resultado alguno. El capitán también había intentado contactarlo pero nada, absolutamente nada. ¿Estaría Stark todavía resentido con lo sucedido meses atrás?; eso era bastante posible, después de todo no necesitaba que nadie se lo dijera, eso de que Anthony Stark era un rencoroso de primera, tampoco que su debilidad parecía ser esa extraña amistad que mantenía con el capitán. Era entonces por ello ¿qué estaba dificultado las cosas?, ¿justo en un momento como este?, que idiota e infantil.

"Debemos ampliar el campo de búsqueda, ¿puedes hacerlo, Clint?"

Scott dejó de lado sus pensamientos para prestar verdadera atención a los demás, en especial a Steve o mejor dicho el capitán América. Ese sujeto realmente iba a ser un oponente difícil de vencer. Sobre todo porque Tony estaba verdaderamente prendido del buen tipo. ¿Y quién no?, incluso él mismo había aceptado sin chistar unirse al bando del capitán durante el enfrentamiento contra Stark. Debía admitirlo, Rogers era el hombre perfecto. Si no fuera porque a él le gustaba más el excéntrico de Tony estaría dispuesto a mostrarle su lado más patriótico.

"Con el equipo necesario puedo lograrlo, sin embargo necesito hacerme de este primero"

Las palabras de Barton le abrieron una oportunidad de involucrarse de nuevo, y es que desde que el capitán había llegado su participación se relegó a la nada. Una vez interrogado ya no pareció serles de utilidad alguna a esa manada de súper héroes.

"¡Hey, hey, hey!, no pensarás en robarle a algún buen cristiano, ¿verdad?"

Lo dicho no convenció en lo absoluto a Natasha y al propio Clint quienes lo miraron sin poderse creer sus palabras. No los culpaba, al fin y al cabo él no era nadie para hablar sobre tal actividad. No que el hurtar fuese una de sus especialidades, no. Ignoró entonces la mirada inexpresiva de Hawkeye para acercarse lo suficiente a éste.

"Aunque no lo parezca tengo la capacidad para revolucionar ese juguete tuyo, tan bien como lo haría el mismísimo Stark"

Clint rodó los ojos abriéndole camino. De hecho se levantó por completo haciéndole entrega del dispositivo. No era su intención quitarle el trabajo, en realidad quería trabajar en equipo con ese gran sujeto pero bueno, no siempre se consigue lo que uno quiere. Y un ejemplo era que hasta el momento no había encontrado a su interesante y adorable Tony Stark. Quiso reírse por expresarse así mentalmente, debido a que la situación no era la apropiada y que además estaba presente el inigualable capitán América. Sin obviar el hecho de que a Tony su existencia le importaba una mierda. Sus labios hicieron una mueca extraña tras ese pensamiento antes de poner a trabajar los dedos. Ampliar las capacidades del radar iba a ser sencillo, localizar a Stark una odisea. Igual que conseguir interesarle de alguna manera.

Mientras él se dedicaba a mejorar el método de búsqueda las voces de los vengadores discutiendo el cómo iban a manejar la muerte del teniente coronel hacían eco en sus oídos. Todos tenían ideas distintas pero coincidían en que debían esperar a que Tony apareciera para sepultarlo. Entonces no quedaba más que evitar la descomposición del cuerpo y mantenerlo bajo custodia. Además de quizás en este pudieran hallar alguna pista acerca del perpetrador. Porque no existía ni la más mínima evidencia para apuntar hacia alguna dirección. Repasaron por horas el historial de James Rhodes sin poder encontrar un solo nombre que levantara sospechas. Y pese a que Scott revolucionó el radar no logró nada. Stark parecía haber desaparecido de la tierra. O al menos del país.

"Lo lamento pero donde sea que esté Stark debe contar con un muy buen mecanismo de defensa"

Clint volteó a verlo, esos ojos no auguraban nada bueno. Pero estaba casi seguro de que no tendrían que recurrir a la fuerza bruta, no.

"…igual que Stark mi trasero"

"Si estuviéramos en mi laboratorio sería otra cosa"

"Ahá, lo que sea, hombre rata"

"Hormiga"

Solo a los comentarios mordaces que aunque no amenazaban su integridad física sí su estado de ánimo.

"En ese caso, ¿qué seguimos haciendo aquí?"

Natasha saltó de inmediato sugiriendo algo bastante bueno. Samuel volteó a ver al capitán buscando su aprobación, cosa que le resultó absurda. Sí, Rogers no era solo el "capitán América", sino que al parecer el líder de todos estos tíos, incluyéndolo. Perfecto. Y no es que le disgustara acatar las órdenes de ese santo, es solo que esperaba más escepticismo por parte de los demás.

Todos guardaron silencio en espera de la resolución que Rogers pudiese dar. Por la expresión en su rostro parecía estar meditando seriamente el siguiente movimiento a realizar. En el interior de esos ojos azules se mecía un mar de angustiosa responsabilidad que hizo a Scott pensar que este hombre realmente era increíble. Ya lo había pensado con anterioridad pero ahora al ver esas facciones varoniles y esos labios rojizos tensamente serenos de nuevo le hicieron pensarlo una vez más. Deseó reírse pero se contuvo al bajar la cabeza. En serio que la competencia era dura.

Steve tardó lo suficiente antes de decidirse. Alzó la vista, dejó ir su barbilla y los miró a todos con una determinación inspiradora.

"Iremos. Encontraremos a Tony y al asesino del teniente"

Y tras esas simples palabras, los vengadores y Lang mismo, vislumbraron un rayo de esperanza en esa noche que no tenían idea de cuándo había llegado.


El auto se desplazaba por debajo de la falda de luces neón que la ciudad a esas horas desplegaba excitada. El brillo ajeno en los ojos de Natasha disfrazaba perfectamente su infinita preocupación. Por su parte Steve mantenía la vista al frente aparentando una preocupación mucho más severa que la de Romanoff o cualquier otro miembro del equipo pudiese estar mostrando en esos momentos. Su gesto fue notado enseguida por su amiga quien se volvió hacia él para hablarle con una tristeza espléndidamente maquillada.

"¿Crees que solo esté escondido en alguna playa desierta trabajando en algo estúpido?"

La mirada de Natasha le estaba suplicando por una pequeña mentira para sentirse más tranquila y aunque ambos sabían que ese no era el caso, Steve le concedió ese capricho.

"Seguramente tendremos que recoger su tiradero"

La vio esbozar una media sonrisa antes de volver la vista hacia la ventanilla que le arrojaba la imagen de una ciudad ajena a su pesar. En cambio Steve esta vez desvió la suya al lado contrario. Le había mentido, no solo a Natasha sino que a todo el equipo. Pero no le importaba en lo absoluto. No si con ello podía tener a Tony a salvo de todos y de todo.

"Solo deseo que siga con vida, solo eso"

El susurro de Black Widow le hizo entrecerrar los ojos, echando a volar los recuerdos que adquiriera esta mañana.

Había logrado que Tony se comiera gran parte de la taza que tirara por capricho. La sangre emanando de las heridas en su garganta había acentuado el color bermejo de los labios haciéndolo lucir encantador, igual que una niña traviesa a la que le diera por hurtar el lápiz labial de su madre. Las lágrimas que intentó no derramar solo abrillantaron sus ojos caoba y la palidez de su piel le oscureció aún más las pestañas y las ondas de su sedoso cabello. Intentó, en serio que lo hizo, frenar sus impulsos pero había algo en Stark que lo volvía loco. Que le impedía conservar la cordura y esa imagen dispuesta al pie de su comedor había sido demasiada. Por eso lo hizo.

Se puso en cuclillas frente a él, le levantó el mentón para forzar el pulgar en esa herida boca. La calidez de la sangre mezclada con la de la cavidad oral le hizo esbozar una sonrisa. Y sin pensarlo demasiado introdujo el índice y el dedo medio en la boca de Tony. Empujó hasta donde pudo atragantándolo en el proceso. Obligándolo a encorvarse y activando su reflejo nauseoso.

«Mmph-ngh-mmph»

Algo ascendió a través del esófago pero Steve no apartó los dedos ni siquiera cuando el cuerpo de Stark se tensó. Se estaba ahogando, era tan notorio. La sangre, la saliva y aquel líquido del cuál no se podía distinguir el verdadero color debido a la combinación armada con los otros fluidos, se desbordaban con torpeza de esa boquita que más de una ocasión lo insultara. Las pupilas de Tony se contrajeron, las lágrimas rodaron copiosamente y las manos temblorosas de éste intentaron apartar su mano. Pero no lo logró, las fuerzas se anularon y Tony pareció por segundos perder la razón. Sin embargo Rogers no se lo permitió, no porque aparto a tiempo los dedos dejándole doblarse hacia el frente para vomitar un océano de aguas púrpuras.

«Urgh―nnn―cough―cough―»

Los espamos sucedieron uno tras otro, era tan hermoso, tan delicado y perfecto que no le dio tiempo para que se recuperara. Enredó los dedos en ese cabello para obligarlo a levantar la cabeza. Tony tenía los ojos fuertemente apretados y a pesar de que intentaba controlar las arcadas le era meramente imposible.

«Tony, abre la boca»

Lo vio morderse el labio mostrando con ello su aún sublime terquedad. Haciéndolo sonreír enormemente.

«Sabes que haré que la abras. Así que hazlo, Tony»

Se lo pidió, amable, con un tono encantador acompañado por caricias en la mejilla derecha al emplear la otra mano.

«Tony»

Un beso suave y dulce cerca de esas dañadas comisuras y el nombre con una modulación amorosa fueron suficientes para que Stark entre abriera la boca y le permitiera una vez más el acceso total a esa garganta. Sin titubear Steve se irguió sin dejar ir los cabellos del multimillonario, bajó la cremallera de sus pantalones y liberó su masculinidad ya erecta.

«Esta vez no será té lo que bebas»

Los ojos de Tony se asomaron temerosos, arrepintiéndose al instante de haber decidido mirar lo que estaba por venirle.

«No lo derrames, Tony»

El temblor y esa faz aterrorizada provocaron en Rogers una sensación enorme de puro placer. Contuvo un gemido de satisfacción antes de penetrar la garganta de Stark con su masculinidad. Podía sentir esas paredes húmedas, la lengua caliente y la sangre envolver su miembro. Conforme avanzaba la estrechéz iba en aumento. Observó a Tony apretar los párpados e intentar relajarse. Enterrar las uñas en la camisa que llevaba puesta y respirar profundo por la nariz. Esas acciones le permitieron rebasar la faringe y sentir los espasmos de esta apretar su erección. Era delicioso, simplemente delicioso. La sensación de estar dentro de Tony no se comparaba con ninguna cosa que hubiese vivido hasta el momento. El éxtasis del acto, el morbo causado por las heridas y esa sangre, sumado la satisfacción de verlo llorar lo enloquecieron por completo incitándolo a mover las caderas. Sacó un poco para entrar bruscamente provocando así que Stark se tensara enteramente. Esta vez lo vio encajarse los dedos en el pecho, justo donde solía estar el reactor. Repitió la acción una, tres, diez veces hasta que logró correrse en el interior de esa boca. Stark no consiguió soportar la descarga y antes de perder el conocimiento logró tragar una pequeña parte del semen liberado. La vista se le nubló y sin más el cuerpo perdió toda energía. Steve retiró su masculinidad con sumo cuidado para doblarse y cargar en brazos a Tony. Las mejillas rojas, los labios ensangrentados y el semen escurriendo de la boca perforaron algo en el interior del capitán quien antes de llevarlo a la recámara dijo en un tono displicente:

«¿Qué debo hacer para que entiendas, Tony?, te lo dije, ¿no?, que no lo derramaras esta vez»

El repentino cese de movimiento lo trajeron de vuelta, al parecer por fin habían arribado a su destino. Clint y Sam fueron los primeros en descender del auto, seguidos por Scott. Natasha se volvió hacia él antes de abandonar el auto solo para sonreírle tristemente.

"Espero que tu diminuto amigo nos ayude a encontrarlo"

Steve se masajeó el puente de la nariz de una forma pesada siguiéndola con un cansancio inusual. Esos pensamientos habían gastado gran parte de su energía y despertado otras partes de su cerebro.

"Espero lo mismo que tú"

Ambos se miraron como si no tuviesen alternativa alguna antes de adentrarse al laboratorio de Lang bajo la luz de una luna que apenas empezaba a levantarse.


Continuará…


N/A. Oh por Dios, ¿en serio escribí esto?, ¿saben?, comienzo a ver mis limitantes. Esto está lleno de OOC y yo no parezco ni siquiera un poquito arrepentida. Bueno, se supone que Steve iba a regresar a tiempo para la comida o ¿era cena?, no lo recuerdo pero creo que después de lo que hizo con Tony es mejor que lo deje descansar (?). No, no ha muerto nadie, pero pronto habrá otra pérdida, solo que aún no sé quien debería ser borrado del fic. ¿Alguna sugerencia?, ¿no?, ok ya les dejo. Espero no traumar a nadie. Nos vemos y que pasen un lindo fin de semana.