La Salvadora

Reunidas alrededor de un café, de un chocolate y de un té, cada una saboreaba su bebida caliente acompañada de algunos pasteles.

«¿Aún fan de lo dulce, querida? ¡Espero que no cebe a mi hijo para hacer de él un americano obeso!»

«Nuestro hijo…Regina, tiene 19 años, ya no tengo demasiada influencia sobre lo que como o no. Y además, está más bien delgado, lo podrá constatar dentro de un momento, tiene que venir»

«Bien…» dijo la morena, que no veía a su hijo desde hacía casi un año.

Emily dejó a las dos mujeres, sentía la tensión entre ambas y no le gustaba. Era como si viera un aura eléctrica entre ellas, que también la tocaba a ella; así que prefirió irse a su habitación a jugar.

«Bien…» retomó Emma «¿Por qué estás aquí?»

«Siempre tan directa por lo que veo…Pues bien, Storybrooke intenta, como puede, sobrevivir, pronto las fronteras se abrirán definitivamente y la ciudad será accesible al mundo exterior y podrá llenarse de nuevo de gente. El hecho es que, desde hace cuatro años, estoy encargada de abrir y cerrar un portal entre Storybrooke y nuestro mundo de origen, para permitir que las personas se hablen, que haya un intercambio, incluso que se emigre. Y eso me demanda una cantidad enorme de energía. Simplemente estoy agotada, considerando que tuve que crear de golpe la presencia de Storybrooke en vuestro universo, incluso el Dark One no ha podido ayudarme mucho más. Un último viaje es absolutamente necesario para el Hada Azul, para unir a las personas que lo deseen a los dos mundos, cada familia tendrá un collar que le permitirá hacer el viaje por ellos mismos sin solicitarme ayuda de por vida y será mucho más discreto…Para abrir ese portal y escoltar a Azul, necesito de su ayuda»

«Lo siento, pero la magia y yo, se acabó Regina…No quiero volver allí, estoy tan cansada de ese rol que me impusieron, no soy la salvadora de nadie y sinceramente no quiero meter en toda esa locura a Emily»

«Emma, escúcheme, por favor, tome este pedido como si viniera de sus padres, están a cargo de un reino a caballo entre dos mundos y…»

«¿Y la culpa de quién es Regina? ¿Tengo YO que ir una vez más a Storybrooke a sacarle las castañas del fuego a todo el mundo? Cuando yo hago algo, puede haber graves consecuencias, y no deseo volver a caer en una depresión porque no haya sabido utilizar correctamente la magia o…»

«¿Una depresión?» la interrumpió Regina, asombrada por la información

«¿Qué se cree? ¿Que yo viví bien todo lo que le ocurrió? ¿Que me vine a Nueva York solo porque me gusta la polución, los rascacielos y los tacos? De verdad…» respondió la rubia, un poco alterada.

La ex reina escrutó el rostro de Emma; ligeras arrugas se diseminaban alrededor de sus ojos, una expresión a menudo ausente o triste tomaba posesión a veces de sus trazos. Regina comprendió que el incidente ocurrido algunos años atrás había golpeado duramente a la salvadora.

«Emma…Eso fue hace siete años, creo que podemos…mirar hacia delante, yo lo he hecho Emma…Hágalo también»

«¡Qué fácil decirlo para ti!» esta vez su tono crecía «Tú…tú vuelves al cabo de siete años, me dejaste con Henry, yo…ni una noticia, nada, ni una carta, ni una llamada de teléfono…Nada. He tenido que preguntarle a Henry sobre ti, y a mi madre…¡Y apareces y dices que quieres ayuda para esa maldita ciudad!»

«¡Miss Swan!» dijo Regina, exasperada «Si puse distancia entre nosotras, fue porque era necesario, pues sus interferencias en mi vida personal fueron catastróficas…Oh, ¡no fue adrede, no! Solo que, voilà, tenía una oportunidad de rehacer mi vida, de ser madre de nuevo, de poder construir una familia…¡Y usted me lo arrebató! Yo…¡Yo no quería hacerle daño! Porque aunque se lo reprochaba, Emma, era incapaz de…de castigarla por eso…¡Oh, créame, sentí muchas veces la cólera apoderarse de mí, y por el bien de Henry y el suyo…sí, el suyo, preferí el silencio antes que un perdón fingido! ¡Porque NO, NUNCA la perdonaré, Emma Swan, pero tampoco puedo ODIARLA!»

Emily salió de la habitación, atónita ante la pelea.

«Ma…» dijo ella «¿Algún problema con Regina?»

La morena estaba entristecida, una expresión inquieta pintada en su rostro.

«No…Mi ángel, Regina y yo…a menudo discutimos, es…en fin…los adultos somos complicados, eh…»

«Bueno, dejad de gritar, eso hace que me duela el vientre…Además ¿es como con papá? ¿También se va a ir?»

Emma lanzó una mirada hacia Regina, que sintió su estómago contraerse. Se echaba en cara haberle levantado la voz a la rubia, y la carita triste de la niña le creaba un tomento inesperado. Avanzó y se inclinó hacia la niña.

«No, cariño, siento haberte dado miedo, tu madre y yo…tenemos tendencia a discutir, pero…también a veces nos llevamos bien, y yo no voy a irme, solo si tu madre me lo pide. ¿De acuerdo?»

La puerta de entrada se abrió, un alto muchacho soltó su mochila de mala manera resoplando, sin mirar hacia la cocina donde estaban las dos mujeres y la pequeña.

«¡Hola Ma! ¡Hola princesa! Hey, ¿qué decís? ¿Os gustaría ir al cine esta tarde y…?»

No tuvo tiempo de acabar su frase, su corazón saltó en su pecho ante el espectáculo que tenía delante.

«Wooow…Tú…Estás aquí…Joder…» dijo el joven pasándose su mano por el pelo

«¡Lenguaje, Henry!» dijo Regina frunciendo el ceño

Este último dio dos zancadas hacia la morena y la tomó en sus brazos.

«Mamá…»

Emma miraba a su gran muchacho abrazar a la mujer delante de ella, y durante un corto instante, pensó…Sí, pensó que le habría gustado también hacer eso, antes en el parque. Tomar a Regina en sus brazos, y decirle…cuánto la había echado de menos. Se echaba en cara no ser más lanzada a veces, y más espontanea como su hijo.

«Cariño» dijo Regina estrechando a su hijo y hundiendo su cara en el cuello de este, ahora mucho más alto que ella.

Henry observó a su madre y después a Emma.

«¿Habéis decidido hablar finalmente?» dijo alegremente

«Hablar…Hablar, eso es decir mucho» dijo Emma «Diría que lo hemos retomado donde estábamos, sobre todo…»

«Miss Swan…» intervino Regina, frunciendo de nuevo el ceño y revirando sus ojos negros en dirección a la interesada.

«No sois sino dos grandes idiotas siguiendo discutiendo»

«¡Henry!» le reprendió la morena, asombrada ante las palabras de su hijo

«Pero, ¿qué? ¡Es verdad! Hace siete años…Tenéis que parar…¿Vais a continuar así el resto de vuestras vidas? No, porque yo…¡está bien ya! Mamá, Robin no era el tipo correcto…¿No? Entonces, al final, Emma te hizo un favor…»

«Pero…A ti te gustaba Robin» dijo Regina, entristecida

«Sí, cuando tenía 13 años, era Robin de los bosques, un tipo guay con un arco…ahora tengo 19, Ma, sé reconocer a un tipo que no sabe lo que quiere…Como el pirata»

«Henry… tu hermana» le sermoneó Emma, con un tono más bajo

«Sí, sí, pero ella sabe que su padre no es el tío más legal que hay, dejad de sobreprotegernos porque sois vosotras las que intentáis convenceros de haber hecho las buenas elecciones»

Regina arqueó sus cejas, había olvidado que su hijo no era tonto y con la edad se había hecho un poco pertinente y arrogante, una mezcla explosiva de sus dos madres.

«Te lo había dicho, eh…nuestro hijo tiene su teoría» dijo Emma encogiéndose de hombros

«Oh, sí, y mi teoría no se detiene aquí, creedme, es más Elsa es de mi misma opinión…»

«¿Cómo que Elsa?» dijo Regina «¿Hablas con esa mujer?»

«Wow, wow…Mamá, hablo con quién yo quiero, eh…Ella está bien, gracias de su parte, y no, no ha vuelto a congelar a nadie»

«Hirió a tu madre, te recuerdo, ¡casi la mata!» respondió la ex reina, de repente en cólera

«Ella no es la única» replicó Henry de manera insolente

«¿Qué estás intentando decirme?»

La mirada de morena se oscureció.

«Cuando Ma y Killian llegaron aquí, los comienzos fueron bastante difíciles…Mamá estaba muy mal después de vuestras historias…Además de por haberle salvado la vida en su momento, ella te debía todo y tú…en fin, ella se ha estado culpando durante años…»

«Yo…Henry…no es necesario…» intentó Emma

«¡Sí, sí, ella debe entender lo que tú has soportado!» dijo el muchacho, vindicativo «Emma comenzó a beber, y el colmo fue que el propio Killian fue quien la hizo parar con el nacimiento de Emily algunos meses después de nuestra llegada, no lo sé, pero bueno…fue difícil con las recaídas, las dificultades…»

«¡Henry!» lo detuvo la rubia «no delante de tu hermana…Te ruego que dejes todo eso para más tarde»

«Sí» respondió el joven suspirando

Emily miraba la escena e intentaba comprender las implicaciones de unos y otros.

«¿Regina? ¿Estás enfadada con mamá porque mamá se marchó con Killian?» preguntó ella

Henry no pudo contener una risita

«Yo…No, Emily…» comenzó Regina, de repente incómoda «Yo…es más complicado que eso…Realmente ya no estaba enfadada, yo… solo necesito que tu madre vuelva conmigo a Storybrooke»

«Hey, ¿qué?» dijo Henry, asombrado «¿Es una broma, no? ¿Volver a Storybrooke?»

«He dicho que no Henry» dijo Emma mientras pasaba un paño por la isla central.

«¿Por qué hay que volver a Storybrooke?» preguntó su hijo, ignorando la respuesta de la rubia

Regina, entonces, explicó la situación a Henry, así como la negación de su madre.

«Ma…no podemos dejar a esas personas sin esperanza de ver a los suyos…es cruel»

«Henry, la última vez que utilicé mis poderes, casi hice que me mataran y de paso…destruí la vida de alguien…Y hacer venir a una persona de otro reino, creo que bueno…También yo he tenido suficiente»

«Pero mamá… Una última vez, es cerrará el capítulo del libro, estoy seguro»

«¿Qué libro?» preguntó la pequeña Emily

«Un libro de cuentos» dijo Regina

«¡Hey, stop! ¡No mezcléis a Emily en vuestras historias!» Emma alzó la voz

«Ma…No vas a escondérselo toda la vida…Ya tiene siete años» respondió el moreno.

«¿Esconderme qué?» dijo la pequeña, cada vez más inquieta

Regina reflexionaba, y sin embargo ninguna otra solución le venía a la mente. Miraba a Emma que suspiraba, y entonces se tomó tiempo para escrutar atentamente a esa mujer que había sufrido por empatía con su propio fracaso.

«Comprendo, Miss Swan, sufriste mucho la última vez, no puedo prometerte que ahora será todo rosa y que todo irá bien, pero hay un hecho…nadie se meterá entre nosotras ahora, yo…en fin, ya no corremos hacia nuestra propia felicidad, hicimos pasar a nuestra familia delante de todo, es lo que somos Emma…Hay que, como dice nuestro hijo, cerrar ese capítulo, permitir que las personas tengan la oportunidad de elegir, me gustaría no necesitar tu ayuda, no tener necesidad de haber venido hasta aquí…Pero yo tampoco he tenido elección, ves…» habló Regina mirando el suelo

«Super Regina, realmente mucho tacto decime que no soy nada más que un saco de magia extra en tu equipaje»

«¡Hey, chicas! ¡Voy a ocuparme de Emily, solo os pido que no gritéis, si no, os pongo de patitas en la calle!» dijo Henry intentando hacer reír a su hermana pequeña.

«Ok, chico, tendremos cuidado»

Los dos chicos se alejaron y decidieron ponerse a jugar al algo que permitió que Emily se pusiera unos auriculares y así no escuchar la conversación de las dos mujeres. La niña comprendió que su pregunta quedaría en suspenso, pero pronto sabría lo que le estaban ocultando.