¿En camino?

Regina se echó en la cama y miró el despertador, eran las once de la noche. Estaba segura de que Emma no estaría durmiendo, sin duda, como ella, totalmente asustada por las palabras de Henry…A menos que ella esté solo asustada por su reacción. Creyó que ninguna de las dos respuestas era satisfactoria. Huir no había sido nunca algo que Regina hiciera, a no ser que la huida hacia delante hacia cosas improbables fuera, de alguna manera, su especialidad. Suspiró, las tres copas no ayudaban y las palabras del extraño barman volvían una y otra vez a su cabeza. Cogió el teléfono y le mandó un mensaje a la rubia.

"Siento lo de antes. Tenemos que hablar. Estoy en el hotel, le envío la dirección, mañana o esta noche, como usted quiera"

Regina le envió el texto junto con la dirección. Suspiró de nuevo, era necesario que tuviera esa conversación con la Salvadora; lo que pensaba Henry era una cosa, las prerrogativas de la ciudad, otra.

Emma se sobresaltó, se había quedado dormida en el sofá cuando de repente escuchó el teléfono vibrar. Respondió rápidamente a Regina

"Voy"

Despertó dulcemente a su hijo, que estaba dormido en su cama.

«Henry…»

«¿Qué…?» dijo el muchacho adormilado

«Tu madre quiere hablar conmigo…»

«Genial, bien, vete…»

«Yo…tengo miedo, Henry»

Por primera vez en su vida, Henry tuvo la impresión de que su madre era una niña asustada. Se alzó sobre los codos.

«Hey…ella no te va a comer, eh…Ya no tienes edad de tener miedo al lobo» dijo él riendo suavemente

«No es eso…Si me dice que no siente nada por mí, que nos estamos montando películas…»

«Ella siente cosas, Ma…Solo que…es Regina, con su doble armadura de titanio y su pared…Tú lo sabes mejor que nadie, si ella está aquí no es SOLO para pedirte ayuda, tú también tienes que ser paciente, eh…Ella va a ceder…porque….» dijo él estrechando a su madre en sus brazos «…eres la más hermosa, la más valiente y no solo ella te merece, sino también a la inversa»

«Sí…Me voy, chico, vigila a tu hermana…Y prepara tus cosas por si…»

«Ok…Tenéis suerte de que esté de vacaciones, porque no me habría saltado mis parciales por dos idiotas como vosotras»

Apenas cerró la puerta tras ella, Emma fue rodeada de un remolino blanco y dorado.


Regina se sobresaltó al ver a Emma aparecer en su habitación, las llaves del coche en la mano.

«¡Por Dios Swan! ¿Qué ha sido eso?»

«…Si yo lo supiera» respondió Emma totalmente cogida de improviso

«¿Hace magia incluso en este mundo?» preguntó Regina, totalmente incrédula

«Bueno…en principio…no, es la primera vez»

Emma tenía una mirada totalmente asombrada por el regreso de la magia.

«…eso quiero decir que la frontera se ha derrumbado…Pero en el mal sentido…es grave» dijo Regina

«¿Cómo que en el mal sentido?»

«Normalmente, Storybrooke debería convertirse en una ciudad como otra cualquiera…ahora es su mundo el que se está convirtiendo en Storybrooke…Ha habido un error en el encantamiento…No sé cuál…» dijo la ex Reina, poniéndose la mano en la frente y caminando de arriba a abajo.

«¿Eso…eso quiere decir que la magia va a extenderse por nuestro mundo?» preguntó Emma, pasmada

«Sí, con todo los riesgos que conlleva…Y eso quiere decir que usted y yo…o incluso el Dark One puede poner a todo el mundo por tierra, incluso Azul…Red podría transformarse…Los personajes de cuento, algunos, adoptaran sus…verdaderas apariencias…Hay que actuar, y rápido»

«Ya veo…» dijo la rubia sentándose y tomándose la cabeza entre las manos.

«Emma…» dijo Regina, totalmente apenada por la Salvadora que pensaba haber acabado con el susodicho mundo encantado.

«Ok, es necesario que abandone todo esto aquí…que mezcle a Emily en todo esto…»

La morena se sentó al lado de la ex sheriff.

«Estaría contigo esta vez…Emma» dijo ella, tendiendo tímidamente sus dedos hacia la mano de la rubia que aún sostenía su cabeza y miraba al suelo.

El contacto de la mano de Regina sobre la suya le cortó momentáneamente la respiración, ella temblaba ligeramente. Emma giró la cabeza hacia la otra mujer y aferró los dedos que se habían posado sobre su piel.

«Y pensar que teníamos que conversar…»

«Lo sé Emma…Aún podemos hacerlo…De todas maneras no podemos irnos a Storybrooke sin tus hijos»

«Ya…En fin, hay que darse prisa, ¿no?»

«Sí»

«Entonces, vamos…» dijo Emma, triste y ya cansada ante todo lo que la esperaba.

«Espera…» dijo Regina «Escúchame, por favor. No sé si…nuestro hijo tiene razón…Nunca he pensado que…en fin, no sería sincera si dijera que nunca de hecho…Pero digamos que…es tan sorprendente que yo…Tengo que pensar en ello…»

«¿Siete años no han sido suficientes?» preguntó la rubia, con un tono ligeramente amargo

«Emma…¿todo esto es tan evidente para ti?»

«He tenido tiempo para aceptar mis sentimientos» respondió ella secamente

«Aceptar…es realmente el término. Escucha, no lo sé, creo que estaba tan convencida de que mi final feliz era con Robin…Peleé tanto para mantenerlo a mi lado…Pensaba que todo era evidente…Tenía pruebas…»

«Bueno, yo creo que en esas historias, ellas no lo son, evidentes. Hemos confundido las pistas, Regina…Creamos la situación…en fin, TÚ creaste la situación de nuestro encuentro, habría sido improbable, o quizás habría sido trágico, tú quizás me habrías matado junto con mis padres…Ni me atrevo a preguntar qué habría sido de mí…si…mis padres no me hubiesen enviado a este mundo»

«Emma…Yo también te habría amado…como amo a Henry, yo…incluso bajo la influencia de la peor cólera…no creo que hubiera matado a un bebé a sangre fría»

«Y hoy. Estamos en la situación…de adulta a adulta…Creaste Storybrooke y quizás creaste…nuestro encuentro, sin quererlo realmente, el hecho de que Henry me encontrara no es tan inocente, creo que, eso es…destino, magia, lo que quieras… ha hecho todo para reunirnos y todo se ha….»

«Estropeado» dijo Regina cerrando los ojos y terminando la frase de la rubia

«Sí…»

«Emma…No digo que no tenga sentimientos por ti, o incluso que no te encuentre…¿atractiva?» dijo la morena, entrecerrando los ojos de lo difícil que le era pronunciar las palabras «Yo…¡Dios mío!...A menudo me lanzaba imaginando lo que sería mi segunda oportunidad con alguien…ya era tan improbable…Siempre he tenido miedo de la realidad…de la cosa, con un hombre…así que con una mujer…Encuentro la magia ligeramente…»

«¿Irónica?» dijo Emma sonriendo dulcemente

«Sí, un poco. ¿De todas las personas…tú…la hija de Snow? Es algo grande…¿no?»

«Lógico, diría yo»

«¿Cómo que lógico?»

«Diría que la magia intenta reparar algo, quizás…Creo que tú y mi madre, no estabais, en ningún momento, destinadas a odiaros…al matar a Daniel, tu madre…Las cosas se torcieron…Era necesario que lanzaras la maldición, que yo envejeciese más rápido, que tú detuvieras el curso del tiempo para vosotros, en este mundo…para recolocar las cosas…las probabilidades…imagino que tener dos amores "verdaderos" deber ser extremadamente raro…Incluso imposible si no se "inventa" algo»

«¿Según usted yo he "inventado" algo"?» preguntó Regina que parecía no comprender

«Habéis sido colocados en dos lugares diferentes, dos espacios temporales distintos…No sé si he leído demasiados comics de Henry…Pero las posibilidades son más grandes si…expandís vuestras perspectivas»

«Quizás Emma…Tenemos que irnos…Lo siento»

Regina también parecía triste por tener que poner fin a la conversación. Emma suspiró; había mantenido la mano de Regina en la suya. Su mirada se hundió unos segundos en la de la morena.

«Voy a coger algunas cosas» dijo esta última temblando ligeramente.


A continuación, fue Regina quien tomó la mano de Emma y ella se concentró, y se teletransportaron al instante a la casa de la rubia. Henry, que estaba despierto delante de la televisión, se sobresaltó ante la llegada de sus madres.

«Wow…Mierda…¿Hacéis esto…en este mundo ahora?» preguntó, totalmente pasmado, pero con una sonrisa en los labios.

«No te rías Henry…No es en absoluto una buena señal, ve a preparar a tu hermana, por favor»

«Ok, ok…¿Cogemos el coche?»

«No…no será necesario» respondió Regina

«Lo vamos a coger de todas maneras» replicó Emma «No tengo la intención de asustar a Emily teletransportándonos»

«¡Vamos a perder tiempo! ¡Emma!» dijo Regina enervada

«¡Haremos cómo yo diga!» replicó la rubia «No quiero asustar a Emily»

«¡Podemos hacer un hechizo para dormirla!» dijo Regina intentando calmarse

«Vale…¿Será inofensivo, no?»

«Te lo juro…Emma, no haría daño a ninguno de nuestros…de tus hijos»

Regina enrojeció rabiosamente. Emma la miró sonriendo, el lapsus era divertido.

«De acuerdo» dijo Emma «Vamos a hacer eso»