La inspiración llego a mí y he aquí el numero 2. Esta vez voy a dejar banda sonora, así suena más romántico al leerlo.

Banda sonora de Shigatsu Wa Kimi No Uso - "Yuujin A-kun wo Watashi no Bansousha ni Ninmeishimasu" y "Watashi no uso".

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Pacto

Ya habían pasados tres días de la visita al santuario y Mikazuki seguía algo inquieto, el era un niño algo solitario solo tenía la compañía de Ishiki-san ya que no tenía mucho contacto con sus padres y tampoco se relacionaba con chicos de su edad.

Ya pasada la hora del almuerzo Mikazuki se encontraba sentado tomando su taza de té en el patio, cuando se escucharon los gritos de los guardias de la puerta principal y vio corriendo a Ishikirimaru acercarse. Este le proporciono una mirada de esperanza a Mikazuki que se encontraba a lo lejos esperando por saber lo que sucedía, en esos instantes el pequeño llego a interpretar un grito que Ishiki-san le proporciono – ¡Munechika-sama tiene visitas! – toda su expresión se lleno de sorpresa al ver entrar por la puerta a ese pequeño, bueno más grande que él, niño de cabellera blanca y ojos rojos – ¡Taroutachi-san, Kogitsunemaru-kun! – grito mientras se calzaba y salía corriendo hacia ellos.

– Bienvenidos por favor adelante – decía Ishiki mientras les hacia una seña invitándolos a entrar.

– Gracias Ishiki dono, pensamos pasar a visitarlos…además Kogi estaba algo molesto y dijo que quería ver de nuevo a Mune…auch! ¿Qué haces Kogi, porque me pisaste? – el pequeño interrumpió a tiempo la confesión de su mayor mientras escondía la cara en sus ropas ocultando su sonrojo.

Mikazuki miraba con atención a Kogi, era la primera vez en verlo fuera del santuario y pudo ver una expresión así en el.

– Oh! Por cierto, trajimos un presente para Munechika-sama – saco un paquete blanco de papel y se lo dio a Kogi – Vamos Kogi no querías ser tu el que se lo diera – y le dio un pequeño empujoncito para que se acercara al de cabellos azules.

– A-ah… ¡TOMA! – exclamo y extendió los brazos dejándole el paquete a centímetros del rostro.

Este tomo el paquete, lo abrió y descubría sus dulces en forma de conejo – ¡Delicioso, muchas gracias! Son mis preferidos – explico Mikazuki mientras les regalaba una hermosa sonrisa a la cual Kogi no pudo evitar ponerse colorado.

Los adultos se encontraban conversando a solas como dos viejos amigos que no se veían en años, los niños por otro lado se habían quedado a solas…pequeño incentivo de los mayores, Mikazuki no se relacionaba con muchos niños de su edad así que este era un buen momento para comenzar.

Munechika miraba de reojo a Kogi cuando este no lo miraba de reojo a él. Hasta que sus miradas se encontraron dejándolos a ambos con un rostro que comenzaba a tomar un color rojo, en ese momento, Kogi rompió el silencio echándose a reír por la situación al cual Mikazuki se unió; era la prueba que ambos se sentían con nervios pero a gusto con la compañía del otro.

– Así que…Mikazuki-kun – hizo una pausa pensando que decir – ¿cómo has estado?

– Bi…bien, gracias; ¿y tu Kogitsunemaru-kun? – respondió el de cabellos azules mostrando un hilo de tristeza en su voz.

– Bien… – observando atentamente pensó en ayudar al niño que tenia frente a él y poder cambiar ese estado en el que se encontraba – ¿te encuentras bien seguro? No lo pareces.

Mikazuki se sorprendió, acababa de conocerlo hace pocos días y ¿ya podía leer sus estados? Ni sus propios padres habían logrado hacer tan simple pregunta cuando el pequeño no se encontraba bien, claro…excepto Ishiki-san.

– Ah… – volteo su rostro lejos de la vista de Kogi – nunca tuve amigos, no tengo hermanos ni hermanas y a mis padres los veo muy poco – aun con el rostro escondido – el único que siempre ha estado conmigo es Ishiki-san así que nunca hable de esto con nadie.

– Pobre chico, lo ha pasado muy mal – pensó Kogi – está bien, te puedo entender, he pasado por lo mismo así que…así que ¡confía en mi Mikazuki-kun! – respondió con una voz fuerte y clara.

Un rostro iluminado de alegría fue la respuesta que el de pelos largos recibió del pequeño Munechika – Gracias, realmente eres una buena persona Kogitsunemaru-kun – añadió.

Pasaron hablando durante toda la tarde, riendo y comiendo los dulces que había sido el presente de Taroutachi.

– Mis padres comenzaron a alejarse de mi luego de cumplir los 6 años de edad es una tradición de la familia, los hijos del gran Munechika deben crecer solos y ocuparse de las tareas correspondientes para luego ocupar el lugar de la cabeza de la familia – mostrándose incomodo al decir las últimas palabras y sin ganas – y no es como si pudiera negarme.

– Debe ser algo difícil, pero ya no estarás solo – intentando alentarlo – me tienes a mí, confía en mí – Kogi había juntado valor y se había acercado a Mikazuki, se arrodillo e hizo una típica reverencia, en cuanto sus ojos se encontraron atrapándose unos con otros el niño de cabellos blancos pronuncio con una voz fuerte y segura – nadie me alejara de ti, nuestros caminos se han cruzado. Déjeme ser su mano derecha – pronuncio esta vez con un tono más formal – Munechika Mikazuki.

¿Que podría agregar en un momento así? Aunque Kogi era un niño podía sonar maduro en ocasiones, y le parecía adorable aunque no entendía ese sentimiento que le surgía estar con él.

– Por favor…permanece a mi lado…Kogi – en un tono tan dulce y suave como un susurro al momento que extendía su brazo dejando su mano a centímetros del rostro ajeno.

– Sera un honor para mí – confeso el de cabellera blanca tomando aquella pequeña mano blanca, delicada y posando un beso sobre ella en representación de un pacto que los uniría…ese sería el sueño.

Taroutachi y Kogi se encontraban en su hogar, habiendo conversado sobre el día que se encontraba finalizando.

– Vamos Kogi es hora de dormir y no quiero berrinches – anunciaba el mayor que había finalizado su limpieza en la cocina.

Un gran – ¡Sí! – sonó del pequeño seguido de su "buenas noches Tarou-san" de siempre.

Ya sobre el futon se volteo boca abajo quedando su mirada en la ventana con una perfecta vista del cielo primaveral estrellado que iluminaba su habitación cada noche. – Mikazuki…– pronuncio muy bajo quedando profundamente dormido. ¿Qué era este sentimiento? Siempre recordaba al pequeño de cabellos azules y ojos tan profundos, le encantaba estar a su lado, resultaba muy cálido, su sonrisa hacia que su pequeño corazón se sintiera inquieto. El iba a cumplir su promesa y nunca se alejaría de él.

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Bueno aquí finaliza el capitulo 2, espero que les guste y como siempre espero sus comentarios y aprender más con ustedes.

Espero que no suene este capítulo tan shota jaja, en el próximo aclare eso y los pequeños crecerán un poco más.

Hasta el próximo!