III

Minato sabía que algo andaba mal, lo supo en cuanto puso un pie dentro de su casa, en primer lugar la cena aún no estaba lista, su esposa no estaba en el ante jardín podando sus girasoles o mirando que cambiar o renovar en la decoración de la casa, y lo más perturbador de todo: los zapatos de su hija Karin estaban en la entrada, eso quería decir que estaba en casa y no en la de Uchiha Sasuke como era su costumbre. Subió las escaleras buscándolas y sorpresivamente las encontró a ambas en el cuarto de su hijo mayor Naruto, ambas sentadas en la que alguna vez fue su cama, Kushina tenía los ojos rojos e hinchados como si hubiera estado llorando durante horas, y Karin sencillamente estaba ahí, mirando a la nada con una expresión entre sorprendida y ansiosa. Minato no era tonto, sabía que Karin extrañaba con locura a su hermano mayor, siempre había sido muy apegada a él, y podría jurar, podría meter las manos al fuego apostando que Karin quería muchísimo más a su hermano de lo que los quería a Kushina y a él, hecho que le apretaba el corazón y le daba acidez en la boca del estómago, ya había perdido a un hijo, no quería perder a Karin, porque por más que odiara admitirlo, el también extrañaba a su hijo, ¡que él no es de piedra! Así Karin quiera pensarlo así, pero nadie entendía sus motivos, lo preocupado que ha estado siempre de Naruto, ya que él siempre fue excesivamente blando, ingenuo e incluso un poco tonto… era tan fácil aprovecharse de él, su primaria fue una constante de matoneo y humillaciones, hasta que encontró a Uchiha Itachi quien fuera su mejor amigo, el cual defendió a su pequeño hijo de quienes siempre buscaban lastimarle, pero Minato estaba seguro que alguien como Naruto nunca sobreviviría solo el mundo adulto, estaba seguro que sus sueños implicaban un desarrollo y una realidad que él no estaba dispuesto a aceptar, no quería ver a su hijo sufrir, eso era todo, no quería verlo volver a casa llorando por lo injusto que era el mundo, no otra vez, por eso Minato peleó con Naruto todo lo posible, le prohibió y le perjuró que ese futuro no era para él, Minato sabía que él mismo también le estaba causando daño al pequeño, pero siempre pensó que era por un bien mayor, que lo hacía porque lo amaba y que todo lo estaba haciendo bien, o eso pensó hasta que vio a su esposa sentada en el cuarto de su hijo cuando este se fugó, escéptico no creyó en un principio, un niño como Naruto, quien lloraba por su madre aún en sus 15 años no pudo sencillamente haber tomado solo su ropa e irse, calmó a su esposa con una máscara de tranquilidad y el mismo se dispuso a buscarlo. Todo fue en vano, si Itachi era el que había llamado a su casa preguntando por el paradero de su hijo era señal de que buscarlo era en vano, si ni siquiera le había dicho a él, a su mejor amigo, dónde estaba, después de eso lo único que supo fue que había llamado una única vez a casa, había hablado con Kushina, solo para preguntar con Karin, y decir que estaba bien, ni explicaciones, disculpas o un paradero, nada, ese día confirmó que había perdido a su hijo mayor, le dolió más de lo que pensó.

Ahora sus dos pelirrojas estaban en ese cuarto, con iguales caras pasmadas, y el culpable solo podía ser una persona, ¿Había llamado otra vez? ¿Le habría pasado algo? Estaba a punto de preguntar cuando vibró su celular, en la pantalla vio que se trataba de su padre Jiraiya, su viejo y loco padre, quien como Karin, le guardaba un especial cariño a Naruto.

- - ¿Aló?

- - Hola Minato, mi tonto hijo. – Saludó Jiraiya en tono jocoso.

- - Hola papá, ¿a qué se debe tu repentina llamada?

- - Es sobre Naruto. - Minato se puso alerta, Jiraiya sabía que eso era un tema sensible para todos.

- - ¿qué pasa?

- - ¿Aún no has visto tu error? Fue tu culpa que Naruto huyera de Konoha, y yo aún no te perdono por eso Minato, eres mi hijo y te amaré a pesar de las estupideces que hagas, tu deberías seguir mi ejemplo, y haber aceptado a Naruto no importa cuántas veces se equivocara en su camino.

- - ¿Me has llamado a sermonearme? – preguntó incómodo.

- - Estoy en Konoha, ¿recuerdas el café que estaba al lado de la librería a la que solía ir?

- - Depende… ¿Cuál librería? ¿Dónde comprabas tus libros para tus clases de la universidad, o esa donde comprabas tus libros porno?

- - Donde compraba los libros de la universidad, la otra tenía al frente un motel, que mala memoria tienes hijo mío.

- - Entonces si recuerdo cual café.

- - Pues nos vemos allá en 15 minutos, hay un par de cosas que debemos hablar de una buena vez. – el rubio suspiró, sabía que tenía esa conversación pendiente de hace meses atrás, además parecía que algo había pasado con su hijo, para tener a sus pelirrojas así y hacer que su padre dejara a su madre y su cómoda vida en el campo y volver a Konoha, ciudad a la que tanto le molestaba volver.

- - Entiendo, voy para allá. – colgó sin despedirse.

El café del que hablaba su padre no quedaba lejos de su casa, solo un par de minutos a pie, y ya que su esposa e hija estaban tan absortas en su propio mundo, no se dieron cuenta ni de cuando llegó ni de cuando se fue, igual, hubiera sido una pérdida de tiempo preguntarles cualquier cosa. Cuando llegó pudo ver a su padre sentado cómodamente leyendo un libro, sabía que la portada que decía "Estatutos filosóficos de la literatura pagana" era sólo una portada falsa, debía estar leyendo una de sus novelas porno, de esas que tanto le gustaban, y mientras leía también le echaba una mirada al trasero de la mesera, suspiró, su padre definitivamente no tenía remedio, y había dejado de pelear con eso, ahora simplemente le aceptaba como era, lo quería de todas formas, se acercó a la mesa y se sentó sin pedir permiso.

- - Cuando te fuiste de Konoha con mamá pensé que no volverías. – dijo Minato como saludo, Jiraiya bajó su libro y miro directo a los ojos de su hijo

- - Uno siempre vuelve a los lugares en los cuales amó la vida hijo, tu madre y yo tenemos muy buenos recuerdos de este lugar, el habernos ido no fue una decisión basada en el odio, solo queríamos pasar nuestra vejez siendo un poco más egoístas y dedicarnos a nosotros y a nadie más. – Minato sonrió, su padre a pesar de ser un fan de las faldas le guardaba una estricta fidelidad a su madre, a quien amaba por sobre todo.

- - Te he echado de menos papá.

- - ¿y no extrañas a Naruto? - directo y sin rodeos, suspiró, ¿Cuántas veces había suspirado ese día?

- - La verdad… no lo sé, todavía estoy tan enojado.

- - No tienes derecho a estar enojado Minato, tú te lo buscaste.

- - Yo solo quería protegerlo papá, él es tan…

- - Yo sé cómo es el, pero Minato él no iba a cambiar nunca si siempre estaba enclaustrado aquí y tú lo sabes.

- - Sé que cometí errores, pero fugarse de casa… - se cubrió los ojos con la mano en un gesto abatido.

- - Minato… hijo… ¿quieres verlo? – El peliblanco le puso la mano en el hombro, en ese momento Minato se dio cuenta que había bajado la mirada, aún se sentía como un niño pequeño cuando estaba con su padre.

- - ¿Sabes dónde está? - preguntó sorprendido.

- - Sí, pero no te dejaré verlo a menos que tengas una buena actitud, que estés dispuesto a escucharlo sin criticarle o reprocharle nada - Minato volvió a bajar la mirada.

- - No es que no quiera verlo papá, el asunto es ¿qué haré cuando lo vea? Apuesto a que debe odiarme, y a pesar de todo papá es mi hijo, no sé si soportaría ver sus ojos tan parecidos a los míos llenos de odio, además aún estoy tan tan enojado, Naruto tampoco vio las cosas desde mi punto de vista y prefirió largarse y abandonarnos.

- - Minato, has cometido errores, y Naruto también, y por sobre todo se han hecho daño, pero si no hablan ahora, si dejan pasar más tiempo te aseguro que la herida solo se hará más grande hasta volverse insalvable, y tú sabes que quieres verlo, de la misma manera que Kushina, Karin o los hermanos Uchiha. – Hubo un momento de silencio, Minato estaba contemplando la posibilidad ¿volver a verlo? Claro que quería, pero ¿Qué le diría? Temía que sus caracteres tan parecidos volvieran a chocar y comenzaran una nueva pelea, y el con lo enojado que estaba diría las mismas cosas crueles que dijo un par de años atrás, las cuales causaron su separación, pero luego se preguntaba ¿Cómo estaría? ¿Qué tanto habría crecido? Es más ¿habría crecido? Le daba la impresión de que su hijo siempre sería un poco corto de estatura y con lo que le molestaba que se lo recordaran, volvió a suspirar y esta vez sonrió un poco, no podía seguir ausente en la vida de su hijo, tenía que verlo.

- - ¿dónde está? – Jiraiya sonrió, a veces su hijo era tan terco, y graciosamente Naruto era muy parecido a Minato en eso.

- - Esta es su nueva dirección, ha regresado a vivir a Konoha, en caso de que no quiera abrirte toma esta llave, asegúrate empezar de cero con él. – Minato sonrió, ese viejo pervertido estaba lleno de sabiduría, así a primera vista no pareciera.

- - Entiendo.

Itachi estaba frente a la puerta del que era el nuevo apartamento de su mejor amigo, según entendía su abuelo le había ayudado a conseguirlo, estaba ubicado en un bonito barrio y estaba cerca a la estación del metro, pero lo que no se esperaba, bajo ningún motivo era encontrarse a Minato, el padre del rubio y causante de todo este embrollo frente a la puerta, se lo veía bastante indeciso, como no supiera si tocar el timbre o salir de ahí rápidamente, Itachi solo podía pensar que era demasiado pronto para que esos dos se encontraran, además Naruto ya se sentía lo suficientemente mal por ese día como para agregarle la presencia de su padre. No podía permitirlo, así tuviera que hacerle frente al rubio mayor.

- - ¿Qué hace aquí Minato-san? – preguntó Itachi, sacando al rubio de sus pensamientos.

- - ¿Itachi-kun? ¿ya sabías que Naruto había vuelto?

- - Si – contesto seco, le guardaba rencor a ese hombre.

- - Vengo a verlo. – dijo mirando la puerta nuevamente.

- - Si le hace algo yo….

- - No le haré nada Itachi-kun, creo que por ahora ha sido suficiente de hacernos daño mutuamente.

- - ¡A usted le ha importado un carajo lo que le ha pasado a Naruto! ¡No intentó entenderlo ni siquiera buscarlo cuando se fue! ¿Qué derecho tiene usted de venir aquí después de todo lo que ha hecho?

- - Sigue siendo mi asunto Itachi-kun, y debo resolverlo solo con él. – decidido presionó el timbre.

Naruto esperaba ansiosamente a que su mejor amigo Itachi llegara, sentía que en cualquier momento se desmoronaría en lágrimas, no es que hubiera sufrido esos 4 años, tuvo momentos duros, es cierto, momentos en los que quiso tirar la toalla y volver al único hogar que conocía, pero la experiencia que obtuvo, la gente que conoció, los momentos duros y los momentos buenos, no los cambiaría por nada, lo único que odiaba era la manera en la que tuvo que llegar a todo eso, traicionando a su familia, abandonando a las personas que más amaba en el mundo, darle la espalda a su hermanita, el puñetazo que le había dado Sasuke aún le dolía, no solo en la mejilla, sino también en el corazón, Sasuke, el chico quien una vez le confensara su amor ahora le golpeaba mientras le miraba con los ojos llenos de dolor, de abandono, de ira, Naruto sabía que se merecía todo eso, pero afrontarlo era otro cantar. Cuando estuvo a punto de soltar las primeras lagrimas el timbre de su departamento sonó, seguramente era Itachi así que corrió a abrir, se llevó una buena sorpresa cuando vio quien estaba frente a el.

- - Minato….

A Naruto le recorrió un escalofrió de puro terror por la espalda.