Naruto sencillamente no estaba preparado para esto… ni tras esos años sin verle, a pesar de que había repasado el discurso en su mente tantas veces, ahora que tenía a Minato al frente se le había ido todo, no tenía palabras, y francamente después del par de golpes patrocinados por Sasuke y Kushina tenía la cabeza un poco agitada. Bueno, ahora que lo pensaba ni con meses de preparación estaría preparado para darle la cara a su padre…

- - ¿Cómo sabes dónde estoy viviendo Minato? – pregunto el rubio menor con aire cansino.

- - Tu abuelo me lo dijo con la condición de tener una conversación civilizada contigo. – dijo Minato tratando de no verse muy afectado por la presencia de su hijo… y sinceramente las ganas de asestarle un puñetazo.

- - Puedes quedarte tranquilo, ya la parte "incivilizada" me la dio Kushina y Sasuke. – dijo un poco más mordaz de lo que quiso sonar.

- - ¿A qué te refieres? – Naruto volteo un poco su cara mostrando su mejilla herida – Ah… entiendo. – Al parecer su hijo había tenido un día complicado. - ¿Sabes que te lo mereces, verdad hijo?

- - Tú te mereces un par más que yo, y no me ves saltándote a la yugular ¿cierto?

Minato se quedó callado, esto no estaba saliendo como él quería… su hijo ni siquiera lo había dejado pasar de la entrada, no había tenido ni la oportunidad de quitarse los zapatos, y su hijo no daba muestras de siquiera querer verlo a los ojos. Estaba a punto de decir algo pero… lo detuvo un profundo suspiro de su hijo.

- - Entra Minato, ten por lo menos el recato de no cuestionar el orden u organización de mi departamento, me acabo de mudar y no he tenido tiempo de organizarme, además lo único que puedo ofrecerte es agua.

- - Solo necesito que nos sentemos a hablar hijo.

- - Entonces adelante – dijo Naruto haciéndose a un lado para dejarlo pasar – pero si no mal recuerdo Minato, sigo sin ser tu hijo.

Itachi observo desde cierta distancia parte del intercambio de palabras de su amigo con su padre, estuvo tentado a intervenir más de una vez y salir en rescate de Naruto, pero si Jiraiya-sama estaba respaldando al rubio mayor era mejor hacerse a un lado, además sabía muy en el fondo que Naruto debía pasar por eso, entre más rápido mejor… Dio media vuelta y emprendió el camino hacia su casa nuevamente, esperaría que Naruto lo llamara en la noche, si era sincero consigo mismo, el también quería darle una zurra al rubio… lo había tenido tan preocupado, aunque a diferencia de Sasuke o la propia familia de Naruto, este solía llamarlo, no diariamente, eso sería pedirle mucho a la vida, ni semanal, ni quincenalmente, de hecho si obtenía una llamada al mes podía darse por bien servido, pero esas escasas llamadas no compensaban el dolor que le había dejado su perdida, la pérdida de su mejor amigo… las lágrimas de su querido hermano menor… y las tardes solitarias de Karin… ¡Que ganas de golpearlo le daban cuando recordaba todo eso! Pero bueno… realmente Itachi nunca había escuchado la historia completa… sabía que el rubio debía tener razones de peso para haberse ido. Sin darse cuenta por estar perdido en sus divagaciones llegó a su casa, que por costumbre debería estar llena de los gritos de Karin y los resoplidos gruñones de su hermano, pero hoy no escucho nada de eso… si todo estaba así de silencioso solo podía significar que el único en la casa era Sasuke, pero si ese era el caso ¿por qué escuchaba sollozos?

- - ¿Sasuke…? – preguntó cauteloso, pero al no recibir respuesta se fue rápidamente a la habitación de su hermano. Y lo que encontró fue algo que nunca en su vida espero presenciar. Sasuke estaba recostado en la cama, con un brazo tapándole los ojos, lo sorprendente era ver las lágrimas bajar hacia la almohada y escuchar los hipidos, como si el menor estuviera cansado ya de llorar. - ¿Sasuke…? ¿qué ocurre?

- - Hoy lo vi… a Naruto – dijo sin moverse ni un centímetro.

- - ¿En serio? ¿Dónde? – pregunto suavemente ya sabiendo la respuesta, ya que el mismo rubio le había contado de su encuentro con su madre.

- - No sé qué me pasó Itachi, lo golpee…

- - ¿Qué?

- - ¡Le acerté un puñetazo en la cara Aniki! – gritó incorporándose y mirando a su hermano a la cara. – Al principio me quede pasmado de verlo, ha cambiado, pero luego él dijo que nos había extrañado y yo… ¡ya ni siquiera sé por qué lo hice! Y después él se fue yo… yo no reaccione en detenerlo

- - Cálmate hermanito… yo hubiera hecho lo mismo, creo que tuviste una reacción normal.

- - Me debe de odiar ahora – bajó la mirada de nuevo.

- - Yo no lo creo así, ese idiota insensible te quiere mucho – dijo divertido el mayor.

- - ¿Tú también lo hubieras golpeado?

- - Le hubiera dado tan fuerte como hubiera podido… - Sasuke esbozó una minúscula sonrisa – pero después de eso lo habría abrazado, cosa que debiste hacer tu. – el menor volvió a bajar la mirada.

- - Quien sabe cuándo me lo pueda volver a encontrar…

- - No te preocupes por eso Sasuke, sé dónde está viviendo, no podemos ir ahora, pero seguro podremos ir mañana, junto con Karin y ya con la cabeza más fría hablar con él ¿te parece? – Sasuke sonrió un poco.

- - Gracias aniki.

- - Deberías decirme más seguido así, te vez taaaan lindo. – la actitud seria de Itachi se había ido al demonio, pero por una vez a Sasuke no le importo mucho.

Minato miraba a su alrededor, estaba advertido del momentáneo desorden del departamento de su hijo, pero este era…como decirlo… un tipo diferente de desorden, no era como se lo esperaba, es decir empaques vacíos por doquier y ropa sucia tirada en el suelo, en cambio la ropa se veía en un pequeño montón en una esquina y no había basura a la vista, habían muchas cajas esos si, pero estas estaban arrumadas contra las paredes dejando espacio en el centro de la sala donde solo había un sofá, al parecer su hijo si había madurado un poco.

- - Deja de examinar mi departamento Minato ¿quieres empezar a hablar tú?

- - El que tiene que hablar aquí eres tú, yo te escucharé, pero la pregunta es la misma que nos hicimos todos en un momento ¿por qué te fuiste?

- - No quería estar más en tu casa, ni vivir con ustedes – el rostro del menor era absolutamente serio y Minato sintió una punzada en el corazón. – No porque no los quisiera, muy a mi pesar todavía siento algo de afecto por Kushina y por ti, pero… tenía un sueño Minato y unas ganas atroces de empezar a hacer algo por cumplirlos.

- - Pudiste empezar a hacerlo aquí… habían otras opciones, aquí pudiste empezar a estudiar culinaria o…

- - Mi anhelo no solo era ser cocinero, sé que la profesión que escogí pude haberla estudiado aquí, pero seguiría en la misma rutina, contigo sobre mí, subestimándome… haciéndome sentir menos, siempre supe que era particularmente débil, con el corazón más blando y que podía llorar fácilmente, y se muy que de no haber sido por Itachi mi vida hubiera sido muy difícil, se todo eso muy bien y sabía que esa era la razón por la cual peleábamos tanto…

- - Yo no podía dejar que te fueras así… solo pensarlo me preocupaba.

- - Ya lo sé Minato, pero mi verdadera meta era sobreponerme a todo eso, ser más fuerte y sabía que en Konoha bajo tu protección y la de Itachi no iba a tener la necesidad nunca de superar esos aspectos de mí. ¿Recuerdas la última pelea que tuvimos?

- - Si… yo, dije cosas muy hirientes y me di cuenta de ello sino hasta unos meses después, y… lo lamento.

- - Eh… bueno – Naruto no sabía que responder a esa disculpa, quería tener la madurez suficiente para perdonar y olvidar todo, pero sabía que aun habían muchas cosas que contarse y él también debía pedir perdón, pero debían ir paso a paso. – Esa noche que me encerré en mi cuarto realmente no estaba en mis planes irme de casa así, estaba dolido es cierto, y lo único que se me ocurrió fue llamar al abuelo, conversamos por largo rato y llegamos al acuerdo que me iría a pasar unos días con él y la abuela al campo, pero yo puse la condición de que no podían contarte nada y aceptaron, cuando colgué con él ya era tarde, no había ningún tren que llevara, pero sentía tanto odio hacia ti, hacia Kushina, hacia Konoha que sentía que me ahogaba – Naruto bajó la mirada conteniendo las lágrimas, no quería decir que esa noche sintió odio hacia todos, que sintió un odio tan profundo hacía todo lo que lo rodeaba.

- - ¿Qué… qué pasó luego? – Minato no se encontraba en mejor estado, escuchar de la boca de Naruto todo el odio que sintió le estaba mandando punzadas al corazón, cada vez más dolorosas.

- - En ese momento eran las 2:30 a.m. y hacía un frío de los mil demonios pero no me importó mucho, tome mi mochila y empaqué toda la ropa que pude, tome mi billetera y todos mis ahorros y me fui lo más sigilosamente posible, no quise ir con Itachi porque sabría que intentaría detenerme y no quería pelear con él, y sin ningún lugar más a dónde acudir me di cuenta de lo estrecha que era mi perspectiva, me di cuenta de que tan pequeño era mi mundo y volví a odiarlos, a odiarme a mí y a mi vida… - hubo una pausa en la que Naruto se quitó un par de lágrimas que amenazaban con salírsele sin su permiso, Minato ni siquiera podía moverse de su lugar, tal vez no había sido buena idea haberse encontrado con su hijo… - decidí que iba a caminar hasta la estación…

- - ¿¡Cómo se te ocurrió Naruto, sabes lo peligroso que puede ser caminar solo en la noche!? – gritó Minato escandalizado ¿y si le hubiera pasado algo?

- - No fue mi momento más lúcido, lo admito – dijo entre pequeñas risitas – pasé cerca de unos chicos de pinta peligrosa e incluso se me acercaron, sobra decir que me temblaban las piernas y debo admitir que muchas de tus palabras resonaron en mi cabeza, sobre lo peligroso que podía ser el mundo y las calles, recuerdo que se acercaron tres de ellos y me miraron de arriba abajo, parecía una hoja de todo lo que estaba temblando, me preguntaron si estaba perdido y yo les conteste casi que automáticamente que me había escapado de casa – Naruto río un poco más abiertamente esta vez – luego me miraron con compasión ¡compasión! Comenzaron a hablarme, sobre como ellos también tenía problemas en sus casas y de lo hartos que estaban algunas veces de sus vidas, sin darme cuenta estaba sentado con ellos en una de las calles contándoles porque me fui, nunca me espere contar con el consuelo de esos chicos, me animaron, me dieron valor, y también me echaron el sermón de que la calle puede ser peligrosa y todo eso, cuando ya amaneció me acompañaron hasta la estación de trenes deseándome mucha suerte, anoté sus números de teléfono y aun hoy somos amigos… fue una sensación increíble ver que mi mundo se abría un poquito más, que había creado lazos, y me di cuenta de lo hambriento que estaba de experiencias como aquella.

- - ¿Qué hacían esos chicos ahí a esas horas? - preguntó aun desconfiado Minato.

- - Estaban fumando cigarrillos y hablando nada más, me contaron que se habían reunido a celebrar que uno de ellos por fin se había graduado. – río un poco más ante el recuerdo.

- - Continúa.

- - Después de eso tome el primer tren que me llevaba a casa de ero-senin, cuando llegué le conté con más detalles que había pasado, incluso cuando me topé con estos chicos, fue… realmente liberador, le conté de mis sueños, de ustedes, de Karin y Sasuke, al final acordamos que me quedaría allá un tiempo en lo que pensaba por mí mismo una decisión, de que quería hacer realmente de ahora en adelante.

Fueron días muy duros pero, recuerdo que la abuela me decía que no me podía quedar sin hacer nada, así que cocine para ellos todas las comidas del día… y viendo cómo eran felices comiendo lo que yo les preparaba, como me animaban para mejorar e incluso la abuela me dio un par de consejos, me reafirme mucho más en mi decisión de ser cocinero, pero cuando no estaba en la cocina lo único que podía pensar era en Sasuke, Karin e Itachi, en lo preocupados que debían estar…

- - ¿Y no pensaste en tu madre o en mí? – preguntó dolido el rubio mayor.

- - No… no los extrañaba si esa es tu pregunta, estaba en la casa del abuelo huyendo de ustedes. – dijo muy a su pesar bajando de nuevo la mirada, Minato tragó grueso – pero no ignoraba que ustedes dos debían estar preocupados también, por eso me armé de valor y llamé a casa, esperaba de corazón que Karin contestara pero lo hizo Kushina, quien inmediatamente me recriminó lo que había hecho… no que realmente no me lo esperara pero también pensé que preguntaría como me encontraba, pero no lo hizo y me sentí tan dolido… luego de eso hable de nuevo con ero-senin, le dije que haría todo lo posible por irme a Tokyo, que estudiaría lo necesario para pasar a la universidad que trabajaría… lloré mucho ese día, sabía que para poder cumplir mis metas necesitaba desprenderme de ustedes, seguir solo, alejarme de todo eso que me estaba haciendo tanto daño.

- - ¿Entonces por qué volviste? ¿No hiciste tu vida ideal sin nosotros en Tokyo? ¿por qué vuelves ahora y me dices todas estas cosas? ¿¡sabes cómo se pondría tu madre o Karin sabiendo que preferiste ser un egoísta y largarte de aquí sin ni siquiera decirles nada!?

- - No podría tener una vida ideal sino estuvieran todos ustedes incluidos en ella, Minato, no me fui porque no los amara, porque no fueran importantes para mí, pero era necesario irme, yo debía crecer por mi propia cuenta, empezar a valerme por mi mismo, conocer el mundo y cometer mis propios errores, seguir mis propias metas, mi intención nunca fue quedarme en Tokyo, siempre tuve claro que volvería a Konoha, pero si me quedaba en Konoha no iba a poder cumplir nada de lo que quería, no iba a crecer – ahora Naruto miraba a su padre directamente a los ojos, Minato podía ver en esos ojos tan parecidos a los de él madurez, decisión, sabiduría propia de quien tiene que enfrentar circunstancias difíciles, su hijo realmente había crecido y se había convertido en la persona que siempre quiso que fuera pero que nunca le dio la oportunidad de ser, se relajó en su asiento, destensionó los hombros y soltó un profundo suspiro.

- - Entiendo… - el menor abrió los ojos incrédulo - y me alegro de ver el tipo de persona que eres ahora, pero espero y le pidas perdón a tu madre y a tu hermana, y creo que Itachi y Sasuke también merecen un par de explicaciones y una disculpa sincera, si bien me alegro del resultado, tienes que admitir que fuiste un mocoso berrinchudo – dijo un poco más severo.

- - Soy consciente de a quienes les debo una disculpa, y que no te quede duda de que lo haré, pero tienes que admitir que fuiste un padre déspota y cretino. – dijo con el mismo tono y entonación que uso el mayor antes. – pero con Kushina hablaré otro día, francamente en este momento aún me duele la cara.

- - ¿A qué te refieres? – preguntó confundido.

- - A que tu esposa me dio un derechazo de lleno en el rostro, y yo que pensé que tu serías el salvaje. Y Sasuke me remató la otra mejilla.

- - Una reacción natural si me preguntas.

- - Temo que estoy de acuerdo contigo – dijo riéndose un poco.

- - Yo me voy ya hijo. –dijo levantándose.

- - Claro, yo… me gustó hablar contigo, es decir, cuando eres así de receptivo todo es más fácil ¿no?

- - A mí también me gusto tener esta charla contigo hijo, es decir, cuando no estás haciendo berrinches todo es más fácil ¿no?

- - Que conste que mis momentos de "berrinche" o sarcasmo se los herede a ustedes – dijo divertido.

- - Dios me libre. Por cierto, todavía tienes que contarme muchas cosas, pero por ahora vamos despacio ¿te parece?

- - Me parece perfecto; una última cosa Minato, ¿podrías darle mi dirección a Karin? de cualquier forma iré a verla pronto, pero es para que este más tranquila.

- - Está bien hijo – dijo ya en la puerta del apartamento – que sepas que aun cuando te fuiste te seguí considerando mi hijo.

Así Minato se fue, realmente Naruto podría darse por bien servido, bueno si Jiraiya había tenido algo que ver en la sorpresiva actitud receptiva de su padre, pues le agradecía, francamente le agradecía, le quedaba hablar con su madre, su bendita madre… le daba escalofríos pensar en hablar con ella, pero… si era sincero consigo mismo, con quien más quería hablar era Sasuke, verlo tan cambiado había sido un shock, que en su momento supo disimular bien, es decir, cuando lo veía de pequeño sabía que el chico iba a ser apuesto ¡pero que no se esperaba tanto! Incluso le había sobrepasado sus buenos 10 o 15 centímetros de estatura, ahora se sentía un poco tonto al sentirse tan orgulloso de su reciente altura, que si lo pensaba bien, ¿qué son cuatro jodidos centímetros de diferencia? Vaya que era tonto… ¿Sasuke seguiría enamorado él? El rubio lo dudaba, seguramente se dio cuenta estos años que era realmente estar enamorado, que sus sentimientos en sus años de infancia eran solo admiración y mucho cariño fraternal, pero por loco que suene, Naruto muy en el interior, casi que inconscientemente recordaba la promesa de Sasuke de volver a confesársele con mucho cariño, casi que con añoranza.

El sonido de su teléfono lo saco de sus ensoñaciones, solo podía ser una persona, y el nombre en la pantalla de su celular confirmó su sospecha.

- - ¿Estas vivo? ¿Entero? ¿debería llevarte algo para la hinchazón? ¿Un filete? ¿una bolsa de hielo? – preguntó de forma rápida Itachi.

- - Por sorprendente que parezca, estoy vivo, de una pieza y sorpresivamente ileso de este encuentro.

- - Entonces ¿cómo te fue?

- - Me parece que ero-senin le metió un poco de serenidad a mi padre – hizo una pequeña pausa recordando un poco la charla que acababa de tener con su padre - ¿te encontraste con Sasuke? – preguntó nervioso.

- - Sí… oí que te golpeó.

- - Estoy bien, hasta cierto punto lo entiendo, incluso creo que si tú me hubieras visto de buenas a primeras también me habrías dado un puñetazo.

- - ¡Que no te quepa la menor duda bastardo insensible! Pero al pareces Kushina y Sasuke han hecho un gran trabajo vengándome, de ahora en adelante los llamare Los Vengadores, imagínate: ¡Sasuke el vengador! Las chicas enloquecerán con eso – ambos rieron por las ocurrencias del mayor – pero enserio, Sasuke de verdad se arrepiente de golpearte, cree que lo odias.

- - ¡¿cómo podría odiarlo?! Si cuando lo vi solo pensaba en todo lo que quería abrazar a ese mocoso, y para cuando me doy cuenta, ¡el chibi que conocí creció y parece un armario!

- - Para nosotros también fue una sorpresa, y deberías ver las acosadoras que se manda.

- - Recuerdo cuando estaba en jardín de niños, incluso a esa edad las niñas lo perseguían, era muy divertido de ver – dijo riendo abiertamente.

- - Sí, creo que por eso no le gustan las mujeres, ¡solo le gustas tú! – dijo riendo y Naruto se puso frío.

- - A… ¿a-a que t-te refieres?

- - ¡Ay por favor Naruto! ¿Crees que no me daría cuenta si mi hermanito está enamorado de mi mejor amigo? ¡Incluso sé que se te confesó hace años!

- - ¿cómo te enteraste?

- - Yo soy el gran e incomparable genio de la familia Uchiha a mí no se me escapa nada. – dijo con acento teatral.

- - Oh por Dios tu modestia va a matarme ¿Debería construirte un altar y ponerte velitas? – Itachi era hilarante y nunca fallaba en hacer reír al rubio.

- - Claro que si mi querido y humilde súbdito. – dijo divertido Itachi – Volviendo al tema, le dije a Sasuke que no se preocupara, que tu no lo odiarías por algo como eso y que después iríamos juntos a tu departamento a hablar, ¿te parece si nos pasamos en la noche?

- - ¿Puede ser mañana en la noche? Creo que he tenido suficientes emociones fuertes por un día.

- - Te entiendo, entonces ¿qué harás con tu madre y tu hermana?

- - A Kushina aún no quiero verla, por lo menos hasta que se me baje la hinchazón del rostro, y buscaré mañana a Karin al instituto, tengo entendido que mañana tiene actividades del club de fotografía, la buscare cuando haya acabado.

- - Claro, entonces nos vemos mañana en la noche, y Naruto…

- - Dime

- - Ya eres un chef graduado, ¡así que espero la cena más malditamente deliciosa e increíble que hayas preparado en toda tu puta vida! ¡Nos lo debes!

- - ¡No le fallaré Itachi-sama! – dijo con voz teatral.

- - ¡Pues más te vale! ¡Sino recaerá sobre ti toda la furia del incomparable genio y diabólicamente guapo Uchiha Itachi!

- - Entiendo Itachi… Nos vemos mañana. – se despidió sonriendo.

¿Cuánto más se planeaba demorar Karin? Y para colmo que no conocía a ningún compañero de clase como para preguntarle el paradero de su hermanita, y no quería llamar a la casa de Minato a preguntar por ella, miró su reloj, ya eran las 4:30 p.m. ya solo quedaban los clubes de deportes, ¡se supone que los demás clubes terminan sus actividades antes! Volvió a echar una mirada a su celular, tal vez Itachi sabría algo…

- - ¿Naruto? – escuchó que lo llamaban, y esa voz le era dolorosamente conocida, por lo que levantó la vista y lo vio ahí, cuan alto era y con una voz gruesa y masculina que le recorrió un escalofrío por la espina.

- - ¿Sasuke?