El destino definitivamente jugaba de maneras interesantes, había salido esa mañana sin muchos ánimos de casa, había soñado con Naruto toda la noche y estaba emocionalmente cansado, pero de cualquier forma fue a la escuela, quería hablar con Karin en persona sobre todo lo que estaba pasando, y seguro que ella ya por lo menos tenía la sospecha, pero le contaría que ha estado enamorado de su hermano mayor desde que tiene conciencia, pero al llegar a la calle donde siempre se encuentran para llegar juntos ve que Karin no está por ningún lado, y eso que llevaba 10 minutos de retraso y se esperaba una buena reprimenda por ello, espero en aquella esquina otros 10 minutos sin que diera siquiera señales de que fuera a llegar, así que decidió llamarla al móvil, no contesto la primera llamada, así que marcó de nuevo.
- ¿Karin?
- Hola idiota. – respondió con voz apagada.
- Aquí la idiota eres tú, te llevo esperando 10 minutos aquí, ¿dónde estás?
- No iré al instituto hoy Sasuke.
- ¿por qué?
- No estoy de ánimos.
- ¿es por Naruto?
- Si
- Entiendo, ¿quieres hablar con él? –preguntó en tono suave.
- Ayer papá fue a verlo – dijo desviando el tema - dijo que Naruto había madurado y… que se alegraba de verlo.
- ¿En s-serio?
- Yo también me sorprendí, no dijo mucho más pero me dio la dirección del departamento de mi hermano, me dijo que fuera cuando me sintiera segura.
- ¿te sientes insegura de verlo?
- No es eso, es que… no me odies por lo que voy a decir, pero tengo miedo a reaccionar igual a mamá o tú, siento que quiero verlo desesperadamente, pero también guardo mucho rencor por su abandono, sé que él tiene sus razones y su versión de los hechos pero… he querido verlo tanto durante estos años que yo… - no pudo seguir hablando ya que se le quebró la voz.
- No te odio idiota, golpearlo no fue mi mejor idea, fue impulsivo lo admito, pero madura Karin, tú sabes que tu hermano entiende tus sentimientos, tú no has dejado de quererlo y el tampoco a ti, ponte a la altura de la situación.
- No eres quien para darme ese concejo ¿sabes?
- Ya lo sé.
- Gracias por el consejo Sasuke, de verdad lo apreció – ya había recuperado el ánimo en su voz - pero de cualquier forma no iré a clase ¡me rebelaré por un día!
- Como quieras – suspiró – solo no me vengas llorando mañana que no entiendes química ¿entendido niñata mimada?
- Lo tendré en cuenta niñato rencoroso, pero ¿podrías hacerme un favor?
- ¿ahora qué demonios quieres? – preguntó fastidiado.
- Mi cámara – Sasuke se puso serio, sabía que de las pocas cosas que a Karin realmente le gustaban era la fotografía, y su cámara aunque ya estaba un poco vieja, había sido un regalo de navidad de parte de Naruto - La he dejado en la sala del club porque se supone que iría hoy a la escuela, pero ya que no voy a ir ¿podrías recogerla para mí? Después de que termines de estudiar.
- Hoy me quedaré un par de horas más en la biblioteca, he estado un poco disperso últimamente y necesito ponerme al día.
- Está bien, solo no olvides recoger la cámara.
- No lo olvidaré, no seas molesta.
- Hablamos mañana, idiota.
- Como si quisiera hablar contigo, niñata.
Sasuke colgó el teléfono, entendía a Karin, por eso no quiso decirle nada sobre lo que le había dicho Itachi acerca de visitar a Naruto esa noche, no se sentía particularmente listo para verlo, pero tenía que disculparse, hablar con él, escucharlo, perdonarlo, abrazarlo, a pesar de que estaba tan inseguro, añoraba ver a Naruto con cada fibra de su ser, Karin debía elegir qué momento era para ella, que ella misma decidiera cuando quería volver a verlo, entendía que debían manejar sus tiempos, ir al ritmo de cada cual, pero él no quería que esperar más.
El día pasó lento, el día más lento de toda su miserable vida, pero de verdad debía prestar atención a clases y subir su promedio, el cual Naruto era el único culpable de que bajara. Pasó aproximadamente 4 horas en la biblioteca, sin Karin cerca su día había sido silencioso, productivo y silencioso. El día por fin había terminado, y estaba lo suficientemente tarde para que todos los miembros del club de fotografía se hubieran ido menos la chica encargada, iría, pediría la cámara de Karin y se iría a casa a prepararse para encontrarse con el rubio.
Cuando ya iba de salida su celular sonó, en la pantalla se podía leer el nombre de su hermano.
- Hola hermanito.
- ¿Pasó algo?
- No exactamente, quede con Naruto que iríamos a su departamento a las 9:30 p.m., iré a comprar algunas cosas así que nos veremos en casa ¿está bien?
- Bien, nos vemos en casa.
Ya eran las 4:30, tenía tiempo de sobra para descansar un poco y prepararse mentalmente, aunque no quisiera admitirlo estaba repasando en su mente todo lo que le diría al dobe de Naruto, y se convencía a si mismo que debía ser receptivo, que escucharía todo lo que él tuviera que decir, iba tan sumergido en sus pensamientos sobre el rubio que por un momento creyó verlo, sólo fue de reojo así que no le dio importancia, su imaginación debía estarle jugando malas pasadas, no sería la primera vez, hasta que lo escucho quejarse por algo, esa voz era demasiado conocida para él, demasiado añorada.
- ¿Naruto? – el mencionado se volvió en un movimiento rápido, y le vio directamente a los ojos.
- ¿Sasuke?
- ¿qué… qué haces aquí?
- ¿estás en algún club Sasuke? – preguntó curioso olvidando la pregunta que le habían hecho.
- No… estaba estudiando, cómo ya pronto tengo que presentar exámenes de la universidad…– esa respuesta sacudió bastante al rubio: universidad, el azabache había crecido tanto – No me evadas la pregunta dobe.
- No puedo creer que extrañara que me dijeras así – dijo riéndose contagiando un poco a Sasuke – vine a buscar a Karin teme, no he podido hablar con ella apropiadamente, y tengo muchas ganas de verla.
- ¿Y a mí no querías verme? – preguntó esperando una negativa o un insulto.
- Moría por verte Sasuke, pero Itachi me dijo que nos veríamos esta noche, así que pensé en buscar a Karin para hablar antes y luego invitarla junto con ustedes a comer – Sasuke se sonrojó solo un poco por lo dicho, apartó un poco la mirada, estaba hablando con normalidad con el rubio, como si no hubiera pasado nada, como si no hubieran pasado cuatro largos años separados, Naruto le miró con una sonrisa.
- ¿Te parece si nos adelantamos y preparo unos tomates rellenos? ¡Los he perfeccionado solo para ti!
- Me parece buena idea – sonrió un poco.
El camino al departamento del rubio fue silencioso, pero no era un silencio incomodo, ni siquiera se sentía nervioso, el solo sentía que estaba haciendo algo largamente esperado, y era estar con el rubio ¡Le daba asco lo cursi que podía ser cuando se trataba del rubio! Por lo menos todo estaba bajo el resguardo de su mente.
Francamente se esperaba un chiquero de departamento, Naruto nunca había sido una persona particularmente organizada a menos que se tratara de cocina, pero el departamento del rubio estaba muy limpio, las cajas que no había desempacado estaban perfectamente arrumadas, y la cocina estaba en perfecto orden y tenía varias máquinas a las que ni siquiera podía adivinar su uso, entonces le pareció que los años si habían pasado, que las cosas si habían cambiado, que si habían varias cosas que los habían marcado, ahora sentía urgencia de recuperar el tiempo perdido, una vez entraron en la cocina no pudo aguantarlo más y abrazó al rubio por detrás, ¿cuándo se había encogido tanto el rubio? Cabía perfectamente en sus brazos, su cuerpo no era menudo, no era pequeño y escuálido como lo recordaba, era un hombre, de músculos definidos pero no exagerados, habían pasado los años y habían pasado muchas cosas, pero definitivamente él tenía los mismo sentimientos por él, sin cambio alguno, amaba a Naruto, con todo el corazón, lo amaba a pesar de todo el dolor, de la ausencia y de los recuerdos, lo amaba tanto que quería llorar, quería estrecharlo en ese abrazo por siempre.
- Sasuke… - dijo el rubio removiéndose un poco.
- Ah… yo l-lo siento yo… - dijo nervioso soltando al rubio rápidamente.
- Nada de eso – dijo y se giró rápidamente para abrazar a Sasuke de frente – no me golpees por esto, pero de verdad, de verdad te extrañe tanto, tanto…
- Yo también te extrañe, no sabes cuánto Naruto – dijo apretándolo más fuerte – cada día, cada maldito día desde que te fuiste pensaba en ti, en tus razones, en tus sueños, en ti, siempre en ti, no vuelvas a irte Naruto, no vuelvas a hacerme esto.
- Como crees teme – dijo separándose un poco para mirarlo a los ojos – he vuelto para quedarme, no me iré a ningún lado – sonrió.
- Muy bien – dijo sonriendo de medio lado - ahora, creo haber escuchado tomates rellenos, vamos a ver si cuatro años de universidad si te valieron de algo. – dijo engreído.
- Vas a ver chiquillo, ¡te caerás de tu silla de lo delicioso que va a quedar! – dijo confiado.
Naruto se dispuso a cocinar, y habían varias cosas que ni el tiempo cambiaba, al rubio no le gustaba mucho que entraran a su cocina, no se dejaba ayudar y prefería hacer todo solo, así que aprovecho la pausa para llamar a Itachi.
- ¿Hola? ¿Pasó algo Sasuke?
- Hola aniki, estaba saliendo de la escuela y me encontré a Naruto, estaba buscando a Karin pero ella no fue a clase hoy, así que vine con él a su departamento ¿por qué no vienes antes entonces? – Itachi escuchó atentamente.
- Entiendo, pero ¿sabes Sasuke? Pienso que tienes mucho que decirle a Naruto, ¿por qué no aprovechas estas horas antes de que llegue?
- ¿D-de q-que hablas…? – se le había bajado el alma a los pies.
- Hablo de tus sentimientos por él hermanito, por todo lo que has sentido por él a pesar de estos años.
- ¿Desde hace cuánto lo sabes? – preguntó resignado.
- Hace algunos años me enteré.
- ¿Y no te parece mal? – preguntó inseguro.
- Para nada Sasuke, solo aprovecha el tiempo ¿vale?, y se sincero.
- Gracias por todo aniki. – realmente estaba agradecido.
No es que Sasuke no supiera que tenía un gran hermano mayor, solo que estuvo varios años envidiando la relación que este tenía con Naruto, ahora se sentía un poco tonto, su hermano lo apoyaba, y así sería siempre y se aseguraría de en un futuro devolverle el favor, de retribuirle todo lo que el alguna vez le hubiera dado. Con este pensamiento se acercó a la cocina donde Naruto estaba preparando los tomates (olía delicioso, tanto que Sasuke sentía que estaba salivando en exceso), se lo veía tan concentrado que parecía una persona completamente distinta, tan maduro, pero a la vez tan Naruto.
- De verdad no me vas a dejar ayudarte en nada ¿verdad?
- ¿Me ves necesitado de ayuda teme?
- No… te ves increíble. – Naruto se sonrojó
- No digas eso
- Naruto… tienes que contarme varias cosas. – dijo serio.
- Lo sé, te contaré todo, lo prometo.
- Más te vale, pero hay algo que te tengo que decir yo. – su gesto era muy serio.
- ¿qué será?
- Hace unos años te dije que me volvería a confesar, cuando tuviera la edad necesaria para ello.
- Sasuke tu….
- Sigo enamorado de ti Naruto, como no tienes ni idea. – dijo mientras le tomaba el rostro entre sus manos, y lo miraba con todo el amor que sentía.
